Su esposa se marcha de viaje urgentemente, y nuestro protagonista se queda solo con su hijastra.
Hace 18 años que Enrique se casó. La mujer con la que contrajo
nupcias era divorciada y tenía una pequeña (de nombre Ana) de tres años
en aquellos tiempos.
Al pasar del tiempo la mujer de Enrique fue perdiendo interés en las
relaciones maritales, pero él mantenía su energía, por lo que a veces
se encontraba sumamente desesperado puesto que le era fiel a su esposa.
Más sin embargo por su desesperación algunas veces espiaba a su hijastra
por el cerrojo de su puerta cuando esta salía de ducharse. Y cual fue
su sorpresa que al paso del tiempo la niña se transformó en una hermosa
mujer, con unos pechos enormes y bellísimos, un trasero increíble pues
estaba bien levantadito y redondeado, y no se diga sus piernas esos dos
tremendos troncos alargados y carnosos y bien formados mismos que
conducían a un coño con abundante vellosidad.
Muchas ocasiones Ana se paseaba por la casa en ropa muy ligera,
permitiendo ver debajo, los maravillosos encantos que portaba, por tal
motivo su madre le llamaba la atención pues se daba cuenta de lo
provocativa que se mostraba.
Un día su esposa recibió una llamada de la casa de sus padres,
debido a que su madre se encontraba muy enferma, motivo por el cual se
vio obligada a efectuar un viaje para visitar a su progenitora y
auxiliarla en su convalecencia pues su padre era mayor y no podía el
solo atenderla.
Un día debido a que sólo contaban en casa con una ducha, después de
que Ana salió de ducharse cubierta con una pequeña toalla que apenas le
cubría sus partes, entró Enrique para también tomar un baño y ya desnudo
poco antes de abrir la ducha éste escucho un golpe fuete afuera del
cuarto de baño, tal como si alguien se hubiera caído, así que
rápidamente tomó su bata (que también era algo corta) y salió para ver
que había sucedido.
Cual fue su sorpresa al ver a Ana que se encontraba tirada en el
suelo boca abajo y doliéndose. Así que rápidamente Enrique acudió al
lado de Ana para levantarla. Esta al percatarse que se acercaba su
padrastro hacia ella se puso de rodillas dejando al descubierto sus
redondas nalgas y su coño al mismo tiempo que dejo de quejarse. Con la
inercia del movimiento Enrique siguió acercándose a ella a la vez que
contemplaba ese espectáculo tan maravilloso, continuó hasta quedar
directamente detrás de ella preguntándole que había sucedido. Ella le
contestó que se resbaló y que se había lastimado un tobillo, así que
ella giró sobre sus rodillas y se sentó sobre el suelo pidiéndole que se
lo sobara. Entonces Enrique que ya estaba muy perturbado por tener
frente a él a esa mujer tan hermosa difícilmente entendía lo que ella
comentaba y al mismo tiempo empezó a sentir un endurecimiento en su
pene, mismo que permitía ser visto por encima de la bata y que aunque
quería disimular su situación fue imposible por su gran tamaño. Así que
éste le pidió a la chica que levantara el pie para inspeccionarlo. Pero
cual fue la sorpresa de éste cuando la chica sentada en el suelo con un
movimiento de su pie deja al descubierto su pene que ya se encontraba
completamente erecto e instantáneamente ella se metió entre las piernas
de Enrique, quedando su cabeza casi directamente a la altura del pene
tomándolo con las manos y acariciándolo. Enrique estaba echo una estatua
inmóvil, solo miraba las maniobras efectuaba la chica y sin decir una
palabra se dejó envolver por el juego de ésta, permitiéndole hacer todo
lo le apetecía. Por lo que tomó el pene después de juguetear con él y lo
empezó a humedecer con su lengua que estaba de frente al glande y
posteriormente lo introdujo lentamente en su boca hasta realizar un acto
mágico pues por completo no dejó nada a la vista y así repitió el acto
varias veces proporcionándole unas mamadas increíbles.
Fue tanta la excitación de Enrique que no pudo contener la
eyaculación y terminó dentro de la boca de Ana, misma que devoró toda la
leche que le fue proporcionada.
Enrique se encontraba tan excitado que continuaba con la erección y
obedecía a todo lo que Ana le ordenaba. Así que esta le pidió que le
mamara su velludo chocho. Y como autómata Enrique se inclinó sobre ella
para efectuar lo que le había pedido. Así que para empezar le pasa muy
suavemente sus dedos sobre los labios vaginales y luego con el dedo
medio acaricia su clítoris causando en ella una gran excitación para
posteriormente introducir lentamente su lengua dentro de la húmeda
vagina y con el dedo pulgar continua acariciando el clítoris y ella como
para no dejar que Enrique se retirase sin que ella llegara al orgasmo
le sujetaba la cabeza.
Posteriormente de que Ana quedó satisfecha, pues había conseguido
varios orgasmos con la tremenda mamada de chocho que le dio Enrique se
colocó de rodillas, dejando a la elección de él el camino que éste
quisiera seguir. Y éste se decide por el camino más difícil y estrecho,
mismo que ya se encontraba lubricado después de la mamada que le había
dado. Así que empezó introduciendo lentamente su verga en ese estrecho
culo, hasta que por fin no quedó nada a la vista. Ana en un principió se
quejó pero conforme Enrique se lo metía más y más el dolor se convirtió
en goce. Por lo que los dos empezaron a moverse con un ritmo intenso y
salvaje haciendo que los huevos se estrellaran en cada vaivén contra el
choco de ella, lo que los condujo a concluir en un orgasmo enorme debido
a que él inundó con su leche ese culo estrecho pero delicioso.
Después de quedar los dos satisfechos y tendidos sobre el suelo se
metieron a la ducha juntos en donde terminaron ese increíble encuentro.
Así fue hasta que regresó la esposa de Enrique y todo volvió a la
normalidad, pero esto sucedió siempre que tuvieron la oportunidad
quedando como un secreto de familia.
ME ENAMORE DE MI PROPIA MADRE
hola me llamo carolina y tengo 18 años y soy lesviana bueno al menos eso
pienso por que vivo con mi mama solas las dos ella tiene 31años y como
hace ejercicio tiene un cuerpo hermosa deliciosa sus senos son firme y
paraditos un culo parado en fin un cuerpo de diosa y delicioso cada ves
que la veo me pongo nerviosa ha su lado enpieso ha sudar me da una pena
grande al estar ha su lado pero me controlo para que ella no se de
cuenta cuando esta distraida la como ha besos me gusta demaciado tengo
sueños heroticos con ella sundo estamos las dos ha solas nos gusta ver
peliculas recostadas las dos por que siento su cuerpo junto al mio es
una sensacion rica
y haci paso un tiempo amandola en silencio hata que llego un dia ue se me ocurrio poder tenerla en mis brasos completamenta para mi le prepare uncafe como ha ella le gusta pero la narcotiza y me nos fuimos ha dotmir espere casi media hora para que iciera edecto la droga llege ha su recamara temblando de emocion abti la puerta y la llame para ver si no estaba despierta la movi fuerte mente y como no reaccionaba me quite la bata que traia puesta qurde desnuda alce las cobijas uy me acoste ha su lado le bese los honmbros y la empece acariciar y quitarle su pijama esa noche fue la mas hermosa de mi vida le hoce el amor ha la mujer que tanto me gusto no ha mi madre sino ha la mujer se lo hice toda la noche ha mi hermosa mama desde ese dia encontre la forma de hacerle el amor sin que ella se de cuenta y seguire haciendolo por qur la amo y ella es mia y sera mia es mi perra mi puta mi rramera la amo con todo mi corazin
y haci paso un tiempo amandola en silencio hata que llego un dia ue se me ocurrio poder tenerla en mis brasos completamenta para mi le prepare uncafe como ha ella le gusta pero la narcotiza y me nos fuimos ha dotmir espere casi media hora para que iciera edecto la droga llege ha su recamara temblando de emocion abti la puerta y la llame para ver si no estaba despierta la movi fuerte mente y como no reaccionaba me quite la bata que traia puesta qurde desnuda alce las cobijas uy me acoste ha su lado le bese los honmbros y la empece acariciar y quitarle su pijama esa noche fue la mas hermosa de mi vida le hoce el amor ha la mujer que tanto me gusto no ha mi madre sino ha la mujer se lo hice toda la noche ha mi hermosa mama desde ese dia encontre la forma de hacerle el amor sin que ella se de cuenta y seguire haciendolo por qur la amo y ella es mia y sera mia es mi perra mi puta mi rramera la amo con todo mi corazin
Observando a mi hija desnuda
En una remodelación en la casa ve desnuda a su hija hasta que decide hacerla suya mientras duerme.
Hola! mi nombre es Gonzalo, soy un hombre de 30 años de edad, mido 1.79, de pelo y ojos negros, de piel blanca y delgado de contextura normal. Vivo en Venezuela en un apartamento solo con mi hija Carolina ya que mi esposa nos abandonó cuando mi hija tenía 3 años ya que no podía cargar con la responsabilidad de tener una familia a sus 20 años de edad.
Caro tiene 13, años mide como 1.65, es rubia de ojos azules igual a su madre, es de piel blanca y con una figura que empieza a desarrollarse.
Todo empezó hace algunos meses mientras remodelábamos el apartamento. Consta de una sala-comedor bastante grande, una cocina amplia, el cuarto principal con su baño y dos cuartos más con un baño afuera. En la remodelación que estábamos haciendo íbamos a remodelar mi cuarto que es el principal, el de Caro lo ampliaríamos y se construiría un baño dentro que sea solo para ella, el tercer cuarto como le quitamos una parte para ampliar el de Caro lo convertimos en un estudio y un baño que quedaría para visitas.
Lo primero que arreglaron fue mi cuarto ya que era el más rápido, solo duraron una semana en pintarlo y cambiarle la cerámica al baño, yo mientras dormía en el cuarto desocupado, después vinieron los otros dos cuartos y los baños, comenzaron a tumbar las paredes que comunicaban los cuartos y la que daría entrada al estudio ya que quedaría abierto, es decir a tres paredes. Una ves tumbadas las paredes caímos en fin de semana, como el cuarto de Caro seguía con su cama y sus cosas solo le faltaba una pared, ella siguió durmiendo allí.
El primer día del fin de semana en la mañana nos dedicamos a limpiar un poco la casa ya que había mucho polvo, en la tarde una vez finalizada la limpieza me senté a leer el periódico en la sala como siempre lo hacía en mi sillón, pero al alzar la mirada vi algo que me llamó la atención, como no había pared se podía ver al cuarto de Caro, ella se estaba quitando la ropa porque se iba duchar, esa vista me hizo voltear, pero volví a verla no se por que, será porque desde que se empezó a desarrollar no se dejaba ver desnuda, vi sus pequeños meloncitos con sus pezones rosados y abultados y los vellos que le empezaban a nacer en el entrepierna, al igual que se le marcaban sus primeras curvas en las caderas. En la noche cuando me trataba de dormir lo único que venía a mi mente era Carolina, hasta tuve una erección recordando lo que había visto.
Pasó el fin de semana y regresaron los obreros y ahora si tenían que vaciar el cuarto de Caro, ella mudo su ropa y útiles escolares a mi cuarto ya que tendría que dormir conmigo ya que era la única cama que quedaba en la casa. Al llegar la noche que nos acostamos a dormir, volvió mi erección sin explicación alguna, al ver que mi hija dormía a mi lado. No entendía lo que me pasaba pero me sentía muy extraño.
Al día siguiente, yo salí a tomarme unos tragos con unos amigos y regresé medio mareado, cuando entré al cuarto vi a Caro acostada en el medio de la cama y medio desarropada, su camisón de dormir se le había subido a la cintura y se le veían sus pantaleticas blancas, mientras me ponía mi short de dormir, volvió mi excitación al verla así y me acorde que de 6 a 8 había tenido entrenamiento de gimnasia y eso la hacía dormir como un plomo, en las mañanas siempre la tenía que jamaquear para que se despertara para ir al colegio. La volteé de medio lado para poder acostarme y cuando la toqué sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo y le comencé a acariciar el pelo, luego bajé a sus caderas hasta sus piernas, le sobé su trasero por encima de sus suaves pantaletas y la giré boca arriba, una vez en esa posición le subí el camisón hasta los hombros y pude ver otra vez sus blancas teticas, no pude mas con la excitación y mientras se las tocaba y chupaba cuidadosamente con la otra mano me hacía una paja estupenda, paré antes de acabar para bajar y abrirle sus piernas y tocar su tierno conejito y así llegar a una formidable acabada. Le acomodé el camisón, la arrope y después de lavarme me acosté a dormir.
Ya estaba obsesionado con mi hija ya que teníamos una semana durmiendo juntos por que no terminaban el cuarto y siempre que podía la espiaba mientras se duchaba o cambiaba, me cambiaba delante de ella para que me viera desnudo y mientras dormía la acariciaba y besaba.
Al llegar el fin de semana ella tenía una competencia de gimnasia y cuando llego la noche que se iba acostar a dormir, me pidió una pastilla ya que le dolían un poco los músculos y en cambio le lleve a la cama una para dormir, a la media hora ya estaba rendida, procedí a desarroparla y quitarle el camisón por completo al igual que sus pantis y dejarla completamente desnuda ante mis ojos. Le comencé a tocar y besar cada rincón de su cuerpo, le chupé las teticas y bajé lamiendo hasta que me topé con su pubis, le abrí las piernas y se lo chupé con esmero, provocando que fluyeran líquidos de su conejito, luego me situé sobre ella y apuntando mi erecto miembro se lo fui metiendo poco a poco hasta que llegó a chocar con su himen y empujando un poco para quitarle su virginidad y provocar mi mayor excitación y acelerando mis movimientos llegar al orgasmo que le llenaría su interior de mi cálida leche. Luego la limpié, la vestí y arropé para acostarme a dormir a su lado.
Al ella despertarse casi al mediodía me dijo que le dolía el entrepierna y que tenía una pequeña mancha de sangre en los pantis y no le tocaba la menstruación y yo le dije que seguro se había lastimado cuando estaba realizando los ejercicios en la barra de equilibrio y ella me dijo que era verdad, que su profesora les había advertido que con este ejercicio le podía doler y hacer como si perdieran la virginidad.
Ahora cada vez que veo sus practicas o voy a sus competencia y veo que realiza este ejercicio en la noche le doy una pastilla para el dolor que en realidad es para dormir y le hago el amor cuantas veces quiera.
Hola! mi nombre es Gonzalo, soy un hombre de 30 años de edad, mido 1.79, de pelo y ojos negros, de piel blanca y delgado de contextura normal. Vivo en Venezuela en un apartamento solo con mi hija Carolina ya que mi esposa nos abandonó cuando mi hija tenía 3 años ya que no podía cargar con la responsabilidad de tener una familia a sus 20 años de edad.
Caro tiene 13, años mide como 1.65, es rubia de ojos azules igual a su madre, es de piel blanca y con una figura que empieza a desarrollarse.
Todo empezó hace algunos meses mientras remodelábamos el apartamento. Consta de una sala-comedor bastante grande, una cocina amplia, el cuarto principal con su baño y dos cuartos más con un baño afuera. En la remodelación que estábamos haciendo íbamos a remodelar mi cuarto que es el principal, el de Caro lo ampliaríamos y se construiría un baño dentro que sea solo para ella, el tercer cuarto como le quitamos una parte para ampliar el de Caro lo convertimos en un estudio y un baño que quedaría para visitas.
Lo primero que arreglaron fue mi cuarto ya que era el más rápido, solo duraron una semana en pintarlo y cambiarle la cerámica al baño, yo mientras dormía en el cuarto desocupado, después vinieron los otros dos cuartos y los baños, comenzaron a tumbar las paredes que comunicaban los cuartos y la que daría entrada al estudio ya que quedaría abierto, es decir a tres paredes. Una ves tumbadas las paredes caímos en fin de semana, como el cuarto de Caro seguía con su cama y sus cosas solo le faltaba una pared, ella siguió durmiendo allí.
El primer día del fin de semana en la mañana nos dedicamos a limpiar un poco la casa ya que había mucho polvo, en la tarde una vez finalizada la limpieza me senté a leer el periódico en la sala como siempre lo hacía en mi sillón, pero al alzar la mirada vi algo que me llamó la atención, como no había pared se podía ver al cuarto de Caro, ella se estaba quitando la ropa porque se iba duchar, esa vista me hizo voltear, pero volví a verla no se por que, será porque desde que se empezó a desarrollar no se dejaba ver desnuda, vi sus pequeños meloncitos con sus pezones rosados y abultados y los vellos que le empezaban a nacer en el entrepierna, al igual que se le marcaban sus primeras curvas en las caderas. En la noche cuando me trataba de dormir lo único que venía a mi mente era Carolina, hasta tuve una erección recordando lo que había visto.
Pasó el fin de semana y regresaron los obreros y ahora si tenían que vaciar el cuarto de Caro, ella mudo su ropa y útiles escolares a mi cuarto ya que tendría que dormir conmigo ya que era la única cama que quedaba en la casa. Al llegar la noche que nos acostamos a dormir, volvió mi erección sin explicación alguna, al ver que mi hija dormía a mi lado. No entendía lo que me pasaba pero me sentía muy extraño.
Al día siguiente, yo salí a tomarme unos tragos con unos amigos y regresé medio mareado, cuando entré al cuarto vi a Caro acostada en el medio de la cama y medio desarropada, su camisón de dormir se le había subido a la cintura y se le veían sus pantaleticas blancas, mientras me ponía mi short de dormir, volvió mi excitación al verla así y me acorde que de 6 a 8 había tenido entrenamiento de gimnasia y eso la hacía dormir como un plomo, en las mañanas siempre la tenía que jamaquear para que se despertara para ir al colegio. La volteé de medio lado para poder acostarme y cuando la toqué sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo y le comencé a acariciar el pelo, luego bajé a sus caderas hasta sus piernas, le sobé su trasero por encima de sus suaves pantaletas y la giré boca arriba, una vez en esa posición le subí el camisón hasta los hombros y pude ver otra vez sus blancas teticas, no pude mas con la excitación y mientras se las tocaba y chupaba cuidadosamente con la otra mano me hacía una paja estupenda, paré antes de acabar para bajar y abrirle sus piernas y tocar su tierno conejito y así llegar a una formidable acabada. Le acomodé el camisón, la arrope y después de lavarme me acosté a dormir.
Ya estaba obsesionado con mi hija ya que teníamos una semana durmiendo juntos por que no terminaban el cuarto y siempre que podía la espiaba mientras se duchaba o cambiaba, me cambiaba delante de ella para que me viera desnudo y mientras dormía la acariciaba y besaba.
Al llegar el fin de semana ella tenía una competencia de gimnasia y cuando llego la noche que se iba acostar a dormir, me pidió una pastilla ya que le dolían un poco los músculos y en cambio le lleve a la cama una para dormir, a la media hora ya estaba rendida, procedí a desarroparla y quitarle el camisón por completo al igual que sus pantis y dejarla completamente desnuda ante mis ojos. Le comencé a tocar y besar cada rincón de su cuerpo, le chupé las teticas y bajé lamiendo hasta que me topé con su pubis, le abrí las piernas y se lo chupé con esmero, provocando que fluyeran líquidos de su conejito, luego me situé sobre ella y apuntando mi erecto miembro se lo fui metiendo poco a poco hasta que llegó a chocar con su himen y empujando un poco para quitarle su virginidad y provocar mi mayor excitación y acelerando mis movimientos llegar al orgasmo que le llenaría su interior de mi cálida leche. Luego la limpié, la vestí y arropé para acostarme a dormir a su lado.
Al ella despertarse casi al mediodía me dijo que le dolía el entrepierna y que tenía una pequeña mancha de sangre en los pantis y no le tocaba la menstruación y yo le dije que seguro se había lastimado cuando estaba realizando los ejercicios en la barra de equilibrio y ella me dijo que era verdad, que su profesora les había advertido que con este ejercicio le podía doler y hacer como si perdieran la virginidad.
Ahora cada vez que veo sus practicas o voy a sus competencia y veo que realiza este ejercicio en la noche le doy una pastilla para el dolor que en realidad es para dormir y le hago el amor cuantas veces quiera.
Me llamó mamá por primera vez (relato erótico de incesto)
Hola me llamo Juana Elia, tengo 45 años de edad y soy mexicana estaba
equivocada; mí bebe no iba a hacérmelo por que me viera como a cualquier
otra mujer sino como a su madre, eso me derrumbó.
CATEGORIA: INCESTO MADRE E HIJO
Mi hijo me llam¨mamá por primera vez
Hola me llamo Juana Elia, tengo 45 años de edad y soy mexicana, en realidad no solía ser muy abierta para contar este tipo de cosas pero comprenderán que luego de haber vivido lo que voy a contarles me he vuelto mas liberal y con menos prejuicios hacia el sexo en particular, de allí que me naciera la curiosidad por este tipo de sitios, por una parte después de haber hecho o que hice me sentí sumamente sola y necesitaba saber si había otras personas con el mismo problema o al menos que comprendieran lo que estaba viviendo; y por otro lado algo más simple: el morbo.
Bueno, como les decía, me case a los diecinueve años, para entonces ya estaba embrazada de un varoncito, al cual el padre nombró igual que él: Orlando, nombre que, luego de la separación con mi esposo procuré evitar pronunciar a toda costa, vivimos en casa de mis padres y hermanos yo trabajaba todos los días, y le procuraba todo lo que podía, paso el tiempo y nunca me di a la tarea de rehacer mi vida con otra persona, y mi vida sexual menos, creo que se debió a que mi única experiencia sexual fue con el padre de mi hijo y había sido muy desagradable el estaba ebrio y de no ser por que éramos novios, lo llamaría violación.
Cuando mi hijo estudiaba la secundaria supe lo difícil que es educar a un hijo, batallar por sus calificaciones, los cambios de conducta, y peor aun, lidiar con sus cambios hormonales, ni siquiera podía hablarle de sexo puesto que yo no tenia idea.
Los problemas no se hicieron esperar, encontraba mi ropa intima en lugares equivocados, a veces desaparecían un tiempo y aparecían ocultas y muy sucias en otra parte de la casa, llegue a encontrar mis panty medias desgarradas en su cuarto llenas de lo que parecía ser semen y no solo era mi ropa, sino la de mis hermanas también así que cierto día quise hablar con el, pero al entrar en su cuarto solo encontré un montón de hojas regadas en su cama, el contenido me alarmó, eran dibujos, hechos por el mismo, siempre fue un buen dibujante y ya había encontrado antes sus “obras de arte” pero esta vez la protagonista era una mujer muy parecida a mí, no quería creerlo, pero el titulo del dibujo derrumbó mis esperanzas, decía: “Mi madre tiene un culo delicioso”.
Seguí revisando horrorizada y había de todo, historias, historietas, mas de mis prendas intimas bajo su almohada, sentí una presión en el pecho cuando descubrí también fotografías mías tomadas mientras me bañaba, otras mientras dormía, y muchas de ellas estoy usando falda la mayoría mejor dicho, no sabia como manejar esa sensación tan desagradable que tenia en ese momento, el darme cuenta de que mi propio hijo tenia una obsesión sexual hacia mi era aterrador, ¿y si estaba enfermo? Pensé en llevarlo a un psicólogo, pero no soportaría que lo medicaran, o que me lo quitaran, no sabia que hacer, era dificilísimo estar a solas con el, me sentía incomoda, sentía su mirada pesadísima casi me desnudaba con ella pero era mi hijo a pesar de todo.
Todo fluyo así un tiempo, mucho tiempo en realidad, prefería que el tema no se tocara, me fui acostumbrando a esa sensación de miedo que presionaba mi pecho cuando me abrasaba, cuando me miraba, deje de usar faldas mis blusas no mostraban sino las manos y comencé a esconder mejor mis prendas intimas, no quería que pensara ni por un segundo que lo estaba animando a nada pero lo que no tome en cuenta era que estaba haciendo eso precisamente, al no poner un alto a su imaginación.
Luego de unos años, las cosas parecían haberse normalizado, pero en el fondo sabia que nunca iba a ser así, que mi hijo ya no me veía como a su madre sino como a cualquier mujer.
El 22 de enero de este año la familia se reunió para la fiesta de quince años de nuestra sobrina Brenda,( la primer protagonista de las obras de arte de Orlando mi hijo) en un salón de eventos, él por supuesto no iría como siempre así que ni siquiera le pregunte, estaba un tanto aliviada, puesto que como madrina de la festejada, debía lucir presentable, y estar lo mas relajada posible y si mi hijo iba, no podría estar ni muy arreglada ni iba a estar cómoda con sus miradas esas, llego la hora de irnos, no me despedí de el. Si me veía así seguro no me quitaría los ojos de encima, traía un vestidito negro que me había regalado mi hermano y un saco fresco porque haría calor, no pensaba usar medias, pero una pequeña cicatriz en la pierna me orillo a hacerlo,
La fiesta iba bien, baile mucho, me tome fotos con mis hermanos, con mi mama, y una amiga a la que invité, incluso bebí un poco, no tenia que estar al pendiente de Saúl (así le decimos de cariño a mi hijo), de repente, esa presión en el pecho otra vez, era Saúl, entrando al salón me miro de lejos y vino a saludarme, muy extraño, de su parte, porque apenáis me dirigía la palabra en casa, todo un caballero de hecho, no miro mis piernas ni una vez, por fin me trataba como a su madre, estaba muy alegre y platicaba con todos, eso me extraño aun mas pero me agradaba ver a mi hijo como un miembro mas e esta familia, así que me uní a esa sensación tan bonita.
Me levante a bailar, el no quiso así que mi hermano vino en su lugar , al terminar me senté nuevamente, toda la familia hizo un brindis y siguió la fiesta eran las ocho de la noche y comencé a bostezar, me sentía algo cansada, así que Salí para despejarme, en seguida me alcanzo Saúl, con un vaso de refresco, bebió un poco y me ofreció, de veras estaba acalorada y bebí la mitad, sentí confianza en mi hijo otra vez, y lo abrace, se sentía bien, pero sobre mi cadera, sentí un bulto endurecido restregándose voltee a ver a mi hijo, y sus ojos estaban vueltos los de un degenerado, forcejee con el pero era demasiado fuerte, o quizás estaba yo mas débil, de pronto el calor era insoportable, me quite el saco le dije que me sentía mal, y se ofreció a llevarme a casa.
Subimos a un taxi, el me abrazaba con fuerzas, y me decía que me amaba que quería estar conmigo por amor y que no me iba a dejar nunca, la cabeza me daba vueltas, ahí supe que me había puesto algo en el refresco, pero sus palabras sonaban tan bien, nunca me había demostrado su afecto, mucho menos me había dicho te amo, mis emociones estaban encontradas, acerco su boca a la MIA, y me dijo: TE AMO MAMI. Al sentir su aliento en mi boca algo en mi se desprendió, abrí los labios y quede a su merced, me besaba con desesperación, yo no podía defenderme, estaba muy débil , no quería hacerlo con el, estaba mal, era el peor de los actos, era MI BEBE, pero quería que me dijera otra vez que me amaba, me encantaba oír eso, ahí me di cuenta de que estaba equivocada; mí bebe no iba a hacérmelo por que me viera como a cualquier otra mujer sino como a su madre, eso me derrumbó.
Al bajar del taxi, estaba un poco mareada así que me abrace de el y entramos a la casa, tuve otra vez esa vieja sensación, pero esta vez me sentía diferente, ahora se que, lo que me haya dado estaba haciendo efecto, de pronto comencé a sentir sus manos mas y mas cómodas me llevó a su cuarto, el olor que antes me parecía impropio tan solo de percibirlo, ahora me causaba una perversa presión en el pecho my extraña.
Cerro las cortinas, el cuarto estaba oscuro le pedí que me dejara salir en verdad no quería hacer nada con el, por dios era mi hijo!, no lo hizo, cerro la puerta, y encendió la luz, me senté en la cama para evitar caerme al suelo, estaba bien mareada, el estaba muy nervioso, se quito la playera y se sentó junto a mi, trate de alejarlo, pero no cedía, me acariciaba las piernas, me besaba las nalgas con lujuria tierna, me veneraba como nadie, comencé a sentir cosas que no debía así que le pedí otra vez que me dejara, que no podía, le dije al fin, carajo!! Soy tu madre!!!!, grave error, eso lo encendió mas, se lanzo sobre mi, me bajo el vestido descubriéndome los senos, y de un bocado los tragaba con una sed implacable, mientras sus manos se adueñaban de todo lo que había bajo mi vestido, trataba de apretar los muslos pero su mano llego hasta mi sexo protegida aun por mi panty sin embargo sentí algo horrible, una contracción involuntaria, mis piernas se aflojaron, y mis ojos se nublaron x un segundo, creo que había sido el primer orgasmo de mi vida, pero con mi propio hijo?! Una lagrima calentó mi mejilla, y el la seco con su rostro, mami –me decía- te voy a tratar bien, te amo, ¿no me amas?, me acostó en la cama, me quito los zapatos y me trepo el vestido hasta arriba de las nalgas, me besaba los pies los olfateaba y se abrasaba de mis piernas inertes ya, pero no me quitaba las medias, ni hacia por desnudarme por completo, me puso boca abajo y metió la cara entre mis nalgas inhalaba con fuerzas y me amasaba todo, las piernas las caderas, me cubrí la cara, no podía soportarlo, me sentía sucia no solo por lo que en el fondo estaba permitiendo sino porque en el fondo comenzaba a disfrutar, deje de sentirlo sobre mi y al mirar de reojo, lo vi. Desnudándose rápidamente, nuevamente por instinto quise gritar para asustarlo y que se arrepintiera, pero la casa estaba sola, y el ni se inmutó, vi. su miembro bien duro, palpitante, y por la diferencia entre nuestras estaturas, iba ser mas de lo que podría soportar, trataba de cubrirme, de levantarme de la cama pero no me dejaba, me bajo las medias mientras forcejeábamos le jalaba el cabello para alejarlo, pero no funcionaba, me abrió las piernas y no podía quitármelo de encima, de pronto, sentí su pene entrando en mí, subita y lentamente, me quede paralizada, solo pude exhalar un gemido, en un segundo la metió toda dentro de mi vagina , estaba durísima y lo empujaba con mucha fuerza, al fin de unos minutos comencé a sentirme menos asustada, de hecho sentía muchísimo placer, porque no solo me estaba haciendo suya, sino que me besaba con ternura y me decía” mamita te quiero mucho” y cosas de ese estilo, cosas que nunca me habría dicho en otras circunstancias, al fin acabe por dejar de resistirme, y comencé a disfrutarlo mucho, no dejaba de compararlo con aquella forma tan desagradable en que su padre me lo había hecho veinte años atrás. Pero era mi hijo quien en realidad me hacia el amor por primera vez, pensar en eso mientras Saúl me penetraba la vagina con tal enajenación, que me provocó el inevitable clímax, es decir, un orgasmo extremadamente violento que me hizo arquear la espalda al momento de que mi vagina se convulsionaba una y otra vez, no sabia si llorar o que hacer cuando expulsé una descarga de jugos tibios fiera de mi vagina empapándolo todo, solo escuchaba el chasquido de nuestra carne chocando claro que el se dio cuenta
Acercó su cara a la mía y sin dejar de moverse dentro de mí, me dijo al oído, ves? Mami te dije que ese refresco te iba a ayudar mucho, y después de depositar algunos lascivos besos en mi boca abierta por la excitación continuó metiendo su pene, esta vez incorporado me alzo las piernas en sus hombros y por dios!!!, sentía que me iba a partir en dos, su miembro parecía desgarrarme por dentro gemí como una gata, y pujaba sin control ahora comprendía por que algunas mujeres se volvían locas por el sexo, cegada por la lascivia del momento, le dije: ven mi bebé! Quieres hacerlo con tu mamá flaca verdad? Soy tuya mi bebe soy tuya la cabeza me daba vueltas, y sin darme cuenta, movía las caderas junto con el, ¡era exquisito! Mi cama se tambaleaba como nunca, mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho, no se por que eche a llorar, si lo estaba disfrutando tanto a contra de mi voluntad pero lo disfrutaba y todos esos relámpagos de éxtasis me los daba mi propio hijo no teníamos perdón de Dios.
De pronto las salvajes penetraciones fueron disminuyendo, pero en ningún momento se detuvo, me saco el vestido como pudo porque yo no podía incorporarme y además estaba empapado de mi fluido, dejándome solo con las medias y mi panty, otra vez vino hacia mi cara y me beso como nunca me habían besado, no podía creer que mi hijo tuviera esa forma de besar , eso me encendió una vez mas, como pude, puse mis brazos alrededor de su cuello y le dije una vez mas: te amo… te amo mi niño le dije, se excito otra vez y volvió a clavarse muy profundo una y otra vez , cada vez mas y mas rápido, dios mío! No podía dejar de jadear,¡¡ había engendrado a un semental!! Y yo parecía una sumisa y obediente muñequita en su cama, me quitó las medias muy despacio y me separó las piernas tanto como pudo, y sosteniéndolas una en cada mano continuó haciéndome el amor igual o mas duro que antes sus testículos chocaban contra mis nalgas, yo ya veía mucho mas borroso que al principio, solo escuchaba cómo me decía: ¡mamita, mamita mamita linda!! Y parecía que la cama iba a vencerse de pronto luego de dos o tres brusquísimos empujones, un calor impresionante inundo mi vagina, ¡demonios!, no quería que eso pasara, en verdad creí que lo tomaría en cuenta, ¡que estúpida! Traté de alejarlo, porque su semen no paraba de chorrearse dentro de mi pero estaba tan aferrado a mi cuerpo que no pude hacer nada, me invadió el miedo, el asco, el remordimiento la culpa, pero sobretodo el placer, estaba brutalmente excitada también, y cansada, con sueño, la verdad… satisfecha.
No supe de mi hasta el otro día, Saúl me había llevado a mi cama y se aseguró de dejarme lo mas limpia posible, aunque sentía cierta resequedad en los senos, todo seguía normal y además de una relajación deliciosa, ya no sentía nada de culpa, de cualquier forma el era quien debería sentir culpa, por lo que me hizo.
Cuando nos vemos de frente esa tarde, todo estaba tan extraño, el estaba súper amable con todos en la casa, por fin ser comportaba como un hijo educado, y a mi luego de veinticinco años, comenzó a llamarme mamá.
Bueno creo que eso es todo, como verán, no soy muy buena escritora y en serio me abruma relatar algo tan fuerte y por demás íntimo para mi, en fin, me despido, y ojala mi hijo y yo recibamos sus comentarios, les agradeceremos sugerencias a la siguiente dirección de correo telamamo888@gmail.com
CATEGORIA: INCESTO MADRE E HIJO
Mi hijo me llam¨mamá por primera vez
Hola me llamo Juana Elia, tengo 45 años de edad y soy mexicana, en realidad no solía ser muy abierta para contar este tipo de cosas pero comprenderán que luego de haber vivido lo que voy a contarles me he vuelto mas liberal y con menos prejuicios hacia el sexo en particular, de allí que me naciera la curiosidad por este tipo de sitios, por una parte después de haber hecho o que hice me sentí sumamente sola y necesitaba saber si había otras personas con el mismo problema o al menos que comprendieran lo que estaba viviendo; y por otro lado algo más simple: el morbo.
Bueno, como les decía, me case a los diecinueve años, para entonces ya estaba embrazada de un varoncito, al cual el padre nombró igual que él: Orlando, nombre que, luego de la separación con mi esposo procuré evitar pronunciar a toda costa, vivimos en casa de mis padres y hermanos yo trabajaba todos los días, y le procuraba todo lo que podía, paso el tiempo y nunca me di a la tarea de rehacer mi vida con otra persona, y mi vida sexual menos, creo que se debió a que mi única experiencia sexual fue con el padre de mi hijo y había sido muy desagradable el estaba ebrio y de no ser por que éramos novios, lo llamaría violación.
Cuando mi hijo estudiaba la secundaria supe lo difícil que es educar a un hijo, batallar por sus calificaciones, los cambios de conducta, y peor aun, lidiar con sus cambios hormonales, ni siquiera podía hablarle de sexo puesto que yo no tenia idea.
Los problemas no se hicieron esperar, encontraba mi ropa intima en lugares equivocados, a veces desaparecían un tiempo y aparecían ocultas y muy sucias en otra parte de la casa, llegue a encontrar mis panty medias desgarradas en su cuarto llenas de lo que parecía ser semen y no solo era mi ropa, sino la de mis hermanas también así que cierto día quise hablar con el, pero al entrar en su cuarto solo encontré un montón de hojas regadas en su cama, el contenido me alarmó, eran dibujos, hechos por el mismo, siempre fue un buen dibujante y ya había encontrado antes sus “obras de arte” pero esta vez la protagonista era una mujer muy parecida a mí, no quería creerlo, pero el titulo del dibujo derrumbó mis esperanzas, decía: “Mi madre tiene un culo delicioso”.
Seguí revisando horrorizada y había de todo, historias, historietas, mas de mis prendas intimas bajo su almohada, sentí una presión en el pecho cuando descubrí también fotografías mías tomadas mientras me bañaba, otras mientras dormía, y muchas de ellas estoy usando falda la mayoría mejor dicho, no sabia como manejar esa sensación tan desagradable que tenia en ese momento, el darme cuenta de que mi propio hijo tenia una obsesión sexual hacia mi era aterrador, ¿y si estaba enfermo? Pensé en llevarlo a un psicólogo, pero no soportaría que lo medicaran, o que me lo quitaran, no sabia que hacer, era dificilísimo estar a solas con el, me sentía incomoda, sentía su mirada pesadísima casi me desnudaba con ella pero era mi hijo a pesar de todo.
Todo fluyo así un tiempo, mucho tiempo en realidad, prefería que el tema no se tocara, me fui acostumbrando a esa sensación de miedo que presionaba mi pecho cuando me abrasaba, cuando me miraba, deje de usar faldas mis blusas no mostraban sino las manos y comencé a esconder mejor mis prendas intimas, no quería que pensara ni por un segundo que lo estaba animando a nada pero lo que no tome en cuenta era que estaba haciendo eso precisamente, al no poner un alto a su imaginación.
Luego de unos años, las cosas parecían haberse normalizado, pero en el fondo sabia que nunca iba a ser así, que mi hijo ya no me veía como a su madre sino como a cualquier mujer.
El 22 de enero de este año la familia se reunió para la fiesta de quince años de nuestra sobrina Brenda,( la primer protagonista de las obras de arte de Orlando mi hijo) en un salón de eventos, él por supuesto no iría como siempre así que ni siquiera le pregunte, estaba un tanto aliviada, puesto que como madrina de la festejada, debía lucir presentable, y estar lo mas relajada posible y si mi hijo iba, no podría estar ni muy arreglada ni iba a estar cómoda con sus miradas esas, llego la hora de irnos, no me despedí de el. Si me veía así seguro no me quitaría los ojos de encima, traía un vestidito negro que me había regalado mi hermano y un saco fresco porque haría calor, no pensaba usar medias, pero una pequeña cicatriz en la pierna me orillo a hacerlo,
La fiesta iba bien, baile mucho, me tome fotos con mis hermanos, con mi mama, y una amiga a la que invité, incluso bebí un poco, no tenia que estar al pendiente de Saúl (así le decimos de cariño a mi hijo), de repente, esa presión en el pecho otra vez, era Saúl, entrando al salón me miro de lejos y vino a saludarme, muy extraño, de su parte, porque apenáis me dirigía la palabra en casa, todo un caballero de hecho, no miro mis piernas ni una vez, por fin me trataba como a su madre, estaba muy alegre y platicaba con todos, eso me extraño aun mas pero me agradaba ver a mi hijo como un miembro mas e esta familia, así que me uní a esa sensación tan bonita.
Me levante a bailar, el no quiso así que mi hermano vino en su lugar , al terminar me senté nuevamente, toda la familia hizo un brindis y siguió la fiesta eran las ocho de la noche y comencé a bostezar, me sentía algo cansada, así que Salí para despejarme, en seguida me alcanzo Saúl, con un vaso de refresco, bebió un poco y me ofreció, de veras estaba acalorada y bebí la mitad, sentí confianza en mi hijo otra vez, y lo abrace, se sentía bien, pero sobre mi cadera, sentí un bulto endurecido restregándose voltee a ver a mi hijo, y sus ojos estaban vueltos los de un degenerado, forcejee con el pero era demasiado fuerte, o quizás estaba yo mas débil, de pronto el calor era insoportable, me quite el saco le dije que me sentía mal, y se ofreció a llevarme a casa.
Subimos a un taxi, el me abrazaba con fuerzas, y me decía que me amaba que quería estar conmigo por amor y que no me iba a dejar nunca, la cabeza me daba vueltas, ahí supe que me había puesto algo en el refresco, pero sus palabras sonaban tan bien, nunca me había demostrado su afecto, mucho menos me había dicho te amo, mis emociones estaban encontradas, acerco su boca a la MIA, y me dijo: TE AMO MAMI. Al sentir su aliento en mi boca algo en mi se desprendió, abrí los labios y quede a su merced, me besaba con desesperación, yo no podía defenderme, estaba muy débil , no quería hacerlo con el, estaba mal, era el peor de los actos, era MI BEBE, pero quería que me dijera otra vez que me amaba, me encantaba oír eso, ahí me di cuenta de que estaba equivocada; mí bebe no iba a hacérmelo por que me viera como a cualquier otra mujer sino como a su madre, eso me derrumbó.
Al bajar del taxi, estaba un poco mareada así que me abrace de el y entramos a la casa, tuve otra vez esa vieja sensación, pero esta vez me sentía diferente, ahora se que, lo que me haya dado estaba haciendo efecto, de pronto comencé a sentir sus manos mas y mas cómodas me llevó a su cuarto, el olor que antes me parecía impropio tan solo de percibirlo, ahora me causaba una perversa presión en el pecho my extraña.
Cerro las cortinas, el cuarto estaba oscuro le pedí que me dejara salir en verdad no quería hacer nada con el, por dios era mi hijo!, no lo hizo, cerro la puerta, y encendió la luz, me senté en la cama para evitar caerme al suelo, estaba bien mareada, el estaba muy nervioso, se quito la playera y se sentó junto a mi, trate de alejarlo, pero no cedía, me acariciaba las piernas, me besaba las nalgas con lujuria tierna, me veneraba como nadie, comencé a sentir cosas que no debía así que le pedí otra vez que me dejara, que no podía, le dije al fin, carajo!! Soy tu madre!!!!, grave error, eso lo encendió mas, se lanzo sobre mi, me bajo el vestido descubriéndome los senos, y de un bocado los tragaba con una sed implacable, mientras sus manos se adueñaban de todo lo que había bajo mi vestido, trataba de apretar los muslos pero su mano llego hasta mi sexo protegida aun por mi panty sin embargo sentí algo horrible, una contracción involuntaria, mis piernas se aflojaron, y mis ojos se nublaron x un segundo, creo que había sido el primer orgasmo de mi vida, pero con mi propio hijo?! Una lagrima calentó mi mejilla, y el la seco con su rostro, mami –me decía- te voy a tratar bien, te amo, ¿no me amas?, me acostó en la cama, me quito los zapatos y me trepo el vestido hasta arriba de las nalgas, me besaba los pies los olfateaba y se abrasaba de mis piernas inertes ya, pero no me quitaba las medias, ni hacia por desnudarme por completo, me puso boca abajo y metió la cara entre mis nalgas inhalaba con fuerzas y me amasaba todo, las piernas las caderas, me cubrí la cara, no podía soportarlo, me sentía sucia no solo por lo que en el fondo estaba permitiendo sino porque en el fondo comenzaba a disfrutar, deje de sentirlo sobre mi y al mirar de reojo, lo vi. Desnudándose rápidamente, nuevamente por instinto quise gritar para asustarlo y que se arrepintiera, pero la casa estaba sola, y el ni se inmutó, vi. su miembro bien duro, palpitante, y por la diferencia entre nuestras estaturas, iba ser mas de lo que podría soportar, trataba de cubrirme, de levantarme de la cama pero no me dejaba, me bajo las medias mientras forcejeábamos le jalaba el cabello para alejarlo, pero no funcionaba, me abrió las piernas y no podía quitármelo de encima, de pronto, sentí su pene entrando en mí, subita y lentamente, me quede paralizada, solo pude exhalar un gemido, en un segundo la metió toda dentro de mi vagina , estaba durísima y lo empujaba con mucha fuerza, al fin de unos minutos comencé a sentirme menos asustada, de hecho sentía muchísimo placer, porque no solo me estaba haciendo suya, sino que me besaba con ternura y me decía” mamita te quiero mucho” y cosas de ese estilo, cosas que nunca me habría dicho en otras circunstancias, al fin acabe por dejar de resistirme, y comencé a disfrutarlo mucho, no dejaba de compararlo con aquella forma tan desagradable en que su padre me lo había hecho veinte años atrás. Pero era mi hijo quien en realidad me hacia el amor por primera vez, pensar en eso mientras Saúl me penetraba la vagina con tal enajenación, que me provocó el inevitable clímax, es decir, un orgasmo extremadamente violento que me hizo arquear la espalda al momento de que mi vagina se convulsionaba una y otra vez, no sabia si llorar o que hacer cuando expulsé una descarga de jugos tibios fiera de mi vagina empapándolo todo, solo escuchaba el chasquido de nuestra carne chocando claro que el se dio cuenta
Acercó su cara a la mía y sin dejar de moverse dentro de mí, me dijo al oído, ves? Mami te dije que ese refresco te iba a ayudar mucho, y después de depositar algunos lascivos besos en mi boca abierta por la excitación continuó metiendo su pene, esta vez incorporado me alzo las piernas en sus hombros y por dios!!!, sentía que me iba a partir en dos, su miembro parecía desgarrarme por dentro gemí como una gata, y pujaba sin control ahora comprendía por que algunas mujeres se volvían locas por el sexo, cegada por la lascivia del momento, le dije: ven mi bebé! Quieres hacerlo con tu mamá flaca verdad? Soy tuya mi bebe soy tuya la cabeza me daba vueltas, y sin darme cuenta, movía las caderas junto con el, ¡era exquisito! Mi cama se tambaleaba como nunca, mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho, no se por que eche a llorar, si lo estaba disfrutando tanto a contra de mi voluntad pero lo disfrutaba y todos esos relámpagos de éxtasis me los daba mi propio hijo no teníamos perdón de Dios.
De pronto las salvajes penetraciones fueron disminuyendo, pero en ningún momento se detuvo, me saco el vestido como pudo porque yo no podía incorporarme y además estaba empapado de mi fluido, dejándome solo con las medias y mi panty, otra vez vino hacia mi cara y me beso como nunca me habían besado, no podía creer que mi hijo tuviera esa forma de besar , eso me encendió una vez mas, como pude, puse mis brazos alrededor de su cuello y le dije una vez mas: te amo… te amo mi niño le dije, se excito otra vez y volvió a clavarse muy profundo una y otra vez , cada vez mas y mas rápido, dios mío! No podía dejar de jadear,¡¡ había engendrado a un semental!! Y yo parecía una sumisa y obediente muñequita en su cama, me quitó las medias muy despacio y me separó las piernas tanto como pudo, y sosteniéndolas una en cada mano continuó haciéndome el amor igual o mas duro que antes sus testículos chocaban contra mis nalgas, yo ya veía mucho mas borroso que al principio, solo escuchaba cómo me decía: ¡mamita, mamita mamita linda!! Y parecía que la cama iba a vencerse de pronto luego de dos o tres brusquísimos empujones, un calor impresionante inundo mi vagina, ¡demonios!, no quería que eso pasara, en verdad creí que lo tomaría en cuenta, ¡que estúpida! Traté de alejarlo, porque su semen no paraba de chorrearse dentro de mi pero estaba tan aferrado a mi cuerpo que no pude hacer nada, me invadió el miedo, el asco, el remordimiento la culpa, pero sobretodo el placer, estaba brutalmente excitada también, y cansada, con sueño, la verdad… satisfecha.
No supe de mi hasta el otro día, Saúl me había llevado a mi cama y se aseguró de dejarme lo mas limpia posible, aunque sentía cierta resequedad en los senos, todo seguía normal y además de una relajación deliciosa, ya no sentía nada de culpa, de cualquier forma el era quien debería sentir culpa, por lo que me hizo.
Cuando nos vemos de frente esa tarde, todo estaba tan extraño, el estaba súper amable con todos en la casa, por fin ser comportaba como un hijo educado, y a mi luego de veinticinco años, comenzó a llamarme mamá.
Bueno creo que eso es todo, como verán, no soy muy buena escritora y en serio me abruma relatar algo tan fuerte y por demás íntimo para mi, en fin, me despido, y ojala mi hijo y yo recibamos sus comentarios, les agradeceremos sugerencias a la siguiente dirección de correo telamamo888@gmail.com
La preferida de papá
La preferida de papá
por Valeria
Siempre fui la consentida de mi padre y ese día supe que nos atraía algo más que un amor filial.
Desde niña fui la preferida de papá. Éramos dos hermanas pero no sé por qué razón yo siempre fui su consentida. Con el tiempo me di cuenta de lo que atraía la atención de papá hacia mí no era su amor filial.
Tenía yo 18 años y estaba preparando una reunión de amigos en mi casa. Asistirían todos mis ex compañeros del cole y algunos amigos de mi hermana. Me encontraba en la cocina, horneando un pastel, cuando veo a mi padre cruzar la puerta lleno de paquetes para la fiesta. Me dijo que mi hermana y mi madre habían ido a la tienda de bebidas y que aprovecharíamos que estábamos solos para "divertirnos un rato". Su comentario me hizo estallar de risa, yo ya no tenía edad para jugar con mi padre. Guardó las compras en el armario y de pronto, tomó una botella de nata que yo había dejado sobre la mesa para decorar el pastel y sin pensarlo un instante me llenó de nata la cara desternillándose de la risa. En ese instante pensé que a eso se refería cuando habló de "divertirnos", pero nunca pensé lo que vendría después. Empezó a lamerme la cara y de repente sentí su lengua dentro de mi boca. Pensé que había sido "sin querer", pero entonces me di cuenta de que sus lamidas no eran inocentes porque ni siquiera intentó retirar su lengua, al contrario, se apretó contra mí en un abrazo y me besó succionando mi boca apasionadamente. Yo no cabía en mí de la sorpresa, pero entre sorprendida y enojada por lo que mi padre me hacía, sentí un cosquilleo bajar por mi espalda y advertí que estaba excitada. No lo sentía como un padre en ese momento, sus caricias y sus besos eran las de un hombre cualquiera así que respondí al beso y también lo besé.
Me agarró por la cintura y me sentó sobre la mesa de la cocina, sin dejar de chuparme la boca y lentamente levantó mi falda y metió sus manos entre mis muslos. La excitación me embargaba pero tenía mucho miedo de que llegaran mi madre y mi hermana así es que apuré las cosas bajando la cremallera de su pantalón. Con ambas manos saqué un pene totalmente erecto, pero no me atrevía a mirarlo porque después de todo, él era mi padre!! Con cierto apuro me sacó las bragas y bajó hasta mi concha húmeda, metiendo su lengua dulce de nata , lamiéndome el clítoris con toda delicadeza. Yo me abría de piernas para facilitarle la tarea y mi corazón latía aceleradamente, de placer y de terror de ser descubiertos.
Me incorporé haciéndolo a un lado amorosamente y me puse de espaldas a él levantando el culo para que me metiera esa verga caliente. Me la puso hasta que sentí sus testículos golpearme en las nalgas, toda adentro, y empezó a moverse furiosamente mientras que sus manos apretaban mis senos. Seguí su ritmo deshaciéndome en un orgasmo que parecía interminable mientras mi padre gemía a mis espaldas. Sentí el momento exacto en que eyaculó, derramando su jugo entre mis piernas. Agotados por los últimos minutos de intensa calentura, quedamos unos segundos en silencio, sin saber qué decir. Mi padre se subió los pantalones y me alcanzó las bragas. Su mirada ya no era la misma con la que miraba a su pequeña niña. Después de la fiesta en la que todos tomamos mucho alcohol, ya acostada en mi cama en la penumbra, escuché la puerta que se abría...pude ver la silueta de papá meterse en el cuarto, pero esa ya es otra historia que les contaré después.
por Valeria
Siempre fui la consentida de mi padre y ese día supe que nos atraía algo más que un amor filial.
Desde niña fui la preferida de papá. Éramos dos hermanas pero no sé por qué razón yo siempre fui su consentida. Con el tiempo me di cuenta de lo que atraía la atención de papá hacia mí no era su amor filial.
Tenía yo 18 años y estaba preparando una reunión de amigos en mi casa. Asistirían todos mis ex compañeros del cole y algunos amigos de mi hermana. Me encontraba en la cocina, horneando un pastel, cuando veo a mi padre cruzar la puerta lleno de paquetes para la fiesta. Me dijo que mi hermana y mi madre habían ido a la tienda de bebidas y que aprovecharíamos que estábamos solos para "divertirnos un rato". Su comentario me hizo estallar de risa, yo ya no tenía edad para jugar con mi padre. Guardó las compras en el armario y de pronto, tomó una botella de nata que yo había dejado sobre la mesa para decorar el pastel y sin pensarlo un instante me llenó de nata la cara desternillándose de la risa. En ese instante pensé que a eso se refería cuando habló de "divertirnos", pero nunca pensé lo que vendría después. Empezó a lamerme la cara y de repente sentí su lengua dentro de mi boca. Pensé que había sido "sin querer", pero entonces me di cuenta de que sus lamidas no eran inocentes porque ni siquiera intentó retirar su lengua, al contrario, se apretó contra mí en un abrazo y me besó succionando mi boca apasionadamente. Yo no cabía en mí de la sorpresa, pero entre sorprendida y enojada por lo que mi padre me hacía, sentí un cosquilleo bajar por mi espalda y advertí que estaba excitada. No lo sentía como un padre en ese momento, sus caricias y sus besos eran las de un hombre cualquiera así que respondí al beso y también lo besé.
Me agarró por la cintura y me sentó sobre la mesa de la cocina, sin dejar de chuparme la boca y lentamente levantó mi falda y metió sus manos entre mis muslos. La excitación me embargaba pero tenía mucho miedo de que llegaran mi madre y mi hermana así es que apuré las cosas bajando la cremallera de su pantalón. Con ambas manos saqué un pene totalmente erecto, pero no me atrevía a mirarlo porque después de todo, él era mi padre!! Con cierto apuro me sacó las bragas y bajó hasta mi concha húmeda, metiendo su lengua dulce de nata , lamiéndome el clítoris con toda delicadeza. Yo me abría de piernas para facilitarle la tarea y mi corazón latía aceleradamente, de placer y de terror de ser descubiertos.
Me incorporé haciéndolo a un lado amorosamente y me puse de espaldas a él levantando el culo para que me metiera esa verga caliente. Me la puso hasta que sentí sus testículos golpearme en las nalgas, toda adentro, y empezó a moverse furiosamente mientras que sus manos apretaban mis senos. Seguí su ritmo deshaciéndome en un orgasmo que parecía interminable mientras mi padre gemía a mis espaldas. Sentí el momento exacto en que eyaculó, derramando su jugo entre mis piernas. Agotados por los últimos minutos de intensa calentura, quedamos unos segundos en silencio, sin saber qué decir. Mi padre se subió los pantalones y me alcanzó las bragas. Su mirada ya no era la misma con la que miraba a su pequeña niña. Después de la fiesta en la que todos tomamos mucho alcohol, ya acostada en mi cama en la penumbra, escuché la puerta que se abría...pude ver la silueta de papá meterse en el cuarto, pero esa ya es otra historia que les contaré después.
LO HICE CON MIS TRES HERMANAS
La verdad necesitaba desahogarme y contarles parte de esta experiencia
que tuve con mis tres hermanas con quien en un momento determinado de mi
vida hice el amor con cada una de ellas, ahora que el tiempo ha pasado y
cada quien hizo su vida siento aun placer de recordar los momentos que
viví con cada una de ellas, llenos de intenso gozo los ha pesar de estar
casado y también separado a la vez, no he podido alcanzar el placer y
el clímax sexual que con ellas, empezaré mi relato de cómo fue con cada
una de ellas, evitaré dar nombres (los daré simulados) al igual que
lugares, solo las circunstancias por una cuestión de reserva pero que
los viví de eso no tengan ninguna duda.
Empezaré contándoles que provengo de una familia numerosa y creo que por allí pueden ya darse cuenta que por la estrechez en nuestra vivienda, aun cuando teníamos por orden de papá y mamá muy bien delimitados los espacios, siempre hubo cercanía con mis hermanas, a ellas las llamaré a la mayor Esperanza, después Ema y finalmente Isabel que era la menor de la tres y de quien guardo mis mejores recuerdos por lo momentos de placer que compartimos.
Comenzaré justamente por Isabel era la época en que ella tendría aproximadamente 16 años y yo 18 años y casi siempre se generaban pugnas entre los hermanos y las preferencias se dividían en parejas y como siempre eramos la cola tuve empatia con ella, mi hermana cuando comenzó a despertar en mi más que una simple relación de hermanos sino deseo sexual, me decía y se quejaba que por cualquier cosa nos dejaban de lado, ante ello en más de una oportunidad terminábamos encerrados en el mi cuarto, y de los juegos inocentes al verla muy cerca a mi al comienzo no se si provocándome los rozamientos eran constantes pues hablamos de un determinado tema y ya estábamos revolcándonos en la cama, donde podía sentir sus pechos recién empezando a tomar forma, su bien contorneada figura, su culito regordete sus muslos y la frase que recuerdo perfectamente: “si no nos quieren hay que vengarnos haciendo cosas malas” a lo que yo respondía ¿a que te refieres con eso? no teniendo respuesta pero era continuo ello, hasta que se dio la ocasión, no se si yo la esperaba o fue porque tenia que ocurrir, un día en mi cama echado y viendo televisión casi en silencio comenzó agitarse diciendo que hacia mucho calor abanicándose con su falda, misma que por cierto era de esas pequeñitas de bombachas, igual con su blusa que amarraba muy sutilmente y en cada acción que hacia la verdad que me comenzaba a poner caliente, verle la punta de truzita o sus pezones todos pequeños pero erguidos en su puntita empezaba a hacer efecto conmigo pues sentía (seguramente ella se daba cuenta) que mi verga se me comenzaba a poner dura a pararse de la excitación , era realmente una situación embarazosa para mi, Isabel notó rápidamente ello y me dijo ¿qué tienes si solo me ves un poquito y esa cosa (señalando mi pinga) ya va a reventar como será si me desnuda? ¿quieres que lo haga? me pregunto, la verdad que yo no aguantaba más creo que iba a explotar, volvió a insistir “sino nos quieren yo te prometí hacer cosas malas y creo que ha llegado el momento” ¿o no quieres me dijo casi susurrándome al oído? ante lo cual sentí que mi pene que ya no aguantaba más por salir comenzó a lubricarse a la velocidad del rayo, yo atine a decir ¿a ver que me vas a enseñar, más allá de lo yo no haya visto (siempre la espié cuando se bañaba pero nada más de ello no pasaba) Isabel se retiro de mi lado y se puso de pie al borde de la cama en contraluz y comenzó lentamente a despojarse de su ropa, primero la blusa dejándome al descubierto sus senos tiernos aun en formación, si que me sentía en el paraíso, luego hizo lo mismo con su faldita, la que cayo rápidamente quedándose en una truzita de encaje blanco la que no le tapaba nada y encima podía apreciar su incipiente vello púbico, que sensación indescriptible verla después totalmente desnuda, una figura de ensueño, yo respiraba agitadamente con mi corazón y más que mi corazón mi verga por estallar, ella me dijo, “ya lo hice yo, ahora te toca a ti” yo asenté mi cabeza, pero tenia cierto pudor, total era mi hermana y ni en sueños pensé que eso pasaría, me despoje de mi polo, mi trusa y después mis calzoncillos, como yo tenia tapado mi pene, con su dedo me hizo una seña que lo dejará libre, al hacer eso lógicamente que pudo ver mi pinga en todo su esplendor y me dijo “así me lo imagine que era, ahora lo quiero toda dentro de mi”, la verdad que me desconcertó un momento pero me sorprendió porque casi de inmediato se abalanzó sobre mi cogiendo mi verga comenzó a succionarmela de poco primero a un compás lento, para emprender arremitadas continúas que me hacían volar y pensar que no era cierto y que estaba soñando, ella se echo a mi lado y jalándome del rostro me dijo te quiero dentro de mi si querían cosas malas, nosotros ya los estamos complaciendo, no pude esperar más y me monte en ella, su chuchita ya estaba lubricada suficientemente que mis arremetidas y mi falo en su máxima expresión, al comienzo con alguna dificultad y acompañado de algunos quejidos de placer, la metí hasta sus entrañas ese sube y baja, entra y sale, fue realmente único e irrepetible, no resistí la tentación de tenerla a mi merced que me desesperaba, pues no sabia si chuparle sus senitos, meterle toda mi pinga, cogerle su culito, total mi torpeza era también parte de mi inexperiencia pues no era que digamos un experimentado en las lides amatorias y con mi hermanita Isabel era lo que más había durado y gozado al máximo, mi ímpetu tuvo su recompensa aun con cierto temor de terminar adentro (porque podría dejarla embarazada eso que siempre nos metían en la cabeza) pero ella no quiso desperdiciar nada y me dijo “no lo saques quiero sentir tu semen caliente dentro de mi” y cada vez me agarraba más fuerte, hasta que llego el momento y tuve una eyaculación que ahora en el tiempo y los años que han pasado no recuerdo haber experimentado como aquella vez, fue un chorro de semen inacabable ( o no quería que acabara nunca) al final solo escuchaba mi respiración agitada y la de ella de satisfacción por la tarea cumplida, estuvimos así por algunos momentos hasta volver a la realidad y arreglar todo y guardar nuestro secreto de los “chicos malos” de la familia, mi hermana Ysabel antes de retirarse de la casa y viajar ha establecerse en otra ciudad, fue mi “mujer” por cerca de 6 años donde cualquier motivo por pequeño que sea era más que suficiente para terminar enculándola, lo hacíamos en todos los lugares de la casa, en el cuarto de mis padres, en el baño, en la cocina, en la sala, por eso con el paso de los años y cada quien con familia y con la mala suerte de estar separados, no se me metió en la cabeza de insinuarle que volvamos hacer “cosas malas” cosa que jamas ha vuelto a darse, queda como nuestro secreto bien guardado y del que creo lo dos mientras lo vivimos lo disfrutamos al máximo, con solo recordar mi pinga se me pone al palo, grande mi hermana querida.
Ahora en relación a mi hermana mayor Esperanza, ella era morenita y muy rellenita, chiquita pero con una figura agraciada, siempre he tenido predilección por la mujeres con senos grandes y mi hermana si que era un premiada tenia unos bien proporcionados que en más de una oportunidad al menor descuido de ella ya sea en su cuarto o en el baño disfrutaba viéndolos en su máxima expresión, regordetes con sus aureolas oscuritas y sus pezones chiquitos y paraditos, yo soñaba tenerlos en mi boca, tocándolos, acariciándoles o chupándolos algún día, no perdía la “esperanza” como su nombre de ella mi hermana Esperanza, y hasta que se dio la oportunidad, la verdad no recuerdo como empezó todo, creo que fue un día en que tuvimos visitas en casa y no se porque circunstancias termine durmiendo en su cama y con ella y un par de sobrinos pequeños, previo a estar en la cama ella tomó algunas copas con las visitas y presumo que eso la puso calentona, lo cierto es que yo siempre le mantuve (como hasta ahora un respeto a ella) al comienzo nada de malos pensamientos durmiendo como angelitos, pero ya cuando todos en casa estaban en el mas profundo de los sueños, ella se movía de un lado a otro, derrepente siento su brazo en mi cuello, lo que me paralizo casi de inmediato, primero por la cercanía de su cuerpo y segundo porque tenia a mi merced totalmente desnudos sus dos inmensos senos con los que masturbe en más de una ocasión de solo pensar tenerlos y acariciarlos para mi solo, presumo que mi hermana estaba soñando o era consiente de lo que haríamos minutos más adelante, pues me apretujo contra su pecho sintiéndome en la gloria pero a la vez asustado por lo que podría pasar, lentamente comencé a acariciarlos sintiendo rápidamente como se ponían duritos sus pezones, lo que sentí también era que ella se frotaba las piernas era una señal clara de que disfrutaba el momento, desplace mi mano hacia su vagina pero con miedo a que se despertara y me mandara a rodar, pero nada de ello ocurrió, mas bien apretujaba con fuerza mi mano en su lechosa vagina que la sentía totalmente lubricada como si estuviera sudando al máximo, mi pene ya se había puesto en posición de ataque no muy grande pero si lo suficiente para dar placer, le daba a la altura de su vientre, trataba de bajar pero no me lo permitía, ya me estaba contentando con solo dormir bien apretujado con sus senos en mi cara, cuando de repente sentí su mano cogiendo mi pene, me paralizo por un momento pero comenzó con el vaivén arriba, abajo, primero lento después más rápido volviendo a ponerse duro que me parecía que explotaría, ella siempre con los ojos cerrados se ubico de tal forma que tenia y sentía su chucha que parecía decirme tómame soy toda tuya, empece le soy sincero con cierto temor, a introducir mi verga, lo que resultó más sencillo de lo esperaba cada empujada era acompañada de un quejido de placer solo para mi para mi oído, de repente escuche decirme, mételo todo no lo saques termina adentro, que rico… y salio la palabra que me tranquilizo… hermanito, Esperanza era consiente de lo estábamos haciendo y con esta palabra me dio prácticamente su aprobación, por lo que ni corto ni perezoso empece el sube y baja frenéticamente, pero como no podía olvidarme de que sus senos eran mi obsesión los agarraba, los chupaba, los mordía, una y otra vez que placer inimaginable, hasta que llego el momento cumbre y termine con una eyaculación que la llene totalmente creo que fue en simultaneo porque se dio el tiempo de bajar su cabeza y chuparme la pinga hasta dejármela totalmente limpia y lista para la acción nuevamente pero ya era demasiado tarde para ello porque los primeros rayos del nuevo día comenzaban aparecer, fue la única vez que estuve con mi hermana mayor Esperanza, pero que ha quedado como un recuerdo imborrable para mi, ahora con los años encima, nunca ni siquiera le insinué nada, en familia nunca hablamos de ellos creo que era un secreto nuestro, pero increíble escribiendo estas lineas ocurre lo mismo, verga al palo y lubricada, grande también mi hermana.
Y cierro esta trilogía con mi experiencia sexual con mi hermana Ema, la más recatada de las tres, fue algo rápido pero no por ello dejó de ser placentero en mi vida, eran las épocas donde todos nos bañábamos juntos sin pizca de mala intención, pero siempre hay un pero, en una de esas oportunidades estuvimos en la tina recuerdo con una prima totalmente desnudos y no se como pero comenzamos a jugar a tocarnos y casi sin sentirlo ya tenia mi verga al palo y lista para entrar en acción y la más insistente en que la penetrará era mi prima quería ver como era y “sin son hermanos no pasa nada nos decía”, “porque no se van a casar” y bla bla bla, me levantó el libido en una, por lo que le dije a Ema ¿quieres que la hagamos? al comienzo hubo negativa al extremo que quiso salir del baño, pero no se como o porque cambio repentinamente de opinión y me dijo … pero me lo metes suavecito sin que me duela… ante tamaña respuesta mis ojos brillaron y me dispuse a penetrarla atendiendo a lo que me decía, empujadita una y otra vez, un pedazito otro mas y después fin del mundo me olvide de todo y le metí una arremetida que tuve que taparle la boca porque gemía de la placer la condenada, la penetre todita y veía de reojo a mi primita Ester a la que se le salia los ojos y también se masturbaba creía que no me daba cuenta (pero ya les contare mis andanzas con ella en otra ocasión) termine todito adentro una sensación rara agua con sexo ayuda a la penetración, al final nos quedamos mirando con el pacto secreto que nadie contaría nada a nadie de lo ocurrido en esa tarde, por cierto nunca más volvió a ocurrir algo similar, mi hermana se caso y vive su vida y cada vez que coincidimos es para demostrarnos lo mucho que nos queremos como hermanos.
Espero les haya gustado este mi primer aporte pero tenia la necesidad de contarlo y que mejor si es en este foro, cualquier comentario lo esperare de buena gana.
Empezaré contándoles que provengo de una familia numerosa y creo que por allí pueden ya darse cuenta que por la estrechez en nuestra vivienda, aun cuando teníamos por orden de papá y mamá muy bien delimitados los espacios, siempre hubo cercanía con mis hermanas, a ellas las llamaré a la mayor Esperanza, después Ema y finalmente Isabel que era la menor de la tres y de quien guardo mis mejores recuerdos por lo momentos de placer que compartimos.
Comenzaré justamente por Isabel era la época en que ella tendría aproximadamente 16 años y yo 18 años y casi siempre se generaban pugnas entre los hermanos y las preferencias se dividían en parejas y como siempre eramos la cola tuve empatia con ella, mi hermana cuando comenzó a despertar en mi más que una simple relación de hermanos sino deseo sexual, me decía y se quejaba que por cualquier cosa nos dejaban de lado, ante ello en más de una oportunidad terminábamos encerrados en el mi cuarto, y de los juegos inocentes al verla muy cerca a mi al comienzo no se si provocándome los rozamientos eran constantes pues hablamos de un determinado tema y ya estábamos revolcándonos en la cama, donde podía sentir sus pechos recién empezando a tomar forma, su bien contorneada figura, su culito regordete sus muslos y la frase que recuerdo perfectamente: “si no nos quieren hay que vengarnos haciendo cosas malas” a lo que yo respondía ¿a que te refieres con eso? no teniendo respuesta pero era continuo ello, hasta que se dio la ocasión, no se si yo la esperaba o fue porque tenia que ocurrir, un día en mi cama echado y viendo televisión casi en silencio comenzó agitarse diciendo que hacia mucho calor abanicándose con su falda, misma que por cierto era de esas pequeñitas de bombachas, igual con su blusa que amarraba muy sutilmente y en cada acción que hacia la verdad que me comenzaba a poner caliente, verle la punta de truzita o sus pezones todos pequeños pero erguidos en su puntita empezaba a hacer efecto conmigo pues sentía (seguramente ella se daba cuenta) que mi verga se me comenzaba a poner dura a pararse de la excitación , era realmente una situación embarazosa para mi, Isabel notó rápidamente ello y me dijo ¿qué tienes si solo me ves un poquito y esa cosa (señalando mi pinga) ya va a reventar como será si me desnuda? ¿quieres que lo haga? me pregunto, la verdad que yo no aguantaba más creo que iba a explotar, volvió a insistir “sino nos quieren yo te prometí hacer cosas malas y creo que ha llegado el momento” ¿o no quieres me dijo casi susurrándome al oído? ante lo cual sentí que mi pene que ya no aguantaba más por salir comenzó a lubricarse a la velocidad del rayo, yo atine a decir ¿a ver que me vas a enseñar, más allá de lo yo no haya visto (siempre la espié cuando se bañaba pero nada más de ello no pasaba) Isabel se retiro de mi lado y se puso de pie al borde de la cama en contraluz y comenzó lentamente a despojarse de su ropa, primero la blusa dejándome al descubierto sus senos tiernos aun en formación, si que me sentía en el paraíso, luego hizo lo mismo con su faldita, la que cayo rápidamente quedándose en una truzita de encaje blanco la que no le tapaba nada y encima podía apreciar su incipiente vello púbico, que sensación indescriptible verla después totalmente desnuda, una figura de ensueño, yo respiraba agitadamente con mi corazón y más que mi corazón mi verga por estallar, ella me dijo, “ya lo hice yo, ahora te toca a ti” yo asenté mi cabeza, pero tenia cierto pudor, total era mi hermana y ni en sueños pensé que eso pasaría, me despoje de mi polo, mi trusa y después mis calzoncillos, como yo tenia tapado mi pene, con su dedo me hizo una seña que lo dejará libre, al hacer eso lógicamente que pudo ver mi pinga en todo su esplendor y me dijo “así me lo imagine que era, ahora lo quiero toda dentro de mi”, la verdad que me desconcertó un momento pero me sorprendió porque casi de inmediato se abalanzó sobre mi cogiendo mi verga comenzó a succionarmela de poco primero a un compás lento, para emprender arremitadas continúas que me hacían volar y pensar que no era cierto y que estaba soñando, ella se echo a mi lado y jalándome del rostro me dijo te quiero dentro de mi si querían cosas malas, nosotros ya los estamos complaciendo, no pude esperar más y me monte en ella, su chuchita ya estaba lubricada suficientemente que mis arremetidas y mi falo en su máxima expresión, al comienzo con alguna dificultad y acompañado de algunos quejidos de placer, la metí hasta sus entrañas ese sube y baja, entra y sale, fue realmente único e irrepetible, no resistí la tentación de tenerla a mi merced que me desesperaba, pues no sabia si chuparle sus senitos, meterle toda mi pinga, cogerle su culito, total mi torpeza era también parte de mi inexperiencia pues no era que digamos un experimentado en las lides amatorias y con mi hermanita Isabel era lo que más había durado y gozado al máximo, mi ímpetu tuvo su recompensa aun con cierto temor de terminar adentro (porque podría dejarla embarazada eso que siempre nos metían en la cabeza) pero ella no quiso desperdiciar nada y me dijo “no lo saques quiero sentir tu semen caliente dentro de mi” y cada vez me agarraba más fuerte, hasta que llego el momento y tuve una eyaculación que ahora en el tiempo y los años que han pasado no recuerdo haber experimentado como aquella vez, fue un chorro de semen inacabable ( o no quería que acabara nunca) al final solo escuchaba mi respiración agitada y la de ella de satisfacción por la tarea cumplida, estuvimos así por algunos momentos hasta volver a la realidad y arreglar todo y guardar nuestro secreto de los “chicos malos” de la familia, mi hermana Ysabel antes de retirarse de la casa y viajar ha establecerse en otra ciudad, fue mi “mujer” por cerca de 6 años donde cualquier motivo por pequeño que sea era más que suficiente para terminar enculándola, lo hacíamos en todos los lugares de la casa, en el cuarto de mis padres, en el baño, en la cocina, en la sala, por eso con el paso de los años y cada quien con familia y con la mala suerte de estar separados, no se me metió en la cabeza de insinuarle que volvamos hacer “cosas malas” cosa que jamas ha vuelto a darse, queda como nuestro secreto bien guardado y del que creo lo dos mientras lo vivimos lo disfrutamos al máximo, con solo recordar mi pinga se me pone al palo, grande mi hermana querida.
Ahora en relación a mi hermana mayor Esperanza, ella era morenita y muy rellenita, chiquita pero con una figura agraciada, siempre he tenido predilección por la mujeres con senos grandes y mi hermana si que era un premiada tenia unos bien proporcionados que en más de una oportunidad al menor descuido de ella ya sea en su cuarto o en el baño disfrutaba viéndolos en su máxima expresión, regordetes con sus aureolas oscuritas y sus pezones chiquitos y paraditos, yo soñaba tenerlos en mi boca, tocándolos, acariciándoles o chupándolos algún día, no perdía la “esperanza” como su nombre de ella mi hermana Esperanza, y hasta que se dio la oportunidad, la verdad no recuerdo como empezó todo, creo que fue un día en que tuvimos visitas en casa y no se porque circunstancias termine durmiendo en su cama y con ella y un par de sobrinos pequeños, previo a estar en la cama ella tomó algunas copas con las visitas y presumo que eso la puso calentona, lo cierto es que yo siempre le mantuve (como hasta ahora un respeto a ella) al comienzo nada de malos pensamientos durmiendo como angelitos, pero ya cuando todos en casa estaban en el mas profundo de los sueños, ella se movía de un lado a otro, derrepente siento su brazo en mi cuello, lo que me paralizo casi de inmediato, primero por la cercanía de su cuerpo y segundo porque tenia a mi merced totalmente desnudos sus dos inmensos senos con los que masturbe en más de una ocasión de solo pensar tenerlos y acariciarlos para mi solo, presumo que mi hermana estaba soñando o era consiente de lo que haríamos minutos más adelante, pues me apretujo contra su pecho sintiéndome en la gloria pero a la vez asustado por lo que podría pasar, lentamente comencé a acariciarlos sintiendo rápidamente como se ponían duritos sus pezones, lo que sentí también era que ella se frotaba las piernas era una señal clara de que disfrutaba el momento, desplace mi mano hacia su vagina pero con miedo a que se despertara y me mandara a rodar, pero nada de ello ocurrió, mas bien apretujaba con fuerza mi mano en su lechosa vagina que la sentía totalmente lubricada como si estuviera sudando al máximo, mi pene ya se había puesto en posición de ataque no muy grande pero si lo suficiente para dar placer, le daba a la altura de su vientre, trataba de bajar pero no me lo permitía, ya me estaba contentando con solo dormir bien apretujado con sus senos en mi cara, cuando de repente sentí su mano cogiendo mi pene, me paralizo por un momento pero comenzó con el vaivén arriba, abajo, primero lento después más rápido volviendo a ponerse duro que me parecía que explotaría, ella siempre con los ojos cerrados se ubico de tal forma que tenia y sentía su chucha que parecía decirme tómame soy toda tuya, empece le soy sincero con cierto temor, a introducir mi verga, lo que resultó más sencillo de lo esperaba cada empujada era acompañada de un quejido de placer solo para mi para mi oído, de repente escuche decirme, mételo todo no lo saques termina adentro, que rico… y salio la palabra que me tranquilizo… hermanito, Esperanza era consiente de lo estábamos haciendo y con esta palabra me dio prácticamente su aprobación, por lo que ni corto ni perezoso empece el sube y baja frenéticamente, pero como no podía olvidarme de que sus senos eran mi obsesión los agarraba, los chupaba, los mordía, una y otra vez que placer inimaginable, hasta que llego el momento cumbre y termine con una eyaculación que la llene totalmente creo que fue en simultaneo porque se dio el tiempo de bajar su cabeza y chuparme la pinga hasta dejármela totalmente limpia y lista para la acción nuevamente pero ya era demasiado tarde para ello porque los primeros rayos del nuevo día comenzaban aparecer, fue la única vez que estuve con mi hermana mayor Esperanza, pero que ha quedado como un recuerdo imborrable para mi, ahora con los años encima, nunca ni siquiera le insinué nada, en familia nunca hablamos de ellos creo que era un secreto nuestro, pero increíble escribiendo estas lineas ocurre lo mismo, verga al palo y lubricada, grande también mi hermana.
Y cierro esta trilogía con mi experiencia sexual con mi hermana Ema, la más recatada de las tres, fue algo rápido pero no por ello dejó de ser placentero en mi vida, eran las épocas donde todos nos bañábamos juntos sin pizca de mala intención, pero siempre hay un pero, en una de esas oportunidades estuvimos en la tina recuerdo con una prima totalmente desnudos y no se como pero comenzamos a jugar a tocarnos y casi sin sentirlo ya tenia mi verga al palo y lista para entrar en acción y la más insistente en que la penetrará era mi prima quería ver como era y “sin son hermanos no pasa nada nos decía”, “porque no se van a casar” y bla bla bla, me levantó el libido en una, por lo que le dije a Ema ¿quieres que la hagamos? al comienzo hubo negativa al extremo que quiso salir del baño, pero no se como o porque cambio repentinamente de opinión y me dijo … pero me lo metes suavecito sin que me duela… ante tamaña respuesta mis ojos brillaron y me dispuse a penetrarla atendiendo a lo que me decía, empujadita una y otra vez, un pedazito otro mas y después fin del mundo me olvide de todo y le metí una arremetida que tuve que taparle la boca porque gemía de la placer la condenada, la penetre todita y veía de reojo a mi primita Ester a la que se le salia los ojos y también se masturbaba creía que no me daba cuenta (pero ya les contare mis andanzas con ella en otra ocasión) termine todito adentro una sensación rara agua con sexo ayuda a la penetración, al final nos quedamos mirando con el pacto secreto que nadie contaría nada a nadie de lo ocurrido en esa tarde, por cierto nunca más volvió a ocurrir algo similar, mi hermana se caso y vive su vida y cada vez que coincidimos es para demostrarnos lo mucho que nos queremos como hermanos.
Espero les haya gustado este mi primer aporte pero tenia la necesidad de contarlo y que mejor si es en este foro, cualquier comentario lo esperare de buena gana.
mi hermano Pedro y yo, una helada noche de invierno.
Me gustaría compartir experiencias y fantasías incestuosas por mail . Soy Marina: lanena.marina32@gmail.com
El comienzo de mi hermano Pedro y yo, una helada noche de invierno.
Me llamo Marina y esto ocurrió hace muchos años.
Papá había muerto en un accidente de trabajo, y mamá estaba enferma de cáncer. Sólo tenía a mi hermano y era un par de años más joven que yo, que entonces contaba con 16 años. Cuando murió mamá, un año más tarde, y para que no nos separaran a los dos hermanos, nos fuimos a vivir con una tía-abuela, por lo menos hasta que yo cumpliese la mayoría de edad. Yo estaba estudiando y por las noches trabajaba en un periódico, limpiando, archivando cosas, etc., con lo cual me pagaba mis estudios. Con el dinero que nos habían dejado mis padres, daba para que mi hermano estudiara y para algo de ropa. Nuestra tía, también era generosa con nosotros, por lo que no pasamos grandes apuros.
Cuando estaba a punto de cumplir los 18 años, la tía enfermó y murió muy rápidamente. Tuve miedo de que separaran a mi hermano Pedro de mi lado, pero como sólo me faltaba un mes para cumplirlos, no pasó nada. Vivíamos en una ciudad muy pequeña y nuestra casa estaba en las afueras. Era una casa aislada. Después de algún tiempo, una tarde entré en el baño pensando que no había nadie y me encontré a Pedro, desnudo, saliendo de la ducha. Los dos nos ruborizamos y de refilón, noté que a él se le había levantado el pene. Luego a la noche, después de cenar nos sentamos a ver la tele y Pedro me preguntó a ver si me había besado algún chico. Yo le contesté que no y le pregunté a ver si él había besado a alguna chica. Lo negó ruborizado, diciéndome que era muy tímido, igual que yo. Entonces me contestó que si quería, podíamos aprender juntos, viendo como lo hacían en las películas.
A los pocos días, vino con unas películas. Las había comprado en un videoclub que cerraba el negocio. Trajo media docena de pelis, la mitad pornos. Quedamos en que esa misma noche, empezaríamos a aprender.
Me contó que en clase, un doctor les había dado una clase de sexo. Me contó cómo había que besar, cómo se excitaban los hombres y las mujeres y se terminaba con el coito. Yo estaba nerviosa y después de cenar, le tapé los ojos con un pañuelo y eligió una. Resultó una de las pornográficas. Era un día de invierno, que aunque no llovía ni nevaba, fuera estaba helando.
Pusimos el sillón lo más cerca del fuego posible, nos pusimos los pijamas y nos sentamos en el sillón los dos muy juntos y con una manta encima, para no enfriarnos. Empezó la peli y pronto noté que mi hermano se estaba excitando por el bulto que le salía por debajo de la manta. Yo notaba una humedad en el bajo vientre que me avergonzaba. Vimos toda la película entera, y para el final, Pedro tenía su pene totalmente erecto mientras yo estaba empapada. Nos quitamos los pijamas y empezamos a tocarnos, por todo el cuerpo. Pedro era muy alto para su edad y más bien delgado. Yo, aunque era también alta, tenía la constitución algo más robusta que él. Juntamos nuestros labios y metió su lengua en mi boca. Tenía una lengua muy suave y empezaron una pequeña lucha. Yo, mientras, le acariciaba la espalda, el cuello, el pecho, con las manos mientras él me acariciaba las tetas con las suyas. Notaba que se iban hinchando.
Luego, le hice tumbarse en el sillón y empecé a besarle el cuello, las tetillas, fui bajando por el vientre y me metí su pene erecto en la boca, tal y como habíamos visto, con la condición de que luego él me hiciera lo mismo. Al principio no sabía qué hacer, pero empecé a pasar suavemente la lengua por todo el pene. Pedro estaba totalmente estremecido de placer. Finalmente se corrió en mi boca, ya que no tuvo tiempo de salir. Se me hizo muy raro el sabor de su leche, pero me lo tragué y me gustó. Luego, me tumbó sobre el sofá y empezó a lamerme las tetas.
Entre beso y beso, me decía que le encantaba todo esto, luego siguió bajando su boca por mi vientre hasta llegar a mi sexo. Yo estaba totalmente empapada y me daba vergüenza pero él me decía que era porque me excitaba con lo que él me hacía. Sentía su lengua por mi clítoris y luego penetrando un poco en mi vagina. Exploté. Igual que yo, se tragó mis jugos diciéndome que le encantaba. Como él ya estaba otra vez empalmado, se puso encima de mí y me penetró. Yo grité de dolor y él se paró. Luego, tal y como le habían dicho, empezó a moverse suavemente. Yo notaba otras sensaciones muy placenteras, me estremecía y gemía de placer. Cuando ya no pudimos más, él eyaculó dentro de mí, mientras yo gemía y gritaba su nombre y me corría del inmenso placer que me daba.
Esa noche nos acostamos juntos en la misma cama, y a la mañana siguiente volvimos a hacer el amor. Así, viendo películas, aprendiendo de libros, etc, fuimos aprendiendo a nuestro modo.
Pasaron varios años y Pedro empezó a trabajar en la fábrica del pueblo. Conoció a una chica y empezó a salir con ella. Yo a mi vez, había conocido a un hombre que trabajaba en el periódico en el que había trabajado en mis años de estudiante, y al cabo de varios meses tuvimos una boda doble. Los dos hermanos nos casamos a la vez en la misma iglesia. Tanto mi marido como mi cuñada, eran hijos únicos. Los padres de mi cuñada vivían en otra ciudad, pero mi marido se había criado en un orfanato. Como nuestra casa es enorme, nos pusimos a vivir las dos parejas allí. Una vez, le conté a Marcos, mi marido cómo había aprendido lo que sabía sobre sexo, y a su vez, Pedro le contó a Ana, su mujer, cómo había sido nuestra primera vez. Posteriormente, una noche en que estábamos cenando los cuatro juntos, Ana sacó a colación el tema. Marcos, por su parte, dijo que no le importaría cambiar de pareja alguna vez. Los cuatro estuvimos de acuerdo y después de cenar, Marcos cogió a Ana por la cintura, mientras que Pedro me abrazaba. Hicimos el amor, y fue fantástico. Luego, cada uno a su habitación con su pareja respectiva, y vuelta a hacer el amor.
Ana y yo nos quedamos embarazadas a la vez. Yo estoy casi segura de que fue esa noche, aunque ninguna de las dos sabe en realidad, quién es el padre de nuestros primeros hijos auque no nos importa en absoluto. Pedro y Ana tuvieron gemelos, una parejita. Marcos y yo un niño. En el segundo embarazo, también con muy poco tiempo de diferencia, nosotros tuvimos trillizos y los otros una niña.
Los chicos se han hecho mayores y sé que están liados los unos con los otros. Siempre se han llevado de maravilla. Nosotros, los mayores, seguimos cambiando de pareja a menudo. Desde esa primera vez, Pedro y yo hemos aprendido mucho.
Espero que os haya gustado la historia.
El comienzo de mi hermano Pedro y yo, una helada noche de invierno.
Me llamo Marina y esto ocurrió hace muchos años.
Papá había muerto en un accidente de trabajo, y mamá estaba enferma de cáncer. Sólo tenía a mi hermano y era un par de años más joven que yo, que entonces contaba con 16 años. Cuando murió mamá, un año más tarde, y para que no nos separaran a los dos hermanos, nos fuimos a vivir con una tía-abuela, por lo menos hasta que yo cumpliese la mayoría de edad. Yo estaba estudiando y por las noches trabajaba en un periódico, limpiando, archivando cosas, etc., con lo cual me pagaba mis estudios. Con el dinero que nos habían dejado mis padres, daba para que mi hermano estudiara y para algo de ropa. Nuestra tía, también era generosa con nosotros, por lo que no pasamos grandes apuros.
Cuando estaba a punto de cumplir los 18 años, la tía enfermó y murió muy rápidamente. Tuve miedo de que separaran a mi hermano Pedro de mi lado, pero como sólo me faltaba un mes para cumplirlos, no pasó nada. Vivíamos en una ciudad muy pequeña y nuestra casa estaba en las afueras. Era una casa aislada. Después de algún tiempo, una tarde entré en el baño pensando que no había nadie y me encontré a Pedro, desnudo, saliendo de la ducha. Los dos nos ruborizamos y de refilón, noté que a él se le había levantado el pene. Luego a la noche, después de cenar nos sentamos a ver la tele y Pedro me preguntó a ver si me había besado algún chico. Yo le contesté que no y le pregunté a ver si él había besado a alguna chica. Lo negó ruborizado, diciéndome que era muy tímido, igual que yo. Entonces me contestó que si quería, podíamos aprender juntos, viendo como lo hacían en las películas.
A los pocos días, vino con unas películas. Las había comprado en un videoclub que cerraba el negocio. Trajo media docena de pelis, la mitad pornos. Quedamos en que esa misma noche, empezaríamos a aprender.
Me contó que en clase, un doctor les había dado una clase de sexo. Me contó cómo había que besar, cómo se excitaban los hombres y las mujeres y se terminaba con el coito. Yo estaba nerviosa y después de cenar, le tapé los ojos con un pañuelo y eligió una. Resultó una de las pornográficas. Era un día de invierno, que aunque no llovía ni nevaba, fuera estaba helando.
Pusimos el sillón lo más cerca del fuego posible, nos pusimos los pijamas y nos sentamos en el sillón los dos muy juntos y con una manta encima, para no enfriarnos. Empezó la peli y pronto noté que mi hermano se estaba excitando por el bulto que le salía por debajo de la manta. Yo notaba una humedad en el bajo vientre que me avergonzaba. Vimos toda la película entera, y para el final, Pedro tenía su pene totalmente erecto mientras yo estaba empapada. Nos quitamos los pijamas y empezamos a tocarnos, por todo el cuerpo. Pedro era muy alto para su edad y más bien delgado. Yo, aunque era también alta, tenía la constitución algo más robusta que él. Juntamos nuestros labios y metió su lengua en mi boca. Tenía una lengua muy suave y empezaron una pequeña lucha. Yo, mientras, le acariciaba la espalda, el cuello, el pecho, con las manos mientras él me acariciaba las tetas con las suyas. Notaba que se iban hinchando.
Luego, le hice tumbarse en el sillón y empecé a besarle el cuello, las tetillas, fui bajando por el vientre y me metí su pene erecto en la boca, tal y como habíamos visto, con la condición de que luego él me hiciera lo mismo. Al principio no sabía qué hacer, pero empecé a pasar suavemente la lengua por todo el pene. Pedro estaba totalmente estremecido de placer. Finalmente se corrió en mi boca, ya que no tuvo tiempo de salir. Se me hizo muy raro el sabor de su leche, pero me lo tragué y me gustó. Luego, me tumbó sobre el sofá y empezó a lamerme las tetas.
Entre beso y beso, me decía que le encantaba todo esto, luego siguió bajando su boca por mi vientre hasta llegar a mi sexo. Yo estaba totalmente empapada y me daba vergüenza pero él me decía que era porque me excitaba con lo que él me hacía. Sentía su lengua por mi clítoris y luego penetrando un poco en mi vagina. Exploté. Igual que yo, se tragó mis jugos diciéndome que le encantaba. Como él ya estaba otra vez empalmado, se puso encima de mí y me penetró. Yo grité de dolor y él se paró. Luego, tal y como le habían dicho, empezó a moverse suavemente. Yo notaba otras sensaciones muy placenteras, me estremecía y gemía de placer. Cuando ya no pudimos más, él eyaculó dentro de mí, mientras yo gemía y gritaba su nombre y me corría del inmenso placer que me daba.
Esa noche nos acostamos juntos en la misma cama, y a la mañana siguiente volvimos a hacer el amor. Así, viendo películas, aprendiendo de libros, etc, fuimos aprendiendo a nuestro modo.
Pasaron varios años y Pedro empezó a trabajar en la fábrica del pueblo. Conoció a una chica y empezó a salir con ella. Yo a mi vez, había conocido a un hombre que trabajaba en el periódico en el que había trabajado en mis años de estudiante, y al cabo de varios meses tuvimos una boda doble. Los dos hermanos nos casamos a la vez en la misma iglesia. Tanto mi marido como mi cuñada, eran hijos únicos. Los padres de mi cuñada vivían en otra ciudad, pero mi marido se había criado en un orfanato. Como nuestra casa es enorme, nos pusimos a vivir las dos parejas allí. Una vez, le conté a Marcos, mi marido cómo había aprendido lo que sabía sobre sexo, y a su vez, Pedro le contó a Ana, su mujer, cómo había sido nuestra primera vez. Posteriormente, una noche en que estábamos cenando los cuatro juntos, Ana sacó a colación el tema. Marcos, por su parte, dijo que no le importaría cambiar de pareja alguna vez. Los cuatro estuvimos de acuerdo y después de cenar, Marcos cogió a Ana por la cintura, mientras que Pedro me abrazaba. Hicimos el amor, y fue fantástico. Luego, cada uno a su habitación con su pareja respectiva, y vuelta a hacer el amor.
Ana y yo nos quedamos embarazadas a la vez. Yo estoy casi segura de que fue esa noche, aunque ninguna de las dos sabe en realidad, quién es el padre de nuestros primeros hijos auque no nos importa en absoluto. Pedro y Ana tuvieron gemelos, una parejita. Marcos y yo un niño. En el segundo embarazo, también con muy poco tiempo de diferencia, nosotros tuvimos trillizos y los otros una niña.
Los chicos se han hecho mayores y sé que están liados los unos con los otros. Siempre se han llevado de maravilla. Nosotros, los mayores, seguimos cambiando de pareja a menudo. Desde esa primera vez, Pedro y yo hemos aprendido mucho.
Espero que os haya gustado la historia.
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