La verdad necesitaba desahogarme y contarles parte de esta experiencia
que tuve con mis tres hermanas con quien en un momento determinado de mi
vida hice el amor con cada una de ellas, ahora que el tiempo ha pasado y
cada quien hizo su vida siento aun placer de recordar los momentos que
viví con cada una de ellas, llenos de intenso gozo los ha pesar de estar
casado y también separado a la vez, no he podido alcanzar el placer y
el clímax sexual que con ellas, empezaré mi relato de cómo fue con cada
una de ellas, evitaré dar nombres (los daré simulados) al igual que
lugares, solo las circunstancias por una cuestión de reserva pero que
los viví de eso no tengan ninguna duda.
Empezaré contándoles que
provengo de una familia numerosa y creo que por allí pueden ya darse
cuenta que por la estrechez en nuestra vivienda, aun cuando teníamos por
orden de papá y mamá muy bien delimitados los espacios, siempre hubo
cercanía con mis hermanas, a ellas las llamaré a la mayor Esperanza,
después Ema y finalmente Isabel que era la menor de la tres y de quien
guardo mis mejores recuerdos por lo momentos de placer que compartimos.
Comenzaré
justamente por Isabel era la época en que ella tendría aproximadamente
16 años y yo 18 años y casi siempre se generaban pugnas entre los
hermanos y las preferencias se dividían en parejas y como siempre eramos
la cola tuve empatia con ella, mi hermana cuando comenzó a despertar
en mi más que una simple relación de hermanos sino deseo sexual, me
decía y se quejaba que por cualquier cosa nos dejaban de lado, ante ello
en más de una oportunidad terminábamos encerrados en el mi cuarto, y de
los juegos inocentes al verla muy cerca a mi al comienzo no se si
provocándome los rozamientos eran constantes pues hablamos de un
determinado tema y ya estábamos revolcándonos en la cama, donde podía
sentir sus pechos recién empezando a tomar forma, su bien contorneada
figura, su culito regordete sus muslos y la frase que recuerdo
perfectamente: “si no nos quieren hay que vengarnos haciendo cosas
malas” a lo que yo respondía ¿a que te refieres con eso? no teniendo
respuesta pero era continuo ello, hasta que se dio la ocasión, no se si
yo la esperaba o fue porque tenia que ocurrir, un día en mi cama echado y
viendo televisión casi en silencio comenzó agitarse diciendo que hacia
mucho calor abanicándose con su falda, misma que por cierto era de esas
pequeñitas de bombachas, igual con su blusa que amarraba muy sutilmente y
en cada acción que hacia la verdad que me comenzaba a poner caliente,
verle la punta de truzita o sus pezones todos pequeños pero erguidos en
su puntita empezaba a hacer efecto conmigo pues sentía (seguramente ella
se daba cuenta) que mi verga se me comenzaba a poner dura a pararse de
la excitación , era realmente una situación embarazosa para mi, Isabel
notó rápidamente ello y me dijo ¿qué tienes si solo me ves un poquito y
esa cosa (señalando mi pinga) ya va a reventar como será si me desnuda?
¿quieres que lo haga? me pregunto, la verdad que yo no aguantaba más
creo que iba a explotar, volvió a insistir “sino nos quieren yo te
prometí hacer cosas malas y creo que ha llegado el momento” ¿o no
quieres me dijo casi susurrándome al oído? ante lo cual sentí que mi
pene que ya no aguantaba más por salir comenzó a lubricarse a la
velocidad del rayo, yo atine a decir ¿a ver que me vas a enseñar, más
allá de lo yo no haya visto (siempre la espié cuando se bañaba pero nada
más de ello no pasaba) Isabel se retiro de mi lado y se puso de pie al
borde de la cama en contraluz y comenzó lentamente a despojarse de su
ropa, primero la blusa dejándome al descubierto sus senos tiernos aun en
formación, si que me sentía en el paraíso, luego hizo lo mismo con su
faldita, la que cayo rápidamente quedándose en una truzita de encaje
blanco la que no le tapaba nada y encima podía apreciar su incipiente
vello púbico, que sensación indescriptible verla después totalmente
desnuda, una figura de ensueño, yo respiraba agitadamente con mi corazón
y más que mi corazón mi verga por estallar, ella me dijo, “ya lo hice
yo, ahora te toca a ti” yo asenté mi cabeza, pero tenia cierto pudor,
total era mi hermana y ni en sueños pensé que eso pasaría, me despoje de
mi polo, mi trusa y después mis calzoncillos, como yo tenia tapado mi
pene, con su dedo me hizo una seña que lo dejará libre, al hacer eso
lógicamente que pudo ver mi pinga en todo su esplendor y me dijo “así me
lo imagine que era, ahora lo quiero toda dentro de mi”, la verdad que
me desconcertó un momento pero me sorprendió porque casi de inmediato se
abalanzó sobre mi cogiendo mi verga comenzó a succionarmela de poco
primero a un compás lento, para emprender arremitadas continúas que me
hacían volar y pensar que no era cierto y que estaba soñando, ella se
echo a mi lado y jalándome del rostro me dijo te quiero dentro de mi si
querían cosas malas, nosotros ya los estamos complaciendo, no pude
esperar más y me monte en ella, su chuchita ya estaba lubricada
suficientemente que mis arremetidas y mi falo en su máxima expresión, al
comienzo con alguna dificultad y acompañado de algunos quejidos de
placer, la metí hasta sus entrañas ese sube y baja, entra y sale, fue
realmente único e irrepetible, no resistí la tentación de tenerla a mi
merced que me desesperaba, pues no sabia si chuparle sus senitos,
meterle toda mi pinga, cogerle su culito, total mi torpeza era también
parte de mi inexperiencia pues no era que digamos un experimentado en
las lides amatorias y con mi hermanita Isabel era lo que más había
durado y gozado al máximo, mi ímpetu tuvo su recompensa aun con cierto
temor de terminar adentro (porque podría dejarla embarazada eso que
siempre nos metían en la cabeza) pero ella no quiso desperdiciar nada y
me dijo “no lo saques quiero sentir tu semen caliente dentro de mi” y
cada vez me agarraba más fuerte, hasta que llego el momento y tuve una
eyaculación que ahora en el tiempo y los años que han pasado no recuerdo
haber experimentado como aquella vez, fue un chorro de semen inacabable
( o no quería que acabara nunca) al final solo escuchaba mi respiración
agitada y la de ella de satisfacción por la tarea cumplida, estuvimos
así por algunos momentos hasta volver a la realidad y arreglar todo y
guardar nuestro secreto de los “chicos malos” de la familia, mi hermana
Ysabel antes de retirarse de la casa y viajar ha establecerse en otra
ciudad, fue mi “mujer” por cerca de 6 años donde cualquier motivo por
pequeño que sea era más que suficiente para terminar enculándola, lo
hacíamos en todos los lugares de la casa, en el cuarto de mis padres, en
el baño, en la cocina, en la sala, por eso con el paso de los años y
cada quien con familia y con la mala suerte de estar separados, no se me
metió en la cabeza de insinuarle que volvamos hacer “cosas malas” cosa
que jamas ha vuelto a darse, queda como nuestro secreto bien guardado y
del que creo lo dos mientras lo vivimos lo disfrutamos al máximo, con
solo recordar mi pinga se me pone al palo, grande mi hermana querida.
Ahora
en relación a mi hermana mayor Esperanza, ella era morenita y muy
rellenita, chiquita pero con una figura agraciada, siempre he tenido
predilección por la mujeres con senos grandes y mi hermana si que era un
premiada tenia unos bien proporcionados que en más de una oportunidad
al menor descuido de ella ya sea en su cuarto o en el baño disfrutaba
viéndolos en su máxima expresión, regordetes con sus aureolas oscuritas y
sus pezones chiquitos y paraditos, yo soñaba tenerlos en mi boca,
tocándolos, acariciándoles o chupándolos algún día, no perdía la
“esperanza” como su nombre de ella mi hermana Esperanza, y hasta que se
dio la oportunidad, la verdad no recuerdo como empezó todo, creo que fue
un día en que tuvimos visitas en casa y no se porque circunstancias
termine durmiendo en su cama y con ella y un par de sobrinos pequeños,
previo a estar en la cama ella tomó algunas copas con las visitas y
presumo que eso la puso calentona, lo cierto es que yo siempre le
mantuve (como hasta ahora un respeto a ella) al comienzo nada de malos
pensamientos durmiendo como angelitos, pero ya cuando todos en casa
estaban en el mas profundo de los sueños, ella se movía de un lado a
otro, derrepente siento su brazo en mi cuello, lo que me paralizo casi
de inmediato, primero por la cercanía de su cuerpo y segundo porque
tenia a mi merced totalmente desnudos sus dos inmensos senos con los que
masturbe en más de una ocasión de solo pensar tenerlos y acariciarlos
para mi solo, presumo que mi hermana estaba soñando o era consiente de
lo que haríamos minutos más adelante, pues me apretujo contra su pecho
sintiéndome en la gloria pero a la vez asustado por lo que podría pasar,
lentamente comencé a acariciarlos sintiendo rápidamente como se ponían
duritos sus pezones, lo que sentí también era que ella se frotaba las
piernas era una señal clara de que disfrutaba el momento, desplace mi
mano hacia su vagina pero con miedo a que se despertara y me mandara a
rodar, pero nada de ello ocurrió, mas bien apretujaba con fuerza mi mano
en su lechosa vagina que la sentía totalmente lubricada como si
estuviera sudando al máximo, mi pene ya se había puesto en posición de
ataque no muy grande pero si lo suficiente para dar placer, le daba a la
altura de su vientre, trataba de bajar pero no me lo permitía, ya me
estaba contentando con solo dormir bien apretujado con sus senos en mi
cara, cuando de repente sentí su mano cogiendo mi pene, me paralizo por
un momento pero comenzó con el vaivén arriba, abajo, primero lento
después más rápido volviendo a ponerse duro que me parecía que
explotaría, ella siempre con los ojos cerrados se ubico de tal forma que
tenia y sentía su chucha que parecía decirme tómame soy toda tuya,
empece le soy sincero con cierto temor, a introducir mi verga, lo que
resultó más sencillo de lo esperaba cada empujada era acompañada de un
quejido de placer solo para mi para mi oído, de repente escuche decirme,
mételo todo no lo saques termina adentro, que rico… y salio la palabra
que me tranquilizo… hermanito, Esperanza era consiente de lo estábamos
haciendo y con esta palabra me dio prácticamente su aprobación, por lo
que ni corto ni perezoso empece el sube y baja frenéticamente, pero como
no podía olvidarme de que sus senos eran mi obsesión los agarraba, los
chupaba, los mordía, una y otra vez que placer inimaginable, hasta que
llego el momento cumbre y termine con una eyaculación que la llene
totalmente creo que fue en simultaneo porque se dio el tiempo de bajar
su cabeza y chuparme la pinga hasta dejármela totalmente limpia y lista
para la acción nuevamente pero ya era demasiado tarde para ello porque
los primeros rayos del nuevo día comenzaban aparecer, fue la única vez
que estuve con mi hermana mayor Esperanza, pero que ha quedado como un
recuerdo imborrable para mi, ahora con los años encima, nunca ni
siquiera le insinué nada, en familia nunca hablamos de ellos creo que
era un secreto nuestro, pero increíble escribiendo estas lineas ocurre
lo mismo, verga al palo y lubricada, grande también mi hermana.
Y
cierro esta trilogía con mi experiencia sexual con mi hermana Ema, la
más recatada de las tres, fue algo rápido pero no por ello dejó de ser
placentero en mi vida, eran las épocas donde todos nos bañábamos juntos
sin pizca de mala intención, pero siempre hay un pero, en una de esas
oportunidades estuvimos en la tina recuerdo con una prima totalmente
desnudos y no se como pero comenzamos a jugar a tocarnos y casi sin
sentirlo ya tenia mi verga al palo y lista para entrar en acción y la
más insistente en que la penetrará era mi prima quería ver como era y
“sin son hermanos no pasa nada nos decía”, “porque no se van a casar” y
bla bla bla, me levantó el libido en una, por lo que le dije a Ema
¿quieres que la hagamos? al comienzo hubo negativa al extremo que quiso
salir del baño, pero no se como o porque cambio repentinamente de
opinión y me dijo … pero me lo metes suavecito sin que me duela… ante
tamaña respuesta mis ojos brillaron y me dispuse a penetrarla atendiendo
a lo que me decía, empujadita una y otra vez, un pedazito otro mas y
después fin del mundo me olvide de todo y le metí una arremetida que
tuve que taparle la boca porque gemía de la placer la condenada, la
penetre todita y veía de reojo a mi primita Ester a la que se le salia
los ojos y también se masturbaba creía que no me daba cuenta (pero ya
les contare mis andanzas con ella en otra ocasión) termine todito
adentro una sensación rara agua con sexo ayuda a la penetración, al
final nos quedamos mirando con el pacto secreto que nadie contaría nada a
nadie de lo ocurrido en esa tarde, por cierto nunca más volvió a
ocurrir algo similar, mi hermana se caso y vive su vida y cada vez que
coincidimos es para demostrarnos lo mucho que nos queremos como
hermanos.
Espero les haya gustado este mi primer aporte pero
tenia la necesidad de contarlo y que mejor si es en este foro, cualquier
comentario lo esperare de buena gana.
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