Cualquiera de nosotros quisiera tener una hermana así
Esa tarde me encontraba solo con mi hermana, yo me encontraba en mi cuarto y ella en la sala hablando por teléfono con su novio, me encontraba demasiado caliente y me masajeaba la verga por encima del pantalón, no tenia nada que hacer ni con quien salir; después de un rato oí como se despedía mi hermana y colgaba el teléfono.
Estaba subiendo las escaleras y se dirigía a su habitación, se acerco a mi puerta y toco.
¿Qué haces flojo? Me pregunto.
Nada, perdiendo un poco el tiempo, y tu. Conteste.
Pues no tengo nada que hacer y me acaban de cancelar una cita, Así que me voy a bañar y después me dedicare a ver televisión. Me comento y salió.
Poco rato después, empecé a escuchar como se metía a su cuarto y salía, para entrar al baño, se abrió la llave de la regadera y entonces me levante, sigilosamente me dirigí hacia el baño y acerque mi oído, ella se estaba desnudando ya que pude escuchar como deslizaba el ziper de su vestido. Luego dirigí mi cabeza a la chapa de la puerta y coloque mi ojo en la rendija de la cerradura. Efectivamente, ella se encontraba en sostén y bragas. Comenzó a mirarse al espejo, lo cual me permitió verla por un largo rato, traía un juego de algodón blanco que dejaba ver sus muy poco sus partes, pero que se le ceñía al cuerpo estupendamente, la rajada de su culo atrapaba parte de la tela, dejando ver la redondez de su trasero, su vagina se notaba muy claramente y unos cuantos de sus vellos escapaban por el borde la sus bragas. Sus senos se notaban pequeños pero muy firmes y su pezón se pegaba a la tela como queriendo escapar de su prisión.
Después de admirarse un rato al espejo, se comenzó a despojar de las pocas prendas que traía puestas, para este entonces yo ya tenia la pinga más tiesa que una barra de hierro forjado. Su sostén fue el primero en dejarme ver sus senos hermosos que se erguían apuntando hacia el techo con sus aureolas rosadas. Después sus nalgas que a pesar de estar ella bastante delgada, tienen una forma más que exquisita y su panocha ya no la pude ver, porque se introdujo en la bañera y cerro la cortina.
Una idea atravesaba mi mente mientras ella continuaba bañándose, me encamine hacia mi habitación y tome del cajón de mi buró un frasquito que había comprado para ocasiones especiales, esté contenía mosca española. Me dirigí a su recamara y vertí dos gotas del liquido en el baso de agua que se encontraba sobre su escritorio.
Rato después eme encontraba en mi habitación esperando con impaciencia, escuche cuando ella salió del baño y se metió a su cuarto, poco más tarde salió y se dirigió a la sala. Era tiempo de ver si mi plan había resultado. Caminé hacía su habitación y busque el baso que ya no se encontraba ahí; baje a la cocina y lo vi en el lava trastos completamente vació.
Era la ahora de poner a funcionar mi estrategia, me acomode en el sofá en donde ella se encontraba y me puse a ver la tele junto con mi hermana, de vez en cuando le hacía comentarios de cuan bonita era, para ir sondeando el terreno. En un corte comercial me coloque de tras de ella y le comencé a dar un masaje, primero en el cuello, mis manos recorrían sus pequeños hombros y su cuello, blanco como la nieve.
Note que le estaba gustando el masaje y no me detuve, pero si fui avanzando más mis manos por su cuerpo, deslizaba mis manos desde su cuello hasta la mitad de su espalda, ella no decía nada pero me di cuenta de que su respiración se agitaba.
Acuéstate para que pueda hacerlo mejor. Le dije.
Es-es-esta, bien. Respondió un poco perturbada.
Se recostó en el sofá quedando boca abajo, yo me senté a un lado de ella en la orilla del sillón. Mis manos continuaron recorriendo su espalda y poco a poco avanzaba más hacía sus nalgas. Todo por encima de su larga playera. Ya mis dedos comenzaban a tocar la base de sus nalgas, pero yo quería disfrutar de este momento, así que me retiraba y seguía en otro lado, ahora masajeaba sus costados y pasaba la mano muy cerca de la base de sus tetas y regresaba a la espalda, pero cada vez más hacia las nalgas. De pronto y sin saberlo ya me encontraba acariciando sus nalgas cachondamente, mi mano se colocaba completamente encima de sus cachetes y los masajeaba en círculos, después con mis dedos dibujaba la hendidura de su culito y metía mis dedos en la separación de sus nalgas para acariciar su ano.
Ella respiraba agitadamente y separo un poco sus piernas para que yo pudiera meter mejor la mano, podía sentir sus labios vaginales a través de la tela de la playera y sus bragas, los frote unos instantes y regrese a sus nalgas. Me incline y comencé a besarle la nuca, mis labios devoraban gustosos el sabor de la piel blanca de mi hermana, su cabello largo estaba de lado y con una mano se lo acariciaba mientras la otra seguía ocupada en su escultural trasero. Pronto mi lengua inicio su labor y empezó a lamer esa exquisita piel.
Me levante por un momento y ella se giro boca arriba, sus ojos denotaban el deseo que sentía de ser poseída; acerque mi boca a la suya y nos besamos como hombre y mujer y no como hermanos, su sabor es delicioso. Mi mano jugaba ahora con su vagina que ya se sentía muy húmeda aun y cuando lo hacía por encima de su playera, uno de mis dedos recorría todo el canal de su panocha. Ella me besaba con gran vehemencia y me abrazaba fuertemente. Podía sentir sus senos apretarse contra mi pecho, sus pezones se erguían maravillosos y también pude sentirlos a pesar de la camiseta.
Ya no pude resistir mas el deseo y mi mano bajo un poco de su vagina para tomar el borde de la playera y comenzar a subirla, me retire del beso que nos estábamos dando para poder apreciar su cuerpo mientras lo iba desnudando. Sus largas y delgadas pierna aparecían ante mis ojos, blancas y con formas deliciosas que me ponían cada vez más cachondo. Sus bragas blancas fueron quedando a la vista, dejando apreciar su monte de venus y sus rizos que escapaban por un borde, así como también la humedad de su sexo. Ella me miraba a los ojos y entreabría su boca mostrando su lengua húmeda y sus jugosos labios. Continúe subiendo la playera y la deje a la mitad de sus estomago dejando al descubierto su ombligo y me incline a besarla comenzando por los pies, mi lengua degustaba cada rincón de ese cuerpo; subía poco a poco por sus piernas y ella se retorcía de deseo. Llegue hasta su vulva y la comencé a besar por encima de las bragas, luego de ahí hasta su ombligo en donde me detuve para continuar quitándole la camiseta.
Despacio subí la camiseta hasta que sus senos fueron quedando al descubierto, sus rosadas aureolas se coronaban con unos pezones puntiagudos que me exigían ser mamados con suma delicadeza, como si se tratase de un par de bellas frutas jugosas. Continúe subiendo hasta que la prenda salió por su cabeza y la deje únicamente en bragas, unas deliciosas bragas blancas de algodón que se ceñían a su cuerpo dejando apreciar su monte de venus y unos cuantos rizos oscuros escapando por los bordes; mi excitación ya era demasiada y rápidamente me quite la camisa que traía puesta. Me dedique por completo a sus hermosos senos, que fui lamiendo y chupando con suma ternura, primero los pezones y luego todo lo demás. Subía por sus montañas de carne y luego deslizaba mi lengua hacia abajo; ella se ponía chinita mientras yo me satisfacía con sus redondas protuberancias.
Su respiración y sus gemidos contribuían a que mi propia excitación aumentara, mi verga quería escapar de su prisión y yo por mi parte no podía liberarla, ya que me encontraba muy ocupado en la belleza de los senos de mi hermana. Pero ella fue la que tomo la iniciativa en ese aspecto y con una de sus manos bajó el cierre de mi pantalón, para después sacar mi largo pito con gran facilidad y maestría. Su mano comenzó a moverse de arriba abajo por el tronco de mi falo, que se inflamaba cada vez más, su delicada mano de vez en cuando me apretaba y yo sentía que iba a explotar de un momento a otro.
Una de mis manos busco su vulva que comencé a frotar por encima de sus bragas, la sensación de suavidad y calor que emanaba de sus partes sexuales era exquisita, no podía contenerme pero luche para que esta posesión durase lo mas posible; así que continué frotando solo por encima de las bragas y sucedió, su entrepierna se humedeció una vez más.
Hasta este entonces fue que me puse de pie y ella se incorporo sentándose en la orilla del sillón, llevo sus manos a mi pantalón y los desabrocho, la prenda cayo al piso y mi erecto pene quedo al desnudo junto con todo mi ser. Ella lo siguió acariciando con sus manos y con uno de sus dedos tomo una gota del lubricante que escurría de mi miembro. Lo llevo a su boca y mirándome a los ojos lo chupo muy sensualmente. Luego poso sus labios sobre la cabeza de mi verga y muy despacio fue devorando mi barra de carne, la calidez de su boca fue bien recibida por mi herramienta que palpitaba de tanta excitación.
La felación que me estaba haciendo era fenomenal, nunca ninguna de mis novias me había hecho algo parecido. De su boca entraba y salía mi tubo de carne además de que ejercía la presión necesaria para que pudiese ponerse al rojo vivo y no quitaba sus ojos de los míos, como tratando de adivinar cuando era el momento justo para detenerse. Y justo cuando ya me iba a venir se detuvo.
Ahora es tu turno hermanito. Me dijo separándose de mi pene y poniéndose de pie.
Por supuesto, será todo un placer hacértelo. Conteste acercándome a ella.
Cuando estaba justo frente a mi hermana la comencé a besar ardientemente en la boca, nuestras lenguas se enredaban y se lamían como si ese néctar fuera necesario para vivir. Mis manos se encontraban acariciando su espalda y su cabello. Fui deslizando mi boca por su cuello, y ahí me detuve por unos instantes chupando como si fuese un vampiro. Después me fui deslizando más abajo hasta llegar a sus senos y besar y lamer sus pezones. Poco a poco me dirigí hacia abajo y después de pasar por su ombligo me encontré con sus bragas blancas y húmedas. Mis manos masajeaban sus nalgas, entonces las coloque en sus costados y muy lentamente fui descubriendo su sexo, su mata de vellos se podía ver ahora libre de su cubierta, su olor emano libremente y pude disfrutar de esta vista como nunca antes en la vida. Debajo de sus vellos los labios de su vagina afloraron mostrándose espléndidos y deseosos de amor. Pose mis labios sobre ellos y los comencé a mamar a besar y a chupar con el deseo más exaltado que nunca; ella gemía y se retorcía, mis manos se aferraban a sus nalgas y uno de mis dedos entraba y salida de su ano, mi lengua se introducía dentro de su vagina lo más hondo posible. Jugaba con su clítoris y me bebía sus jugos que escapaban del interior de su panocha.
Conté tres venidas de mi hermana y me detuve. Me puse de pie y la volví a besar pero la fui empujando hacia el sillón, ella comprendió lo que le insinuaba y se fue recostando, quedé yo encima de ella y nos seguíamos besando con gran cachondes.
Mi verga rozaba la entrada de su vagina, entonces ya no me detuve, metí una mano por debajo de mi cuerpo y tome mi falo, lo coloque en la entrada de su cueva y lo comencé a introducir despacio, poco a poco su vagina fue engullendo la totalidad de mi pene, ya que estaba hasta el fondo de ella empezamos con el vaivén, clásico ritual del amor.
Continuamos así por varios minutos y después cambiamos de posición, yo me acosté y ella se monto en mi moviendo sus caderas para satisfacerse sola. Su cuerpo se movía con gran velocidad y su vagina aprisionaba mi verga de un modo fantástico, podía ver mi pene entrar y salir de ella todo húmedo por nuestros jugos. Sus senos rebotaban de arriba hacia abajo mientras ella se incrustaba en mi instrumento; sus gemidos podían escucharse por toda la casa y mi respiración también.
La mire a los ojos cuando ya estaba apunto de venirme y entonces ella me hizo una señal con su cabeza que comprendí inmediatamente, ella también, estaba a punto de correrse, así que me contuve por un instante hasta que ella me dio el si y nos venimos juntos entre gemidos y gritos. Mi pene se hincho a su máximo y explote bañándole las entrañas, mientras que de ella manaban grandes cantidades de jugo vaginal que mojo todo mi pene y comenzó a escurrir por mis huevos y nalgas.
Ohhhh, así, que rico, mássss mássss. Gemía y gritaba mi hermana.
Ya, ya, ohhhh, ahhhh, tómalos todos ahhhh. Le decía yo.
Ella cayo sobre mi y nos dimos otro beso largo y profundo. Mis manos recorrían desde su espalda hasta sus nalgas y mi palo aun dentro de ella seguía moviéndose.
Quedamos totalmente exhaustos y por aproximadamente media hora dormitamos, estábamos abrazados cuando despertamos y ella me miraba, yo me le quede viendo y acerque mi boca a la suya, nos dimos un beso saboreando mutuamente nuestras lenguas.
Ahora que lo he hecho con tigo, no se que va a pasar. Le comente a mi hermana.
No te preocupes, creo que lo único que puede pasar es que nos sigamos viendo en algunas noches, y seguir gozando de esto. Nunca antes me lo habían hecho así. Me dijo ella con ternura en la voz.
Bueno, creo que tienes razón, pero basta de charlas y continuemos con lo que dejamos. Le indique.
Me pegue a sus labios y después baje a su vagina para darle una rica mamada, ella no se quería quedar atrás y se acomodo de modo que hicimos un 69, ella mama la verga de manera asombrosa y por lo que he notado también le gusta la forma en que se lo hago.
De esta manera mi hermana y yo continuamos haciendo el amor después de 10 años y aun nos encanta la forma en que lo hacemos, ya somos casados, pero quien sospecharía que lo haces con tu hermana o hermano, ¡¡no!!.
Chantajeando a mi hermana para que tenga sexo conmigo
Tenía yo 18 años cuando ocurrió lo que voy a narrarles. Pido que entiendan que en ese momento lo que mas me importaba en la vida era el sexo, y si bien no era virgen, pasaba casi todo el día pensando en ponerla. Bueno, la cosa es que yo estaba muy caliente con mi hermana. Si, entiendo que no es algo del todo "normal", que no está bien que uno ande pensando en cogerse a su propia familia, pero el hecho es que ella con 20 años, tenía un increíble cuerpo de modelo, era una rubia alta y flaca que impresionaba a cualquier hombre, y por que no, a mi también.
Además, debo decir que ella estaba completamente despreocupada por el hecho de que como soy su hermano, ella no tiene ningún tipo de problema en pasar delante mío en ropa interior o hasta en estar desnuda en la misma habitación que yo siempre y cuando yo mire hacia otro lado. Pero yo me caliento y a menudo me masturbo con su ropa interior cuando me quedo solo en casa, para aplacar las ganas que tengo de cojermela. Bueno, el problema en la familia comenzó una vez que ella me encontró en su pieza, había entrado a la casa sin hacer ruido, y me sorprendió hurgando en su cajón de la ropa interior, y oliendo una de sus bombachas. La muy guacha le contó a nuestros padres y a mí se me armó un lío tremendo en casa. Castigado por tiempo indefinido.
Obviamente con mi hermana en esos días ni nos hablábamos, ella se hacía la ofendida por lo que yo había hecho, y yo masticaba la bronca de que me hubiera delatado. Tal era la bronca que estaba decidido a contarles a mis padres, para vengarme, lo que había visto entre su ropa interior: una buena cantidad de droga. Sin duda era para consumo, pero era mucha, y no marihuana o alguna de esas forradas, mi hermana se estaba metiendo bichos (extasis) y esos los debía tener para alguna fiesta con sus amigos. Podía arruinarle la vida con decírselo a mis padres, ellos nunca tolerarían semejante conducta en su hija.
Aproveché que ese fin de semana nuestros padres se habían ido de viaje. Ese viernes la alcahueta de mi hermana se estaba vistiendo para salir a bailar con sus amigas. Estaba hermosa, con una minifalda roja muy provocativa, medias de red y zapatos de taco alto y un top negro que dejaba ver su ombligo y le marcaba las tetas. A pesar de que ya es grandecita como para decidir como se viste, si mis padres estuvieran en casa no la hubieran dejado salir así vestida por nada del mundo. Yo la miraba maquillarse, y mientras sonreía pensando en el poder que tenía en mis manos y que aún no había sacado a relucir, le pregunté haciéndome el idiota
—¿Vas a salir?
—Claro
—¿Y vas a llevar las pastillitas?
Se quedó seria un momento. Luego trató de hacer como que no sabía nada, pero era una muy mala actriz
—¿Qué pastillitas?
—Las que guardabas en el cajón
Se puso pálida de pronto. Abrió el cajón donde las había dejado y no las encontró. Claro, esa mañana, cuando ella no estaba en la casa, yo revisé su habitación buscándolas, y ahora estaban guardadas en un escondite en el sótano.
—¿Dónde están?
—Escondidas. hasta que vengan mamá y papá y yo se las muestre.
—No seas alcahuete, dámelas, por favor
—¿Cómo? ¿Alcahuete yo? ¿Alcahuete yo, decís? ¡Ah, no! ¿Te olvidás por qué estoy castigado?
—Bueno, porque estabas metiéndote con mis bombachas, boludo, y yo soy tu hermana. Así que dame las pastillas y dejáte de joder.
—¿Gratis? No.
—¿Qué querés?
Me acerqué a ella. No sabía como iba a reaccionar cuando le dijera eso, pero me animé a decírselo. Total, ella ya sabía que yo estaba caliente con ella, si ya me había visto oliendo sus bombachas.
—Quiero que cojamos.
La cachetada que me pegó todavía me está doliendo. Después del golpe salió corriendo y se puso a llorar en la cocina. Yo podía escucharla, pero preferí no achicarme, y me fuí a leer un diario deportivo a mi pieza. Al rato apareció, con los ojos rojos pero ya sin llorar. Para mi sorpresa, me preguntó
—¿Tenés forros?
No lo podía creer. lo había logrado, mi hermana había accedido a cojer conmigo. tartamudeando le respondí que sí. me incorporé en la cama y me autoconvencí de que debía recuperar el valor, había llegado hasta allí y las cosas me habían resultado extremadamente fáciles, no era cuestión de dudar ahora.
—Acercate
Me obedeció. Estaba de pie, enfrente mío, y su conchita estaba a unos 20cm de mi cara. Solo me hacía falta desvestirla. le subí la mini y me encontré con una bombachita negra, que rápidamente le bajé para poder verle la concha. La muy puta la tenía completamente depilada, apenas un pequeño mechoncito corto y rubio asomaba por encima de su tajo. Se la toqué un poco, tímidamente, y luego terminé de desvestirla. Cuando la desnudé por completo le chupé las tetas, que eran riquísimas, y pude tocarle el culo, el culo desnudo de mi hermana, lo abrí y pude verle el agujero del orto, era realmente hermoso poder inspeccionar su cuerpo así. me desvestí yo también y entonces estando los dos de pie, desnudos, yo me acerqué a ella y le di un beso en la boca, de lengua, largo y apasionado.
ella se recostó sobre mi cama y separó las piernas, agarró el forro que yo había dejado sobre la mesa de luz y me lo puso en el pito, sus manos me tocaban las bolas mientras lo hacía, y agarraban mi pija, masturbándome muy suavemente. luego guió mi pija hacia su concha, y se la metió sin ninguna dificultad, se ve que ella también tenía muchas ganas porque estaba completamente mojada.
Se movía muy bien y no paraba de gemir, fue increíble, acabamos enseguida, juntos. Después de eso le devolví las drogas, pero aún así cojimos todo el fin de semana, estuvo bárbaro. Ahora ya no lo hacemos más, yo ya estoy de novio con una hermosa chica y ya no ando tan caliente como antes, pero cada tanto cuando nadie nos ve yo le toco un poco el culo a mi hermanita, y se que vamos a volver a cojer algún día nuevamente.
Mi prima Paula
Soy un estudiante universitario que hace apenas 4 años que se recibio de bachiller en un colegio privado del barrio residencial de San Isidro, donde abundaban las colegialas putas, tal como les solia decir yo, pues mas de una me habian mostrado el culo, levantandose la pollera en las aulas, pero nunca me las habia podido follar. eso si: mi polla se ponia bien dura al ver esos hermosos culos virgenes, pero no los podia tocar por culpa de mi maldita impotencia. Despues que termine el colegio me folle a unas pocas perras baratas que se vendian por monedas y muy a pesar de revolcarme de placer, mi meta era la de acostarme con una colegiala de un instituto privado de la ciudad. Fue asi que aparecio mi querida primita, quien cursaba el ultimo año de la secundaria y que requeria de mis conocimientos para prepararse en algunas materias.
Este fue el mejor pretexto para hacer volar mis fantasias y pensar que acostarme con ella no era una mision imposible. Mi prima Paula estaba recachonda o muy buena como para que yo me la follara cuanto antes, pero habia que preparar el escenario para que ella comprendiera que yo era el profesor que enseñaba educacion sexual y ella mi mas fiel alumna que para aprobar una materia debia encularse conmigo.
Es asi que cuando ella venia a mi depto, yo no podia disimular de mirar su cuerpo, pues estaba tan buena que yo estaba dispuesto a follarmela ya mismo. Como estaba decidido a todo, empece a tocarle muy lentamente sus suaves piernas mientras intentaba hablarle sobre temas de estudios. Pero el sexo era el menu mas fuerte entre nosotros y eso se notaba en nuestros ojos.
Cuando ella me miro a los ojos, yo me disculpe y no quise tocar mas el tema, pero el ella me curo el nerviosismo y la impotencia al abrirse de piernas, levantarse la pollera escocesa y dejarse ver la bombacha.
Fue ella , quien me tomo de la mano y la volvio a llevar a sus piernas para que yo se las acariciara. Se acerco mas a mi y a medida que mi polla aumentaba de tamaño, ella mira hacia mi entrepierna y me dice: "querido primo, no sabia que la tenias tan grande..."!! e inmediatamente se desabrocho esa pollera que tan loco me volvia. La bombachita habia quedado al descubierto ante la fija mirada de mis ojos y luego mi primita se quita su prenda intima y me la entrega en mis manos, aunque no se desnuda completamente. Al ver su vagina tan blanca, peluda y palpitante, no pude aguantar mas y desabroche el cierre de mi pantalon, aunque mi prima no solamente se conformo con verla sino que la acaricio y la apreto con sus manos.
Yo estaba fue de si y bien caliente por lo que tome la iniciativa de follarmela toda, aunque me acusaran de violador.Pero no hizo falta porque con una sonrisa en su boca me invito a que fuesemos al sofa a echarnos un placentero y caliente polvo. En el sofa, comence a penetrarla casi vestido, pero con unas ganas de coger que ni te imaginas a tal punto que abri bien sus hermosas piernas con mis manos y quede asombrado no solo por verle ese culo tan precioso sino al ver esa vagina tan ardiente que ni te podes imaginar: ella me decia: "primo, metemela que sino me visto y me voy" .
Inmediatamente, tome mi polla bien dura con mi mano y comence a meterla en uno de sus mas que ardientes agujeros. A medida que mi polla iba entrando entre sus piernas, yo acercaba mi boca hacia la de ella y la besaba perdidamente para luego recorrer cada centimentro de su cuerpo. Me habia vuelto loco no solo por tener una prima tan bella sino porque empezaba a sentir que no estaba follando con ninguna puta sino con una colegiala de nivel con la cual yo me habia obsesionado. Le introduje toda mi polla una y otra vez hasta sentir mil veces ese calorcito en donde se entremezclaban amor, sexo y toda la obsesion de un primo enamorado. Su concha era un volcan ardiente que calentaba hasta mis huevos y ella me los acariciaba con sus
delicadas manos. Habia sacado mi pija, pero no habia acabado por lo que me levante delante de ella y mirandola fijamente a los ojos con mi polla bien desafiante, le dije que me la acariciara con las manos. Mi primita tomo mi polla y la puse entre medios de sus exuberante y exquisitas tetas. Ella tomo sus tetas y comenzo a apretarme la polla para luego masturbarmela bien hasta que yo baje por su precioso cuerpo y chupe de sus tetas con todo el sudor y la leche que habia en ellas. Finalmente me anime a decirle: querida primita...¿no me la chupas? - Con una sonrisa en los labios , la muy sinverguenza de Paula, acerco lentamente su dulce boca y comenzo a chuparmela desde la cabeza de la polla hasta las pelotas.
Con su boca , recorria por debajo de mi polla hasta llegar a chuparme las pelotas hasta que me comenzo a salir la leche que cayo sobre la cara de mi primita. Yo le pase la mano por la cara para maquillarla con mi leche caliente. Mi primo me miro con esa tipica cara de niña incocente y me dijo: ¿y ahora que me vas a hacer querido primo? - A lo que yo le conteste: Te ruego que habras nuevamente las piernas porque te amo tanto como el placer que te puedo llegar a dar. - Mi primita, abrio sus piernas y yo le chupe bien la vagina, lamiendole absolutamente todos sus exquisitos jugos y tragandome todo sus liquidos por completo hasta saciarme de placer. Una vez que me habia cansado de penetrarla con mi lengua, tome mi pija y me la folle toda sin preservativo hasta echarme el ultimo polvo bien caliente en esa concha tan estrecha, pero exitante. Luego, le devolvi la bombacha blanca y nos vestimos para volver a seguir estudiando. Lo ultimo que atine a decirle antes de que se fuera para su casa fue: "primita sos lo que mas quiero y sacrificaria cualquier cosa por ti". A lo que ella me respondio: "A cuantas mujeres le abras dicho lo mismo". No obstante, su negativa a tener una relacion de noviazgo conmigo se entregaba sexualmente a mis deseos mas perversos.
Relato como inicie una torrida y sabrosa relación con mi madre
Pertenezco a una familia acomodada de cinco miembros, mi padre de 52 años mi madre de 42, yo de 20 años, mis dos hermanas.
Mis dos padres tienen diferencias abismales de edad, eso al principio de su relación parecía no importar mucho, luego pareció que las diferencias de edad fueron dejando su carga en lo físico, tanto que a mi padre se le diagnostico cáncer en la próstata y como ustedes se imaginarán no podía hacer nada de nada, mi madre se veía claramente afectada por ese impedimento, acostumbrada como estaba a recibir piropos por doquier, a que aparentaba mucha menor edad de la que tenía y a que por encima se le notaba una fogosidad de quinceañera, tenía un culito envidiable por cualquier modelo, grande, redondeado, duro, una tetas como melones, con uno pezones que le saltaban aún del brassiere, exquisitos.
Para ese entonces yo contaba con 18 años, no era inexperto en las arte amatorias por ciertas experiencias que luego les cuento, pero me encontraba en una edad en la que la presión de evacuar mi necesidad sexual se siente en el abdomen, como un cosquilleo y desesperación tremenda.
Mi deseo por mi madre inicio en forma accidental, fue en cierta ocasión que por accidente abrí el baño y ella se encontraba secándose los pies con su toalla, fueron unos pocos segundos, pero la imagen que observé me dejo con suficiente material para masturbarme en su honor durante tres semanas, había colocado su tobillo derecho sobre su pierna izquierda, de la forma en que estaba sentada permitía verle en todo su esplendor su rajita, bien cuidada, completamente depilada y con unos labios vaginales perfectamente formados, su piel era como de melocotón, y su color permitía sentir el deseo de besarlo y lamerlo.
Un par de veces me sorprendió volándome la paja, siempre solo se limitaba a cerrar la puerta y disculparse pero después de ese episodio ocurrió algo que me dejo pensando mucho, en cierta de esas ocasiones abrió la puerta y en lugar de cerrarla, se quedó viendo a mi verga durante un par de segundos, modestia aparte no tengo nada que envidiar con mis siete pulgadas, ¡toda una hermosura!, en su mirada se vislumbró una mirada antes desconocida, no como te mira una madre sino como... otra cosa.
Mi padre solía irse a trabajar temprano y desde pequeño yo acostumbraba ir a acostarme a la cama de mis padres con mi madre, ambos dormíamos desnudos por costumbre, dormíamos un par de horas, e iniciábamos la jornada, ese día después de despedir a mi padre en la puerta me pasé a la cama de ellos y esperé despierto pero con los ojos cerrados a que mi madre regresara, cuando lo hizo entreabrí los ojos y la observé quitándose la bata a espaldas de ella, pude ver esas hermosas nalgas, lo que me provocó de inmediato el cosquilleo abdominal y una erección que sentía el miembro explotar, se acostó y esperé un tiempo que para mí fue una eternidad, cuando calculé que estaba completamente dormida, levanté lentamente su sabana para no despertarla y por la forma curvada en que se había dormido, dejaba se le podía observar muy bien la entradita de su ano, yo comencé a volarme la paja despacio para gozar ese momento de ensueño, de pronto se me ocurrió arrimar un poco mi miembro a su cuerpo, lo hice y acerqué el glande a la entrada de sus nalgas y comencé a masturbarme deslizando mi verga por entre sus nalgas, yo me sentía estallar, luego ocurrió algo...
mi madre de pronto movió su pierna hacia delante lo que dejaba descubierto su sexo, esperé por un par de minutos más y la coloqué la punta de mi pene en la entrada de su vagina, el calorcito que despedía me volvió loco, como mis recursos son muchos me tomé el tronco del miembro y comencé a golpetear suavemente su sexo, permitiendo que entrará solamente la mitad del glande , hacía que entrara y saliera observando que mamá no hiciera ningún gesto de despertarse, muy por el contrario movió mas adelante su pierna y continuó durmiendo ( al menos eso pensaba yo), como sentía su conchita súper húmeda me arriesgué y le deje ir a plenitud mi siete pulgadas, solo oí un gemido ahogado y ví que tenía su rostro sumido en la almohada, comencé a bombear primero despacio y luego mucho más rápido hasta que sentí que un torrente de leche se disponía a salir, saqué rápidamente mi pene y acerqué una toalla que había llevado para esa ocasión y descargué todo lo que tenía en ella...
luego me di vuelta en la cama quedando a espaldas de ella, preguntándome si quizá se hubiera despertado... una hora después se levantó y me preparó el desayuno, no mediamos mucha conversación y aparentaba estar normal así que deduje que quizá no hice que despertará... cuan equivocado estaba y a decir verdad no imaginaba lo que vendría después, pero ese es material para mi siguiente historia.
Pasaron un par de semanas y nos entró tanto como a mi madre y a mi una resaca moral por sabernos de un acto prohibido; yo sentía algo extraño, una doble moral que perturbaba mi estabilidad, pensaba en todo lo que le enseñan a uno sobre el pecado y el respeto, pero a solas pasaba largas jornadas masturbándome e imaginando metiendole mi mandarria por todas las partes donde se pudieran imaginar, ella se encerraba en su cuarto durante largos espacios de tiempo, yo suponía lo peor y que cuando creía que se encontraba dormida no lo estaba y que de alguna manera se sentía mal por lo que habíamos hecho.
De vez en cuando la espiaba en el baño abriendo la puerta sin que se diera cuenta, la veía enjabonarse y ahí mismo me volaba la paja utilizando una crema lubricante especial que un amigo me había regalado y que había robado a su padre que es proctólogo, la untaba en mi mano derecha y me acariciaba la verga suavemente y despacio, luego esperaba el preciso instante cuando se agachaba a enjabonarse los pies para acelerar el ritmo, cerrar los ojos imaginado metiendosela por ese enorme culo en posición de perro, eyaculaba copiosamente y cerraba cuidadosamente la puerta... así pase durante una tres semanas hasta que algo diferente sucedió. Una de esas ocasiones y en el preciso instante que cerraba los ojos, la puerta del baño se abrió mas de lo usual y cuando abrí los ojos mi madre se había dado cuenta de lo que hacía, como pude subí mi braga salí corriendo y fui a encerrarme a mi cuarto...
Tiempo después llegó mamá, con un vestido que me encantaba verle puesto, de una sola pieza hasta la mitad de los muslos, de tela muy flexible, sedosa, se sentó a mi lado en la cama y me dijo:
Quisiera hablar contigo sobre algo...
El mundo comenzó a darme vueltas, me sentía nervioso y temblaba... aparentemente mi madre se dio cuenta de eso porque comenzó a acariciarme el pelo y suavemente me decía...
sh sh sh sh yaaa.... no te preocupes lo que pasó fue mi culpa y no quiero que te sientas mal por eso... a decir verdad, yo provoque todo y quiero que me perdones...
Perdonarte yo??? Si lo que hice lo venía deseando desde mucho y aunque sé que no debe ser pues no me lo puedo quitar de la mente...
Extrañamente cuando hablaba, el nerviosismo fue bajando y mi pené subiendo hasta que por las dimensiones fue sumamente notorio en la calzoneta que traía puesta...
Mi mamá miró fijamente al bulto entre mis piernas lo apretó con su mano y me dijo...
Hijo ... que grande tienes eso... eres un picaro...
En ese momento solo pude acercarla a mí, besarla profundamente en la boca y apretándole con fuerzas las nalgas, ella al principio trató de evitar el contacto, pero yo la traje con fuerzas y restregaba mi pené contra su pelvis y sexo, ella al final me abrazó y seguía rítmicamente mis acometidas, luego con una mano le subí el vestido y le acariciaba su pubis, metía la mano entre su ropa interior y el introducía el dedo... ella emitía leves gemidos en mi oído que me excitaban al punto de sentir llegar la primera corrida...
Rápidamente la viré, puso sus codos en la cama, se agachó hasta tocar con su rostro de lado el colchón, dejando ver esa rajita que a mí me encantaba, hice a un lado su tanga, me bajé la calzoneta y saltó rojo y por explotar mi pene.... lo dirigí a la entrada de su vagina y comencé a bombear despacio agarrandole fuerte las caderas y las nalgas... ella gemía fuerte, gutural, su voz regaba el cuarto lo que me hacía sentir el cosquilleo abdominal casi irrefrenable... sentí correrme y me salí.... pero para asombro mio el miembro aún permanecía erecto, como pidiendo más... mi madre se volteó y cuando vio aquello , se agacho y lo metió en su boca, limpiadonlo con su lengua, parecía como loca... queriendo tragárselo completo, lo que por las dimensiones era casí imposible... luego se paró y me dijo... mi amor.. he escuchado que por el otro lado... es... diferente....
Yo sabía lo que eso significaba, abrí la gaveta donde guardaba el lubricante especial, unté copiosamente mi miembro, le dije a mi mamá que se agachara lo más que pudiera en la cama y me coloque justo en la posición de perro que tanto había imaginado... con el índice comencé a lubricarle el ano insertándoselo de arriba hacia abajo, luego introduje dos dedos y luego tres, mamá solo alcanzaba a dar suaves gemidos y revolcaba su rostro contra la almohada... cuando sentí que todo estaba listo, puse mi glande en la entrada y lo restregaba contra sus nalgas, ella se excitaba con eso y daba leves empujones como queriendo apresurar la introducción, de pronto me abalancé con fuerza y se lo introduje completo... ella gritó de dolor pero la agarre fuertemente y comencé a copular primero despacio y luego más rapido, los primeros gritos de dolor se convirtieron en gritos de pasión que fueron tan altos que temía alarmar a los vecinos... de pronto sentí que ya no soportaba más y me corrí por segunda vez inundándole todo el culo por dentro y por fuera... nos levantamos, ella limpió mi pene con su boca y me dijo que nos ducharamos.... luego de esto les tengo más , pero lo dejo aquí en honor al tiempo y a que puedo aburrirlos relatándoles mi vida en un solo relato.... ahí nos leemos después.
Luego de haber tenido la aceptación completa de ambos, mi madre y yo comenzamos a coger como depravados, aprovechábamos cada pequeño descuido para desaforadamente gozarnos mutuamente.
Una vez después de la cena, mi padre estaba dormitando en el sofá frente al televisor, yo había observado durante toda la cena cuando iba y venía mamá dejando trasto a la cocina y regresando a la mesa para llevarse más, llevaba puesto un vestido de tela muy suave, de esos que son de una pieza y llegan hasta la entrepierna, se le marcaba una hermosa tanga y con sus nalgas bien formadas y duras cada vez que se agachaba un poco para colocar los trastos en el lavadero, se marcaban más sus nalgas en el vestido.
Yo francamente sentía mi verga explotar y no veía la hora de terminar de cenar para volarme una exquisita paja.
El destino ha veces es dulce y permitió que papá durmiera placidamente, yo aprovechando la situación y por las emergencias que pasaba, entré a la cocina y apreté por la espalda a mamá, rozando mi miembro con esas sabrosas nalgas que tanto me encantaban, ella trató de alejarme... espera que puede vernos tu papá... yo le respondí que no se preocupara por que estaba dormido y que iba a ser rápido.... hablando aún estaba cuando baje mi cremallera y saqué mi verga, ella se volvió como loca, la tomó entre sus manos, se inclinó y la metió completa en su boca, yo gozaba viéndola subir y bajas lentamente lamiendo con su lengua todo al largo y ancho de mi miembro.
De vez en cuando echaba un vistazo para saber si papá seguía dormido, en el lugar donde estaba podía observar sin ser visto, lo que me daba bastante tranquilidad.
Luego de un rato no aguante más y doble a mamá sobre el lavadero, subí hasta su cintura el vestido y suavemente aparté la tanga, me bajé el pantalón hasta las rodillas, y le introduje mi verga hasta el fondo, sentía un sabroso calor y cuando bombeaba oía pequeños ruidos de su vulva húmeda, era una posición sabrosa, yo la apretaba de la cintura alejándola y atrayéndola hacia mí rítmicamente, veía como sus nalgas temblaban a cada golpe con mis piernas, el movimiento y el golpeteo hacía que el ruido fuera excitante y erótico, casi animal.
Luego de unos minutos, acerqué una silla y con ella dándome la espalda la obligue a doblarse hacia delante, dejando frente a mí una visión de su raja en forma completa, luego lentamente la hice que fuera bajando lentamente, sentía como iba penetrándola de nuevo, pasamos así como dos minutos, luego le di la vuelta y quedamos uno frente a otro , cara a cara, ella comenzó a bombear más rápidamente, tuve que taparle la boca para que sus gemidos no fueran a despertar a papá, luego con dos movimientos más le derrame todo mi néctar en sus entrañas, ella luego se levanto y suavemente succionó para limpiarlo.
Hago el amor con mi hermana y mi mama
Quiero empezar diciendo que, soy alto mido 1.75, moreno , y mi familia se compone por mi padre de 41 años, el es un señor atlético, mi madre es una mujer muy linda, blanca de 1.55 de estatura, con unas tetas bastante grandes, pezones rosados un vientre ejercitado y una cuquita razudarita, tiene unas nalgas paraditas y muy ricas, y por último mi hermana, una nena preciosa, con unas tetas pequeñas, una pancita rica y una cuquita jugosa y un culo delicioso (esta es mi hermana).
En mi casa todo el tiempo andamos desnudos y nos bañamos juntos desde niños, es normal para nosotros vernos sin nada y algunas veces escucharlos gemir al coger entre ellos.
Cuando mi hermana tenía 19 años y yo 18 nuestros padres en el baño nos empezaron a acariciar mientras nos tallaban de una manera muy rica pero diferente hasta ese momento, después mi padre nos dijo que era tiempo de que supiéramos lo que era coger.
Entonces mi madre me llevó a mi cuarto y mi padre llevó a mi hermana a su recamara de ella, y ya en mi cuarto con mi madre desnuda y con mi verga parada me dijo que le besara los senos como cuando era bebé, traté de hacerlo tal y como había visto.
Nos estuvimos tocando maravillosamente y propusimos coger enserio. Mi madre se abrió de piernas completamente de una manera muy rica sus labios me enseño el agujero por donde tenía que meter mi verga para hacerla feliz, le deje ir con todo mi palo hasta el fondo, cosa que no me fue nada difícil por que su coño depilado estaba empapado.
Luego me empezo a cabalgar y Después de un rato prolongado me vacié dentro de ella, con el temor de que pudiera quedar embarazada.
Después de esa noche de coger nos fuimos al cuarto de mi hermana donde ella y mi padre se encontraban dormidos después de una noche de estar cogiendo por lo que escuchamos, y cuando entramos mi mamá se abalanzó sobre las culo de mi hermana y mientras yo me ponía por delante de mi hermana y la penetraba por la cuquita, hasta correrme, sintiendo ella por primera vez un chorro de leche en su vagina, quiero informarles que mi mama me dio permiso solo a mi, para cogermela a ella ya mi hermana sin condón, mas mi papa si tiene que ponerse condón y que queda a mí disposición embarazarlas cuando quisiera.
Ya mi hermana Salio embarazada, después de estar, por casi un mes haciendo el amor, todos los días.
Sexo con mi hermana
Esta es una historia real y, como sucede en estos casos, solo cambiaré los nombres de sus protagonistas, por si acaso, que el mundo es un pañuelo.
Soy el tercero de seis hermanos, tengo dos hermanas mayores que yo, otras dos más pequeñas y por último un hermano, de una familia de clase media alta, en la que nunca ha faltado nada sino más bien al contrario. Nuestra vida, hablo de hace unos años, era normal y rutinaria, de casa al colegio y del colegio a casa. Miércoles, sábados y domingo judo, martes y jueves natación, fines de semana de invierno esquí, sábados por la mañana fútbol.
En fin, una vida sana y muy programada.
Estudiaba en un colegio de curas y, aunque no era el primero de la clase, sí que tenía, generalmente, buenas notas. Entre los hermanos nos llevábamos bien, con las peleas normales cuando éramos más pequeños y un mayor acercamiento cuando fuimos creciendo.
Cuando terminé el colegio, empecé a estudiar en la facultad de medicina y para mí supuso un cambio tremendo. El colegio, sin ser un agobio, sí que había sido bastante estricto en lo que se refiere a estudios, conducta,...
etc., sin embargo todo esto desapareció al entrar en la universidad. Todo era libertad, si no querías ir a clase, no ibas, con lo que aquel primer trimestre fue un desmadre. Nunca había salido con chicas y ahí tuve mis primeros rolletes, mis primeras borracheras y mis primeras juergas. Hasta ahí, todo normal.
Claro, este cambio de actitud fue enseguida notado por mis padres que tomaron, rápidamente, cartas en el asunto. Me empezaron a controlar las salidas, los estudios - mis notas del primer parcial fueron realmente penosas - y hasta los amigos. Volví un poco a la rutina estudio - deporte que había tenido durante mi etapa escolar. Mis amigos de la facultad se convirtieron en meros compañeros de clase, ya nada de francachelas.
Consiguientemente, con quien empecé a salir los fines de semana fue con mi hermana Ana, la que va justo detrás de mí y tiene un año y medio menos que yo, y sus amigos, todos pertenecientes a las juventudes de una parroquia.
Mis hermanas mayores tenían novio e iban a su rollo y los pequeños eran demasiado pequeños para mí. En el grupo de mi hermana se hacían catequesis, charlas religiosas, misas... pero el ambiente no era tan horrible como pudiera parecer, pues a pesar de que había quien estaba todo el día con la cantinela de "vamos a rezar vísperas", "vamos a rezar laudes", no era todo el mundo y en el grupo había de todo, además de disponer de un local estupendo para nosotros.
Mi entrada en el grupo fue bien recibida, sobre todo por parte del sexo femenino y, gracias a mi hermana, tuve un par de novias de entre las chavalas más monas que había...
-Oye Chema, que me ha dicho fulanita que le gustas - Era ir sobre seguro.
Lo malo es que, dado el ambiente en el que se movía esta pandilla, todo acercamiento sexual consistía en unos cuantos besos y algún magreo detetas por encima de la ropa. Las chicas estaban siempre pendientes de sureputación, la que se dejaba tocar por alguno de sus novietes por debajo del sujetador ya era considerada una golfa. ¡Qué tiempos...!
La cuestión del asunto es que Ana y yo cada vez nos teníamos másconfianza, nos contábamos más cosas y nos íbamos haciendo inseparables.
Eso no quiere decir que diéramos de lado al resto de hermanos pero, al salir juntos en la misma pandilla, la compenetración era mayor.
Poco a poco y, sin que me diera cuenta prácticamente, mi hermana me iba pareciendo mejor que cualquiera de las chicas con las que andábamos, las comparaba con ella y siempre salía ganando Ana.
Un día, en una discoteca, sonaba música lenta, yo estaba un poco achispado y, además, me gusta poco bailar; de las chicas que había no me gustaba ninguna por lo que permanecía sentado a mi bola y con mi cubata, al que no daba tregua.
Ana estaba muy mona, su pelo negro le llegaba casi a la cintura, suelto, enmarcando una cara preciosa donde se veían unos ojazos enormes una naricita respingona y unos labios de esos que dicen cómeme. Llevaba una minifalda, no excesivamente corta pero sí lo suficiente para enseñar unas piernas que ya quisieran para sí cualquiera de las chicas que he conocido y un jersey cortito y muy ceñido. No tenía unas tetas de escándalo pero sí muy bien puestas y redonditas, de esas caídas hacia arriba de puro tieso.
Se le ocurrió la feliz idea de sacarme a bailar y yo me resistía pues no tenía ninguna gana, pero insistió tanto que finalmente fuimos de la mano a la pista.
Sonaba la música... El alcohol corría por mis venas... Ana me dijo que me quería mucho, que era su hermano preferido. Me hizo mucha ilusión y, casi sin querer, le di un beso en los labios. Fue un beso corto aunque no excesivamente, sin lengua, pero muy apasionado. Me puse como un tomate y le pedí perdón, pero ella solo sonrió y me dijo que no por bailar juntos nos teníamos que enrollar.
Ya sé que era broma y sé que ella no pensó nada raro pero yo tuve una especie de revelación: se me hizo un nudo en el estómago, otro en la garganta y, lo que es peor ¡Me había empalmado!
¡No podía ser!. ¿Cómo me podía enamorar de Ana? ¡Con la cantidad de tías que hay por ahí! Sin embargo, la realidad se me iba haciendo cada vez más evidente, cuanto más lo pensaba más seguro estaba; en los sentimientos no se puede mandar.
Disimulando todo lo posible seguimos bailando un rato y luego nos fuimos a casa, yo bastante serio y mi hermana, alegre como siempre, sin sospechar lo que pasaba por mi cabeza.
Me fui dejando llevar... Mi relación con ella no cambió por esto, no iba a dejar que se me notara nada, hubiera sido tremendo tener que dar explicaciones. A pesar de que mi hermana está bastante buena, nadie me habría entendido y sería el cachondeo de todo el mundo, eso sin contar a mi familia ¡Catástrofe total!
Ahora bien, conforme iba pasando el tiempo, más ganas tenía de decirle a Ana lo que sentía, pero seguía sin atreverme, no encontraba la manera de hacerlo. Cualquiera va y le dice a su hermana - Oye, ¿quieres enrollarte conmigo? - o - Mira Ana, que me he enamorado de ti, que me gustas un montón y que si quieres que echemos un polvo - No me parecía muy ético, pero algo había que hacer...
Por aquella época mi hermana no estaba saliendo con nadie, cosa curiosa, así que pensé que podría tener más posibilidades de éxito en mi empresa, aún siquiera por definir.
Empecé a mostrarme más íntimo en mis conversaciones con ella, le hablaba de mis gustos y experiencias sexuales, de las chicas que había en la facultad y con las que, al principio, había tenido algún escarceo... Todo con la esperanza de que me viera como yo la veía a ella, que tuviera celos de que alguien se metiera en medio de nuestra relación, tan íntima y especial. No notaba yo grandes avances pero tampoco me atrevía a ir más allá...
Un sábado cualquiera habíamos quedado todos los amigos para jugar un partido de fútbol en el campus de la universidad y decidimos hacer una sangría para pasarlo bien y que los espectadores, o sea, las chicas y los que no jugaban de la pandilla, pudieran ponerse a tono, amén de utilizarse como elixir para los jugadores. En un garrafón metimos el vino, el limón, la fruta, el azúcar y, por si acaso, un litro de coñac y otro de ginebra.
Aquella sangría era un bombazo.
Ya jugando, cualquier excusa era buena para acercarse a la banda y beber un vasito de aquel bebedizo, así que con el paso de los minutos, en vez de un equipo de fútbol éramos una panda de borrachos arrastrándonos por el campo. En la grada, ni te cuento.
En un momento del partido y por estar ya bastante bebido me llevé una patada descomunal que me dejó revolcándome en el suelo de dolor. Enseguida salieron las masajistas, todas las chicas de la pandilla, montando juerga y con el garrafón. Me llevaron fuera del campo y me hicieron beber un vaso tras otro, con lo que fui subiendo el grado de embriaguez de forma más que considerable. Ya no veía un balón sino dos y acabé deambulando por el campo hecho cisco. Mi hermana se empezó a preocupar y pidió que me cambiaran para llevarme al vestuario a darme una ducha a ver si me despejaba.
Me ayudó a llegar y allí me quedé tirado en un banco incapaz de moverme de la tajada que tenía. Ana no se había atrevido a entrar por ser el vestuario masculino pero, viendo que yo no contestaba a sus llamadas desde fuera, se decidió, encontrándome hecho una piltrafa.
-Chema, venga, levántate, vamos a la ducha –
-No puedo, no me puedo ni mover. Si me levanto, todo me da vueltas y me encontraré peor, ya lo sabes - Dije con voz gangosa y sin levantar la cabeza.
-Ven, te voy a llevar a la ducha. Seguro que luego te sientes mejor.
Venga, ayuda algo que no puedo sola contigo... - Ana intentaba tirar de mí pero yo pesaba demasiado para ella y no hacía ningún esfuerzo.
Siguió insistiendo hasta que consiguió ponerme sentado en el banco. Yo estaba con la cabeza agachada entre los brazos, con unas náuseas terribles. Me quitó las botas de fútbol, las medias y las espinilleras e intentó ponerme de pié. A duras penas me sostenía...
-Vamos, quítate la ropa para ducharte, no pretenderás hacerlo vestido... -
-¡Joder, Ana! ¡Que no puedo! ¡Me encuentro fatal!- No se como había llegado a ese estado. Muchas veces me había emborrachado, pero nunca asta ese punto; debía ser que estaba en ayunas y que la sangría con coñac y ginebra era muy fuerte y entraba muy bien. A raíz de la patada me haría bebido más de un litro casi de golpe, más lo que llevaba de antes...
Fue ella la que me quitó la camiseta y el pantalón de deporte dejándome desnudo. Naturalmente, ella nunca me había visto así y se quedó un momento recreándose la vista. Al ponerme ella de pie sucedió lo inevitable; mis náuseas fueron en aumento y me tuve que meter en un váter a vomitar. Eché hasta mi primera papilla mientras Ana intentaba mantenerme erguido. ¡Qué espectáculo! Desnudo delante de mi hermana y vomitando mientras ella hacía de buena samaritana, aparte de la vergüenza me sentía profundamente agradecido para con ella.
Me llevó medio a rastras a las cabinas de duchas, me metió en una de ellas y, en cuanto me soltó, caí desmadejado a suelo. Vuelta a levantarme con muchísimo esfuerzo, no me tenía en pié sin ayuda, así que, ni corta ni perezosa, mi hermana abrió el grifo del agua mientras me sujetaba. La ducha cayó sobre los dos, a mí despejándome un poco y a Ana empapándole la ropa. Dio un gritito y se apartó, dejándome caer otra vez.
-Espera un momento - Me dijo, y empezó a desnudarse mientras yo estaba allí tirado.
-No tengo más ropa y no voy a volver calada a casa. Me puedo coger una pulmonía. - Dejó sus vaqueros, camiseta, jersey y ropa interior bien
extendidos en otro de los bancos del vestuario y se metió conmigo en la ducha ayudándome a levantar otra vez.
Yo tampoco la había visto desnuda en mi vida y me quedé alelado. ¡Que buena estaba! Esas tetas bien tiesas ganaban mucho al natural y qué culo. Tenía un culo de infarto, tieso, duro, respingón... ¡Y que decir del coño! Lo tenía depilado por las ingles, dejando el vello justo. ¡Era una maravilla!
A pesar de la borrachera que tenía mi polla reaccionó de inmediato y, sin poderlo evitar, le puse una mano en las tetas. ¡Guau! ¡Qué suavidad!
-¡Oye! ¡No te emociones! ¡Ni se te ocurra ponerme una mano encima, idiota! - Si tenía alguna duda de cómo decirle a Ana que me gustaba quedó disipada al momento. Debí poner una cara de hecho polvo tremenda...
-Venga, no seas tonto y deja que te duche - Dijo, con una voz mucho más cariñosa. Empezó a enjabonarme todo el cuerpo con sus manos ¡Qué gozada! Me frotó el pecho, la espalda, las piernas y, por fin el culo. Luego se dirigió a mi polla y la dio un repaso de órdago, yo creo que se estaba tirando más tiempo con ella de lo necesario
-¡Vaya empalme tienes!. ¿Siempre la tienes así cuando bebes o es porque estoy en pelotas? - Su tono era entre cariñoso y divertido...
-¡Hombre, si me la sobas así qué quieres... - Le dije mientras seguía apoyado contra la pared de la ducha
-No vengas con cuentos que ya estabas empalmado antes de que te enjabonara, Lo que pasa es que te excito. ¡Mira que ponerte así con tu propia hermana! ¡Los hay guarros! –
Me estaba dejando alucinado pues, mientras me decía esto de una forma más que cachonda, me estaba haciendo una paja en toda regla, o eso me parecía, apoyando sus tetas en mi espalda y restregando, poco a poco, su pubis con mi culo. Me di la vuelta y me la quedé mirando fijamente a los ojos. Todo lo fijamente que podía porque veía cuatro en vez de dos. El agua seguía cayendo sobre nosotros, estaba preciosa con el pelo mojado y además, seguía moviendo la mano de arriba abajo sobre mi pene a punto de reventar. Pero el alcohol hace maravillas y estaba teniendo un aguante fuera de lo normal. No dije nada, simplemente dirigí como pude mi boca a sus tetas, engullendo el primer pezón que se me puso a tiro. Succionaba con los labios y jugueteaba con la lengua, así de un pecho a otro mientras ella había tenido que soltar mi aparato y sujetarme para que no me volviera a caer. Empezó a suspirar quedamente, apenas audible por el ruido del agua al caer. Dirigí mis manos a su culo y empecé a sobarlo y a amasarlo con ganas. Que culo tan rico, que suavidad la de su piel, qué pezones, qué tetas... Me estaba poniendo a mil.
Delicadamente fui bajando a lo largo de su tripa hasta llegar a su sonrosada alejita. Intentó subirme y cerrar las piernas...
-No Chema... Que soy Ana...Eso no... Déjame... - Me dijo, pero a mí no me sonaba convincente. Qué calientapollas, pensé en ese momento. Me hace una paja, deja que le coma las tetas, pero en cuanto llega la hora de la verdad se echa para atrás.
Hice un poco de fuerza y metí toda la cara entre sus firmes muslos.
Enseguida mi lengua empezó a jugar con sus labios mayores, recorriéndolosde arriba abajo, abriéndolos y buscando su cueva. ¡Qué sabor...! A limpio, a mujer excitada... ¡Alucinante!. A duras penas me sostenía en cuclillas agarrado a su hermosísimo trasero y trabajándole el coño con fruición, pero el agua de la ducha y, sobre todo, la vagina de mi hermana estaban obrando maravillas. Cada vez estaba más despejado y me daba cuenta mejor de lo que hacía. Para mí no había vuelta atrás. Cada vez disfrutaba más y hacía disfrutar más a Ana. Suavemente cogí su clítoris con los labios e hice una pequeña succión frotándolo a la vez con la lengua; le empezaron a temblar las piernas, hacía movimientos de cadera incontrolados y lanzó un gran suspiro a la vez que me apretaba la cara contra ella tirando fuerte del pelo. Sus flujos, abundantes, se mezclaban con el agua y con mi saliva mientras intentaba tragármelos con rapidez.
Como aún me costaba ponerme en pie seguí comiéndome su conejo sin desfallecer, acariciando su culo e intentando meter un dedo en su ano sonrosadito. Esto parece que no le hizo gracia porque enseguida intentó quitarme la mano. Sin embargo, aceleré mis movimientos linguales provocándole un nuevo orgasmo, más intenso que el anterior y así aproveché para introducir el dedo índice completamente y empezar a hacer círculos dentro. Esto hizo que suspirara con mayor fuerza aún y lanzara algún gritito entrecortado. Estaba a punto de desfallecer...
-Chema... Chema... Por favor... No sigas... Por favor... - Dijo, de forma entrecortada.
¡Cómo para parar estaba yo! Poniendo sus manos en mis axilas tiró de mí hacia arriba y yo me dejé hacer. Al estar erguido intenté aprovechar para besarle la boca.
Apartó la cara, no sé si por asco a sus propios flujos o por ser yo su hermano. La verdad es que no la entendía muy bien, era ella la que me había provocado con esa paja inconclusa y lo demás había venido rodado. ¡Y ahora se hacía la estrecha!
Pero yo estaba cada vez más y más excitado, era la mujer de mis sueños, estaba hasta las cejas de alcohol y no iba a dejar que se me escapara.
Cogí su cara con las manos y la obligué a mirarme, tenía una expresiónindefinible entre placer y temor. Mi expresión era de profundo cariño, o al menos eso intenté, y volví a la carga con el beso. Como estaba sujeta no pudo apartarse...
Al principio no fue muy receptiva pero, poco a poco, iba cediendo, iba abriendo los labios, iba colaborando, iba haciéndose a la idea... Aunque después del par de orgasmos que había tenido, no sé a que idea tenía que hacerse. ¿A que veía que iba a perder su virginidad? ¿A que era su hermano el que la hacía disfrutar? ¿A que estaba descubriendo sentimientos similares a los míos? No sé...
Lo que sí sé es que tenía la polla como un garrote y necesitaba meterla en algún sitio. Con suavidad y cuidado, intentando no romper la magia del momento, la fui abriendo las piernas y acercando el glande a su entrada, todo esto sin dejar de besarla. Empecé a empujar popo a poco...
-No, no, no... Por favor... - Era más un lloriqueo de niña indefensa queuna petición, pero yo iba a por todas... Seguí empujando sin descanso hasta conseguir llegar al fondo de su coño virginal. En algún momento debí romperle el himen, pero no me di ni cuenta. Solo disfrutaba del momento ¡Qué gloriosa sensación! ¡Se la había metido entera! ¡Me sentía en las nubes!
Ana, la pobre, tenía los ojos y dientes apretados, debía de haberle hecho bastante daño. Seguí quieto durante un buen rato mientras la besaba el cuello y las orejas con pequeños mordisquitos, a la vez que la sobaba las tetas con pasión. Empecé a moverme despacito, entrando y saliendo... Su tensión inicial iba cediendo, empezaba a disfrutar...
Por primera vez le hable...
-Te quiero Ana. Te quiero muchísimo... – En ese momento me sentía realmente enamorado...
-Yo también Chema, también te quiero. Pero esto... - No la dejé acabar lafrase, le di un beso en la boca con toda mi alma, metiendo la lengua hasta dentro buscando la suya. Su entrega fue total, entablamos una batalla delenguas intercambiando saliva como posesos. Me fui dejando caer al suelo hasta acabar sentado con ella encima de mí. Ahora no logro recordar como pude mantenerme derecho hasta entonces.
Era Ana la que me cabalgaba y en ningún momento se le ocurrió levantarse, ahora que tenía oportunidad. Empezó a moverse cada vez más rápido, jadeaba, restregaba su pecho contra el mío y su clítoris contra mi vello púbico...
Su orgasmo se acercaba a la misma velocidad que el mío, yo no aguantaba más, quise decirle que se levantara, que me iba a correr, que era peligroso... Pero no pude... Empecé a soltar chorros de esperma en su interior con toda la celentura del momento ¡Qué manera de correrme! Levantaba el culo intentando metérsela lo más dentro posible y surtió efecto. Ana se apretó muy fuerte contra mí, me clavó las uñas en la espalda, me dio un mordisco en el hombro y soltó un gran AAAAHHH que casi me deja sordo.
Luego quedó totalmente desmadejada, abrazándome el cuello y dándome besitos tiernos en los labios...
-¡Joder Chema! ¡Qué pasada...! ¿Pero te das cuenta de lo que hemos hecho? -Me dijo con voz aún jadeante por el cansancio del orgasmo.
-¿Lo que hemos hecho? El amor, eso hemos hecho. Es lo normal entre personas que se quieren ¿No? –
-¿Entre hermanos también? –
-Hombre, eso no es tan normal, pero seguro que no somos los únicos - Yo yaintentaba levantarme, caí en la cuenta de que el resto del equipo estaría a punto de llegar y no era plan que nos pillaran en estas condiciones.
-Venga Ana, que seguro que están todos a punto de venir –
Ana se vistió a todo meter, Tenía la ropa un poco mojada, pero eso no le extrañaría a nadie y me ayudó a mí que, aunque bastante repuesto, no estaba bien del todo. Salimos del vestuario justo a tiempo, los demás llegaban bastante alegres a causa de la sangría...
-Vaya Chema, como estabas ¿Eh? - Me soltó uno de mis amigos. Y así elresto, haciendo bromas a causa de mi estado...
-¡Qué tajada chaval!. Que para saber beber hay que saber mear. -
-Iros a tomar por el culo. ¿No habéis visto lo que me han hecho beber las chicas? ¡Un poco más y me meten el garrafón entero! –
-Venga, no te mosquees. Por cierto Ana, estás calada. Pídele a alguna chica que te deje algo de ropa... O te dejo yo mi chándal - Dijo Fernando, uno de la pandilla que estaba un poco quedado con mi hermana, pero ella no le hacía ni caso. Y después de lo que acababa de pasar, menos.
-No te preocupes, Fer, Ya cojo el chándal de Luis – Era cierto, se nos había pasado que yo tenía un chándal para dejarle y que no fuera mojada...
-Oye, que nosotros nos vamos ya en mi coche a casa. ¿Quedamos luego, por
la tarde? –
-Vale, pero deberías esperar un poco para conducir - Nos despedimos de los demás y fuimos a dar un paseo hasta que se me pasaran totalmente los efectos del alcohol. Además nos apetecía estar solos, había mucho que hablar.
-Chema... - Empezó Ana -Esto que hemos hecho... No sé... No debería haber pasado. Me he dado cuenta de que también te quiero, que me gustas, vaya.
Pero eso no quita que seamos hermanos. No se pueden liar dos hermanos, está prohibido y es pecado mortal.-
-¿Pecado mortal? También follar fuera del matrimonio y veinte mil cosas más. Me importa un huevo que sea pecado. Solo sé que ahora no puedo dejarte. Lo único que me da miedo es que se enteren los papás o los demás - Dije, refiriéndome a nuestros hermanos. -Ahí si que no sé que pasaría... Pero lo que sí tengo claro es que no me voy a separar de ti. –
-¿Y como quieres ocultarlo? Esas cosas se notan. Seguro que si siguiéramos acabarían por descubrirlo y entonces fijo que nos matan. –
-Pero... Yo... Ana, después de esto... – Dije con voz entrecortada.
-Déjalo estar Luis. Ya veremos que pasa -
Pasaron los días. Ana y yo manteníamos una actitud normal dentro de casa. Al salir juntos, con los mismos amigos, no extrañaba a nadie en casa que tuviéramos tanta intimidad. Eso sí, al ser tantos hermanos, más nuestros padres y dos chicas de servicio era imposible tener cualquier tipo de encuentro sexual en casa.
Solo me quedaba el recuerdo del increíble sabor de su coño... Del sublime momento de la penetración, para mí el más placentero, más incluso que el propio orgasmo... El haber sentido como los labios vaginales de mi hermana me rodeaban y apretaban la base de la polla me volvía loco... También recordaba cómo me comía sus tetas, son preciosas, con esas areolas rosaditas y esos pezones que se excitan al menor contacto...
Pero, en fin, un día, Ana, al cabo de unas cuantas semanas, descubrió que estaba embarazada. No sé como pudo pasar, solo lo habíamos hecho una vez; a pelo sí, pero mira que es difícil acertar a la primera. El panorama que se nos presentaba era bastante desolador... En España, por aquel entonces, no existía el aborto, ni aún en casos de violación. Ni idea con respecto al incesto y tampoco se me ocurrió preguntarle a nadie.
Pero esa es otra historia que quizás algún día cuente.
Primo y prima casada e infiel
Me gustaría, en realidad me excita mucho, contarles lo que estoy viviendo. Hasta hace pocos días estaba pasando el momento más depresivo de mi corta vida ya que tengo 19 años. Hace tres meses quedé embarazada y dada la precaria situación económica de mi familia como la de mi actual marido, el metejón que este tiene conmigo y la presión de mis padres, cuando se enteraron, terminé casada con alguien que si bien le tengo cariño no me atrae sexualmente . Así esos primeros meses del embarazo, con sus nauseas, vómitos y mareos terminaron por minar seriamente mi animo.
Vivimos en un balneario popular , cerca del mar de esos que en verano se llena de gente de clase media que ocupa sus casas de veraneo pero que el resto del año en especial algunos barrios más alejados del centro del pueblo quedan desiertos.
Mis días transcurrían monótona y crecientemente disconformidad . Despues que mi marido sale para su trabajo yo arreglo la casa y al mediodía acostumbro a ir a lo de mis padres, que viven en la otra punta de la localidad, a almorzar, lo que tambien supone un forzado gran ahorro para nuestra economía domestica. Esta costumbre es por todos fomentada, por un lado para que no estuviese sola la mayor parte del día y por otro lado como mi madre es una gran cocinera prácticamente todos los días vuelvo, a la tardecita a mi casa con la cena preparada siendo esta la forma que mis padres tienen de ayudarnos económicamente-. Después del almouerzo ellos hacen sus cosas; si el día está feo su siesta es obligatoria y sino ambos salen a hacer el mantenimiento y limpieza de casas y jardines aun vacías de veraneantes . Mientras tanto yo, en la pasada primavera, deambulaba solitaria sin ganas de nada, todo me parecía errado, mi embarazo, mi matrimonio, la situación económica y de mi salud. Pero mi familia decía que yo era un poco hipocondríaca
Al inicio del verano comenzó, cada vez con mayor asiduidad, a llegar por casa de mis padres Adrián. un primo, un poco mayor que yo, un tiro al aire, que andaba recuperándose de una lesión en una pierna producto de un reciente accidente de moto. Ya casi no le dolía, lo peor ya había pasado y sabía que todo era cuestión de tiempo Un buen atorrante, viviendo, ahora, en una mísera pieza pero aunque independiente, en casa de su madre, que al jubilarse, se había mudado hace poco mudó, a instancia de mi padre, su hermano, a nuestro barrio. Había andado los últimos meses de mochilero, por todo el norte de Brasil donde es verano todo el año, con una francesa bastante mayor que él y que bancaba todos gastos. Andaba desocupado, aunque sabía hacer un poco de todo y pasaba el día entre la playa y buscando hacer alguna changa; cuidando casas y jardines o haciendo algun mandado en la bicicleta o un destartalado ciclomotor. Nunca tenía un centavo.
Conmigo siempre había tenido más que buena onda incluso algunos intensos y llenos de morbos pero escarceos sexuales infantiles, cuando pasó, una semana de verano con su familia en nuestra casa. Después de eso, nuestros encuentros se redujeron a dos o tres veces siendo adolescente cuando fuí a terminar la secundaria a la ciudad.
La cuestión es que, ahí estábamos, ninguno de los dos en su mejor momento, al contrario. Por su lesión en la rodilla, a nadie le llamaba la atención que anduviera, por estos días, siempre en la vuelta y sin hacer nada , Hacía ya un par de días que nos veníamos quedando a solas de conversación prolongada , hablando, más que nada , de mis desgracias que aparecían como irremediable. Pero los cuentos de sus recientes andanzas hasta me divertía y me entretnía pero por otro lado hacía más lamentable la hora de volver a la monotonía de mi hogar y vida conyugal.
Al tercer o cuarto día de vernos, como siempre a primera hora de la tarde, con la excusa de arrimarles unas herramientas a mis padres caminamos lentamente por las aun desiertas calles arboladas u rodeadas de pequeñas casas enjardinadas. Como siempre yo Hablaba, de mi infelicidad con mi marido, con el cual no me entusiasmaba nada, de como me había retraído en la relación a mis antiguas amistades, etc. pero que sin embargo con él podía conversar de todo y olvidarme por un buen rato de lo que yo sentía como mi desastrosa condición. Pareció, por su silencio, entristecerse solidariamente pero inmediatamente reaccionó alegremente y agresivamente me dijo. - "Mira, que a mi no me divierte nada que me agarren de paño de lagrimas y menos que lo hagas tu , al contrario, contigo lo máximo toalla mojada, te conosco de que eras una audaz y traviesa niñita "- a la vez que en un movimiento rapidísimo hizo chicotear la camiseta que tenía en las manos, hasta apenas hacerla tocar mi cola. Pegué un salto, me asute más por la sorpresa y el chasquido, aunque dolió como un pequeño pinchazo No me pude contener. Lo mire con furia indsimulada y lo insulté groseramente: - -"Hijo de puta" - Levante un poco el borde de la corta solera y ví una pequeña mancha más oscura resaltaba levemente en el nacimiento inferior de mi rosada nalga derecha. Se la mostré diciendo "-Mira la marca que me dejastes, no sabés que a mi enseguida se me hace un machucón. Guacho puto, no te lo voy a perdonar" Exageré muy a propósito -Me miró con asombró. Pero con un tono más conciliador le lancé una amenaza tranquilizadora "-No te preocupes yo también te conozco y sé como vengarme" Pero esto ya sonó a otra cosa y ambos reímos de buena gana. Era la primera vez que aludimos a nuestro pasado.
Sinceramente se disculpó y volviendo al tono amistoso me explicó que se rebelaba y le daba rabia tanto pesimismo que le podía resultar contagioso sobretodo a lo del futuro y presente económico. Y para demostrarme su solidaridad me consoló graciosamente, poniendo mil ejemplos, contando excitantes anécdotas de viajes, parejas exitosas y frustradas o amistades coloridas. Me decía de cómo podía estar tan pesimista y depresiva, que la barriga que se me estaba formando me quedaba linda, que los senos me crecerían, al gusto de muchos hombres, que me preocupara en cuidarme y no me dejara caer ya que a muchas mujeres el embarazo las embellecía, que lo que hoy me parecía ruin mañana sería una alegría , que imaginara que tendría solo 35 años cuando el niño o la niña llegara a los 15, que viviera el presente pensara que por lo menos ahora tenía, por ejemplo la ayuda de mis padres , un joven sano como marido que parecía que me adoraba queriendo lo mejor para mi, una casa prolija, atención médica, incluso nuestra amistad. etc. En fin que me concentrara en eso, por lo menos hasta los primeros meses de la criatura, y que la vida más allá de las circunstancias hay que encontrarle la vuelta, según las preferencias individuales, para que se nos presente disfrutadle etc. etc. Parecía que no acababa nunca de encontrar argumentos optimistas para que dejara de sentirme enferma y desdichada, algunos muy divertidos y sensuales que me fueron aflojando ya que lo hacía con la humildad de reconocer que sus palabras eran también para darse animo a si mismo .
Un jueves, especialmente caluroso para la época, final de la primavera mi padres salieron, enseguida de almorzar, a tomar cuenta de una casa ubicada a unas cuadras que sería ocupada ese fin de semana. Yo me quedé terminando de levantar la mesa y de arreglar la cocina. No habían pasado ni 10 minutos cuando apareció mi primo, con su natural buena onda que volvía de la playa. Yo me alegré porque hasta ese momento me esperaba un tarde muy aburrida ya que me sentía sin fuerza para nada. En seguida, se ofreció para ayudarme con las tareas mientras se comía algunos restos del almuerzo y mataba su sed, agregándole agua helada a un gran vaso de vino, que mi padre había dejado sin tomar . Cuando finalizamos, dejando todo impecable, me dirigí, tratando de reponerme de uno de mis habituales mareos, a mi cuarto de soltera, que aun conservaba las dos camas gemelas que en mi infancia compartía con mi única hermana, 8 años mayor. Era uno de los lugares más frescos de la casa, ya que tenía ventilador en el techo y una ventana, con persianas, dirigida en dirección al no muy lejano mar. Agotada me tire displicentemente en una de las camas y así me encontró Adrián cuando entró diciendo "-Llegó el medicamento" con las dos tazas de té a modo de digestivo que se había quedado preparando en la cocina. Confiaba en que ayudaría a que me sintiera mejor. Él prefirió sentarse, por lo de la arena de la playa, despatarrado y desparramado en un almohadón en el estrecho espacio del piso que quedaba entre la pared, donde se apoyaba, y el lateral de mi cama; todo el largo de sus piernas desaparecían debajo de esta. Estábamos bien cerca y hablábamos en voz baja, para que no se oyeran nuestras voces desde el Jarrín y la calle. Con la inutil esperanza de que entrara un poco de aire fresco la ventana estaba abierta pero las persianas bajas, dejando entrar una suave luz.
Estaba más guarango y zafado que nunca, yo le decía que era el vino, mientras bromeábamos con lo de los mareos. Era agradable la sensación de estar ahí la conversación transcurría en la intimidad de mi antiguo cuarto. Recostada perezosamente hacia su lado me acariciaba lentamente mi pancita parcialmente descubierta.
Mi barriga, aun pequeña, pasó a ser el tema central de conversación conduciendo irremediablemente al l tema del sexo del bebe en camino. Yo no tenía preferencia clara, aun no me había hecho los estudios, a pesar de estar entrando en el cuarto mes. Mi marido hablaba de un varón. Adrián, mirando fijamente mi pancita y haciéndose el místico, me pide que la muestre toda y me asegura que con una mirada minuciosa me dará una certera opinión. No estaba en mi negarme, era totalmente normal pero verme de pantaloncitos cortos y holgados con la camiseta arrollada hasta debajo de los senos sin sostén tirada en una cama bien cerca de alguien que no era mi marido, y que siempre me había resultado atractivo observándome detenidamente me estremeció.
En el mejor momento de mi exhibición, estaba yo por decir algo cuando apoyando su mano en mi panza para llamar mi atención me hace un gesto con la otra mano señal de silencio. Sentimos ruidos, nos quedamos paralizados, por unos instantes su mano permaneció suavemente apoyada y sus delicados movimientos fueron nuestra forma de comunicación. Era mi madre que volvía.
En realidad no estábamos haciendo nada malo, pero Adrián nervioso bajo rápidamente mi camiseta cubriéndome. Me miraba como preguntando que hacer, pero mi madre no entró a ese cuarto, quizas pensando que yo estaba descansando entre dormida. Solo comentó desde afuera y en voz alta que había vuelto porque se había olvidado de algo y que todavía tenían trabajo para rato. No fue necesario que se enterara que no estaba sola.
La sorpresa, hasta miedo, sin duda nos excitó a ambos y me volvió al momento en que siendo una niña que aún no había cumplido los 9 y mi primo rondaba ya los 11 años, casi somos sorprendidos por mi hermana , hoy casada, dos hijos y viviendo en otra provincia, cuando jugando a los doctores donde la mayoría de las veces yo era la paciente aunque también supe hacer de doctora, me estaba bajando las bombachitas para mostrarle el culito mi primo para que lo examinara ya que él esa vez hacía de experto e imaginativo doctor y yo de ansiosa y no muy obediente paciente que padecía una dolencia reiterada que imaginativamente llamábamos "culito perezoso". Aprovechamos que desde pequeña tenía períodos con una tendencia al estreñimiento, con algunos dolores de estomago, a lo que mis padres siempre andaban recordándome debía comer mucho más verduras y en especial frutas y no algunas comidas o golosinas. Con mi primo en su papel de doctor por guiado por las cosas que yo, como su paciente, le decía que sentía concluíamos que la causa estaba en que mi ojetito por pereza o alguna otra razón no se abría lo suficiente para que todo lo que comía en algún momento saliera y acumulándose en mi pancita me producía dolor. Más allá de ser un juego prohibido no parecía tan irreal. Ya había oído de unas pequeñas velitas de vaselina que venden en la farmacia que se introducen en el anito de los bebes para facilitar que movilicen el vientre.
Ahora otra vez en situación del miedo de casi ser sorprendidos, en nada especial, pero esa sensación me movilizó mucho. Sentí de todo. Aproveche, nerviosa, para levantarme para de ir al bano, lo necesitaba, pero en realidad tambien quería ir al dormitorio de mis padres que desde su ventana se tenía una amplia visión de la calle donde se encontraba la casa en que ellos, en ese momento, trabajaban. Así pude cerciorarme de que mi madre realmente se alejaba. Rápidamente volví cuarto, y me tire en la cama lanzando un profundo y sonoro suspiro. Adrián aún permanecía sentado en el suelo reponiéndose del susto y se le veía excitado. Lo tranquilicé diciéndole que había visto como mi madre se alejaba y que el mismo había escuchado que demorarían en volver, además, igual estaba todo bien, no estábamos haciendo nada malo. Él discrepó con esto último. "- No sé si es tan así que está todo bien. Prefería no estar cuando tus padres vuelvan, no sea cosa que piensen algo extraño o que ingenuamente luego hagan algún comentario delante de tu marido, trayéndonos más problemas y lo peor sería que complicaran nuestra ya agradables reuniones de la tarde. Recién, total de que tu madre no me viera, casi me meto debajo de la cama"
Me pareció sensato y le dí la razón. Aunque me pareció gracioso y exagerado lo de tenerlo debajo de la cama. Mientras pensaba esto en silencio, nos miramos y divertidos volvimos a la carga en lo que habíamos quedado. Mi pancita impúdicamente volvió a quedar completamente al descubierto cuando con atrevimiento y sin preámbulo me subió la camiseta y yo misma me bajé un poco el frente del short, apareciendo a la vista algunos vellos bien debajo de mi obligo. Acercó su cara para verla en su plenitud; yo también la miraba con la misma curiosidad como si no fuera la mía, suavemente posó una mano y mis vellos se erizaron, cerré los ojos y mientras me acariciaba lentamente, recorriendo el borde inferior junto al elástico del short me dijo que sería una niña. Yo me recobré y en tono de broma le pregunté "-¿Como lo sabe doctor?" . Su respuesta fue: "Primero: en nuestra familia ya hay demasiado machitos, excepto la hija mayor de tu hermana. El resto de la nueva generación son varones. así que una nena seguro que será mas divertido. Segundo: como a mi me gustan más las mujeres y supongo ellas de mi.- me pareció que el proyecto de bebe se erizaba todo cuando puse mi mano, no hay dudas, no puede ser más que una mujer y por último por la intuición que surge de conocerte mucho como tu antiguo médico, no precisamente de cabecera.- y poniendo cara de situación agrego- Y si esto no así tendré que resignarme a compartirte con otro hombre más"
Yo estaba muy divertida y lo acusé de ser un farsante degenerado. Reímos mucho. Siempre me habido encantado hablar de sexo con él ya que yo no ponía limites ni para mi propia imaginación. Así fue que luego el tema pasó mis tetas: si ya estaba sintiendo algún cambio, si me habían crecido o si me dolían. Yo que si y que no. Y si me imaginaba amamantando, si lo haría en público etc. Yo le comenté que Julio, mi marido, muchas veces, parecía obsesionado con quermelas besar pero no conseguía evitarme y que realmente lo evitaba. Le conté que los contactos amorosos eran escasos porque no sentía ninguna atracción sexual por él, mismo siendo un joven normal de 21 años, Pelo rubio ondulado, piel blanca con algunas pecas, ojos claros, cara redonda, de estatura mediana, llenito sin llegar a gordo, linda cola, pulcro, trabajador, cariñoso y super paciente conmigo. Lo que menos me gustaba era como me besaba en la boca, porque entre otras cosas fumaba tabaco un poco. Pero, a la hora del sexo, a su falta de imaginación en la previa, aunque también la verdad es que yo tampoco aportaba mucho, lo agravaba con que se acababa enseguida. Parecía que cada día con los nervios empeoraba quizás porque en el fondo yo responsabilizaba, y él lo sabía, de ser esto la causa de mi prematuro y no deseado embarazo. Terminé contándole a mi primo que eran muchas las veces que rechazaba, a mi marido, con las más variadas excusas y que las pocas veces hacíamos el amor yo siempre asumía una actitud pasiva. De vez en cuando me daba lástima, por su insistencia y para salir del trámite lo masturbaba hasta que rápidamente acababa. La verdad, no era que no me gustara o me desagradara, no me excitaba ni él ni la situación que vivíamos y que aprovechando su paciencia, muchas veces me comportaba con él como una niña mal criada con una pizca de sadismo.
Estaba jugada, sin remedio, contando hasta mis cosas más intimas pero a la vez ya se me veía que estaba excitada y alegre, como si no hablara de mi misma . Entonces, mi primo, divertido y riendo, me dice que no está mal ya que en eso era integra y sincera conmigo misma comportandome realmente como era, y en ciertos aspectos, según él, como me gustaba ser.
Un divorcio, ni mucho menos, era en estos momentos inimaginable. La cuestión estaba en buscarle la vuelta para encontrar lo disfrutable de la situación principalmente comenzando por levantar mi autoestima y no reprimiéndome. Y que lo mejor era probar ya algunos cambios y momentos que me diviertan. "- Ojalá tengas razón".le dije. A lo que él divertido dijo: " Ahora mismo puede ser uno de esos momentos, de viviir el presente. por ejemplo subiendo unos pocos centímetros esa horrible camiseta y mostrar esos senos de los que hemos estado hablando tanto" Yo ya me había dado cuenta de que al exhibir mi barriga también dejaba a la vista la curva inferior de mis tetas, pero la situación, en consonancia con la conversación, me resultaba muy agradable, disfrutaba tanto viendo la ansiedad que le provocaba a mi primo , dada la insistencia de sus miradas hacia el nacimiento de mis senos. Ahora era él el que me devolvía la pelota.
"-Vos estás loco" le contesté sin perder el buen humor, y que no estaba ahora dispuesta a perder, en el que me encontraba después de tanto tiempo. Le recordé estaba casada, embarazada, que siendo primos ya no éramos ni niños ni siquiera adolescentes, que estábamos en la casa de mis padres, que las cosas estaban demasiado morbosas. etc. Pero como años antes el mismo juego, con parecidos y divertidos ruegos, asegurando que liberándome mejoraría mi animo y salud , de las promesas graciosas de que no pasaría de solo verlas etc.
" Sos una cagona, no podes ni con subir una camiseta menos de diez centímetros" "No me digas que porque estas casada ya no son tuyas" " Si se las estas guardando para el bebito aun faltan cinco meses " "Tenes miedo y terminas pensando como tus padres" " , " Tarde o temprano algún día tendrás que amamantar en público, estando yo presente y recordaras sin duda este día y tus tetas pero abran cambiado y yo me abré perdido para siempre lo que son ahora" O suplicaba "- Dale, Si querés te ayudo y lo hago yo"
Con cosas como estas me provocaba y hasta me peleaba. Sus argumentos transformaban todas mis objeciones en excitantes ingredredientes y cada vez me parecían más irrebatibles y calentones. Sabia, porque lo conocía que ya no se conformaría con una negativa absoluta y que tarde o temprano tenía que mostrarselas o desaparecería por muchos días pero a la vez estaba conciente que al hacerlo, asumía que me comportaba como una putita calentona, infiel e incestuosa. Con solo pensar esto, mi cuerpo reacción, fue imposible ocultar que mis tetitas estallaban y mostraban, aun más, sus delicadas pero voluptuosas curvas debajo de la arrollada camiseta de algodón que parecía subirse sola aun más a medida que mis tetas se endurecían.
Lo miré suplicante, me encanta que me obligue a hacer lo que en el fondo yo deseo y pero a la vez quería que esta vez fuera él quien lo hiciera. .Entendió mi mirada y su mano delicadamente subió poco a poco la camiseta, mientras yo observaba atentamente, primero de un lado apareciendo una teta y luego del otro quedando ambas a la vista. me parecieron más hermosas y sensuales que nunca.
Ahí estaba yo tirada de costado en la cama, con el pantaloncito en el borde del nacimiento de mis pendejos, mi incipiente barriguita y las tetas totalmente al descubierto endurecidas apuntando hacia la cara de mi primo, muy escasa distancia , que continuaba sentado en el piso, Su expresión, me impresionó y agradó, sus labios entre abiertos en una sonrisa de admiración, felicidad perversa y triunfo, sus ojos me parecieron afiebrados, su mano derecha instintivamente se dirigió a su entrepierna apretándose sin detenerse para continuar en una sensual caricia por su pierna. Inesperadamente, para mi que seguía observándolo atentamente , después de morder y pasar delicadamente su lengua por sus carnosos labios, abrió la boca tragando aire para luego soplar directamente a mis pechos haciéndome llegar un brisa que culminó por endurecer aun más mis violáceos pezones. Yo me contorsioné levemente como sensual culebra. Sus manos avanzaron e inspeccionaron casi clínicamente cada milímetro de mis duros y carnosos pero no muy grandes senos.
El calor se hacía agobiante, yo ya estaba toda transpirada y mientras Adrían toqueteaba mi barriga, sopesaba mis tetas y daba pequeños pellizcos a mis pesones, reanudamos nuestra sexual conversación: Me decía que mis tetas le parecían delicadas y proporcionadas como las de una adolescente, a lo que yo le confesé que siempre había deseado que fueran más grandes como la de algunas de mis amigas. Él aseguraba que con el correr del embarazo, se irían llenado de leche y crecerían incluso el amamantar y las caricias del bebe ayudarían a verse más plenas. Mis manos ahora se juntaron con las suyas, y comentándole como me gustarían que fueran apreté mis tetas desde los costados con ambas manos para que al juntarlas se vieran más exuberantes. " Me alucina que cuando queres seas tan exhibicionista-" me dijo en tono de cumplido- Todo era super exitante -" Ahora, mostrame como darás de mamar "-me pidió con la voz cada vez más ronca. Accedí tomando una de ella con las dos manos, la apreté para que sobresaliera como quien se prepara para dar de mamar adelantando instintivamente un poco mi cuerpo quedando a centímetros de su la cara y aquella boca tan actractiva abanzó y se posó en el desafiante pesón.
Hincándose en los almohadones para avanzar se sobre mi, chupó, lamió, mordió y comió como niño hambriento. Pasaba su mejilla por mis tetas mientras me besaba la barriga y metía su lengua en mi obligo mientras introducía debajo del elastico su mano buscando mi conchita. Yo misma lo ayudé bajándome más el pantaloncito y su lengua de mi ombligo descendió a mi clítoris y su mano llegó mi raja empapada, posando el dedo mayor en la abertura. Su boca jugueteo con mi botoncito haciendo que mi cuerpo se contorsionara de forma insoportable, me dió un descanso volviendo su boca a mis tetas. Sentí que en realidad quería mirame a la cara mientras su dedo me penetrara. "-Despacio por favor, solo una puntita" supliqué. Así lo hizo, setir ese dedo era una sensación perfecta.
Ahora mis manos apretaban su cabeza con fuerza contra mis tetas que eran chupadas lamidas y mordidas. "-No me vayas a dejar marcas" parecía no oírme, quizás porque lo que realmente yo quería era que me las comiera crudas mientras su dedo intensificaba lentamente su masturbación "- "-Por favor no me lastimes con los dienes, No podría explicarle a mi marido otra marca" le dije mientras bajaba mi mano apresando su dura verga por encima de la bermuda -" Ya vió la que me dejaste en la cola" insistí suplicante y morbosa. Paró de devorarme las tetas para mirarme a los ojos y su dedo entró otro poco a modo de perversa interrogación " -La vió mientras me cambiaba y quería saber como me lo había hecho" - Otro dedo se apoyó en mi clítoris haciendo delicados movimientos circulares. Nuestras caras estaban juntas, sentía su boca en mi cuello y oreja "-Y que le dijiste" Una corriente nerviosa bajo a los músculos de mi vagina que se contrajeron apresando su dedo y llevandolo más profundo de mi interior.
El lo sacaba un poco y me concha lo absorbía. Era otra forma en la que dialogábamos: las palabras al oido, las miradas a los ojos que traslucían nuestros pensamientos más morbosos, los ritmos y contracciones de los cuerpos acorde y que reaccionaban a esas palabras y pensamientos que sin duda estaba en el juego. "-Le dije que era un tatuaje" Mi mano que ya había logrado fácilmente que la cabeza de la pija apareciera desnuda por debajo la pierna de la bermuda, la sentía en cada caricia palpitar y encabritarse a cada estimulo. "- Me pedía que se lo mostrar bien ,y siguiendo la broma, insistía con saber quien me lo había hecho" La pija de mi primo saltaba en mi mano que disfrutaba de su suavidad y los movimientos de sus dedos en mi concha se hicieron más violentos, ayudados por los de mi otra mano que machacaban mi clítoris. Era la mejor paja de mi vida, una calentura que no recordaba haber sentido nunca.
Gemía casi gritando. Mi primo buscó mi boca vorazmente con la suya, era nuestro primer beso pero sin duda el más desenfrenado. Era el principio de un extraño clímax. Entre mordiscones y lengüetazas logré safar mi boca para ya sin fuerzas poder decirle entrecortadamente "- "-Me moría de ganas, de que supiera que fuiste tu el que marcaste mi culo" Quería todo y más Nuestros pensamientos, palabras y cuerpos desencadenaron un intenso orgasmo Su verga se hinchó y en cortas convulsiones mojaba abundantemente mi mano. El calor se me hizo insoportable y sentí como que me orinaba con ganas irresistibles, inundando mi entrepierna, mi cuerpo se contrajo. Todo me daba vueltas me faltaba el aire. Realmente había sido sorprendida por tan intensa sensación y él parecía querer más. Apoyando mi mano en su cabeza le pedí parar para reponerme nos quedamos en silencio acompañando las intermitentes e inevitables convulsiones de mi cuerpo. Estábamos sofocados y empapados, la respiración entre cortada, el corazón a mil, era sacudida por esporádicas convulsiones, Me dolían los ovarios y riñones, necesitaba ir al baño. Quería tranquilizarme. No podían encontrarnos en ese estado hasta me flaqueaban las piernas. Me asusté en serio. Era una tarde demasiado caliente.
Espero que les haya gustado la forma en que les conté lo que estoy actualmente disfrutando.. Sé que muchas mujeres tienen también historias verdaderas o fantasías que se mueren de ganas de hacerlas realidad que las cuentan en otro estilo, más directo, sin tanto preámbulo, y que en menos espacio describen situaciones más extremas. y morbosas. La razón de tantas disgregaciones en mi relato es por un lado: que las situaciones eróticas que estoy viviendo donde mi cuerpo es protagonista tienen unos componentes psicológicos y sociales que las hacen, para mi, muy excitantes; y por otro, si recibo algunos comentarios de amigas lectoras, en especial casadas o en pareja , que me incentiven a seguir escribiendo lo erótico que me vaya ocurriendo en estos días, habrá un próximo relato en que el cual no tendré que explicar tanto por ejemplo la situación familiar, etc.etc. y poder ir directo y sin demora, , aunque la previa siempre me excita, a la acción, porque ya hubo algunos encuentros con mi primo que me gustaría compartir. Anna
Al límite con mi madre
Mi nombre es Mariano tengo 20 años y vivo en Argentina. No soy muy bueno para escribir y contar historias, pero en esta ocasión tengo ganas de hacerlo, e intentare hacerlo lo mejor posible
La historia con mi madre es bastante simple y no tiene antecedentes. El incesto nunca fue un tema que me interesara, siempre me pareció desagradable, y aun hoy, después de lo ocurrido.
Soy hijo único, vivo con mi madre y una persona que en alguna ocasión puede llamarse padre. No tengo ganas de explicar el porque de esto ultimo, solo acepten que la relación con mi padre por parte mía y de mi madre es casi desastrosa.
Esta relación tensa con mi padre hace que mi madre tenga momentos de angustia y depresión que a mi no me hacen muy bien.
Hace un mes atrás, en Octubrebre de 2014, encuentro a mi madre en uno de esos momentos de depresión, y aunque no soy "demostrativo" me acerque a decirle que todo se iba a arreglar (como siempre) y que dejara de preocuparse. Yo no soy de hacer ese tipo de cosas, aun hoy no se porque lo hice; pero creo que eso le provoco algo diferente hacia mi, pensando de que hacia mucho que alguien no la entendía como yo acababa de hacerlo, aunque fueran 5 minutos.
Luego de ese día, los venideros empezaron a hacer bastante "sexuales". Mi madre empezó a hacer comentarios que rara ves hacia antes como "Estas saliendo con alguien?", "Te cuidas?", "Que lindo estas hoy¡", "Para cuando los nietos?", y agregado a esto me toqueteaba el culo, o roces "de casualidad". Tengo que admitir que para mi, hablar de esto siempre fue algo que no me espanto, debido a la confianza extra que hay entre padres con respecto a los hijos únicos; pero esto ya era otra cosa.
Una tarde que por supuesto mi padre no estaba, decidí tomar un baño debido al calor; al salir yo nunca me cambio, me gusta andar con la toalla por mi casa, lo hago desde pequeño. Cuando andaba por ahí mi madre estaba por la casa, di un par de vueltas y suponiendo los comentarios me fui a cambiar a mi habitación. Mientras me cambiaba apareció mi madre:
Mira esas bolas peludas como han crecido desde que las cambie...
Mi madre siempre me ve desnudo, pero nunca con esos "comentarios". Yo respondí
Viste!!
Cuantas chicas las abran tocado ya, no?
Y...
Sentándose a mi lado me dice:
Che, y la tenés grande?
Ese comentario fue el tope de mi paciencia
Bueno, ya esta má, basta!!!. Andáte y dejáme cambiar.
Esta bien, no te enojes. Preguntaba nada mas. Además... soy tu madre.
Porque sos mi madre te digo basta
Dale, dejáme ver...
Ya estaba arto, pensé que me estaba probando; y sin pensarlo se la ofrecí levantando un poco la cadera, dejando mi pija al descubierto, lista para ella.
- Queres ver si es grande? AGRANDALA¡¡¡¡. Le dije, pensado que nunca lo haría. Pero me equivoque, la empezó a acariciarla suavemente con una de sus manos.
Que bien, hijo. Se te para rápido. Y es bastante grande...!!
Yo no lo podía creer, se había animado. Yo estaba casi sin habla, mientras mi madre me la estaba pajeando. Y en ese preciso instante, creo hoy, que fue un rayo de lujuria y desenfreno sexual que me motivo a seguirle el juego hasta ver a que limite llegaría. Siempre pensé que mi madre, sin ser una mujer de un gran atractivo físico, era muy caliente a la hora del sexo, algo que supongo también me llevo a este limite.
Viste que buena pija tengo, y se pone mas dura. Dije esto mientras ya le estaba acariciando la espalda.
Mi madre me miro medio segundo a los ojos, y se fue derecho a mamarmela. Yo la tome por encima de su cabeza mientras le marcaba el ritmo; la muy puta me la estaba chupando excelente. Tenia mi pija bien agarrada desde la base, y con cada lengua que le daba a mi pija, me pajeaba; empezó haciéndolo despacio, pero su ritmo fue aumentado cada ves mas hasta que mi pija estuvo a punto de explotar. Chupo, chupo hasta que me vine a chorros dentro de su boca. Yo quede un poco exhausto, pero a ella no le importo y siguió chupando, lo que hizo que mi pija se endureciera nuevamente. Con esta nueva erección tenia pensado llegar al limite y un poco mas allá.
Le aparte la boca para que dejara de chupar, la tendí en la cama y la acomode justo en el borde. Ella solo me miro y no dijo nada; es mas, entendió muy rápido lo que venia. Mientras desabrochaba su pantalón y sacaba su bombacha, ella ya se había sacado su blusa y corpiño. Estábamos los dos desnudos en mi cuarto y a punto de tocar el limite. Separe su piernas tomándola desde la rodillas, tome mi pija muy dura, la apunte a su cocha peluda y mojada, y se la clave suavemente hasta que mis bolas se chocaron con su concha.
Comencé a cojerme a mi madre, primero suave y aumentando el ritmo. Mientras me la cojia podía ver como sus senos se movía al compás de mis embestidas, y escuchaba sus gemidos, iguales a los que ella tenia daba cuando tenia sexo con mi padre hace mucho tiempo; estas dos cosas me excitaban mas y mas. La cojí por mas o menos tres minutos; dure bastante porque acababa de eyacular con su mamada. Durante ese tiempo jugué con sus tetas, cosa que después ella misma empezó a hacer; también presionaba sus rodillas para abajo y hacia su cuerpo, así se abrían mas las piernas y mi pija entraba mejor.
No quería terminar dentro de ella, así que la saque rápido, y se vino a chupar todo, otra ves. Me chupo toda la pija de la manera mas puta, relamiéndose los costados y tratando de metérsela bien hasta la garganta, esto despertó un instinto de mas sexo de mi parte y decidí que ahora me la quería culiar; le quería romper el culo.
Cuando termino de chupar me miro a los ojos, y le dije:
Todavía falta. Y le di la vuelta, quedando justa para mi intención.
Creo que no entendió muy bien lo que quería decir con ese "todavía falta", pero cuando se vio dada vuelta, no tuvo mas remedio.
Pensé de que el ano era distinto de la concha y que haría falta una lubricación extra, así que decidí buscar la crema para manos del baño, que esta a 1 metro de mi habitación.
Me puse bastante crema en mi pija todavía erecta, y en el ano de mi madre. De igual manera apunte mi pija a su ano y comencé a presionar suavemente. Mientras hacia esto logre escuchar un "cuidado" de mi madre al que no di importancia. Seguí con mi tarea de lograr que entrar toda mi pija, acompañado por los gemidos y los "para" de mi madre, cosas que tampoco di importancia.
Luego de una tarea dolorosa para mi, y para ella seguro; empecé a disfrutar del maravilloso sexo anal. Con cada embestida que daba era un gemido casi grito, pero no de dolor, sino de placer.
La tome de la cintura para poder aumentar el ritmo, luego sentí con mi mano derecha como sus tetas se movían con cada enculada. También escuchaba el sonido de mis bolas chocando con su culo. Todo esto me excito tanto que sin darme cuenta me vine en torrentes dentro del culo. Saque mi pija y seguía saliendo leche; mi madre se dio vueltas como pudo y chupo algo, Yo me tire a un costado de la cama muy cansado y ella dejo de chupar y se sentó en un costado de la cama.
En ese momento volví a razonar y pensé lo que había echo, y no lo entendía. Me sentí muy culpable, también escuche a mi madre sollozar y preguntándose "que hice, que hice?". Me incorpore, y me pare a su lado, y sin ganas de consolarla le dije con voz dura.
Olvidemos todo, lo que paso, paso. Mantente callada y lo olvidaremos.
Sin decir nada, se fue. Pero yo quede seguro que había entendido.
En toda la tarde no salí de mi habitación y dormí hasta el otro día. A la mañana siguiente la relación estuvo tensa, comunicándonos lo necesario; mi padre se daba cuenta, pero habrá pensado que nos habíamos discutido o algo de eso.
Los días transcurrieron, y todo fue volviendo a la normalidad. Hoy tenemos la misma relación de antes, sin roces de casualidad ni comentarios por demás sexuales. Solo quedara como un echo que murió cuando todo ese sexo termino. Algo que paso.
Mi mujer de 55 años follada por un chico de 24
Este es mi primer relato y es la consecuencia de una conversación con un íntimo amigo, sobre las infidelidades de nuestras respectivas esposas.
Después de las navidades le conté, debido a la gran confianza que tenemos entre nosotros, lo sucedido entre mi esposa y un amigo de uno de mis hijos. Luego de contárselo, me hizo la confidencia de que el también había sufrido la infidelidad de su mujer. El caso es que me dijo, que si mi experiencia había sido tan morbosa como la suya, por qué no la daba a conocer, escribiéndola como lo había hecho él. En un principio le dije que no pensaba hacerlo, pero dándole vueltas a la cabeza me dije... ¿por qué no? Total, es algo anónimo y aquí estoy dispuesto a contar lo que vi. Digo vi porque oír no oía, situación que descubriréis cuando estéis leyendo este relato.
En primer lugar os diré que me llamo Sebastián. Sebas para los amigos, y mi mujer se llama Claudia, tiene 55 años muy bien llevados. Es delgada mide 1,72 con muy buen tipo para su edad, sobre todo después de haber parido a 4 hijos. Tiene unas piernas muy bonitas, unas tetitas pequeñas pero así como respingonas a pesar de su edad y un coñito de esos que al tener los muslos delgados queda como colgado entre ellos, con los labios menores saliéndole un poco fuera de los mayores. En fin. Que está muy rica, rica, rica. Bueno, vamos a los hechos porque sino el relato se puede hacer eterno y no quiero abusar de vuestra paciencia.
Todo empezó cuando a principios de año vino a pasar las vacaciones de Navidad a casa un inglés que es compañero de uno de mis hijos de una beca Erasmus. Un chigo de 24 años y según mi mujer guapísimo. El chico más guapo que había visto en su vida... palabras textuales. Era por la mañana, sobre las 10. Yo a esa hora se suponía que debía estar en la oficina, pero me había dejado unos papeles importantes y había vuelto a recogerlos. Como vivimos en una casa unifamiliar, la habitación de invitados, que es donde dormía este inglés, está en la planta baja y al atravesar el jardín de delante, vi que la persiana estaba un poco subida, así como 5 cm y me acerqué a ver si seguía durmiendo o ya se había despertado, vi que ya estaba despierto y tenía encendidos los 4 halógenos del techo y aquí es en donde de verdad empieza la experiencia que os relato.
La puñetera casualidad hizo que en ese momento entraba mi mujer en la habitación con una bandejita en la que traía un café, pues sabía que a los ingleses les gusta despertarse de esa manera... o al menos es lo que ella creía. Llevaba puesto un camisón que le llegaba como una cuarta por encima de las rodillas y que dejaba ver las bonitas piernas que tiene. El chico como dije antes, ya estaba despierto y vi que mi mujer le hablaba. Quiero deciros que habla perfectamente inglés. Durante unos minutos estuvieron hablando sin que mi mujer dejase de sostener la bandejita, hasta que él se destapó, y se sentó al borde de la cama con mi mujer justo delante. A él yo lo tenía casi de espadas, pues la ventana no está centrada con la cama sino hacia un extremo de la habitación y a mi mujer de lado, por lo que los veía los dos perfectamente.
No tengo ni idea de lo qué hablaban pues detrás de la ventana no oía nada pero de repente el inglés con sus dos manos empezó a acariciar las piernas de mi mujer, empezaba por las rodillas y luego las iba subiendo por el exterior de los muslos hasta su culito. Cada vez que las subía también se le subía el camisón, por lo que la visión de sus piernas cuando las manos estaban acariciando el culo era perfecta. Al cabo de unos minutos empezó a acariciarlas, pero ya por el interior de los muslos. Igualmente desde las rodillas hasta casi rozar su coñito... digo casi rozar, porque no llegaba a tocarlo. Quiero deciros como inciso que mi mujer en camisón no suele llevar ni braguitas ni sujetador, por lo que cuando digo casi rozarlo lo digo en toda la extensión de la palabra. A todas estas mi mujer seguía con la bandejita en las manos, vi que intentó dejarla sobre la mesita de noche, él le dijo algo y no lo hizo.
La verdad es que no podía dar crédito a lo que estaba viendo. Ver a mi mujer con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás, dejándose manosear y sobar de esa manera como una vulgar mujerzuela me parecía imposible pero era cierto... Lo estaba viendo en vivo y en directo. Quiero confesaros que me cuesta reconocerlo pero me estaba gustando ver a mi mujer en semejante situación. ¡Me estaba gustando ver a mi mujer con otro hombre!
Sigamos con los hechos. Al cabo de unos minutos de estar acariciando las piernas de mi mujer, empezó a meter sus manos por dentro del camisón. Primero hasta las caderas y las fue subiendo lentamente hasta agarrar sus pechos pellizcando los pezones, lentamente las volvía a bajar pero por su espalda hasta el culito, rodeaba las caderas y volvía a subirlas hasta agarrar los pechos. Así una y otra vez. Mi mujer se estaba poniendo con una calentura impresionante, respiraba entrecortadamente y no dejaba de mirar como las manos del chico la acariciaban. A mi Claudia le costaba el mantener la bandejita en las manos, pues cada vez que el inglés le agarraba los pechos y le pellizcaba sus pezones la bandeja se le movía hasta casi hacer que el café se derramase. Él supongo que al darse cuenta, mientras con la mano izquierda seguía acariciándola, con la derecha le cogió la bandeja y la puso sobre la mesilla de noche. Mi mujer en ese momento ya estaba fuera de sí. El sobeo que le estaba dando la había puesto a mil y no hacía más que mover sus caderas adelante y atrás.
Después de colocar la bandejita sobre la mesa, él le dijo algo y mi mujer agarró el camisón y se lo subió hasta la cintura por lo que el coñito quedó totalmente expuesto a mis ojos y también a los del chico. Quiero deciros que no se lo depila, pero tiene de forma natural muy poco vello púbico por lo que la visión era perfecta. De esta forma empezó a acariciarle el coñito, pasando los dedos de la mano derecha todo a lo largo de sus labios vaginales. Él volvió a decirle algo y mi mujer abrió un poco las piernas, él volvió a decirle algo y se las abrió todavía más. De esta forma, el chico empezó a dedicarle todas sus atenciones al clítoris, pues al tener las piernas tan abiertas quedaba totalmente expuesto. Lo masajeaba unas veces con los dedos índice y medio haciendo círculos con las yemas de los dedos sobre el y otras con el índice y el pulgar se lo apretaba. Mi mujer no tardó ni diez minutos en tener el primer orgasmo de esa mañana. Vi como todo su cuerpo se convulsionaba hasta el punto que tuvo que apoyarse el los hombros del inglesito para no caerse. Se le doblaban las rodillas y cerraba las piernas intentado apretar la mano del ingles entre sus muslos. Yo no podía oírla pero me daba cuenta de que estaba como gritando de placer. Mientras ella estaba teniendo ese orgasmo, él no dejaba de frotar muy despacio sus dedos sobre el clítoris.
Aún no se había recuperado mi mujer del orgasmo cuando la levantó, con lo que la puso otra vez derecha, le abrió otra vez las piernas y mi mujer, volviendo a agarrar el camisón se lo volvió a poner en su cintura. Sin mediar palabra le metió dos dedos, otra vez el índice y el medio de golpe dentro de su coñito. Los tuvo dentro sin sacarlos como cinco minutos. Por la forma en que movía la mano estaba claro que estaba jugando con los dedos dentro del coñito de mi mujer. Ella no dejaba de mover las caderas y bajaba las rodillas como intentando que esos dedos entrasen todavía mas en su interior. Me di cuenta que el le pidió que se quitase ya el camisón pues ella se lo sacó por la cabeza quedando ya totalmente desnuda.
La visión era de lo más erótico que yo había visto en mi vida. Ver a mi mujer desnuda delante de otro hombre, totalmente abandonada y desinhibida, con las piernas abiertas, moviendo las caderas hacia delante y hacia atrás, acariciándose los pechos con sus manos y dejándose follar por los dedos de otro hombre. Lo que he dicho. Lo más erótico que había visto en mi vida.
Mientras jugaba con los dedos dentro del coñito de Claudia, con el pulgar frotaba su clítoris, lo que hacía que mi mujer volviese a ponerse a mil. Igual que antes así estuvo como otros diez minutos hasta que empezó a sacar y a meter esos dos dedos muy lentamente de dentro del coño de mi mujer. De vez en cuando paraba cuando los tenía totalmente dentro jugando con sus dedos dentro de ella y con el pulgar volvía a frotar su clítoris. Otras veces le sacaba los dedos del coño totalmente mojados por los flujos vaginales y se lo acercaba a la boca para que ella se los chupase. De vez en cuando aumentaba el ritmo de ese mete y saca haciéndalo muy rápido, lo que hacía que mi mujer se pusiese de puntillas por la fuerza de esas embestidas. No exagero si estuvo haciendo eso más de un cuarto de hora poniendo a mi mujer al borde de la locura, pues no paraba de mover sus caderas, no dejaba de acariciarse los pechos, y de vez en cuando agarraba la muñeca del chico y era ella la que marcaba el ritmo de esos dedos fallándola. Digo un cuarto de hora porque fue lo que tardó en tener otro orgasmo si cabe más fuerte e intenso que el anterior. Ya no parecía que gritaba... de verdad gritaba de placer y agarraba la mano del joven para que no parase de mover sus dedos dentro de ella.
A todas estas, él seguía sentado en la cama y con el pantalón del pijama puesto, pues no se lo había sacado. Le había regalado mi mujer dos tremendos orgasmos sin ni siquiera sacarse el pijama. Mi mujer a duras penas podía mantenerse de pie pues no lo vais a creer, pero le temblaban las piernas y se le doblaban las rodillas, por lo que él se levantó y la sentó en la cama quedando el de pie delante de ella. Lentamente, como a una cuarta de su cara se quitó el pantalón del pijama dejando delante de la cara de Claudia su miembro erecto. No os voy a decir para que todo sea cierto que era una polla enorme. Pues no. Era una polla de lo más normal. Debía medir unos 10 centímetros como la mía, quizás un poquito más gorda pero nada espectacular. Como dije de lo más normal. Ella se la quedó mirando durante unos segundos y levantando la vista hacia el inglés la agarró y empezó a masturbarlo muy despacio como disfrutando del momento. Mientras lo hacía con la otra mano se acariciaba los pechos y no dejaba de mirarlo. Ahora él tenía los ojos cerrados y también se movía al ritmo al que ella lo masturbaba.
Os quiero confesar que en ese momento, viendo a mi mujer desnuda y masturbando a otro hombre, no me hacía sentir ningún tipo de rechazo a esa situación. De verdad que estaba disfrutando de lo que veía como un vulgar voyeur. No sé si es normal, pero es lo que sentía y os lo quiero decir.
Sigamos con el relato. Pasados unos minutos, él mirando a mi mujer adelantó las dos manos y agarrándole la cabeza la fue acercando lentamente hasta su polla. A medida que se iba acercando ella iba abriendo la boca y cuando la tuvo prácticamente junto a sus labios fue ella la que adelantando la cabeza, se los mojó pasándose la lengua por ellos y cerrando los ojos empezó a chupársela. Primero empezó a chuparle el glande muy lentamente pasándole la lengua todo alrededor mientras que con la mano subía y bajaba el prepucio. Así, lamiéndole la polla estuvo unos minutos hasta que el nuevamente agarrándole la cabeza se la fue empujando haciendo que su miembro fuese entrando dentro de la boca de mi mujer. En un principio ella no se movía solo era su mano la que subiendo y bajando lo masturbaba pero era claro que se la estaba succionando y se notaba que estaba usando su lengua para darle placer. Así estuvo como un par de minutos hasta que empezó a meterla y sacarla de su boca. Mientras que con la mano lo masturbaba, con la lengua le acariciaba el glande... Sé que era lo que estaba pasando porque es la forma en que se la chupa a este penitente.
Pasados esos minutos el inglesito le apartó la mano de la polla y algo le dijo, porque mi mujer se colocó las dos manos sobre sus pechos y empezó a acariciárselos sin sacársela de la boca. Él, adelantando las manos, le sujetó la cabeza y empezó a follar la boca de mi mujer. Al principio se la metía lentamente y cuando la tenía toda dentro de su boca la mantenía sin moverse. A mi mujer la primera vez le dio unas arcadas, pero él no la dejaba que se la sacase. Luego se la iba sacando lentamente hasta solo dejar el glande entre sus labios para volver a meterla nuevamente entera. Así estuvo como diez minutos. Al cabo de ese tiempo empezó a aumentar el ritmo de entra y sale de la boca y ya no la mantenía quieta como cuando se la metía entera, sino que era un dentro y fuera de la boca constante y cada vez más rápido. Por las caras que ponía el joven me di cuenta que en breve se iba a correr dentro de la boca de mi Claudia. Ella mientras tanto había dejado de acariciarse los pechos y mientras con una mano se frotaba su clítoris, la otra la tenía apoyada en el pecho del ingles. Efectivamente no tardó mucho en correrse. Vi como empezaba a respirar entrecortadamente y por la comisura de los labios de mi mujer empezaron a salir unos chorretes de semen. A pesar de que él ya se había vaciado totalmente mi mujer seguía chupándosela y succionándosela. De golpe y sin dejar de sujetarle la cabeza se la introdujo entera en su boca. Digo entera porque la nariz de mi mujer casi se aplastaba contra su vientre. A mi mujer empezaron a darle arcadas y al abrir la boca para respirar, le salía como a borbotones una mezcla de semen del chico y de su propia saliva que le chorreaba por la barbilla, goteando una parte en sus tetitas y otra en la alfombra. De verdad verlo era la leche. Ver a mi mujer con la polla de otro hombre en la boca y vomitando su semen, era para mi alucinante. Lo más increíble del caso es que mi mujer nunca me dejó que me corriese dentro de su boca. Cuando veía que yo me iba a correr se la sacaba y hacía que mi semen cayese sobre sus pechos... pero bueno, parece que yo soy yo y el inglesito era otra cosa.
De repente, sin dejar ni siquiera que se limpiase la cara, empujó a mi mujer y la puso acostada de espaldas en la cama. La sujetó por las caderas y atrayéndola hacia él le subió las rodillas para que apoyase las plantas de los pies en la cama. Le separó las piernas y se arrodilló en el suelo. Con el dedo índice y medio de cada mano le separó los labios vaginales y así con el coñito totalmente abierto y expuesto, empezó a comérselo. Básicamente lo que hacía por lo que podía ver era que con la lengua recorría toda su rajita. Cuando subía, con la lengua le frotaba el clítoris y se lo chupaba. Cuando bajaba, con su lengua de lamia tanto la entradita de la cueva como el ano. Así una y otra vez. Ver a mi mujer era todo un poema. Era ella la que acompasaba subiendo y bajando las caderas el rechupeteo que le estaban dando en su coñito. Se levantaba apoyándose en los pies y en los hombros como haciendo el túnel y no dejaba de moverse al compás de las lamidas y rechupeteo que le estaban dando. No quiero exagerar, pero fácilmente más de un cuarto de hora estuvo el joven comiéndole el coño y ella ya no pudo aguantar más. Tuvo otro orgasmo bestial. Todo su cuerpo se agitaba y agarraba la cabeza del inglesito para que no dejase de chuparle el clítoris. Fue un orgasmo de esos largos como nunca yo le había visto tener.
No sé si os habréis dado cuenta pero mi mujer había tenido tres espectaculares orgasmos sin todavía haber sido penetrada. Quiero decir que su coño aun era virgen…por decirlo de alguna manera... de la polla del inglés. A todas estas debían ser ya las 11 de la mañana más o menos, con lo que el chico llevaba así como hora o algo más... iba a decir follando a mi mujer... pero no puedo, pues follársela lo que se dice follársela, todavía no se la había follado. En realidad lo único que había hecho era meterle los dedos, comerle el coño y hacerle tener a mi mujer 3 increíbles orgasmos.
Aun ella no se había recuperado de ese orgasmo, tendida en la cama como estaba, con las piernas abiertas y los brazos extendidos en cruz, cuando él se levantó pues seguía arrodillado y agarrándola por los pezones empezó a tirar de ellos hasta que la sentó. Siguió titando de ellos e hizo que se levantara. Cuando la tuvo de pie, siempre tirando de ellos condujo a mi mujer hasta un mueble, así como una cómoda o aparador que hay en la pared opuesta a los pies de la cama. Soltándole los pezones hizo que se diese la vuelta y empujándole la espada la apoyó en el mesado del mueble. Es decir mi mujer estaba de pié pero con el tronco apoyado en ese mueble. Le fue abriendo las piernas de tal modo que su coñito iba bajando hasta que estuvo a la altura de su polla. En ese momento se adelantó y empezó a restregar su más que erecta polla todo a lo largo del coño de mi mujer.
La visión que tenía era perfecta, pues los tenía prácticamente delante y veía como el pollón del inglés iba abriendo los labios vaginales de ella y estos lo iban como abrazando. Debido a los jugos vaginales que soltaba, pues el coñito lo tenía empapado, la polla del susodicho estaba también más que mojada. De vez en cuando él se paraba y era ella la que moviendo el culito adelante y hacia atrás se autorrestregaba el coño. Con ese jueguecito estuvieron un buen rato, pero llegó un momento en que ella metiendo el brazo derecho ente las piernas le agarraba la polla e intentaba metérsela para que el la penetrase. En ese momento el se retiraba y como bien se dice, la dejaba con las ganas. Cuando ella se la soltaba, él volvía a lo mismo. Esto se lo hizo como tres o cuatro veces, lo que hacía que mi mujer se volviese loca. Llegó un momento en que ella ya no podía, supongo que aguantar más y esta vez al girar ella la cabeza pude leerle en los labios que le decía “fuck me... please... fuck me“, osea "Fóllame ya... por favor, fóllame ya". Él todavía estuvo durante unos segundos restregándole la polla pero al cabo de ese tiempo se la fue metiendo muy lentamente. Le metía el glande y se la sacaba, luego el glande y un poco mas y así hasta que de golpe se la metió entera. Hasta los huevos. Sin moverse se la tuvo dentro unos segundo hasta que empezó a bombearla primero despacio pero cada vez el ritmo de las embestidas era mayor.
Hay que reconocer que el chico sabía como follarse a una mujer para darle placer. Cuando notaba que mi mujer se iba a correr, se la sacaba entera del coñito durante unos segundos y volvía a metérsela primero despacio y luego cada vez más rápido. Eso lo hizo un montón de veces. Digo un montón porque así de pie contra el mueble se la estuvo follándosela mas de media hora y perdí la cuenta de las veces que se lo hizo. Mi mujer estaba al borde de la locura. A veces y también perdí la cuenta, el dejaba de bombearla, es decir se paraba y era ella la que movía sus caderas hacia delante y hacia atrás y cada vez más rápido se metía y se sacaba le polla del coño.. Es decir que no era el, el que se la follaba. Era ella la que se lo follaba a el. Cuando era ella la que se movía y el chico notaba que mi mujer se iba a correr, se la sacaba y esperaba unos segundos hasta volvérsela a meter. Eso volvía loca a mi mujer. Cuando se la sacaba, ella intentaba metérsela pero él se retiraba aun mas. Así como he dicho antes un montón de veces.
Pasada como dije esa media hora o más, mi mujer rompió a llorar y volviendo la cabeza hacia el chico como entre pucheros le hablaba. No sé lo que le decía, pero el caso es que él le sacó la polla y sujetándola por la melenita le dio la vuelta poniéndola de frente a él. Ella en ese momento, sin dejar de llorar, se abrazó a su cuello y le seguía hablando. Él la besó en la boca y vi que le decía algo. Acto seguido ella levantó su pierna izquierda, él le puso el brazo derecho por debajo de la rodilla y se la levantó todo lo que podía. Es decir, mi mujer estaba llorando abrazada al cuello del chico, con una pierna apoyada en el suelo y la otra subida aguantada por debajo de la rodilla por él. La visión que yo tenía del coño de mi mujer era perfecta. Lo tenía totalmente abierto, los labios vaginales totalmente separados y totalmente empapados casi diría que chorreando de lo mojada que estaba. Él, sin mediar palabra, colocó la punta de su polla en él y de golpe. Nada de lentamente como siempre lo hizo, de golpe, se la metió de una tacada. Ver la cara de mi mujer cuando se la metió de golpe era digna de ver. Cuando la tuvo toda dentro, la sacaba solo un centímetro y se la volvía a meter de golpe. Os digo que mi mujer no aguantó ni diez segundos. Quiero decir que a la quinta o sexta vez que el chico la empalaba de esa forma tuvo otro orgasmo bestial. La pierna que tenía apoyada en el suelo empezó a temblarle y se caía, por lo que él, con el brazo izquierdo la abrazó por la cintura para sujetarla sin que ella dejase de abrazarse a su cuello. De esta forma, sujetándola no paraba de bombearla mientras ella se corría como una auténtica loca.
Cuando ella dejó de correrse, le bajó al pierna y volviéndola a coger por los pezones empezó a tirar se ellos no hacia adelante, sino hacia arriba, con lo que obligó a mi mujer a ponerse de puntillas. De esa forma y siempre tirando de ellos la fue llevando hacia el borde de cama. Ver a mi mujer llorando, no sé si de placer o de dolor, con los brazos caídos, caminando de puntillas y mirando como el chico la arrastraba tirándole de los pezones, era surrealista. Mientras la iba llevando por los pezones él le iba hablando. A ella, yo podía leerle los labios, pues a pesar de que estaba sollozando le entendía perfectamente que le decia. "Yes... yes... yes". Una vez llegaron a la cama, él le soltó los pezones y se acostó apoyando la cabeza en la almohada dejando a mi mujer de pie. Estuvo mirándola así de pie como estaba durante un minuto mas o menos. Pasado ese tiempo, le habló y mi mujer se abrió las piernas y empezó a acariciarse su coñito. Con una mano se lo abría y con la otra se lo acariciaba. Él le volvió a hablar y ella se puso a acariciarse el clítoris. Joder. Mi mujer se estaba masturbando delante del inglesito. Pasados más o menos cinco minutos, él volvió a decirle algo y ella dejó de masturbarse y con una amplia sonrisa en la boca gateando por encima de la cama se colocó entre las piernas del chico. Se inclinó y empezó a hacerle una mamada. En realidad lo que hacía era que manteniendo media polla dentro de la boca, con la mano se la masturbaba. Lo que hacía era mover y jugar con su lengua sobre el glande del chico, mientras que con la mano le hacía una paja.
Para abreviar, os diré que arrodillada entre las piernas del chico y chupándole la polla, no estuvo más de cinco minutos, pues el joven entre jadeos y moviendo la pelvis metiendo más a fondo su polla en la boca de mi mujer se empezó a correr. Ella mientras se corría, seguía chupándosela. Yo no creía lo que estaba viendo... se estaba tragando el semen del chico, pues era muy claro lo que estaba haciendo. Cuando él dejó de moverse pues ya se había vaciado, ella no dejaba de seguir chupándosela a pesar de que empezaba a ponerse flácida. En ese momento me dije: ¡menuda mamada le había hecho!
En ese momento el chico acercando la mano a la mesilla de noche cogió su móvil. Le estaban llamando y se puso a hablar. Mi mujer poniendo como una cara de pícara, mirándole, empezó a chupársela de nuevo a pesar de que él la tenía totalmente flácida. Estuvo hablando como cinco minutos sin que mi mujer dejase de chupársela. Dejó el móvil sobre la mesilla de noche y se dispuso a disfrutar con lo que mi mujer le estaba haciendo. No lo vais a creer, pero a los cinco minutos ese semental tenía la polla ya dura y tiesa como si nada hubiese pasado. Entonces mi mujer se levantó y se puso justo de pie encima de la polla del chico. Se fue bajando hasta tocar con las rodillas en la cama, se la agarró con su mano derecha y sentándose sobre ella, se la metió entera dentro de su coñito. Así sentada sin levantarse, empezó a mover sus caderas hacia delante y hacia atrás. De vez en cuando, echando los brazos hacia atrás, se apoyaba en los muslos del inglés, momento que el aprovechaba para frotarle el clítoris. Otras veces apoyando las plantas de los pies en la cama, se ponía las manos en los muslos y bajándose, la montaba como galopando sobre ella. Yo sabía que esa era la postura preferida de mi mujer. Era la postura con la que más le gustaba echar un polvo. También sabía que cuando ella se inclinase y empezase a besar al chico, era la antesala del orgasmo.
Para abreviar y que este relato no se haga eterno, os diré que mi mujer se estuvo follando en esa postura al inglés más de media hora sin darse descanso. En ningún momento paró de moverse con la polla de él dentro. Al cabo de ese tiempo, ella se inclinó sobre el pecho del inglés y empezó a besarlo en la boca. Él le puso las manos en las nalgas y empezó a follarla a un ritmo frenético. La polla entraba y salía del coño de mi mujer entera y se la veía totalmente humedecida y brillante. Pasados unos segundos, mi mujer, sin dejar de besarlo, tuvo otro tremendo orgasmo. Si dejar de moverse, le daban como espasmos fruto de las oleadas de placer que estaba sintiendo. Él no paraba de meterle y sacarle su polla hasta que empezó a correrse también dentro del coñito de mi Claudia. La visión era la releche. Los dos se estaban corriendo casi al mismo tiempo.
Cuando terminaron de correrse, ninguno de los dos se movía. Se quedaron abrazados como un par de minutos. Entonces, mi mujer se enderezó y levantándose muy lentamente se la fue sacando. Cuando la tuvo fuera, un chorrete de semen salió de su coñito y fue a caer sobre el vientre del inglesito y adheridos a sus labios vaginales había también como unos pequeños colgajos de semen. Ella se pasó dos dedos por el coño para limpiárselos y se los metió en la boca. Luego, con esos dos mismos dedos, recogió el semen del vientre del chico e igualmente se los metió en la boca. Se estaba tragando lo que había salido de su coño. Pero la cosa no acaba aquí. Ella, retrasando su cuerpo, se inclinó sobre la polla del chico y se la empezó a lamer limpiándola de los restos de semen y de sus propios jugos vaginales. Cuando creyó que ya estaba totalmente limpia, le besó la puntita y adelantándose con una sonrisa de oreja a oreja le dio un beso en la boca. Saltó de la cama y cogiendo el camisón, desnuda como estaba mirando hacia atrás y moviendo el culo super sexy salio de la habitación.
Cuando mi mujer cerró la puerta me quedé sin saber qué hacer. Entrar en casa estaba claro que no podía, pues la pillaría in fraganti en su infidelidad. Ir a la oficina, tampoco, pues ya eran casi la una de la tarde. Al ver la hora en ese momento me percaté de que el inglés se había estado follando a mi mujer durante tres horas, por lo que decidí ir a dar un paseo y darles tiempo a que todo volviese a la normalidad. Mientras iba paseando, no dejaba de quitarme de la cabeza las escenas que durante esas tres horas había estado viendo. Lo que en realidad me inquietaba, no era que se hubiesen follado a mi mujer. Eso en realidad puede pasarle a cualquiera. Lo que me preocupaba el hecho de que había disfrutado viendo como otro hambre se la follaba. Me preocupaba porque me había gustado verlo.
En fin. Esta historia ya no da para más. Solo espero que hayáis disfrutado leyéndola tanto como yo viéndola.
Después de las navidades le conté, debido a la gran confianza que tenemos entre nosotros, lo sucedido entre mi esposa y un amigo de uno de mis hijos. Luego de contárselo, me hizo la confidencia de que el también había sufrido la infidelidad de su mujer. El caso es que me dijo, que si mi experiencia había sido tan morbosa como la suya, por qué no la daba a conocer, escribiéndola como lo había hecho él. En un principio le dije que no pensaba hacerlo, pero dándole vueltas a la cabeza me dije... ¿por qué no? Total, es algo anónimo y aquí estoy dispuesto a contar lo que vi. Digo vi porque oír no oía, situación que descubriréis cuando estéis leyendo este relato.
En primer lugar os diré que me llamo Sebastián. Sebas para los amigos, y mi mujer se llama Claudia, tiene 55 años muy bien llevados. Es delgada mide 1,72 con muy buen tipo para su edad, sobre todo después de haber parido a 4 hijos. Tiene unas piernas muy bonitas, unas tetitas pequeñas pero así como respingonas a pesar de su edad y un coñito de esos que al tener los muslos delgados queda como colgado entre ellos, con los labios menores saliéndole un poco fuera de los mayores. En fin. Que está muy rica, rica, rica. Bueno, vamos a los hechos porque sino el relato se puede hacer eterno y no quiero abusar de vuestra paciencia.
Todo empezó cuando a principios de año vino a pasar las vacaciones de Navidad a casa un inglés que es compañero de uno de mis hijos de una beca Erasmus. Un chigo de 24 años y según mi mujer guapísimo. El chico más guapo que había visto en su vida... palabras textuales. Era por la mañana, sobre las 10. Yo a esa hora se suponía que debía estar en la oficina, pero me había dejado unos papeles importantes y había vuelto a recogerlos. Como vivimos en una casa unifamiliar, la habitación de invitados, que es donde dormía este inglés, está en la planta baja y al atravesar el jardín de delante, vi que la persiana estaba un poco subida, así como 5 cm y me acerqué a ver si seguía durmiendo o ya se había despertado, vi que ya estaba despierto y tenía encendidos los 4 halógenos del techo y aquí es en donde de verdad empieza la experiencia que os relato.
La puñetera casualidad hizo que en ese momento entraba mi mujer en la habitación con una bandejita en la que traía un café, pues sabía que a los ingleses les gusta despertarse de esa manera... o al menos es lo que ella creía. Llevaba puesto un camisón que le llegaba como una cuarta por encima de las rodillas y que dejaba ver las bonitas piernas que tiene. El chico como dije antes, ya estaba despierto y vi que mi mujer le hablaba. Quiero deciros que habla perfectamente inglés. Durante unos minutos estuvieron hablando sin que mi mujer dejase de sostener la bandejita, hasta que él se destapó, y se sentó al borde de la cama con mi mujer justo delante. A él yo lo tenía casi de espadas, pues la ventana no está centrada con la cama sino hacia un extremo de la habitación y a mi mujer de lado, por lo que los veía los dos perfectamente.
No tengo ni idea de lo qué hablaban pues detrás de la ventana no oía nada pero de repente el inglés con sus dos manos empezó a acariciar las piernas de mi mujer, empezaba por las rodillas y luego las iba subiendo por el exterior de los muslos hasta su culito. Cada vez que las subía también se le subía el camisón, por lo que la visión de sus piernas cuando las manos estaban acariciando el culo era perfecta. Al cabo de unos minutos empezó a acariciarlas, pero ya por el interior de los muslos. Igualmente desde las rodillas hasta casi rozar su coñito... digo casi rozar, porque no llegaba a tocarlo. Quiero deciros como inciso que mi mujer en camisón no suele llevar ni braguitas ni sujetador, por lo que cuando digo casi rozarlo lo digo en toda la extensión de la palabra. A todas estas mi mujer seguía con la bandejita en las manos, vi que intentó dejarla sobre la mesita de noche, él le dijo algo y no lo hizo.
La verdad es que no podía dar crédito a lo que estaba viendo. Ver a mi mujer con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás, dejándose manosear y sobar de esa manera como una vulgar mujerzuela me parecía imposible pero era cierto... Lo estaba viendo en vivo y en directo. Quiero confesaros que me cuesta reconocerlo pero me estaba gustando ver a mi mujer en semejante situación. ¡Me estaba gustando ver a mi mujer con otro hombre!
Sigamos con los hechos. Al cabo de unos minutos de estar acariciando las piernas de mi mujer, empezó a meter sus manos por dentro del camisón. Primero hasta las caderas y las fue subiendo lentamente hasta agarrar sus pechos pellizcando los pezones, lentamente las volvía a bajar pero por su espalda hasta el culito, rodeaba las caderas y volvía a subirlas hasta agarrar los pechos. Así una y otra vez. Mi mujer se estaba poniendo con una calentura impresionante, respiraba entrecortadamente y no dejaba de mirar como las manos del chico la acariciaban. A mi Claudia le costaba el mantener la bandejita en las manos, pues cada vez que el inglés le agarraba los pechos y le pellizcaba sus pezones la bandeja se le movía hasta casi hacer que el café se derramase. Él supongo que al darse cuenta, mientras con la mano izquierda seguía acariciándola, con la derecha le cogió la bandeja y la puso sobre la mesilla de noche. Mi mujer en ese momento ya estaba fuera de sí. El sobeo que le estaba dando la había puesto a mil y no hacía más que mover sus caderas adelante y atrás.
Después de colocar la bandejita sobre la mesa, él le dijo algo y mi mujer agarró el camisón y se lo subió hasta la cintura por lo que el coñito quedó totalmente expuesto a mis ojos y también a los del chico. Quiero deciros que no se lo depila, pero tiene de forma natural muy poco vello púbico por lo que la visión era perfecta. De esta forma empezó a acariciarle el coñito, pasando los dedos de la mano derecha todo a lo largo de sus labios vaginales. Él volvió a decirle algo y mi mujer abrió un poco las piernas, él volvió a decirle algo y se las abrió todavía más. De esta forma, el chico empezó a dedicarle todas sus atenciones al clítoris, pues al tener las piernas tan abiertas quedaba totalmente expuesto. Lo masajeaba unas veces con los dedos índice y medio haciendo círculos con las yemas de los dedos sobre el y otras con el índice y el pulgar se lo apretaba. Mi mujer no tardó ni diez minutos en tener el primer orgasmo de esa mañana. Vi como todo su cuerpo se convulsionaba hasta el punto que tuvo que apoyarse el los hombros del inglesito para no caerse. Se le doblaban las rodillas y cerraba las piernas intentado apretar la mano del ingles entre sus muslos. Yo no podía oírla pero me daba cuenta de que estaba como gritando de placer. Mientras ella estaba teniendo ese orgasmo, él no dejaba de frotar muy despacio sus dedos sobre el clítoris.
Aún no se había recuperado mi mujer del orgasmo cuando la levantó, con lo que la puso otra vez derecha, le abrió otra vez las piernas y mi mujer, volviendo a agarrar el camisón se lo volvió a poner en su cintura. Sin mediar palabra le metió dos dedos, otra vez el índice y el medio de golpe dentro de su coñito. Los tuvo dentro sin sacarlos como cinco minutos. Por la forma en que movía la mano estaba claro que estaba jugando con los dedos dentro del coñito de mi mujer. Ella no dejaba de mover las caderas y bajaba las rodillas como intentando que esos dedos entrasen todavía mas en su interior. Me di cuenta que el le pidió que se quitase ya el camisón pues ella se lo sacó por la cabeza quedando ya totalmente desnuda.
La visión era de lo más erótico que yo había visto en mi vida. Ver a mi mujer desnuda delante de otro hombre, totalmente abandonada y desinhibida, con las piernas abiertas, moviendo las caderas hacia delante y hacia atrás, acariciándose los pechos con sus manos y dejándose follar por los dedos de otro hombre. Lo que he dicho. Lo más erótico que había visto en mi vida.
Mientras jugaba con los dedos dentro del coñito de Claudia, con el pulgar frotaba su clítoris, lo que hacía que mi mujer volviese a ponerse a mil. Igual que antes así estuvo como otros diez minutos hasta que empezó a sacar y a meter esos dos dedos muy lentamente de dentro del coño de mi mujer. De vez en cuando paraba cuando los tenía totalmente dentro jugando con sus dedos dentro de ella y con el pulgar volvía a frotar su clítoris. Otras veces le sacaba los dedos del coño totalmente mojados por los flujos vaginales y se lo acercaba a la boca para que ella se los chupase. De vez en cuando aumentaba el ritmo de ese mete y saca haciéndalo muy rápido, lo que hacía que mi mujer se pusiese de puntillas por la fuerza de esas embestidas. No exagero si estuvo haciendo eso más de un cuarto de hora poniendo a mi mujer al borde de la locura, pues no paraba de mover sus caderas, no dejaba de acariciarse los pechos, y de vez en cuando agarraba la muñeca del chico y era ella la que marcaba el ritmo de esos dedos fallándola. Digo un cuarto de hora porque fue lo que tardó en tener otro orgasmo si cabe más fuerte e intenso que el anterior. Ya no parecía que gritaba... de verdad gritaba de placer y agarraba la mano del joven para que no parase de mover sus dedos dentro de ella.
A todas estas, él seguía sentado en la cama y con el pantalón del pijama puesto, pues no se lo había sacado. Le había regalado mi mujer dos tremendos orgasmos sin ni siquiera sacarse el pijama. Mi mujer a duras penas podía mantenerse de pie pues no lo vais a creer, pero le temblaban las piernas y se le doblaban las rodillas, por lo que él se levantó y la sentó en la cama quedando el de pie delante de ella. Lentamente, como a una cuarta de su cara se quitó el pantalón del pijama dejando delante de la cara de Claudia su miembro erecto. No os voy a decir para que todo sea cierto que era una polla enorme. Pues no. Era una polla de lo más normal. Debía medir unos 10 centímetros como la mía, quizás un poquito más gorda pero nada espectacular. Como dije de lo más normal. Ella se la quedó mirando durante unos segundos y levantando la vista hacia el inglés la agarró y empezó a masturbarlo muy despacio como disfrutando del momento. Mientras lo hacía con la otra mano se acariciaba los pechos y no dejaba de mirarlo. Ahora él tenía los ojos cerrados y también se movía al ritmo al que ella lo masturbaba.
Os quiero confesar que en ese momento, viendo a mi mujer desnuda y masturbando a otro hombre, no me hacía sentir ningún tipo de rechazo a esa situación. De verdad que estaba disfrutando de lo que veía como un vulgar voyeur. No sé si es normal, pero es lo que sentía y os lo quiero decir.
Sigamos con el relato. Pasados unos minutos, él mirando a mi mujer adelantó las dos manos y agarrándole la cabeza la fue acercando lentamente hasta su polla. A medida que se iba acercando ella iba abriendo la boca y cuando la tuvo prácticamente junto a sus labios fue ella la que adelantando la cabeza, se los mojó pasándose la lengua por ellos y cerrando los ojos empezó a chupársela. Primero empezó a chuparle el glande muy lentamente pasándole la lengua todo alrededor mientras que con la mano subía y bajaba el prepucio. Así, lamiéndole la polla estuvo unos minutos hasta que el nuevamente agarrándole la cabeza se la fue empujando haciendo que su miembro fuese entrando dentro de la boca de mi mujer. En un principio ella no se movía solo era su mano la que subiendo y bajando lo masturbaba pero era claro que se la estaba succionando y se notaba que estaba usando su lengua para darle placer. Así estuvo como un par de minutos hasta que empezó a meterla y sacarla de su boca. Mientras que con la mano lo masturbaba, con la lengua le acariciaba el glande... Sé que era lo que estaba pasando porque es la forma en que se la chupa a este penitente.
Pasados esos minutos el inglesito le apartó la mano de la polla y algo le dijo, porque mi mujer se colocó las dos manos sobre sus pechos y empezó a acariciárselos sin sacársela de la boca. Él, adelantando las manos, le sujetó la cabeza y empezó a follar la boca de mi mujer. Al principio se la metía lentamente y cuando la tenía toda dentro de su boca la mantenía sin moverse. A mi mujer la primera vez le dio unas arcadas, pero él no la dejaba que se la sacase. Luego se la iba sacando lentamente hasta solo dejar el glande entre sus labios para volver a meterla nuevamente entera. Así estuvo como diez minutos. Al cabo de ese tiempo empezó a aumentar el ritmo de entra y sale de la boca y ya no la mantenía quieta como cuando se la metía entera, sino que era un dentro y fuera de la boca constante y cada vez más rápido. Por las caras que ponía el joven me di cuenta que en breve se iba a correr dentro de la boca de mi Claudia. Ella mientras tanto había dejado de acariciarse los pechos y mientras con una mano se frotaba su clítoris, la otra la tenía apoyada en el pecho del ingles. Efectivamente no tardó mucho en correrse. Vi como empezaba a respirar entrecortadamente y por la comisura de los labios de mi mujer empezaron a salir unos chorretes de semen. A pesar de que él ya se había vaciado totalmente mi mujer seguía chupándosela y succionándosela. De golpe y sin dejar de sujetarle la cabeza se la introdujo entera en su boca. Digo entera porque la nariz de mi mujer casi se aplastaba contra su vientre. A mi mujer empezaron a darle arcadas y al abrir la boca para respirar, le salía como a borbotones una mezcla de semen del chico y de su propia saliva que le chorreaba por la barbilla, goteando una parte en sus tetitas y otra en la alfombra. De verdad verlo era la leche. Ver a mi mujer con la polla de otro hombre en la boca y vomitando su semen, era para mi alucinante. Lo más increíble del caso es que mi mujer nunca me dejó que me corriese dentro de su boca. Cuando veía que yo me iba a correr se la sacaba y hacía que mi semen cayese sobre sus pechos... pero bueno, parece que yo soy yo y el inglesito era otra cosa.
De repente, sin dejar ni siquiera que se limpiase la cara, empujó a mi mujer y la puso acostada de espaldas en la cama. La sujetó por las caderas y atrayéndola hacia él le subió las rodillas para que apoyase las plantas de los pies en la cama. Le separó las piernas y se arrodilló en el suelo. Con el dedo índice y medio de cada mano le separó los labios vaginales y así con el coñito totalmente abierto y expuesto, empezó a comérselo. Básicamente lo que hacía por lo que podía ver era que con la lengua recorría toda su rajita. Cuando subía, con la lengua le frotaba el clítoris y se lo chupaba. Cuando bajaba, con su lengua de lamia tanto la entradita de la cueva como el ano. Así una y otra vez. Ver a mi mujer era todo un poema. Era ella la que acompasaba subiendo y bajando las caderas el rechupeteo que le estaban dando en su coñito. Se levantaba apoyándose en los pies y en los hombros como haciendo el túnel y no dejaba de moverse al compás de las lamidas y rechupeteo que le estaban dando. No quiero exagerar, pero fácilmente más de un cuarto de hora estuvo el joven comiéndole el coño y ella ya no pudo aguantar más. Tuvo otro orgasmo bestial. Todo su cuerpo se agitaba y agarraba la cabeza del inglesito para que no dejase de chuparle el clítoris. Fue un orgasmo de esos largos como nunca yo le había visto tener.
No sé si os habréis dado cuenta pero mi mujer había tenido tres espectaculares orgasmos sin todavía haber sido penetrada. Quiero decir que su coño aun era virgen…por decirlo de alguna manera... de la polla del inglés. A todas estas debían ser ya las 11 de la mañana más o menos, con lo que el chico llevaba así como hora o algo más... iba a decir follando a mi mujer... pero no puedo, pues follársela lo que se dice follársela, todavía no se la había follado. En realidad lo único que había hecho era meterle los dedos, comerle el coño y hacerle tener a mi mujer 3 increíbles orgasmos.
Aun ella no se había recuperado de ese orgasmo, tendida en la cama como estaba, con las piernas abiertas y los brazos extendidos en cruz, cuando él se levantó pues seguía arrodillado y agarrándola por los pezones empezó a tirar de ellos hasta que la sentó. Siguió titando de ellos e hizo que se levantara. Cuando la tuvo de pie, siempre tirando de ellos condujo a mi mujer hasta un mueble, así como una cómoda o aparador que hay en la pared opuesta a los pies de la cama. Soltándole los pezones hizo que se diese la vuelta y empujándole la espada la apoyó en el mesado del mueble. Es decir mi mujer estaba de pié pero con el tronco apoyado en ese mueble. Le fue abriendo las piernas de tal modo que su coñito iba bajando hasta que estuvo a la altura de su polla. En ese momento se adelantó y empezó a restregar su más que erecta polla todo a lo largo del coño de mi mujer.
La visión que tenía era perfecta, pues los tenía prácticamente delante y veía como el pollón del inglés iba abriendo los labios vaginales de ella y estos lo iban como abrazando. Debido a los jugos vaginales que soltaba, pues el coñito lo tenía empapado, la polla del susodicho estaba también más que mojada. De vez en cuando él se paraba y era ella la que moviendo el culito adelante y hacia atrás se autorrestregaba el coño. Con ese jueguecito estuvieron un buen rato, pero llegó un momento en que ella metiendo el brazo derecho ente las piernas le agarraba la polla e intentaba metérsela para que el la penetrase. En ese momento el se retiraba y como bien se dice, la dejaba con las ganas. Cuando ella se la soltaba, él volvía a lo mismo. Esto se lo hizo como tres o cuatro veces, lo que hacía que mi mujer se volviese loca. Llegó un momento en que ella ya no podía, supongo que aguantar más y esta vez al girar ella la cabeza pude leerle en los labios que le decía “fuck me... please... fuck me“, osea "Fóllame ya... por favor, fóllame ya". Él todavía estuvo durante unos segundos restregándole la polla pero al cabo de ese tiempo se la fue metiendo muy lentamente. Le metía el glande y se la sacaba, luego el glande y un poco mas y así hasta que de golpe se la metió entera. Hasta los huevos. Sin moverse se la tuvo dentro unos segundo hasta que empezó a bombearla primero despacio pero cada vez el ritmo de las embestidas era mayor.
Hay que reconocer que el chico sabía como follarse a una mujer para darle placer. Cuando notaba que mi mujer se iba a correr, se la sacaba entera del coñito durante unos segundos y volvía a metérsela primero despacio y luego cada vez más rápido. Eso lo hizo un montón de veces. Digo un montón porque así de pie contra el mueble se la estuvo follándosela mas de media hora y perdí la cuenta de las veces que se lo hizo. Mi mujer estaba al borde de la locura. A veces y también perdí la cuenta, el dejaba de bombearla, es decir se paraba y era ella la que movía sus caderas hacia delante y hacia atrás y cada vez más rápido se metía y se sacaba le polla del coño.. Es decir que no era el, el que se la follaba. Era ella la que se lo follaba a el. Cuando era ella la que se movía y el chico notaba que mi mujer se iba a correr, se la sacaba y esperaba unos segundos hasta volvérsela a meter. Eso volvía loca a mi mujer. Cuando se la sacaba, ella intentaba metérsela pero él se retiraba aun mas. Así como he dicho antes un montón de veces.
Pasada como dije esa media hora o más, mi mujer rompió a llorar y volviendo la cabeza hacia el chico como entre pucheros le hablaba. No sé lo que le decía, pero el caso es que él le sacó la polla y sujetándola por la melenita le dio la vuelta poniéndola de frente a él. Ella en ese momento, sin dejar de llorar, se abrazó a su cuello y le seguía hablando. Él la besó en la boca y vi que le decía algo. Acto seguido ella levantó su pierna izquierda, él le puso el brazo derecho por debajo de la rodilla y se la levantó todo lo que podía. Es decir, mi mujer estaba llorando abrazada al cuello del chico, con una pierna apoyada en el suelo y la otra subida aguantada por debajo de la rodilla por él. La visión que yo tenía del coño de mi mujer era perfecta. Lo tenía totalmente abierto, los labios vaginales totalmente separados y totalmente empapados casi diría que chorreando de lo mojada que estaba. Él, sin mediar palabra, colocó la punta de su polla en él y de golpe. Nada de lentamente como siempre lo hizo, de golpe, se la metió de una tacada. Ver la cara de mi mujer cuando se la metió de golpe era digna de ver. Cuando la tuvo toda dentro, la sacaba solo un centímetro y se la volvía a meter de golpe. Os digo que mi mujer no aguantó ni diez segundos. Quiero decir que a la quinta o sexta vez que el chico la empalaba de esa forma tuvo otro orgasmo bestial. La pierna que tenía apoyada en el suelo empezó a temblarle y se caía, por lo que él, con el brazo izquierdo la abrazó por la cintura para sujetarla sin que ella dejase de abrazarse a su cuello. De esta forma, sujetándola no paraba de bombearla mientras ella se corría como una auténtica loca.
Cuando ella dejó de correrse, le bajó al pierna y volviéndola a coger por los pezones empezó a tirar se ellos no hacia adelante, sino hacia arriba, con lo que obligó a mi mujer a ponerse de puntillas. De esa forma y siempre tirando de ellos la fue llevando hacia el borde de cama. Ver a mi mujer llorando, no sé si de placer o de dolor, con los brazos caídos, caminando de puntillas y mirando como el chico la arrastraba tirándole de los pezones, era surrealista. Mientras la iba llevando por los pezones él le iba hablando. A ella, yo podía leerle los labios, pues a pesar de que estaba sollozando le entendía perfectamente que le decia. "Yes... yes... yes". Una vez llegaron a la cama, él le soltó los pezones y se acostó apoyando la cabeza en la almohada dejando a mi mujer de pie. Estuvo mirándola así de pie como estaba durante un minuto mas o menos. Pasado ese tiempo, le habló y mi mujer se abrió las piernas y empezó a acariciarse su coñito. Con una mano se lo abría y con la otra se lo acariciaba. Él le volvió a hablar y ella se puso a acariciarse el clítoris. Joder. Mi mujer se estaba masturbando delante del inglesito. Pasados más o menos cinco minutos, él volvió a decirle algo y ella dejó de masturbarse y con una amplia sonrisa en la boca gateando por encima de la cama se colocó entre las piernas del chico. Se inclinó y empezó a hacerle una mamada. En realidad lo que hacía era que manteniendo media polla dentro de la boca, con la mano se la masturbaba. Lo que hacía era mover y jugar con su lengua sobre el glande del chico, mientras que con la mano le hacía una paja.
Para abreviar, os diré que arrodillada entre las piernas del chico y chupándole la polla, no estuvo más de cinco minutos, pues el joven entre jadeos y moviendo la pelvis metiendo más a fondo su polla en la boca de mi mujer se empezó a correr. Ella mientras se corría, seguía chupándosela. Yo no creía lo que estaba viendo... se estaba tragando el semen del chico, pues era muy claro lo que estaba haciendo. Cuando él dejó de moverse pues ya se había vaciado, ella no dejaba de seguir chupándosela a pesar de que empezaba a ponerse flácida. En ese momento me dije: ¡menuda mamada le había hecho!
En ese momento el chico acercando la mano a la mesilla de noche cogió su móvil. Le estaban llamando y se puso a hablar. Mi mujer poniendo como una cara de pícara, mirándole, empezó a chupársela de nuevo a pesar de que él la tenía totalmente flácida. Estuvo hablando como cinco minutos sin que mi mujer dejase de chupársela. Dejó el móvil sobre la mesilla de noche y se dispuso a disfrutar con lo que mi mujer le estaba haciendo. No lo vais a creer, pero a los cinco minutos ese semental tenía la polla ya dura y tiesa como si nada hubiese pasado. Entonces mi mujer se levantó y se puso justo de pie encima de la polla del chico. Se fue bajando hasta tocar con las rodillas en la cama, se la agarró con su mano derecha y sentándose sobre ella, se la metió entera dentro de su coñito. Así sentada sin levantarse, empezó a mover sus caderas hacia delante y hacia atrás. De vez en cuando, echando los brazos hacia atrás, se apoyaba en los muslos del inglés, momento que el aprovechaba para frotarle el clítoris. Otras veces apoyando las plantas de los pies en la cama, se ponía las manos en los muslos y bajándose, la montaba como galopando sobre ella. Yo sabía que esa era la postura preferida de mi mujer. Era la postura con la que más le gustaba echar un polvo. También sabía que cuando ella se inclinase y empezase a besar al chico, era la antesala del orgasmo.
Para abreviar y que este relato no se haga eterno, os diré que mi mujer se estuvo follando en esa postura al inglés más de media hora sin darse descanso. En ningún momento paró de moverse con la polla de él dentro. Al cabo de ese tiempo, ella se inclinó sobre el pecho del inglés y empezó a besarlo en la boca. Él le puso las manos en las nalgas y empezó a follarla a un ritmo frenético. La polla entraba y salía del coño de mi mujer entera y se la veía totalmente humedecida y brillante. Pasados unos segundos, mi mujer, sin dejar de besarlo, tuvo otro tremendo orgasmo. Si dejar de moverse, le daban como espasmos fruto de las oleadas de placer que estaba sintiendo. Él no paraba de meterle y sacarle su polla hasta que empezó a correrse también dentro del coñito de mi Claudia. La visión era la releche. Los dos se estaban corriendo casi al mismo tiempo.
Cuando terminaron de correrse, ninguno de los dos se movía. Se quedaron abrazados como un par de minutos. Entonces, mi mujer se enderezó y levantándose muy lentamente se la fue sacando. Cuando la tuvo fuera, un chorrete de semen salió de su coñito y fue a caer sobre el vientre del inglesito y adheridos a sus labios vaginales había también como unos pequeños colgajos de semen. Ella se pasó dos dedos por el coño para limpiárselos y se los metió en la boca. Luego, con esos dos mismos dedos, recogió el semen del vientre del chico e igualmente se los metió en la boca. Se estaba tragando lo que había salido de su coño. Pero la cosa no acaba aquí. Ella, retrasando su cuerpo, se inclinó sobre la polla del chico y se la empezó a lamer limpiándola de los restos de semen y de sus propios jugos vaginales. Cuando creyó que ya estaba totalmente limpia, le besó la puntita y adelantándose con una sonrisa de oreja a oreja le dio un beso en la boca. Saltó de la cama y cogiendo el camisón, desnuda como estaba mirando hacia atrás y moviendo el culo super sexy salio de la habitación.
Cuando mi mujer cerró la puerta me quedé sin saber qué hacer. Entrar en casa estaba claro que no podía, pues la pillaría in fraganti en su infidelidad. Ir a la oficina, tampoco, pues ya eran casi la una de la tarde. Al ver la hora en ese momento me percaté de que el inglés se había estado follando a mi mujer durante tres horas, por lo que decidí ir a dar un paseo y darles tiempo a que todo volviese a la normalidad. Mientras iba paseando, no dejaba de quitarme de la cabeza las escenas que durante esas tres horas había estado viendo. Lo que en realidad me inquietaba, no era que se hubiesen follado a mi mujer. Eso en realidad puede pasarle a cualquiera. Lo que me preocupaba el hecho de que había disfrutado viendo como otro hambre se la follaba. Me preocupaba porque me había gustado verlo.
En fin. Esta historia ya no da para más. Solo espero que hayáis disfrutado leyéndola tanto como yo viéndola.
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