Mi mujer de 55 años follada por un chico de 24

Este es mi primer relato y es la consecuencia de una conversación con un íntimo amigo, sobre las infidelidades de nuestras respectivas esposas.

Después de las navidades le conté, debido a la gran confianza que tenemos entre nosotros, lo sucedido entre mi esposa y un amigo de uno de mis hijos. Luego de contárselo, me hizo la confidencia de que el también había sufrido la infidelidad de su mujer. El caso es que me dijo, que si mi experiencia había sido tan morbosa como la suya, por qué no la daba a conocer, escribiéndola como lo había hecho él. En un principio le dije que no pensaba hacerlo, pero dándole vueltas a la cabeza me dije... ¿por qué no? Total, es algo anónimo y aquí estoy dispuesto a contar lo que vi. Digo vi porque oír no oía, situación que descubriréis cuando estéis leyendo este relato.

En primer lugar os diré que me llamo Sebastián. Sebas para los amigos, y mi mujer se llama Claudia, tiene 55 años muy bien llevados. Es delgada mide 1,72 con muy buen tipo para su edad, sobre todo después de haber parido a 4 hijos. Tiene unas piernas muy bonitas, unas tetitas pequeñas pero así como respingonas a pesar de su edad y un coñito de esos que al tener los muslos delgados queda como colgado entre ellos, con los labios menores saliéndole un poco fuera de los mayores. En fin. Que está muy rica, rica, rica. Bueno, vamos a los hechos porque sino el relato se puede hacer eterno y no quiero abusar de vuestra paciencia.

Todo empezó cuando a principios de año vino a pasar las vacaciones de Navidad a casa un inglés que es compañero de uno de mis hijos de una beca Erasmus. Un chigo de 24 años y según mi mujer guapísimo. El chico más guapo que había visto en su vida... palabras textuales. Era por la mañana, sobre las 10. Yo a esa hora se suponía que debía estar en la oficina, pero me había dejado unos papeles importantes y había vuelto a recogerlos. Como vivimos en una casa unifamiliar, la habitación de invitados, que es donde dormía este inglés, está en la planta baja y al atravesar el jardín de delante, vi que la persiana estaba un poco subida, así como 5 cm y me acerqué a ver si seguía durmiendo o ya se había despertado, vi que ya estaba despierto y tenía encendidos los 4 halógenos del techo y aquí es en donde de verdad empieza la experiencia que os relato.

La puñetera casualidad hizo que en ese momento entraba mi mujer en la habitación con una bandejita en la que traía un café, pues sabía que a los ingleses les gusta despertarse de esa manera... o al menos es lo que ella creía. Llevaba puesto un camisón que le llegaba como una cuarta por encima de las rodillas y que dejaba ver las bonitas piernas que tiene. El chico como dije antes, ya estaba despierto y vi que mi mujer le hablaba. Quiero deciros que habla perfectamente inglés. Durante unos minutos estuvieron hablando sin que mi mujer dejase de sostener la bandejita, hasta que él se destapó, y se sentó al borde de la cama con mi mujer justo delante. A él yo lo tenía casi de espadas, pues la ventana no está centrada con la cama sino hacia un extremo de la habitación y a mi mujer de lado, por lo que los veía los dos perfectamente.

No tengo ni idea de lo qué hablaban pues detrás de la ventana no oía nada pero de repente el inglés con sus dos manos empezó a acariciar las piernas de mi mujer, empezaba por las rodillas y luego las iba subiendo por el exterior de los muslos hasta su culito. Cada vez que las subía también se le subía el camisón, por lo que la visión de sus piernas cuando las manos estaban acariciando el culo era perfecta. Al cabo de unos minutos empezó a acariciarlas, pero ya por el interior de los muslos. Igualmente desde las rodillas hasta casi rozar su coñito... digo casi rozar, porque no llegaba a tocarlo. Quiero deciros como inciso que mi mujer en camisón no suele llevar ni braguitas ni sujetador, por lo que cuando digo casi rozarlo lo digo en toda la extensión de la palabra. A todas estas mi mujer seguía con la bandejita en las manos, vi que intentó dejarla sobre la mesita de noche, él le dijo algo y no lo hizo.

La verdad es que no podía dar crédito a lo que estaba viendo. Ver a mi mujer con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás, dejándose manosear y sobar de esa manera como una vulgar mujerzuela me parecía imposible pero era cierto... Lo estaba viendo en vivo y en directo. Quiero confesaros que me cuesta reconocerlo pero me estaba gustando ver a mi mujer en semejante situación. ¡Me estaba gustando ver a mi mujer con otro hombre!

Sigamos con los hechos. Al cabo de unos minutos de estar acariciando las piernas de mi mujer, empezó a meter sus manos por dentro del camisón. Primero hasta las caderas y las fue subiendo lentamente hasta agarrar sus pechos pellizcando los pezones, lentamente las volvía a bajar pero por su espalda hasta el culito, rodeaba las caderas y volvía a subirlas hasta agarrar los pechos. Así una y otra vez. Mi mujer se estaba poniendo con una calentura impresionante, respiraba entrecortadamente y no dejaba de mirar como las manos del chico la acariciaban. A mi Claudia le costaba el mantener la bandejita en las manos, pues cada vez que el inglés le agarraba los pechos y le pellizcaba sus pezones la bandeja se le movía hasta casi hacer que el café se derramase. Él supongo que al darse cuenta, mientras con la mano izquierda seguía acariciándola, con la derecha le cogió la bandeja y la puso sobre la mesilla de noche. Mi mujer en ese momento ya estaba fuera de sí. El sobeo que le estaba dando la había puesto a mil y no hacía más que mover sus caderas adelante y atrás.

Después de colocar la bandejita sobre la mesa, él le dijo algo y mi mujer agarró el camisón y se lo subió hasta la cintura por lo que el coñito quedó totalmente expuesto a mis ojos y también a los del chico. Quiero deciros que no se lo depila, pero tiene de forma natural muy poco vello púbico por lo que la visión era perfecta. De esta forma empezó a acariciarle el coñito, pasando los dedos de la mano derecha todo a lo largo de sus labios vaginales. Él volvió a decirle algo y mi mujer abrió un poco las piernas, él volvió a decirle algo y se las abrió todavía más. De esta forma, el chico empezó a dedicarle todas sus atenciones al clítoris, pues al tener las piernas tan abiertas quedaba totalmente expuesto. Lo masajeaba unas veces con los dedos índice y medio haciendo círculos con las yemas de los dedos sobre el y otras con el índice y el pulgar se lo apretaba. Mi mujer no tardó ni diez minutos en tener el primer orgasmo de esa mañana. Vi como todo su cuerpo se convulsionaba hasta el punto que tuvo que apoyarse el los hombros del inglesito para no caerse. Se le doblaban las rodillas y cerraba las piernas intentado apretar la mano del ingles entre sus muslos. Yo no podía oírla pero me daba cuenta de que estaba como gritando de placer. Mientras ella estaba teniendo ese orgasmo, él no dejaba de frotar muy despacio sus dedos sobre el clítoris.

Aún no se había recuperado mi mujer del orgasmo cuando la levantó, con lo que la puso otra vez derecha, le abrió otra vez las piernas y mi mujer, volviendo a agarrar el camisón se lo volvió a poner en su cintura. Sin mediar palabra le metió dos dedos, otra vez el índice y el medio de golpe dentro de su coñito. Los tuvo dentro sin sacarlos como cinco minutos. Por la forma en que movía la mano estaba claro que estaba jugando con los dedos dentro del coñito de mi mujer. Ella no dejaba de mover las caderas y bajaba las rodillas como intentando que esos dedos entrasen todavía mas en su interior. Me di cuenta que el le pidió que se quitase ya el camisón pues ella se lo sacó por la cabeza quedando ya totalmente desnuda.

La visión era de lo más erótico que yo había visto en mi vida. Ver a mi mujer desnuda delante de otro hombre, totalmente abandonada y desinhibida, con las piernas abiertas, moviendo las caderas hacia delante y hacia atrás, acariciándose los pechos con sus manos y dejándose follar por los dedos de otro hombre. Lo que he dicho. Lo más erótico que había visto en mi vida.

Mientras jugaba con los dedos dentro del coñito de Claudia, con el pulgar frotaba su clítoris, lo que hacía que mi mujer volviese a ponerse a mil. Igual que antes así estuvo como otros diez minutos hasta que empezó a sacar y a meter esos dos dedos muy lentamente de dentro del coño de mi mujer. De vez en cuando paraba cuando los tenía totalmente dentro jugando con sus dedos dentro de ella y con el pulgar volvía a frotar su clítoris. Otras veces le sacaba los dedos del coño totalmente mojados por los flujos vaginales y se lo acercaba a la boca para que ella se los chupase. De vez en cuando aumentaba el ritmo de ese mete y saca haciéndalo muy rápido, lo que hacía que mi mujer se pusiese de puntillas por la fuerza de esas embestidas. No exagero si estuvo haciendo eso más de un cuarto de hora poniendo a mi mujer al borde de la locura, pues no paraba de mover sus caderas, no dejaba de acariciarse los pechos, y de vez en cuando agarraba la muñeca del chico y era ella la que marcaba el ritmo de esos dedos fallándola. Digo un cuarto de hora porque fue lo que tardó en tener otro orgasmo si cabe más fuerte e intenso que el anterior. Ya no parecía que gritaba... de verdad gritaba de placer y agarraba la mano del joven para que no parase de mover sus dedos dentro de ella.

A todas estas, él seguía sentado en la cama y con el pantalón del pijama puesto, pues no se lo había sacado. Le había regalado mi mujer dos tremendos orgasmos sin ni siquiera sacarse el pijama. Mi mujer a duras penas podía mantenerse de pie pues no lo vais a creer, pero le temblaban las piernas y se le doblaban las rodillas, por lo que él se levantó y la sentó en la cama quedando el de pie delante de ella. Lentamente, como a una cuarta de su cara se quitó el pantalón del pijama dejando delante de la cara de Claudia su miembro erecto. No os voy a decir para que todo sea cierto que era una polla enorme. Pues no. Era una polla de lo más normal. Debía medir unos 10 centímetros como la mía, quizás un poquito más gorda pero nada espectacular. Como dije de lo más normal. Ella se la quedó mirando durante unos segundos y levantando la vista hacia el inglés la agarró y empezó a masturbarlo muy despacio como disfrutando del momento. Mientras lo hacía con la otra mano se acariciaba los pechos y no dejaba de mirarlo. Ahora él tenía los ojos cerrados y también se movía al ritmo al que ella lo masturbaba.

Os quiero confesar que en ese momento, viendo a mi mujer desnuda y masturbando a otro hombre, no me hacía sentir ningún tipo de rechazo a esa situación. De verdad que estaba disfrutando de lo que veía como un vulgar voyeur. No sé si es normal, pero es lo que sentía y os lo quiero decir.

Sigamos con el relato. Pasados unos minutos, él mirando a mi mujer adelantó las dos manos y agarrándole la cabeza la fue acercando lentamente hasta su polla. A medida que se iba acercando ella iba abriendo la boca y cuando la tuvo prácticamente junto a sus labios fue ella la que adelantando la cabeza, se los mojó pasándose la lengua por ellos y cerrando los ojos empezó a chupársela. Primero empezó a chuparle el glande muy lentamente pasándole la lengua todo alrededor mientras que con la mano subía y bajaba el prepucio. Así, lamiéndole la polla estuvo unos minutos hasta que el nuevamente agarrándole la cabeza se la fue empujando haciendo que su miembro fuese entrando dentro de la boca de mi mujer. En un principio ella no se movía solo era su mano la que subiendo y bajando lo masturbaba pero era claro que se la estaba succionando y se notaba que estaba usando su lengua para darle placer. Así estuvo como un par de minutos hasta que empezó a meterla y sacarla de su boca. Mientras que con la mano lo masturbaba, con la lengua le acariciaba el glande... Sé que era lo que estaba pasando porque es la forma en que se la chupa a este penitente.

Pasados esos minutos el inglesito le apartó la mano de la polla y algo le dijo, porque mi mujer se colocó las dos manos sobre sus pechos y empezó a acariciárselos sin sacársela de la boca. Él, adelantando las manos, le sujetó la cabeza y empezó a follar la boca de mi mujer. Al principio se la metía lentamente y cuando la tenía toda dentro de su boca la mantenía sin moverse. A mi mujer la primera vez le dio unas arcadas, pero él no la dejaba que se la sacase. Luego se la iba sacando lentamente hasta solo dejar el glande entre sus labios para volver a meterla nuevamente entera. Así estuvo como diez minutos. Al cabo de ese tiempo empezó a aumentar el ritmo de entra y sale de la boca y ya no la mantenía quieta como cuando se la metía entera, sino que era un dentro y fuera de la boca constante y cada vez más rápido. Por las caras que ponía el joven me di cuenta que en breve se iba a correr dentro de la boca de mi Claudia. Ella mientras tanto había dejado de acariciarse los pechos y mientras con una mano se frotaba su clítoris, la otra la tenía apoyada en el pecho del ingles. Efectivamente no tardó mucho en correrse. Vi como empezaba a respirar entrecortadamente y por la comisura de los labios de mi mujer empezaron a salir unos chorretes de semen. A pesar de que él ya se había vaciado totalmente mi mujer seguía chupándosela y succionándosela. De golpe y sin dejar de sujetarle la cabeza se la introdujo entera en su boca. Digo entera porque la nariz de mi mujer casi se aplastaba contra su vientre. A mi mujer empezaron a darle arcadas y al abrir la boca para respirar, le salía como a borbotones una mezcla de semen del chico y de su propia saliva que le chorreaba por la barbilla, goteando una parte en sus tetitas y otra en la alfombra. De verdad verlo era la leche. Ver a mi mujer con la polla de otro hombre en la boca y vomitando su semen, era para mi alucinante. Lo más increíble del caso es que mi mujer nunca me dejó que me corriese dentro de su boca. Cuando veía que yo me iba a correr se la sacaba y hacía que mi semen cayese sobre sus pechos... pero bueno, parece que yo soy yo y el inglesito era otra cosa.

De repente, sin dejar ni siquiera que se limpiase la cara, empujó a mi mujer y la puso acostada de espaldas en la cama. La sujetó por las caderas y atrayéndola hacia él le subió las rodillas para que apoyase las plantas de los pies en la cama. Le separó las piernas y se arrodilló en el suelo. Con el dedo índice y medio de cada mano le separó los labios vaginales y así con el coñito totalmente abierto y expuesto, empezó a comérselo. Básicamente lo que hacía por lo que podía ver era que con la lengua recorría toda su rajita. Cuando subía, con la lengua le frotaba el clítoris y se lo chupaba. Cuando bajaba, con su lengua de lamia tanto la entradita de la cueva como el ano. Así una y otra vez. Ver a mi mujer era todo un poema. Era ella la que acompasaba subiendo y bajando las caderas el rechupeteo que le estaban dando en su coñito. Se levantaba apoyándose en los pies y en los hombros como haciendo el túnel y no dejaba de moverse al compás de las lamidas y rechupeteo que le estaban dando. No quiero exagerar, pero fácilmente más de un cuarto de hora estuvo el joven comiéndole el coño y ella ya no pudo aguantar más. Tuvo otro orgasmo bestial. Todo su cuerpo se agitaba y agarraba la cabeza del inglesito para que no dejase de chuparle el clítoris. Fue un orgasmo de esos largos como nunca yo le había visto tener.

No sé si os habréis dado cuenta pero mi mujer había tenido tres espectaculares orgasmos sin todavía haber sido penetrada. Quiero decir que su coño aun era virgen…por decirlo de alguna manera... de la polla del inglés. A todas estas debían ser ya las 11 de la mañana más o menos, con lo que el chico llevaba así como hora o algo más... iba a decir follando a mi mujer... pero no puedo, pues follársela lo que se dice follársela, todavía no se la había follado. En realidad lo único que había hecho era meterle los dedos, comerle el coño y hacerle tener a mi mujer 3 increíbles orgasmos.

Aun ella no se había recuperado de ese orgasmo, tendida en la cama como estaba, con las piernas abiertas y los brazos extendidos en cruz, cuando él se levantó pues seguía arrodillado y agarrándola por los pezones empezó a tirar de ellos hasta que la sentó. Siguió titando de ellos e hizo que se levantara. Cuando la tuvo de pie, siempre tirando de ellos condujo a mi mujer hasta un mueble, así como una cómoda o aparador que hay en la pared opuesta a los pies de la cama. Soltándole los pezones hizo que se diese la vuelta y empujándole la espada la apoyó en el mesado del mueble. Es decir mi mujer estaba de pié pero con el tronco apoyado en ese mueble. Le fue abriendo las piernas de tal modo que su coñito iba bajando hasta que estuvo a la altura de su polla. En ese momento se adelantó y empezó a restregar su más que erecta polla todo a lo largo del coño de mi mujer.

La visión que tenía era perfecta, pues los tenía prácticamente delante y veía como el pollón del inglés iba abriendo los labios vaginales de ella y estos lo iban como abrazando. Debido a los jugos vaginales que soltaba, pues el coñito lo tenía empapado, la polla del susodicho estaba también más que mojada. De vez en cuando él se paraba y era ella la que moviendo el culito adelante y hacia atrás se autorrestregaba el coño. Con ese jueguecito estuvieron un buen rato, pero llegó un momento en que ella metiendo el brazo derecho ente las piernas le agarraba la polla e intentaba metérsela para que el la penetrase. En ese momento el se retiraba y como bien se dice, la dejaba con las ganas. Cuando ella se la soltaba, él volvía a lo mismo. Esto se lo hizo como tres o cuatro veces, lo que hacía que mi mujer se volviese loca. Llegó un momento en que ella ya no podía, supongo que aguantar más y esta vez al girar ella la cabeza pude leerle en los labios que le decía “fuck me... please... fuck me“, osea "Fóllame ya... por favor, fóllame ya". Él todavía estuvo durante unos segundos restregándole la polla pero al cabo de ese tiempo se la fue metiendo muy lentamente. Le metía el glande y se la sacaba, luego el glande y un poco mas y así hasta que de golpe se la metió entera. Hasta los huevos. Sin moverse se la tuvo dentro unos segundo hasta que empezó a bombearla primero despacio pero cada vez el ritmo de las embestidas era mayor.

Hay que reconocer que el chico sabía como follarse a una mujer para darle placer. Cuando notaba que mi mujer se iba a correr, se la sacaba entera del coñito durante unos segundos y volvía a metérsela primero despacio y luego cada vez más rápido. Eso lo hizo un montón de veces. Digo un montón porque así de pie contra el mueble se la estuvo follándosela mas de media hora y perdí la cuenta de las veces que se lo hizo. Mi mujer estaba al borde de la locura. A veces y también perdí la cuenta, el dejaba de bombearla, es decir se paraba y era ella la que movía sus caderas hacia delante y hacia atrás y cada vez más rápido se metía y se sacaba le polla del coño.. Es decir que no era el, el que se la follaba. Era ella la que se lo follaba a el. Cuando era ella la que se movía y el chico notaba que mi mujer se iba a correr, se la sacaba y esperaba unos segundos hasta volvérsela a meter. Eso volvía loca a mi mujer. Cuando se la sacaba, ella intentaba metérsela pero él se retiraba aun mas. Así como he dicho antes un montón de veces.

Pasada como dije esa media hora o más, mi mujer rompió a llorar y volviendo la cabeza hacia el chico como entre pucheros le hablaba. No sé lo que le decía, pero el caso es que él le sacó la polla y sujetándola por la melenita le dio la vuelta poniéndola de frente a él. Ella en ese momento, sin dejar de llorar, se abrazó a su cuello y le seguía hablando. Él la besó en la boca y vi que le decía algo. Acto seguido ella levantó su pierna izquierda, él le puso el brazo derecho por debajo de la rodilla y se la levantó todo lo que podía. Es decir, mi mujer estaba llorando abrazada al cuello del chico, con una pierna apoyada en el suelo y la otra subida aguantada por debajo de la rodilla por él. La visión que yo tenía del coño de mi mujer era perfecta. Lo tenía totalmente abierto, los labios vaginales totalmente separados y totalmente empapados casi diría que chorreando de lo mojada que estaba. Él, sin mediar palabra, colocó la punta de su polla en él y de golpe. Nada de lentamente como siempre lo hizo, de golpe, se la metió de una tacada. Ver la cara de mi mujer cuando se la metió de golpe era digna de ver. Cuando la tuvo toda dentro, la sacaba solo un centímetro y se la volvía a meter de golpe. Os digo que mi mujer no aguantó ni diez segundos. Quiero decir que a la quinta o sexta vez que el chico la empalaba de esa forma tuvo otro orgasmo bestial. La pierna que tenía apoyada en el suelo empezó a temblarle y se caía, por lo que él, con el brazo izquierdo la abrazó por la cintura para sujetarla sin que ella dejase de abrazarse a su cuello. De esta forma, sujetándola no paraba de bombearla mientras ella se corría como una auténtica loca.

Cuando ella dejó de correrse, le bajó al pierna y volviéndola a coger por los pezones empezó a tirar se ellos no hacia adelante, sino hacia arriba, con lo que obligó a mi mujer a ponerse de puntillas. De esa forma y siempre tirando de ellos la fue llevando hacia el borde de cama. Ver a mi mujer llorando, no sé si de placer o de dolor, con los brazos caídos, caminando de puntillas y mirando como el chico la arrastraba tirándole de los pezones, era surrealista. Mientras la iba llevando por los pezones él le iba hablando. A ella, yo podía leerle los labios, pues a pesar de que estaba sollozando le entendía perfectamente que le decia. "Yes... yes... yes". Una vez llegaron a la cama, él le soltó los pezones y se acostó apoyando la cabeza en la almohada dejando a mi mujer de pie. Estuvo mirándola así de pie como estaba durante un minuto mas o menos. Pasado ese tiempo, le habló y mi mujer se abrió las piernas y empezó a acariciarse su coñito. Con una mano se lo abría y con la otra se lo acariciaba. Él le volvió a hablar y ella se puso a acariciarse el clítoris. Joder. Mi mujer se estaba masturbando delante del inglesito. Pasados más o menos cinco minutos, él volvió a decirle algo y ella dejó de masturbarse y con una amplia sonrisa en la boca gateando por encima de la cama se colocó entre las piernas del chico. Se inclinó y empezó a hacerle una mamada. En realidad lo que hacía era que manteniendo media polla dentro de la boca, con la mano se la masturbaba. Lo que hacía era mover y jugar con su lengua sobre el glande del chico, mientras que con la mano le hacía una paja.

Para abreviar, os diré que arrodillada entre las piernas del chico y chupándole la polla, no estuvo más de cinco minutos, pues el joven entre jadeos y moviendo la pelvis metiendo más a fondo su polla en la boca de mi mujer se empezó a correr. Ella mientras se corría, seguía chupándosela. Yo no creía lo que estaba viendo... se estaba tragando el semen del chico, pues era muy claro lo que estaba haciendo. Cuando él dejó de moverse pues ya se había vaciado, ella no dejaba de seguir chupándosela a pesar de que empezaba a ponerse flácida. En ese momento me dije: ¡menuda mamada le había hecho!

En ese momento el chico acercando la mano a la mesilla de noche cogió su móvil. Le estaban llamando y se puso a hablar. Mi mujer poniendo como una cara de pícara, mirándole, empezó a chupársela de nuevo a pesar de que él la tenía totalmente flácida. Estuvo hablando como cinco minutos sin que mi mujer dejase de chupársela. Dejó el móvil sobre la mesilla de noche y se dispuso a disfrutar con lo que mi mujer le estaba haciendo. No lo vais a creer, pero a los cinco minutos ese semental tenía la polla ya dura y tiesa como si nada hubiese pasado. Entonces mi mujer se levantó y se puso justo de pie encima de la polla del chico. Se fue bajando hasta tocar con las rodillas en la cama, se la agarró con su mano derecha y sentándose sobre ella, se la metió entera dentro de su coñito. Así sentada sin levantarse, empezó a mover sus caderas hacia delante y hacia atrás. De vez en cuando, echando los brazos hacia atrás, se apoyaba en los muslos del inglés, momento que el aprovechaba para frotarle el clítoris. Otras veces apoyando las plantas de los pies en la cama, se ponía las manos en los muslos y bajándose, la montaba como galopando sobre ella. Yo sabía que esa era la postura preferida de mi mujer. Era la postura con la que más le gustaba echar un polvo. También sabía que cuando ella se inclinase y empezase a besar al chico, era la antesala del orgasmo.

Para abreviar y que este relato no se haga eterno, os diré que mi mujer se estuvo follando en esa postura al inglés más de media hora sin darse descanso. En ningún momento paró de moverse con la polla de él dentro. Al cabo de ese tiempo, ella se inclinó sobre el pecho del inglés y empezó a besarlo en la boca. Él le puso las manos en las nalgas y empezó a follarla a un ritmo frenético. La polla entraba y salía del coño de mi mujer entera y se la veía totalmente humedecida y brillante. Pasados unos segundos, mi mujer, sin dejar de besarlo, tuvo otro tremendo orgasmo. Si dejar de moverse, le daban como espasmos fruto de las oleadas de placer que estaba sintiendo. Él no paraba de meterle y sacarle su polla hasta que empezó a correrse también dentro del coñito de mi Claudia. La visión era la releche. Los dos se estaban corriendo casi al mismo tiempo.

Cuando terminaron de correrse, ninguno de los dos se movía. Se quedaron abrazados como un par de minutos. Entonces, mi mujer se enderezó y levantándose muy lentamente se la fue sacando. Cuando la tuvo fuera, un chorrete de semen salió de su coñito y fue a caer sobre el vientre del inglesito y adheridos a sus labios vaginales había también como unos pequeños colgajos de semen. Ella se pasó dos dedos por el coño para limpiárselos y se los metió en la boca. Luego, con esos dos mismos dedos, recogió el semen del vientre del chico e igualmente se los metió en la boca. Se estaba tragando lo que había salido de su coño. Pero la cosa no acaba aquí. Ella, retrasando su cuerpo, se inclinó sobre la polla del chico y se la empezó a lamer limpiándola de los restos de semen y de sus propios jugos vaginales. Cuando creyó que ya estaba totalmente limpia, le besó la puntita y adelantándose con una sonrisa de oreja a oreja le dio un beso en la boca. Saltó de la cama y cogiendo el camisón, desnuda como estaba mirando hacia atrás y moviendo el culo super sexy salio de la habitación.

Cuando mi mujer cerró la puerta me quedé sin saber qué hacer. Entrar en casa estaba claro que no podía, pues la pillaría in fraganti en su infidelidad. Ir a la oficina, tampoco, pues ya eran casi la una de la tarde. Al ver la hora en ese momento me percaté de que el inglés se había estado follando a mi mujer durante tres horas, por lo que decidí ir a dar un paseo y darles tiempo a que todo volviese a la normalidad. Mientras iba paseando, no dejaba de quitarme de la cabeza las escenas que durante esas tres horas había estado viendo. Lo que en realidad me inquietaba, no era que se hubiesen follado a mi mujer. Eso en realidad puede pasarle a cualquiera. Lo que me preocupaba el hecho de que había disfrutado viendo como otro hambre se la follaba. Me preocupaba porque me había gustado verlo.

En fin. Esta historia ya no da para más. Solo espero que hayáis disfrutado leyéndola tanto como yo viéndola.

Enamorado de su madre

Después de tanto tiempo de regresar de un internado de una escuela prestigiosa del viejo continente a nuestro país latinoamericano, regrese a casa de mi madre, ella, se veía encantadora, casada y divorciada a la vez, y digo así porque nuestros abuelos ya habían pactado el matrimonio de nuestros padres(lo cual no viene al caso, explicarle el porque ya que mi familia, son personas publicas en mi nación y el extranjero) soy lic. en filosofía y letras y actualmente estudio la carrera de lic en ciencias políticas.

Mi madre esta a cargo de los negocios de la empresa de mi abuelo materno, y sé que es deseada por todo el edificio corporativo, ya que es una mujer sensual, exuberante, y un físico extraordinario, a sus cuarenta y tantos años, parece una mujer de 25. Bueno empezare con una frase del Sr Maquiavelo con respecto a la apariencia: "Cada uno ve lo que parece, pero pocos palpan lo que eres"...

"Cada uno ve lo que parece, pero pocos palpan lo que eres"...

Esa noche se veía encantadora, después de tanto tiempo sin verla, observarla de nuevo, era como conquistar al mundo, a los dioses.

El corazón latía desorbitadamente, el impulso del deseo crecía cada vez que ella pasaba cerca de mí, al fin deseo (hablaba mi alma).

Sabia que no disponía de mucho tiempo y que solo en sus sueños nos encontraríamos.

Para mi era eterno ese proceso de que fuera a dormir, llegó a su casa se cambio de ropa y se puso una batita muy corta que se podía preciar el escote, color rojo pasión, se contemplaba su silueta, que hermosa figura, ese recorrer con mi mirada su cara angelical, sus pechos tiernos como un amanecer, sus caderas exuberantes como el amazonas, todo ella estaba encantadora, enigmática.

De repente sonó el teléfono eso me hizo reaccionar, volver a la realidad, sabia que mi tiempo estaba contado y que pronto no estaría ahí, ella contesto la llamada y seguía hablando, entonces desde lo mas grande de mi corazón desee que colgara y que el sueño y el cansancio la capturaran.

Cuando el Sr. sueño la empezó a seducir, le arrebate a mi dulcinea, a mi Josefina, y fui yo quien la estaba seduciendo para que se durmiera.

las leyes de la naturaleza se estaban rompiendo, porque el Sr. sueño la quería también poseer, y le arrebate esa acción.

Y así como estaba semidesnuda en la cama, empecé a besarles los pies de una manera sensual, tierna, única, poco a poco con mis manos y mi boca iba recorriendo su piel, y nuestra respiración empezó a tornarse como una música de chopin, que retumbada en las paredes del cuarto, ella inconscientemente se inquietaba, no sabia lo que pasaba, pero yo estaba alli.

Había viajado tanto, y tan rápido a la vez, que no quería despreciar ningún momento de aquel sabroso manjar, néctar de los dioses. Mis manos empezaban a explorar cada rincón interno de ella, mientras mi boca se aproximaba a ingle, cada movimiento que hacíamos los dos, era en sincronía, ella sin darse cuenta, ya estaba inmersa en aquel espectáculo único .

cada vez me acercaba mas al pozo de los dioses, ella vibraba, su cuerpo hablaba, pidiendo mas, empecé a beber el jugo de su ser, mientras mis manos se dirigían hacia ese par de volcanes que estaban a punto de hacer erupción ,y un gemido profundo suspiro pronunciando mi nombre.

Sin saberlo quizás, o reconociendo mis manos y mis labios sabia que era yo. Aun cuando continuara profundamente dormida, mis manos seguían explorando cada parte de ella, mientras mis labios estaban besando la frontera entre la espalda y el pozo de los deseos, era sorprendente ver como se retorcía de placer, pedía que se terminara ese acto, como en una corrida de toros, que con una estocada se termina la faena.

Pero, todavía no había llegado ese memento, de repente, ella ya no aguanto mas y, empezó a llover cantaros de néctar de aquel hermoso capullo...

Vino la calma estábamos exhaustos, habíamos subido en un abrir y cerrar de ojos al cielo, habíamos sentidos mariposas en el estomago...

Después de la calma viene de nuevo la tempestad, y al solo roce de mis dedos con su piel la llama se volvió a florecer en su máximo esplendor, el temblar de su cuerpo se sentía a cada centímetro de mi ser, volvía a recorrer su espacio y me amamantaba como un becerro desbocado de los volcanes, mientras ella restregaba su ser, su capullo, su flor con mi muy despertado miembro.

Los murmullos y la agitación de nuestras almas estaban como coro en el cuarto, de repente sin darnos cuenta, la estocada se dio, y empezó arrítmico, pero poco a poco fue agarrando su paso, y fue siendo cada vez mas dura, como queriendo atravesar cualquier barrera de sus sensibilidad, volvimos a tocar el cielo, y nuestros néctares fluyeron como agua de una cascada, y aun así la embestida seguía aceleradamente, hasta que se agoto nuestras aguas, y un grito de ella, como una exclamación sello nuestro pacto, nuestra complicidad, y caímos agotados...

mi presencia estaba ahí, transformándose en sudor de las sabanas...

El silencio llego, ella empezó a dormir como un angelito, pero con una sonrisa de satisfacción, de anhelo, de deseo, murmurando mi ser, mi sensibilidad, mi deseo, mi nombre.

Y yo poco a poco fui desvaneciéndome hasta tornarme parte de la noche...

Y desde ese día, pero realmente desde día no la he vuelto a ver, quizás piense que fue solo una historia, o un sueño, pero fue simplemente tu y yo ante mis deseos...mis deseos, tus deseos, nuestros deseos....

Zoila, mi tía puritana

Un sobrino que llega de provincia y se las ingenia para hacerle el amor a su tia... lo sorprendente es que descubre otra forma de amar con otro miembro de su familia.

Cuando regrese a estudiar la prepa a la capital de mi republica y deje a mi familia en el pueblo, mi mama ya no quiso que me quedara en la pensión, sino me envió a la casa de mi tía recién divorciada, para que la acompañara y además pudiera convivir con mis primos, carlos y carla (mi prima vivía con mi tío carlos, eso no lo sabia mi madre).

Cuando llegue a la cd de México, me intrigué a mi nueva familia, pero yo tenia curiosidad de saber de mi tio (ya que mi tia es prima de mi mama, por que se divorciaron si parecían felices), le pregunte a carlos si sabia de su papa, me dijo que si. Ya carlos era un primo que casi no veía pero las pocas veces que nos habíamos visto era muy amable conmigo. Me dio la dirección y me dispuse a irlo a visitar, bueno lo que pasa que esa es otra historia.

Bueno mi famila por parte de mi mama son güeros, pero mi mama se caso con mi papa que es moreno, por lo tanto yo salí moreno, pero con los ojos verdes de mi madre, como referencias mias, además que me encanta el baloncesto y las pesas...

Lo que sucedió con mi tia y su divorcio, es que ella estaba muy dolida y no quería salir, estaba muy encerrada en su habitación, hasta había abandonado su perro Rambo, su mascota preferida. y mi primo era quien estaba a cargo de los negocios de la familia.

Rambo es un perro de raza pequiñes, colo negro....

Mi nueva familia tiene una posición económica estable, tienen cinco combis de servicio publico y una tienda miscelánea (de esas tiendas que son de todo, abarrotes, papelería, , mercería, etc) con sus negocios viven establemente.

Mi tia Zoila, hacia mucho ejercicio, pero lo había dejado por su divorcio, por lo que vi estaba clavada con mi tío, y él la dejó por otra.

Yo la empecé animar, y empezamos a salir hacer ejercicios en la mañana, esta buenísima mi tia, tiene de medidas100,64,98 digo para ser una señora esta mas que buena, pero mi primo se empezaba a poner celoso, de que ella me empezara a preferir...

Recuerdo que una ocasión invite a mi tia y a primo a un bar, pero mi tia no quiso ir, y carlos fue con su novia (separados su novia y él, cada quien en su carro), una hermosa chamaca, exuberante....

cuando llegamos al bar la cosa entre carlos y su novia se puso candente y me dijo carlos que él se iba a ir en el coche de Angela, ese era el nombre de su novia y me dio su carro para que me lo llevara... fue entonces que decidí regresar mejor a la casa, como eso de la una de la mañana, pero en el camino vi a unos mariachis y se me ocurrió la idea de llevarle serenata a mi tia.

Cuando le lleve serenata a mi tia zoila, salia a su balcón, yo estaba nervioso porque pensé que se podría enojar, o que fuera a llegar mi primo y la que se me arma, pero no sucedió nada de eso...

Cuando termino el mariachis, entre a la casa, ella ya estaba en la sala y me dijo chamaco loco, ni tu tio me trajo serenata.... yo inmediatamente le conteste que una persona tan preciosa como ella merecía eso y mas... le dije si no existieran los prejuicios o yo fuera otra, la enamoraría, o lo mejor si fuera mi tio nunca la hubiera dejado... ella me contesto, pero existen los prejuicios nunca lo olvides y se marcho a su habitacion...

Cuando se retiro, la observe de espaldas, esa bata que traía, no dejaba nada a la imaginación, porque estaba bien cubierta de los pies a la cabeza.... yo me fui a descansar, no podía dormir y me tuve que desarmar, haciendome una chaqueta (paja)... pero eso no logro que me durmiera...

Como eso de las cuatro de la mañana, llego mi primo en el carro de su novia, hasta la madre de pedo, en eso baja para ayudarlo a llevar a su cuarto, la verdad no me explico como manejó, porque yo lo tuve que bajar del carro... le deje en su cama y me dirigí al cuarto de visitas, que era en donde yo descansaba... pero me quedo la curiosidad de ver que mi primo no se fuera a vomitar y ahogar con su vomito como le paso a un artista que todos conocemos...

Voy de nuevo a su cuarto y lo encuentro desnudo, boca abajo, en una esquina de la cama, la verdad se le veían una nalgas muy hermosas, que la verga se me paro, y le empecé hablar, pero técnicamente estaba muerto, lo tocaba y no respondia...

La excitación fue tal que me acorde de mi tia zoila (me decía a mi mismo que no tenia madre de pensar en cogerme a mi primo), pero cuando mi verga se me para no hay poder humano que me detenga....

Le empecé acariciar sus nalguitas blacas como las nubes, y no respondía, entonces me volví hacer una chaqueta en presencia de él, mientras con mi dedo medio (por ser el mas largo) le jugaba su culito, y el no respondía... entonces me acorde que la puerta de su cuarto no estaba cerrada con seguro, fui a cerrarla con el pasador y pensé solo emboquillar la puntita de la verga a mi primo... solo eso y nada mas..

Le abrí las nalgas y lo emboquille, y como veía que no hacia nada, le empecé a meter la verga, poco a poco, cada centímetro que le metía, CARLOS se quejaba, hasta que de pronto le metí toda la verga hasta el fondo, y no es por dársela a desear, pero me la acabo de medir, porque la tengo parada, y según esta regla dice que son 24.5cm y n0 20cm como yo creía...

Bueno regresando al tema se la metí toda la verga hasta el tronco y como no sentía nada él, simplemente se salía de sus labios un quejido leve, me empecé a mover poco a poco, hasta llevar a tener un movimiento rítmico, pero donde quede sorprendido, es que a lo mejor el subconsciente de mi primo lo estaba traicionando, porque sus nalguitas ya estaban al ritmo con mi verga dura y gruesa, era increíble porque sin querer tenia mi primera experiencia homosexual... y lo estaba disfrutando...

Viendo que el estaba cooperando le empecé dar cada vez mas duro hasta que me veni dentro de él sin importarme que le dejara toda mi leche....

Me sentí culpable y le seque mi semen de su nalga, y me fui a mi cuarto como eso de las cinco de la mañana....

Mi tia me fue a despertar como a las seis de la mañana para ir a correr, le pregunte si podíamos ir al otro día porque estaba desvelado, me dijo que me quedara y que ella iba a ir sola... yo le dije que no porque no quería me la robaran (la verdad se veía riquísima con ese mayon que tenia pegado al cuerpo). Le insistí para que no fuera y se acostara conmigo, contesto que no iba a ir, pero que no estaba bien que se acostara conmigo, pero seguí insistiendo hasta que termino acostándose conmigo...

Yo me levante y me cepille los dientes y volví acostarme con mi tia zoila, yo la abrazaba y ella se veía extrañada, pero poco a poco fue agarrando confianza, platicamos de su infancia, de sus novios y de mis novias hasta que me quede dormido.

Como al medio día que me levanté mi tía, ya estaba incorporada de nuevo en su tienda, como que ese día volvió a la vida, que la crisis de mi tío ya la había pasado (al menos eso yo pensaba), y primo seguía dormido, yo estaba preocupado porque si se da cuenta la que se me iba a armar...

Cuando se levanto carlos, todo fue normal, eso me hizo pensar de él, porque no se veía que hiciera gestos al caminar, y déjeme decirle que es la primera persona que le meto la verga y no lo dejo adolorido, y él si tenia un dolor pero de cabeza por la cruda...

Yo seguía conquistando día con día a mi tía zoila, llegaba de la escuela y lo único que hacia era estar cerca de ella, y por lo que veía a ella eso era de su agrado porque carlos siempre estaba con su novia, y cuando nos veía se ponía celoso,,,

Carlos le toco hacer un viaje de practicas por la escuela, por una semana completa, para mi eso fue lo mejor, porque yo quería cogerme a mi tia a como diera lugar (esa era mi misión, como buen soldado)...

Carlos se fue un viernes en la noche, lo fuimos a despedir en el camión de la escuela, mi tia quería hablarle a carla para que se quedara con nosotros, pero la convencí que le hablara otro día y que ese día se lo regalara a ella, solo a ella, y yo... solo la iba acompañar en su tuors...

Entonces trazamos un plan, antes de salir prefirió regresarse a la casa para que nos cambiáramos (porque esta en ropa inapropiada, en pans ambos, y así como vestía esta buenísimas esas nalgas, como se le veían pegadas al pantalón deportivo), primero salió con una ropa muy aseñorada, yo le sugerí que saliera con una ropa más casual.. y salió con un vestido cuerisimo, ¡mi hermano!, para chuparse los dedos, se veía rebuenisisisisisma...

primero fuimos a cenar, como dos novios, porque íbamos agarrado de la mano, ella al principio se sentía como cohibida, pero poco a poco le daba confianza...

después la lleve a un bar donde yo ya era cliente consentido, y me puse de acuerdo con el mesero para que las copas que pidiera mi tia, estuvieran supercargadas (porque le comente al mesero que era un lige)... ya en el bar le empecé hablar de mi tia que se soltara, que se sintiera libre que no pensara en nada mas que en ella... ya que cuando entramos al bar se estaba poniendo muy prejuiciosa....

le comete que Freud decia que todo en la vida estaba relacionado con el SEXO, y ella cuando tocamos al principio se tema no quería hablar de eso... pero poco a poco fue hablando mas de ello, hasta cuado nos dimo cuenta ya estábamos hablando de las posiciones (eso me tenia a mi excitado), con el seguir de las copas mi tia ya estaba borracha... yo cada rato me acerque mas y mas a ella, hasta que le di un beso (comente a mi mismo, si ya esta peda, a lo mejor quiera)...

eso fue mortal porque se dio una tremenda encabronada que ya no quería nada solo irse a su casa y me decía que yo la confundía... le pedi disculpas (pinche famila prejuiciosa que tengo me decia a mi mismo, pero en fin) hasta que se tranquilizo....

le pedí perdón y me puse a llorar, eso la hizo sentir culpable por un momento, le decía que ese tiempo que la había conocido de verdad me había enamorado de ella... me pido que me tranquilizara y que estaba confundido porque ella me trataba bien (por lo que veo estaba peda, pero no pendeja), le pedí que nos fuéramos a la casa y ella acepto...

yo estaba decidido a todo y le platique al mesero que la chica no queria aflojar y el me vendió yonbina liquida( es para hacer entrar en celo a las vacas)... esa era mi última arma... "EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS".

Llegamos a su casa y en camino no hablábamos, pero yo veía a mi tia de reojo, estaba buenisisima (eso me encendia al 100%),... cuando llegamos metió su carro y se iba a ir a dormir yo le pedí por favor que me regalara un minuto y me dirigí a su minibar y le prepare una wisky en las rocas y otro para mi, ella no quería beber porque no deseaba que hubiera malas interpretaciones ( estaba borracha hasta la madre, pero parecía sobria), entonces yo empecé a llorar y decirle que me sentía incomprendido, que nadie me entendía, ella me abrazo y le comente, lo miserable que me sentía, tanto que a ella yo no le daba confianza para tomar una copa.... creo que eso le llego y esa copa se la tomo de golpe...

Fui a servirle otro wisky (y le puse una gotas de yonbina), se la lleve y empezamos a platicar, como veía que no se la tomaba le sugerí que brindáramos, como parte de un pacto, y que hiciéramos un hidalgo, me dijo que era eso y le conteste "chinge a su madre el que deje algo", eso le causo risa, y se lo tomo de un solo golpe, cuando termino de beberlo dijo que ya no habría otro trago mas porque esta muy borracha, pero el veneno ya estaba inyectado, era solo tiempo de esperar...

Le dije que le quería contar un secreto, - te escucho- contesto.

Empecé que cuando la vi después de tanto tiempo. Me interrumpió y me dijo que si iba otra vez a empezar .la Calle con otra palabra diciéndole que por favor me dejara terminar y que pensara que yo estaba en un confesionario, y que ella solo se limitara a escuchar como hacen los padres, en las iglesias, es mas termine diciéndole que solo cerrara los ojos y se imaginara todo lo que le decía.

Continué hablando, que me había enamorado de ella, que solo soñaba el momento de robarle un beso, soñaba con recorrer ese cuerpo hecho a la perfección, cuando de repente ella dijo con una voz débil y suave sigue por favor...

Me acerque y le murmure al oído -el hecho de sentir los latidos de tu corazón a través de tu respiración, el sentir tu deseo de mujer-, ella se estremeció, continué hablando muy pegado a su cuello, y ella tembló eso hizo que yo le agarrara la cintura (me di cuenta que ya estaba haciendo efecto la yonbina), y se dejaba como un corderito al matadero... recordando... "LA UNICA FORMA DE TERMINAR CON EL ENEMIGO ES ACABÁNDOLO"

Le empecé a besar el cuello, pero ella busco bruscamente mi boca, me besaba como desesperada, yo le agarraba las tetas grande y sabrosas y se las mame, la verga la tenia parada al 100%. Esa desesperación que tenia ella me enloqueció, que le empecé a desgarrar su ropa, hasta dejarla completamente desnuda, la jale hacia mi, mientras ella también me quitaba mi ropa, desgarrandomela, dejándome desnudo, mi tia zoila se quedo un momento viendo a mi verga parada como un mástil de un barco, si decirle nada ella ,me tiro al sofa y se mato sola, se trago la verga en su plenitud de su vagina hambrienta de sexo, era sorpréndete ver que una mujer gozara de mi verga, y pedía mas, toda le entraba sin problemas y ella solita saltaba y se ensartaba, una y otra vez, cada vez mas rápido.... hasta que se vino, yo quizás por efecto del alcohol, no había terminado, entonces... cuando ella se encontraba enfrente a mi, yo la voltee y la puse de cuatro patas (mi tia no decía nada, colaboraba como un buen soldado), le metí la verga por el culo rosadito que tiene y solo dio un grito que pensé que el efecto de la droga se había pasado, pero le di duro, en ese culo virgen, cuando una hilera de sangre transitaba por una de sus piernas eso me encendió mas y le empecé a dar tan duro como pude, hasta que ella empezó a pedir mas y mas, en ese momento terminamos juntos...

Agarre y la cargué y la lleve a su recamara, ella me iba besando por todo el camino y me pedía que se la metiera mi verga dura y tiesa, (pero panchito, asi se llama mi verga estaba durmiendo), queria mi gran verga, queria un millo de vergas mi tia...

Cuando llegamos a su habitación la verga seguía durmiendo, entonces la bote en su cama y se me ocurrió meterle el desodorante de ella en su vagina, como si fuera una verga, y mi tia lo disfrutaba, me pedía mas, eso me excito tanto que la verga se volvió a poner firme como un soldado que la agarro asi como la tenia acostado con las patas abiertas le metí de nuevo la verga en el culo y el desodorante en su cuevita, ella pedía mas y mas hasta que se vino... pero quiera mas verga....

Se me ocurrió una idea y la amarre las manos a su cabecera y fui por velas, las prendí y se las ponía las gotas de la cera en sus tetas mientras que mi verga estaba dentro de su vagina, y ella pedía mas y mas... realmente estaba sorprendido de todo lo que había aguantado, no parecía humano...

Fui por rambo que estaba en el patio trasero, y le decía a mi tia que si quería mas que le mamara la verga al perro y la muy puta se la mamo, me excito tanto que ya tenia el palo de la escoba, lo embarre de las cremas que usa mi tia y se lo metí por el culo, mientras que le mamaba la verga la perro, fue tanto mi excitación que le quite el perro y se lo puse en su vagina, el perro le pasaba la lengua por su cueva y el palo seguía en su culo y pedía mas y mas...

Le puse el perro en una de las piernas, y rambo le estaba cogiendo la pierna mientras yo le metí toda mi mano en su vagina y la muy puta pedía mas y mas... hasta que exploto.... estaba bañada en sudor, en mi seme y en semen de perro....

Ya no podía hablar y esa voz débil pedía mas y mas , le puse el perro de nuevo en su cuevita, y el pinche rambo como si supiera le volvía a mamar su vagina, me excite, tanto que no aguante mas y le ensarte la verga al perro, este gritaba como loco, no le entro toda, pero cuando se la saque salió corriendo hasta el patio, llorando, e iba tirando sangre por su cola...

estaba tan excitado que le metí la verga a mi tia por el culo, y su desodorante por la vagina, pero las pilas de mi tia, sus energías estaban como queriéndose apagar, hasta que así se fue adormitando pidiendo mas y mas, hasta que se durmió... yo me vine y la bañe de semen su culo de nuevo....

Me pare y limpie todo el cochinero ( a lo lejos se escuchaba el perro llorar), la desamarre a mi tia zoila y la tape en su cama, levante su ropa desgarrada y la bote del patio trasero, cuando me vio rambo se escondió eso medio risa, el pinceh perro no paro nunca de llorar....

Cuando regrese mi tia estaba dormidita, en su cama, la destape y al verla desnuda otra vez me excite y me hice una puñeta, bañándola toda mi leche en su cara.

Decidí dormir con ella, y ahí pararle a mi desmadre...

Al otro día cuando de despertó, grito desesperada, decía que habíamos hecho, empezó a llorar, la abrace, le decía que no se sintiera culpable (que no mame decia si bien que la goce cuando le metia la verga), ella se calmo y termino diciendo que eso nunca mas se volvería a repetir, ambos teniamos un pinche dolor de cabez por la cruda...

Me pidió que me vistiera y me fuera al cuarto....

Yo hable a la florería y mande a pedir un ramo de diferente flores a la casa de mi tia con mi nombre...

Al rato que recibio las flores me vistio en mi cuarto, ya bañadita , diciéndome que habías hecho que todo el cuerpo le dolía, la aproveche para decirle que era a lo mejor la cruda, y que lo pensara bien y que mediera una oportunidad, termino diciendo que no querría hablar nada de eso por el momento y que no le volviera a mandar flores..

Mi tia todo el dia estuvo triste porque el perro amaneció muerto, a mi me queda si realmente le metí toda la verga o se murió por otras causas y fuero coincidencias... nos vemos pronto....

Mi amiga Carmen me incitó

Ya había notado varias veces la forma en que mi amiga me miraba, como entre bromas siempre estaba a mi lado rozándose y queriendo mantener algún contacto conmigo, aunque jamás hubiese pensado que en realidad a ella le iban las chicas.

Aquel día estábamos en una de esas reuniones, en las cuales solíamos juntarnos todo el grupo, seriamos unas veinte personas todas chicas. Formamos un buen conjunto y todos los jueves solemos ir a tomar café y charlar de nuestras cosas, Carmen y yo siempre nos sentamos juntas, somos muy amigas y nos comprendemos bastante bien, siempre estamos alborotando al resto y haciendo payasadas, yo le sigo el juego y así nos vamos quedando con toda la peña.

Llegamos a tal punto de complicidad que con solo una mirada ya sabemos que seguidamente vendrá la broma y así, empezamos el juego. Las demás se quedaron perplejas ante nuestro comportamiento, ni decir tiene que lo que yo creí era una broma para ella fue algo mas.

Ambas somos maduras, no somos ya ningunas niñas y ante ese descubrimiento, a la fuerza algo tuvo que cambiar entre nosotras.

Estábamos hablando de los programas de la tele y en la moda de que ahora todos se saludaban dándose un pico, a lo cual nosotros después de esa mirada cómplice dijimos que nosotras también, ni cortas ni perezosas nos dimos uno bajo la cara de asombro de las demás, ese día todo quedo ahí, pero yo note como la cara de mi amiga cambió.

Una vez al año siempre por navidad nos reunimos a comer todas juntas, y este año toco ir a un hotel a comer, a lo cual ella y yo fuimos a contratar la comida y organizar todos los preliminares de esta, esos días que andamos juntas organizándolo todo, la note rara me miraba mas que de costumbre y no perdía oportunidad para abrazarme o rozarse y no sabia mas que decirme, lo bien que me sentaban los kilos que había perdido (ya que había estado a dieta y perdido unos kilitos), y que parecía otra. La verdad es que me sentía otra y así estuvimos varios días preparando el evento.

Y llegó el día de la comida, nos esperamos a la puerta del hotel todas juntas, mientras esperamos a que fueran llegando las amigas, el tiempo transcurría entre halagos y bromas, yo estaba muy contenta, cuando llegaron todas entramos al hotel, nos recibió el relaciones publicas y nos acompaño al salón donde se servia el aperitivo, todas se veían satisfechas de cómo estaba organizado ese año, les gusto el sitio y estaban contentas con el contenido del menú, así que con ganas empezamos la velada con buen pie.

Empezamos a tomar unos canapés y un rioja tinto que estaba muy rico, la conversación se hizo mas animada cada vez, y nos tomábamos fotos para recordar aquella velada, después pasamos al salón donde nos sirvieron la comida. Así paso la comilona entre risas y bromas, y entre el vino y la comida pasamos a un punto mas intimo cada una hablaba con la otra de sus cosas de comentarios y de un sin fin de cosas personales de cada una.

La velada termino y nos dispusimos a abandonar el hotel, algunas se dispusieron a volver a sus casas, pero Carmen y yo decidimos explotar el día e irnos a tomar unas copas por ahí, cogimos el coche y pensando donde iríamos le dije, porque no nos vamos a mi casa pues me parece que el vino me ha puesto un poco indispuesta y estoy embriagada, ella acepto de buen gusto y fuimos a mi casa.

Entre risas y bromas recordando la jornada, entramos en mi casa, ella se sentó en el sofá mientras yo servia la penúltima dijimos, y con el baso en la mano me dirigí hacia ella, se lo ofrecí extendiendo mi mano, la cual ella asió entregándome una caricia que sentí en mi mano calida y sentida, me miro a los ojos fijamente y me dijo que estaba un poco mareada también, por lo que dejamos la copa en la mesa y nos relajamos un poco hablando de los hechos acontecidos en la comida.

Le dije que estaba mareada y que me iba a duchar que si me esperaba, ella dijo que también le apetecía ducharse con lo cual sin pensarlo dos veces la invite a ducharse primera. Pero ella dijo que si me daba corte de ducharnos juntas, que ya nos habíamos visto desnudas en los vestuarios de la piscina, la verdad a mi me daba un poco de corte pero sin pensármelo le dije que no me importaba.

Pasamos al baño y empezamos a desnudarnos, note como me miraba, como con sus ojos me daba un buen repaso, y vi como su boca se entreabría y mordía sus labios diciéndome: me parece mentira lo bien que te has quedado después de perder esos kilitos pareces otra, estas mucho mejor, yo reía aunque me daba corte mirarla pues notaba su excitación, así nos dispusimos a entrar en la ducha.

Abrí el agua caliente y entramos estaba un poco fría, por lo que mis pezones se pusieron duros y mi piel se empezó a erizar, nos mojamos la cabeza ella cogió la esponja y sin pensarlo me empezó a enjabonar, se acerco a mi rozando sus pechos a mi espalda yo me quede quieta estaba empezando a sentir unos cosquilleos dentro de mi que estaban haciendo que me pusiera caliente, creo que ella se dio cuenta se acerco lentamente a mi retirando el pelo de mi cuello, y con un leve roce me beso y me dijo déjate llevar; hace tiempo que te deseo ya se que esto es de locos, pero me atraes con una fuerza desmesurada, no es que sea lesbiana no me gustan ni me han gustado nunca las mujeres ,!solo me gustas tu!.

Siento hacia ti una atracción especial desde el día en que nos dimos aquel beso, note como en mi se despertó algo, una sensación extraña y excitante que me envolvió y desde ese día solo pienso en ti, en estar a tu lado, rozarte, sentirte, hasta he soñado como seria poder olerte, sentir tu piel en mis manos, sorber tus efluvios, tus senos, tu ser.

Yo me quede perpleja no sabia que contestar solo sentí como mi cara se ruborizaba, como el contacto de sus manos en mi me hacia estremecer, entonces cerré los ojos y me deje llevar por aquel sentimiento que me estaba arrastrando a una situación algo embarazosa.

Me di la vuelta y la mire por primera vez, me fije en su cara y me mire en sus ojos, mientras el agua caía por nuestros cuerpos, derramándose y queriendo ocultar el goce que surgía de ellos.

Carmen subió sus brazos a mis hombros, acaricio mi cara y acercándose lentamente me beso, sentí sus labios como tímidamente rozaban los míos, como no queriendo herir mi sensibilidad, nunca antes sentí tanta dulzura, el calor de sus labios se poso en los míos los note suaves, relajados, tiernos. Sin darme cuenta entreabrí los míos, notando como su lengua se iba posando en mi boca, entrando y paseándose largamente, saboreando, mezclando nuestras salivas, mientras sus manos rodearon mi cintura abriéndolas y bajando hasta mis glúteos, nuestras respiraciones estaban tan exaltadas, que ambas supimos en aquel momento, que estábamos aceptando la situación y que aquello no había echo mas que empezar.

Cogí el gel de baño y lo deje caer sobre sus pechos y con mis manos empecé a extenderlo por su piel, ella cerro los ojos mientras sus manos exploraban mi cuerpo, sus dedos recorrían mis hombros bajándolos por mis brazos, por mis costados hasta llegar a mis cachas, hundiendo sus dedos por mi canal, mientras nuestros cuerpos resbalaban trémulos, juntando pechos, vientre y sexo. Me abrace fuertemente a ella, sentía como mis pechos se apretaban en la dulzura de los suyos ¡Dios! exclame, y en ese momento ella fue introduciendo sus dedos hasta llegar a mi vagina, la cual se había impregnado de un flujo espeso que había lubricado toda esa zona, resbalando por mis labios y mis ingles.

Ella notó ese fluido y como una loca se agacho frente a mí lamiéndolo con ansia, note como la pasión la poseía, lamió, sorbió, y mordió mi concha como una desesperada. Yo gemía como una loca dejándome ir en su boca, sintiendo como su lengua entraba en mi interior, probando cada pliegue, cada pared, cada poro.

Al momento se levanto e introdujo en mí sus dedos, dos de ellos el corazón y el anular, mientras con la palma de la mano rozaba mi clítoris llevándome a la locura de nuevo. Mi boca gritaba su nombre Carmen, Carmen y ella la tapaba con besos apasionados que hacían que mi alma deseara más y más.

Como no tenia experiencia en hacer el amor con una mujer solo me dedique a imitarla, así que baje mis manos hasta su sexo, y lo sentí mojado y calido, latía duro bajo mis dedos, era toda una experiencia sentir el sexo de una mujer, lo apreté con mi mano y en un sube y baja, mi dedo fue resbalando por entre sus labios, abriéndolos y separándolos hasta que en una de esas bajadas, mi dedo penetro dentro de su vagina.

Cerro los ojos y se dejo caer sobre mi pecho, lamiendo mi pezón cual bebita en los brazos de su madre, la ducha se convirtió en un hervidero de gemidos y pasiones, movía mis dedos dentro de ella descubriéndola en un sinfín de formas desconocidas para mi, ella de nuevo metió sus dedos en mi vagina, y las dos llegamos a un orgasmo increíble nuestros pechos se juntaron nuestros brazos se abrazaron y nuestras bocas se unieron en la calidez de esa satisfacción que nos hizo ser mas que amigas.

Seguidamente nos miramos y nos sonreímos, nos enjuagamos y salíamos de la ducha, con la incertidumbre en el corazón y la vergüenza en el rostro, pero satisfechas de haber intercambiado sentimientos, que ya nunca más se realizarían, pero que se ubicarían en nuestros corazones como una experiencia más, en nuestro largo caminar de amigas.

Ahí empezó y termino todo, las familias, las vidas y el respeto, hizo que aquella historia se quedara en una no tan simple experiencia.

Ahora cada vez que nos vemos seguimos con nuestra amistad, de vez en cuando nos miramos con deseo, pero ambas sabemos que todo debía quedar allí bajo la ducha, como si el agua pudiera hacer desaparecer, las pasiones que en un momento surgen en la vida.

Mi mami y su amiguita

Esta es la continuación del relato de mi mami y yo. Ahora les voy a contar sobre una amiga de mi mamá Lorena, que en aquella epoca tenía 19 años; Piel levemente morena, ojos marrones, pelo castaño oscuro y unos labios gruesos deliciosos que forman parte de su gran boquita. Pasando a describir su cuerpo les puedo decir que su mayor virtud esta en su cola, grande, paradita y bien formada, acompañada de unas encantadoras piernas. Y aunque ella se queja por tener unos pechos pequeños, Daisy es realmente una diosa.

Hacía unos años que visitaba mi casa con frecuencia, debido a que mi mama le brindaba en un comienzo clases de apoyo para su estudio y más tarde se hicieron amigas. En cuanto a mí, estaba muy contento con sus visitas, que podían durar días enteros ya que en ocaciones se quedaba a dormir en casa. Durante esas noches podía disfrutar de su belleza porque nos quedabamos hablando solitos, y por su forma de ser tan sensual, con esa ropa escotada y a veces bien pegadita a su cuerpo, y esas palabras que utilizaba para emitir frases muy provocativas.

Transcurría el tiempo y mi calentura hacia Deisy aumentaba más y más. Pero algo empezó a cambiar, y su poder de seducción dejó de ser utilizado solamente hacia mí para dedicarse también a Lorena. Un día, fuí testigo de la atracción que ella sentía por mi mamá, cuando descaradamente me dijo: "Que colita grande que tiene tu mami eh, jajaj", y con esa risita alimentó el fuego que se había apoderado de mí desde la primera vez que la ví. Aquella tarde vestía una camisa blanca y una minifalda escosesa, y como una gatita en celo, se había colocado delante mío mientras alimentaba a mis peces, con la excusa de mirar como comían...

Días después, regresaba por la tarde a mi hogar, y al entrar, unos pequeños ruidos contrastaban con el silencio total que reinaba en toda la casa. Con mucha curiosidad me acerqué al pasillo que conecta las dos habitaciones y ...valla sorpresa la mía!!, mi mamá y su joven amiga se besaban desesperadamente. Lorena tenía una remera roja bien ajustada y un jean que le marcaba su preciosa colita, y Daisy como siempre una camisa y una minifalda que advertía una cola infernal y permitía observar sus piernas esculturales y bronceadas.

Mientras sus bocas continuaban juntitas y sus lenguas jugaban, una mano de Daisy acariciaba muy suavemente la colita de mi mami, de manera circular sobre sus muslos para luego perderce en su interior. Con la otra mano le tocaba los pechos por sobre la remera, dejandole los pezones paraditos. Lorena estaba inmovil, quizá un poco sorprendida, pero disfrutando. Les tomó unos minutos notar mi presencia, y cuando lo hicieron, Daisy realizó una seña indicandome el dormitorio de mi mami al mismo tiempo que se dirigían asi el, y por supuesto las acompañe.

_Daisy_Mmmmmm.... sos hermosa Lore, te deseoo, te voy a sacar esta remerita, quiero verte esas tetass enormes que teness.

_Lore_Mmm sii mi amor, son tuyass cometelass. Yo quiero verte ese culo hermoso que tenes, tan deseado por todos los hombres.

_Martín_Sii mami, yo tambien lo quiero, se lo quiero romper todoo.

Mi mami y su amiga estaban de rodillas sobre la cama, mientras que yo las observaba de pie a un costado de la misma. Me acerqué al culo de Dai, acariciándolo y besándolo sobre la minifalda, que rapidamente le quité. Solo tenía una tanga roja, que se la saqué después de pasar mi lengua por todo su culo. Ellas seguían besándose y tocándose como si estuvieran poseídas, al ver como se juntaban sus lenguas me excité aún más, la puse a Daisy en cuatro, saqué mi pija bien dura e hirviendo y se la metí de una sola vez en su ardiente culo. Pude oír apenas un gemido saliendo de su boca, y ví a mi mama también desnudita frente a ella acariciándole el largo cabello y observando la cara de placer de su amiguita, después de esa imagen solo recuerdo que seguí culeando a Daisy con frenesí, besaba su espalda y tiraba de su pelo.

_Daisy_Ahhh...mmmmm....ssss...asii que bienn...mmmm mira Lore como me coge tu hijo ahhh...sii martu dámela todaaa, rompeme el culooo ahhh ahhh ayyyy....

Eso duró unos minutos hasta que acabé y desparramé mi leche en el interior de su culo, en los muslos y en la espalda. Me recosté sobre ella y parecía que todo había terminado, pero mi mami empezó a acariciar mi pelo, dirigí la mirada hacia su cara y me besó. Enseguida me levanté y besé su cuello, bajé lentamente hasta llegar a sus tetas y se las chupé con todas mis ganas, apretándoselas tambien con las manos. Mis manos descendieron por esa piel suave, ardiente, cargada de deseo hasta su tierno culo, y en ese momento introduje uno de los dedos en su interior, provocándole a mi mami un orgasmo.

_Lore_Siiiiii...mm... ahh..ayy...vos si sabes lo que desea tu mami ehhh.

_Martín_Qué quiere mi gatita favorita, que se la meta por el culo no??Pero a vos no te gusta por la concha putita??

_Lore_Siii mi amor, sabes que me encanta por la concha, pero ahora quiero por el culo, como se la diste recién a Daisy.

_Martín_Mmm bueno te voy a romper todo ese culo tan grande por fuera y tan estrecho por dentro.

Daisy jugaba metiendo una mano en su concha bañada en juguitos, mientras observaba como Martín se cogía a su mamá Lore. Mi boca pasó por el ombligo de Lore, más tarde por su concha, absorviéndole los juguitos y metiéndole la lengua bien adentro, arrancándole un gemido intenso.

_Lore_ Mmmmmm mi vida te amoooooo.

Luego le levanté bien las piernas, le chupé el agujerito del culo, y metí de a poco mi pija que ya se había recuperado del otro culo.

_Lore_Ahhhhhhh.... uhhhhhh uhhh hijitoo nooo.... ahhhhh... ahhhhh asiii mmm siisss

De la misma manera que se lo reompí a Daisy lo hice con Lore, pero a mami le acabe todo bien adentro, para que sienta profundamente la lechita calentita de su hijo. Después nos besamos largamente y nos quedamos dormidos.

Habían pasado unos minutos cuando desperté y sentí mi pija nuevamente dura, abri los ojos y logré ver la boca de putita de Daisy chupando la pija.

_Martín_Mmmmm que bien que lo haces perrita.

_Daisy_Hace mucho tiempo que me la quería comer toda bebe. Dame tu lechita otra vezz, la quieroo mmmmm.

La trolita era experta en sexo oral, o al menos es lo que me hizo creer en ese momento, cuando mi mente se nubló y solo sentí placer y más placer.

_Martín_Chupamela bien putaa daleeee metetela todaaa gatitaaa.

Daisy ya no podía responder, su obseción aumentaba cada vez más, succionaba con mucha fuerza, no aguantaba más, quería mi semen en su boca. Lore también había despertado, paso su lengua por mis labios y me dijo que ella me la iba a chupar mejor, se aproximó a la pija e inició su mamada. Ese fue el momento de mayor extasis, Daisy y Lore, las dos chupandome la pija simultáneamente y pasandose mis líquidos de boca en boca a través de sus lenguas.

_Lore_Mmmmm te amooo. amo tu pijaaa martu, yo te la chupo mejor no???

_Martín_Siiii mami siiii, sos mi putitaaaa, la mejorrrrr comelaaaaa y comparti con la otra gataaa, quiero que se besenn.

_Daisy_Lo que vos digass martu... dame esa boca putitaa...

Y se besaron apasionadamente, mientras jugaban con sus conchitas calientes. Me la lamieron hasta que acabé, y el poco semen que salió les cayó en sus lenguas, las que introdujeron en la boca de cada una tragándose la lechita.

Espero que hayan disfrutado y en la próxima narración serán testigos de un triángulo incestuoso increíble.

Al límite con mi madre

Mi nombre es Mariano tengo 20 años y vivo en Argentina. No soy muy bueno para escribir y contar historias, pero en esta ocasión tengo ganas de hacerlo, e intentare hacerlo lo mejor posible

La historia con mi madre es bastante simple y no tiene antecedentes. El incesto nunca fue un tema que me interesara, siempre me pareció desagradable, y aun hoy, después de lo ocurrido.

Soy hijo único, vivo con mi madre y una persona que en alguna ocasión puede llamarse padre. No tengo ganas de explicar el porque de esto ultimo, solo acepten que la relación con mi padre por parte mía y de mi madre es casi desastrosa.

Esta relación tensa con mi padre hace que mi madre tenga momentos de angustia y depresión que a mi no me hacen muy bien.

Hace un mes atrás, en Diciembre de 2004, encuentro a mi madre en uno de esos momentos de depresión, y aunque no soy "demostrativo" me acerque a decirle que todo se iba a arreglar (como siempre) y que dejara de preocuparse. Yo no soy de hacer ese tipo de cosas, aun hoy no se porque lo hice; pero creo que eso le provoco algo diferente hacia mi, pensando de que hacia mucho que alguien no la entendía como yo acababa de hacerlo, aunque fueran 5 minutos.

Luego de ese día, los venideros empezaron a hacer bastante "sexuales". Mi madre empezó a hacer comentarios que rara ves hacia antes como "Estas saliendo con alguien?", "Te cuidas?", "Que lindo estas hoy¡", "Para cuando los nietos?", y agregado a esto me toqueteaba el culo, o roces "de casualidad". Tengo que admitir que para mi, hablar de esto siempre fue algo que no me espanto, debido a la confianza extra que hay entre padres con respecto a los hijos únicos; pero esto ya era otra cosa.

Una tarde que por supuesto mi padre no estaba, decidí tomar un baño debido al calor; al salir yo nunca me cambio, me gusta andar con la toalla por mi casa, lo hago desde pequeño. Cuando andaba por ahí mi madre estaba por la casa, di un par de vueltas y suponiendo los comentarios me fui a cambiar a mi habitación. Mientras me cambiaba apareció mi madre:

Mira esas bolas peludas como han crecido desde que las cambie...

Mi madre siempre me ve desnudo, pero nunca con esos "comentarios". Yo respondí

Viste!!

Cuantas chicas las abran tocado ya, no?

Y...

Sentándose a mi lado me dice:

Che, y la tenés grande?

Ese comentario fue el tope de mi paciencia

Bueno, ya esta má, basta!!!. Andáte y dejáme cambiar.

Esta bien, no te enojes. Preguntaba nada mas. Además... soy tu madre.

Porque sos mi madre te digo basta

Dale, dejáme ver...

Ya estaba arto, pensé que me estaba probando; y sin pensarlo se la ofrecí levantando un poco la cadera, dejando mi pija al descubierto, lista para ella.

- Queres ver si es grande? AGRANDALA¡¡¡¡. Le dije, pensado que nunca lo haría. Pero me equivoque, la empezó a acariciarla suavemente con una de sus manos.

Que bien, hijo. Se te para rápido. Y es bastante grande...!!

Yo no lo podía creer, se había animado. Yo estaba casi sin habla, mientras mi madre me la estaba pajeando. Y en ese preciso instante, creo hoy, que fue un rayo de lujuria y desenfreno sexual que me motivo a seguirle el juego hasta ver a que limite llegaría. Siempre pensé que mi madre, sin ser una mujer de un gran atractivo físico, era muy caliente a la hora del sexo, algo que supongo también me llevo a este limite.

Viste que buena pija tengo, y se pone mas dura. Dije esto mientras ya le estaba acariciando la espalda.

Mi madre me miro medio segundo a los ojos, y se fue derecho a mamarmela. Yo la tome por encima de su cabeza mientras le marcaba el ritmo; la muy puta me la estaba chupando excelente. Tenia mi pija bien agarrada desde la base, y con cada lengua que le daba a mi pija, me pajeaba; empezó haciéndolo despacio, pero su ritmo fue aumentado cada ves mas hasta que mi pija estuvo a punto de explotar. Chupo, chupo hasta que me vine a chorros dentro de su boca. Yo quede un poco exhausto, pero a ella no le importo y siguió chupando, lo que hizo que mi pija se endureciera nuevamente. Con esta nueva erección tenia pensado llegar al limite y un poco mas allá.

Le aparte la boca para que dejara de chupar, la tendí en la cama y la acomode justo en el borde. Ella solo me miro y no dijo nada; es mas, entendió muy rápido lo que venia. Mientras desabrochaba su pantalón y sacaba su bombacha, ella ya se había sacado su blusa y corpiño. Estábamos los dos desnudos en mi cuarto y a punto de tocar el limite. Separe su piernas tomándola desde la rodillas, tome mi pija muy dura, la apunte a su cocha peluda y mojada, y se la clave suavemente hasta que mis bolas se chocaron con su concha.

Comencé a cojerme a mi madre, primero suave y aumentando el ritmo. Mientras me la cojia podía ver como sus senos se movía al compás de mis embestidas, y escuchaba sus gemidos, iguales a los que ella tenia daba cuando tenia sexo con mi padre hace mucho tiempo; estas dos cosas me excitaban mas y mas. La cojí por mas o menos tres minutos; dure bastante porque acababa de eyacular con su mamada. Durante ese tiempo jugué con sus tetas, cosa que después ella misma empezó a hacer; también presionaba sus rodillas para abajo y hacia su cuerpo, así se abrían mas las piernas y mi pija entraba mejor.

No quería terminar dentro de ella, así que la saque rápido, y se vino a chupar todo, otra ves. Me chupo toda la pija de la manera mas puta, relamiéndose los costados y tratando de metérsela bien hasta la garganta, esto despertó un instinto de mas sexo de mi parte y decidí que ahora me la quería culiar; le quería romper el culo.

Cuando termino de chupar me miro a los ojos, y le dije:

Todavía falta. Y le di la vuelta, quedando justa para mi intención.

Creo que no entendió muy bien lo que quería decir con ese "todavía falta", pero cuando se vio dada vuelta, no tuvo mas remedio.

Pensé de que el ano era distinto de la concha y que haría falta una lubricación extra, así que decidí buscar la crema para manos del baño, que esta a 1 metro de mi habitación.

Me puse bastante crema en mi pija todavía erecta, y en el ano de mi madre. De igual manera apunte mi pija a su ano y comencé a presionar suavemente. Mientras hacia esto logre escuchar un "cuidado" de mi madre al que no di importancia. Seguí con mi tarea de lograr que entrar toda mi pija, acompañado por los gemidos y los "para" de mi madre, cosas que tampoco di importancia.

Luego de una tarea dolorosa para mi, y para ella seguro; empecé a disfrutar del maravilloso sexo anal. Con cada embestida que daba era un gemido casi grito, pero no de dolor, sino de placer.

La tome de la cintura para poder aumentar el ritmo, luego sentí con mi mano derecha como sus tetas se movían con cada enculada. También escuchaba el sonido de mis bolas chocando con su culo. Todo esto me excito tanto que sin darme cuenta me vine en torrentes dentro del culo. Saque mi pija y seguía saliendo leche; mi madre se dio vueltas como pudo y chupo algo, Yo me tire a un costado de la cama muy cansado y ella dejo de chupar y se sentó en un costado de la cama.

En ese momento volví a razonar y pensé lo que había echo, y no lo entendía. Me sentí muy culpable, también escuche a mi madre sollozar y preguntándose "que hice, que hice?". Me incorpore, y me pare a su lado, y sin ganas de consolarla le dije con voz dura.

Olvidemos todo, lo que paso, paso. Mantente callada y lo olvidaremos.

Sin decir nada, se fue. Pero yo quede seguro que había entendido.

En toda la tarde no salí de mi habitación y dormí hasta el otro día. A la mañana siguiente la relación estuvo tensa, comunicándonos lo necesario; mi padre se daba cuenta, pero habrá pensado que nos habíamos discutido o algo de eso.

Los días transcurrieron, y todo fue volviendo a la normalidad. Hoy tenemos la misma relación de antes, sin roces de casualidad ni comentarios por demás sexuales. Solo quedara como un echo que murió cuando todo ese sexo termino. Algo que paso.

Sexo con mi hermano

Lo que voy a contarles sucedió no hace mucho tiempo. Primero me presento, soy Matías y he decidió escribir la aventura que tuve con mi propio hermano Ignacio, hace solo un par de meses.

Antes que nada quiero decirles que yo soy heterosexual, y lo que paso es producto de una invasión sexual de momento; una adicción que no se puede controlar.

Bien, me gustaría introducirlos un poco, y para eso necesito contarles algo que los ayudara a entender.

Ignacio tiene 15 años, uno menos que yo. La relación con él es por demás excelente. Nos llevamos espectacular y no hay secretos ni escondidas entre nosotros, esta es una relación que desde que nacimos ha sido así. El punto de confianza es extremo; tanto así que compartimos la habitación y en muchas ocasiones cuando yo entro a nuestro cuarto el esta pajeandose y yo no digo nada mientras el sigue, o también al revés. No hay secretos ni inhibiciones. Es una relación por muchos admirada.

Espero que esto les ayude a entender lo que sigue.

Una noche que nuestros padres salieron después de mucho tiempo, no nos permitieron salir a nosotros; obligándonos a quedarnos en nuestra casa por el tema de la seguridad y esas cosas.

Como estábamos aburridos, nos conectamos a Internet y comenzamos a chatiar en canales abiertos, hasta que llegamos al de sexo. Chatiando allí, encontramos a un tipo que hablaba sobre al paja en grupo y lo bueno que era. En ese instante nos miramos con Ignacio y se nos vino inmediatamente la misma idea. Que mejor que nosotros con esta fantástica relación para intentarlo. Dejamos el chat y nos dispusimos a realizar una paja entre los dos, algo excitante.

Abrimos un video porno para aumentar la excitación, hasta que nuestras pijas estuvieran paradas. Luego de esto lo cerramos y empezamos.

La sensación para mi fue doble, y muy extraña. Primero sentí como mi mano tocaba el pene de otra persona que era mi hermano, algo que jamás pensaba que podía hacer. Y por otro lado sentir como mi propio hermano posaba sus manos sobre mi pija erecta y caliente.

Nos miramos y comenzamos. Primero fue suave por parte de los dos, como que no sabíamos muy bien que estábamos haciendo, o si lo estábamos haciendo bien. De a poco el ritmo fue aumentando al igual que el placer. Yo lo estaba disfrutando muchísimo, pero Ignacio mucho mas. Lo escuchaba gemir como nunca, y veía como con su mano libre se tocaba sus bolas. Yo aumente un poco mas mi ritmo y note que su pija se agrandaba a punto de venirse. Paró conmigo y se vino en un torrente fenomenal que ensucio toda mi mano. Cuando vio que yo no había acabado aumento un poco mas el ritmo y yo me vine igual.

Descansamos un rato y nos fuimos a lavar las manos comentando lo muy bueno que había sido eso y que tal ves lo repitiéramos.

Al rato entramos de nuevo al chat para ver si todavía seguía ese tipo y lo encontramos. Le contamos lo que acabábamos de hacer. Al tipo le pareció muy bien, y nos pregunto como había sido. Cuando terminamos de contarle, el tipo pregunto quien se había cogido a quien después de la paja; reímos y le explicamos que éramos hermanos y que eso no había pasado; pero siguió insistiendo en que eso debía ocurrir. Luego de esa insistencia cerramos el chat y como era tarde nos fuimos a dormir.

Yo no podía parar de pensar en lo ocurrido y sabia que Ignacio tampoco. Todavía estaba muy excitado y lo que dijo ese tipo me había calentado muchísimo. Espere un rato y comencé a pajearme pensando en todo eso.

Ignacio escucho mi paja y me dijo:

Sabia que te quedaste pensando...

Si, es que estuvo muy bueno.

Lo quiero repetir

Yo estaba muy caliente, nuestro padres no habían llegado aun, y sabia que le faltaba mucho. Todo era perfecto para una nueva paja grupal, así que accedí. Pero Ignacio dijo.

Pero aumentemos la apuesta!!!

Que???

Si. Lo hagamos como dijo el tipo ese, con la cogida...

Pensé que Ignacio estaba loco por todo esto. Pero yo estaba mucho mas y a esa altura no me importaba nada. Además yo también lo quería, pero no decía nada.

Esta bien, pero como lo decidimos. Yo no quiero que me rompas el culo.

Y yo tampoco quiero que vos a mi

Entonces, como hacemos?

No se...

Justo cuando pensé que Ignacio estaba por desistir debido a que sabia que yo le quería romper su culo, se me ocurrió una idea que no iba a poder decir que no:

Ya se. El que termine primero pierde y el otro se lo rompe.

Lo pensó un tiempo y acepto. Yo sabia que no iba a aguantar porque siempre termina rapidísimo, además tenia pensado darle una tremenda paja.

Para esta segunda ves no hizo falta el video porque estábamos bastante excitados con la idea. Nos tomamos las pijas y empezamos con la paja. Yo le di una sacudía infernal mientras que el logro apenas unas movidas suaves en mi. Al cabo de un rato exploto en semen ensuciando mi mano y la suya, largando un grito muy fuerte de placer. Él había dejado de pajearme hacia un rato, como entregándose. Después que termino se la seguí sacudiendo un poco mas hasta dejarla flácida y al él completamente cansado.

Bueno, creo que perdí.

Si. Y quiero lo mía ya.

Ya?

Si, ya. Porque si yo hubiera perdido ya me la estarías poniendo.

Su cara se puso pálida. Entendió que su hermano le iba a destrozar su culo y no tenia como resistirse. Creo que sintió un poco de miedo, pero en ese momento no me importo, solo quería mi premio.

Mientras el se limpiaba yo fui a buscar una crema y un preservativo que tenia por ahí. La idea me excito tanto que tuve que terminar esa paja a solas en el baño mientras el me esperaba. Eso ayudo mucho, pues ahora resistiría mas en la cogida que se venia.

Cuando salí del baño, Ignacio ya se estaba preparando. Se estaba metiendo un dedo suavemente y se acomodaba en la cama.

Me puse el preservativo y lo cubrí con crema. Acomode a Ignacio bien en posición de perro para estar cómodo y disfrutar. También puse un poco de crema en su ano que estaba casi dilatado por su dedo.

Puse mis manos en su culo y lo separe bien. Trate de dirigir mi pija hasta su ano y lo conseguí. Comencé a penetrarlo, queriendo que entre toda. Su gritos eran fuertes; sabia que le dolía y me pidió que para muchas veces, pero no le hice caso y continué. Yo la estaba pasando de maravilla. Le estaba metiendo todo mi trozo de pija en el culito virgen de mi hermano. Desee haber tenido una cama para captar ese momento de completo sexo.

Mi penetración continuo por un par de minutos, entre gemidos y gritos, hasta que se la metí toda. Me detuve a mirar como toda mi pija estaba metido en el ano de mi hermano y mis bolas chocando con su culo. Sus gemidos y gritos de que la sacara lo único que hacia eran excitarme mucho mas.

Se la sacaba hasta la mitad y se la metía toda de nuevo. Tal cual se ve en los videos porno cuando se la cogen a las mujeres analmente. Estaba en un éxtasis sexual impresionante. Los gemidos de Ignacio ahora eran de placer. Mis embestidas comenzaron a ser mas rápidas y mas fuertes. Yo también gemía un poco cuando mis bolas chocaban con su culo. Estuve así por minuto y medio hasta que me empecé a venir en mucha cantidad. Cuando ya no me quedaba mas leche, saque mi pija del ano completamente rojo y dilatado. Esa imagen me dio un poco de asco. Me tire al suelo a descansar sin decirle nada a Ignacio. El se quedo dormido al instante y yo me fui a bañar.

Cuando salí mis padres llegaron y preguntaron porque estaba levantado; les invente insomnio. Luego recordé que Ignacio estaba en mi cama, desnudo y con una ano muy grande. Así que cuando me fui a dormir lo moví a su cama con muy pocas fuerzas.

Cuando nos levantamos al otro día con hablamos de lo ocurrido. Coincidimos que había estado espectacular y me contó que había eyaculado un par de veces en la penetración. Pero también me dijo que el dolor fue mucho y que eso no le gusto. Por eso que lo dejamos y nunca mas lo hicimos. Pero lo que seguimos haciendo es unas pajas entre los dos que no dañan a nadie y nos dan mucho placer.

Actualmente, los dos tenemos parejas mujeres y salimos los cuatro bastante seguido. Aún espero que algún día también podamos compartir nuestras esposas y novias.

Mi infidelidad con el vecino

Me casé hace casi un año. Vivo con Diego, mi marido, en un condominio del D.F. Ha sido una persona muy buena conmigo. Como la gran mayoría de las mujeres, no llegué virgen a mi matrimonio pero a él no le importó. Antes de él tuve una vida sexual un tanto disipada: tuve relaciones sexuales con tres de los cuatro novios anteriores a Diego. Durante nuestro noviazgo deseé y procuré tener relaciones también con él, pero nunca quiso. Decía que quería dejar los mejores momentos para cuando nos casáramos. Duramos 2 años de novios y no sé como, pero pude conformarme con los ligeros arrumacos que de vez en vez llegábamos a tener. Una vez casados, ha procurado satisfacerme en todo, incluyendo el aspecto sexual. Sin embrago, quizá por su falta de experiencia y sus continuos viajes de trabajo, que a menudo llegan a durar 2 o 3 semanas, últimamente había sentido una gran insatisfacción, hasta que me apareció Paco, un vecino divorciado que vive justo frente a nuestro departamento.

Paco siempre había sido un vecino gentil y agradable, pero de unas semanas para atrás, mi mente había fantaseado con la posibilidad de conocerle más, en un terreno íntimo. Desde luego que mi condición de mujer casada y además adoradora de su marido me lo impedían. No obstante, hace varias semanas, regresando del súper, tuvo la amabilidad de ofrecerse a ayudarme con las bolsas. Obviamente le invité a pasar a mi casa y sentí la necesidad de ofrecerle un café, el cual aceptó sonriente.

Al darme cuenta que tenía en mis manos la posibilidad de gozar una aventura, no pude evitar excitarme al máximo. Mientras preparaba su café en la cocina, mi conciencia sostenía una feroz batalla con mi deseo carnal. Mientras analizaba pros y contras, mi excitación crecía. Sin aún haber tomado una decisión, regresé a la sala y, tras servirle su taza de café, tomé asiento junto a él. Platicamos de los temas obligados: clima, inseguridad, crisis económica, etc., para después pasar a temas más agradables. Me platicó que su divorcio, realizado hace año y medio, había sido un duro golpe para él, sincerándose tanto para confesarme que desde aquel entonces no había estado íntimamente con una mujer.

Su comentario tuvo dos efectos en mí: por un lado sentí lástima de él; por el otro, mi excitación creció imaginándomelo descargando sus 18 meses de contención dentro de mí. Supongo que él percibió en mí un profundo nivel de excitación, pues instantes después, simplemente se me acercó y comenzó a acariciarme sensualmente en la rodilla mientras platicábamos. Sin escandalizarme, lejos de apartarme de él, abrí discretamente mis piernas como invitándole a acercarse a mi entrepierna, lo cual hizo deliciosamente metiendo su mano por debajo de mi falda.

En aquel momento ya no me importó la infidelidad, sólo pensaba en Paco y su mano acariciándome. Comenzó a besarme al tiempo que con su mano me frotaba por encima de las pantaletas. Cerré mis ojos y asumí una actitud pasiva deseosa de disfrutar al máximo aquel masaje que duró varios minutos, pero posteriormente mi compañero cesó de acariciarme. Ansiosa, busqué su entrepierna deseosa de motivarlo a reanudar sus caricias. Desde luego, no tuve problemas para encontrar esa protuberancia entre sus muslos, la cual, tras frotarla varias veces, cual lámpara de Aladino, hizo realidad mi deseo de sentir el movimiento de su mano sobre mi entrepierna.

Disfruté plenamente sus favores manuales sin dejar de acariciar aquella carnosidad viril con el doble propósito de agradecer su atención y motivarle a seguírmela brindando. Tras algunos minutos de sabroso agasajo, se decidió a despojarme de mis empapadas pantaletas y, con enorme ansiedad reflejada en su rostro, liberó su hinchado miembro de entre sus ropas, separó mis muslos con impaciencia y penetró a mi ser con incontenible ímpetu. Aferrándose a mi cuerpo como si en ello le fuera la vida, arremetió sobre mi entrepierna una y otra vez hasta llevarme a límites de placer no sentidos por mí desde hacía varios años,

para finalmente derramar dentro lo que parecían "litros" de contenida pasión, dejando sobre mi sofá una imborrable evidencia de mi infidelidad.

Tras varios minutos de relajación en silencio, no pude evitar la aparición de la resaca moral: había sido infiel a mi marido, al cual creía amar profundamente, y había tenido relaciones sexuales irresponsablemente sin protección alguna. Al mismo tiempo, sin embargo, sentía un enorme deseo de que esa fuera la primera de una larga lista de aventuras con Paco.

Finalmente, separamos nuestros cuerpos mientras sus ojos y los míos intercambiaban una mirada de mutuo agradecimiento. Tras recíprocas sonrisas, me avoqué a tratar de limpiar en lo posible el embadurnado mueble mientras mi compañero se abrochaba el pantalón. Plenamente satisfecha, pero aún deseosa de sexo, le invité a quedarse esa noche conmigo, aprovechando la ausencia de mi marido. El aceptó gustoso.

Desde ese día, Paco y yo hemos disfrutado de nuestra sexualidad cada vez que hemos tenido oportunidad, a veces en su casa, a veces en la mía. Son ya dos meses desde que empezamos. Por suerte, mi marido no ha sabido nada del asunto y hasta el momento no le he fallado cuando me ha requerido en la cama. No obstante, los vecinos ya empiezan a murmurar y mi temor es que le vayan con el chisme. He analizado las cosas y estoy convencida de querer a los dos. Después de todo, Paco me provee placer y Diego todo lo demás. Quisiera tener a los dos y no sé que vaya a pasar. Por lo pronto, me desahogo contando mis aventuras aquí. Mis deseos de placer y felicidad para quienes me hayan hecho el favor de leerme. Gracias.

Mi mama me ama

Como es costumbre, dejadme que me describa. No, no es una historia donde la madre y la hija son dos bellezones esculturales y sin edad. No.

Tengo 22 años. Hace un año ocurrió. Es decir, que entonces tenía 21. Mis ojos son azules, mi pelo negro, y lo llevo muy cortito, en plan chico. Blanca de piel. Gordita (¡no mucho!) y bajita. Lo más prominente de mí son mis pechos: 120 de sujetador. Y no, no es agradable ver que para los hombres (y muchas mujeres) una sólo exista entre el ombligo y el bocado de Adán.

Pero me pierdo, disculpad. Mi madre tiene 45 años ahora; se conserva bien, pero ya tiene algunas arruguitas propias de su edad (yo la encuentro preciosa). Somos más o menos de la misma altura; sin embargo, ella es delgadita, y su figura es bastante esbelta para su edad, y sus senos son más chicos, entre 80 y 90. Tenemos los mismos ojos y pelo (ella lo lleva cortado a media melena).

Bueno, el caso es que mis padres se separaron hace dos años, y mi madre y yo nos fuimos a vivir a un estudio, porque nuestra economía no daba para más. Y era tan pequeño que dormíamos en la misma cama, porque no había sitio para más. Pero lo llevábamos bien. Hasta que comenzó…

Mi madre, tras la separación, no quiso saber nada más de hombres. No digo que se volviese lesbiana (la lesbiana soy yo, aunque ella nada sabía por entonces); simplemente, los consideró a todos unos miserables. Pero en estos casos suele ocurrir que el cerebro va por un lado y el cuerpo por otro. Mi madre no es una santa, y su líbido tenía que desahogarse de algún modo.

Una noche, mientras dormíamos juntas, me despertaron unos gemidos de mi madre.

-Mamá, ¿te pasa algo? -pregunté.

No me contestó. A la luz de las farolas que se filtraba por la persiana bajada pude ver que mi madre tenía los ojos cerrados, y dormía. Pero su respiración era un tanto agitada, y seguía gimiendo.

-¿Mamá? -aparté las sábanas.

Apenas pude reprimir una risita de sorpresa. ¡Mi madre se estaba masturbando en sueños! Y debía ser un sueño terrible, porque había empapado buena parte de la sábana. Su mano se acariciaba por encima de su tanga, empapado. No llevaba nada más. Me levanté sigilosamente y esperé a que mi madre terminase. Un gemido y un suspiro hondo me lo indicaron. Con un paño sequé a mi madre la mano y lo que pude del tanga, porque si se daba cuenta al despertar lo hubiese pasado fatal. Así, la humedad de su tanga podría pasar por una pequeña polución nocturna, y ella no se percataría de la paja que se había hecho al lado de su hija.

Y así fue. No se dio cuenta de nada. A la mañana siguiente se levantó para ir a trabajar, a toda prisa y a oscuras para no despertarme, como solía. Cuando me levanté, más tarde, cambié las sábanas.

Me pasé todo el día con la imagen de mi madre gozando en sueños. Estaba un poco inquieta por si volvía a ocurrir lo mismo, y tal vez un poco… sí, excitada, con la idea de volver a verla así. Pero claro, una piensa, "¿Cómo me va a excitar mi propia madre? No es posible". Y llegó la noche.

Mi madre se quedó pronto dormida. Yo no, yo estaba expectante… pero me quedé dormida también. Y me volvieron a despertar los gemidos de mi madre… Otra vez estaba gozando en sueños, pero esta vez percibí el olor de su sexo ascender hasta mí… ¡Mmmmhhh! Comencé a empapar mi propia braga. "¿Cómo?" me preguntaba "¡Es mi madre!" "¿Seré una pervertida?" Y mi madre seguía gozando a mi lado… aparté las sábanas para echar un vistazo. El olor era más fuerte. Esta vez se masturbaba ya por debajo de su ropa interior. Y realmente mi madre estaba muy atractiva durante su orgasmo sonámbulo… No pude resistirlo más y yo empecé también a acariciar mi clítoris con mi mano izquierda, mientras con la derecha me pellizcaba y amasaba mis tetas. ¡Y eso me dio una idea! Con sumo cuidado, acerqué mis labios a uno de sus pezones y lo chupé suavemente. ¡Mi madre no gimió, sino que exhaló un gritito! Un espasmo la recorrió y sus líquidos empaparon el colchón

. La miré un rato para cerciorarme de que seguía dormida. Ya tenía un trapo preparado para limpiarla… Pero su mano seguía entre sus piernas, y tuve que sacarla con cuidado para limpiarla. Al hacerlo, mi propia mano quedó mojada con su flujo. La olisqueé y… me chupé mis dedos mojados de mi madre como si fuese el más rico manjar del mundo. ¡Hmmmm!!! ¡Qué amargo sabía, y qué delicioso!

A la mañana siguiente mi madre se fue de nuevo deprisa para trabajar. Me levanté, cambié las sábanas y esta vez le di la vuelta al colchón. Cuando me iba a duchar, vi en el cesto de la ropa sucia, en el baño, su braga de la noche anterior. En un impulso, me la llevé a la nariz para olerla, mientras con mi boca exprimía los restos de humedad que le quedaban, degustándolos, gozándolos. Me senté en el retrete y me masturbé, y fue el orgasmo más explosivo que tuve en años.

No hace falta que os diga con qué ansia esperaba la siguiente noche. Pensaba que estaba mal, pero al mismo tiempo, ¡qué cachonda me ponía el sólo pensarlo!

Nos volvimos a acostar, como siempre, pero mi madre debía sospechar algo. Tal vez a la mañana notase la mojadura de las sábanas, no lo sé. Pero esta noche se acostó dándome la espalda, no boca arriba como solía. Tal vez pensaba que si esa noche volviese a masturbarse, al menos no corría el riesgo de despertarme a mí (la pobre no sabía que la precaución era tardía).

Nos quedamos dormidas, yo desesperando ya de poder gozar de mi madre. Me despertaron de nuevo sus gemidos. La miré y… ¡se había girado boca arriba!. Así que me puse a hacer lo que llevaba pensando todo el día. Con suavidad retiré su mano del coño, y metí la mía, con dulzura. ¡Qué diferencia de tacto, su pelo crecido, y aquellos labios gruesos y dilatados, tan diferentes de los míos! ¡Qué placer notar su cálida humedad en mi mano! Al mismo tiempo me arrimé a un pecho de mi madre y comencé a chuparlo, suavemente, mi lengua recorriendo con placer su pezón, mordisqueándolo. El ritmo de su respiración y su movimiento de pelvis aumentó. Y súbito… noté cómo mi madre aguantaba la respiración y cesaba en sus estremecimientos. La miré a la cara y allí estaba, despierta, con los ojos desorbitados, mirándome:

-¡Jennifer! ¿Qué…? No quise darle tiempo a pensar. Enterré mi lengua en su boca, con el beso de tornillo más profundo que se pueda dar. Hubo un leve asomo de resistencia, pero pronto cesó y su lengua comenzó a jugar con la mía. Entre lengüetazo y lengüetazo, gemía:

-Hija.. esto… esto… no está… está bien…

Yo la interrumpía diciéndole entre beso y beso:

-Mamá, te amo…te amo, mamá…mamá, mamá…te amo.

¡Cómo besaba! Mientras nos acariciábamos, ella con manos inexpertas, me puse encima de ella y comencé a acariciar su coño con el mío. Ella abrió sus piernas cuanto pudo, mientras me acariciaba las nalgas, empujándome hacia ella.

-Aaah! Hija! Aaah! Luego paré y comencé a besarla por el cuello, su canalillo, sus pezones, sus tetas, a lamer todo el largo camino a su ombligo, donde me entretuve un buen rato:

-Mamá, mamá, déjame gozar el lugar de donde salí.

-Sí, mi niña, todo tuyo, es todo tuyo! Aparté sus labios con mis dedos; lamí su raja de arriba a abajo, llenándome la boca de su líquido maravilloso. En medio, como un rubí precioso, sobresalía su clítoris. Lo chupé como quien chupa una golosina deliciosa, lo lamí, lo mordí. Mi madre chillaba como una posesa.

-Me corro! Me corro!

-No, mamá, espera…

Comencé a ensalivar su ano con mi lengua, poco a poco, penetrando su esfínter con ella. Cuando estuvo bien lubricada, comencé a meterle un dedo.

-Aaay.

-¿te duele?

-Un poco, pero me gusta. ¡Sigue, sigue! Y mientras mi dedo entraba y salía dilatando su virgen culito (¡quien lo diría, mi madre, con su edad, y su culo sin desvirgar!) volví a lamer su clítoris. Mi madre no aguantó más, con un gemido profundo se corrió en mi boca, y yo intenté beber de ella, pero me desbordó.

-Hija mía, déjame ahora disfrutar de tu líquido! Y mi madre comenzó a lamerm

e, muy inexperta pero… ¡con cuanta pasión! Me corrí casi de inmediato.

Pasamos abrazadas el resto de la noche, besándonos e intercambiándonos confidencias. Yo le confesé que era lesbiana. Ella me preguntó:

-Hija… esto… ¿crees que lo que hemos hecho me convierte en lesbiana? Sonreí y le dije:

-No, mamá… te convierte en la mejor madre del mundo.

Aquella noche dormimos exhaustas, pero felices. Y así desde entonces.