Mi hermana y mi cuñado, mis maestros del sexo

Viviendo en casa de mi hermana y su marido, aprendí las delicias del sexo "en familia".

Realmente siento que desde pequeña estuve llamada por el sexo, y fui digamos "instruida" en esos menesteres, por diversas personas que intervinieron en mi vida. Mi cuerpo era flacucho de adolescente, pero al cumplir los 15 empezó a cambiar, mis senos se desarrollaron y mis piernas se tornearon y siempre me han dicho que tengo unos ojos claros muy seductores y una boca que incita al pecado. Mis nalgas son ahora una verdadera tentación y son un atractivo para los hombres cuando me pongo minifaldas o pantalones ajustados.
Por cuestiones de distancia vivía yo estudiando en casa de mi hermana y su marido. Llevaban una vida bohemia y liberal, a ambos les gustaba el sexo compartido y el intercambio de parejas.

Mi habitación se ubicaba al lado de la de ellos, así es que desde temprana edad escuchaba yo los gemidos de ambos, sobre todo los de él que era bastante escandaloso. Dejaban revistas y películas por ahí, así es que pronto empecé a aprender y escuchar lo que era la plenitud del sexo. Comencé a darme cuenta de lo que pasaba ahí, y sentí los primeros cosquilleos en mi sexo. Aprendí las delicias de la masturbación, parándome fuera del cuarto de ellos y pasando mis manos sobre mi sexo húmedo mientras mi hermana era follada por mi cuñado.
Un día él llego un tanto tomado, estábamos solos y se aproximó y me sentó cariñoso en sus rodillas. Sin más comenzó a acariciarme primero, luego a manosearme: yo estaba entre sorprendida, curiosa y quizá excitada; pero me dejé llevar. Mis muslos se abrieron, me dejaba besar el cuello y acariciar los senos, pero en eso reaccioné... era el esposo de mi hermana¡¡¡

Le dije que no siguiera, zafándome de sus brazos, e incorporándome, pero con su mirada me desnudaba, y dijo..."que tiene de malo, si tu hermana no tendrá inconveniente".

Cuando llegó mi hermana de trabajar, solo vi que los dos hablaban en secreto, mi hermana con cara de cierta sorpresa. Para mis adentros me dije "hasta aquí llegaste", a mudarse a casa...

Esa noche me acosté en mi cama, pero vaya susto que me llevé cuando un hora después, sentí que alguien entró en la habitación , era mi hermana,... estaba sonriente, amable y casi desnuda, con un camisón que no dejaba nada a la imaginación..."hermanita, me contó mi marido lo que pasó, y no tienes porque asustarte, el sexo es algo natural, mira quiero que veas que no es malo" . Enseguida entró su marido, desnudo, luciendo tremenda erección. Tomó su pene y dirigió sus manos hacia la cabeza de mi hermana y se la acercó a su verga , hacia dentro y afuera de su boca.

Mi cuñado estaba disfrutando grandemente de la experiencia. Sentía como el calor de la boca de mi hermana le daba intenso placer a todo su cuerpo. Mi cuñado metía y sacaba su verga de su boca . Súbitamente su leche empezó a salir por borbotones dentro de la boca de mi hermana, su mujer, quien en ese momento, tomó esa verga chorreante y la dirigió hacia mí, alcanzádome un par de descargas en mi cuerpo, inclusive en mi cara.

Mi hermana puso entonces su mano entre mis muslos, "mmm, estás bien mojada hermanita", me dijo . Los dos cuerpos que tenia ahí eran familiares, si, pero eran carne al fin, como yo, deseosa, caliente.

Mi hermana se puso en la cama y sin mayores trámites comenzó a besarme en la boca., no salía yo de mi asombro. Noté sus pezones, que también estaban duros, clavarse en mi cuerpo. Mientras nos besábamos le tocaba el pelo. Ella se apoderó de una de mis tetas y comenzó a manipularme el pezón. Nuestras lenguas se juntaron. La suya entraba y salía en mi boca y yo intentaba imitarla, pero al fin novata ella me superaba... Su lengua llegó a mi pezón izquierdo, pasó por todos lados su lengua. Me lo succionó y mordisqueó después suavemente. Yo sentía en mi vagina unos espasmos de placer cada vez que sentía esos labios delicados de mi propia hermana. Después pasó al pezón derecho, me hizo arquear el cuerpo olvidándome de todo, sintiendo que en ese momento era yo todo sexo, toda hembra. El calor que sentía dentro de mi cuerpo era un volcán. En ese momento advertí que había otra boca en mi sexo, era mi cuñado, vaya trabajo de mamar que me hizo, era delicioso sentir toda aquella gama de sensaciones de placer al mismo tiempo, aquellos dos cuerpos dedicándose a hacerme gozar y sentir...y aunque no hubo penetración de su verga, tuve uno tras otro una serie de fantásticos orgasmos...quede exhausta... quien lo iba a pensar, mi hermana y mi cuñado mis maestros del sexo...y...me gradué con honores¡¡¡¡.

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