Me quito el sostén y me siento, abierta de piernas en la cama; recostada
de la pared. Entre mis piernas él, sin ropa, apoyado sobre mí y yo
sujetando las piernas con las mías para que no vaya a cerrarlas.
Comienzo
tocando sus piernas y subiendo a su torso despacio, rodeando su pecho y
bajando despacio y repito algunas veces hasta conseguir que se erecte
considerablemente.
A su vez, toca el interior de mis muslos
llegando hasta la parte de atrás de las rodillas que suele ser un buen
sitio para erizarme la piel si lo hace con la precisión adecuada.
Por
fin comienza el toqueteo en su falo y la reacción no se hace esperar,
se endurece y él se acomoda un poco más. Se la toco de arriba hasta el
final suavemente y acaricio sus bolas delicada pero firmemente. Agarra
mi mano para dirigir la presión y la aprieta fuerte mientras subimos y
bajamos despacio todo lo largo y ancho haciendo presión al llegar al
tope y aguantando ahí unos segundos mientras apretamos firmemente y
repetimos varias veces.
Pero ya quiero terminar así que
aumentamos la velocidad sin descuidar la presión. De repente se erecta
aún más y es como si tuviera vida propia; la suelto y veo su reacción
como queriendo llamar la atención. Sigo frotándolo ahora más rápido para
hacer que termine su recorrido al placer y aprieto fuertemente su punta
para esperar su descarga mientras, con la otra mano, juego con sus
testículos y él se limita a agarrarse fuerte de mis piernas y ver como
su pene se crece más. De nuevo a la velocidad como quien juega con una
pistola de agua subo y bajo y subo y bajo presionándolo y cuando siento
que su pene se mueve bruscamente sujeto su glande fuertemente y presiono
hasta ver mis dedos todos llenos de su jugo.
Y se deja caer sobre mí para reponer fuerzas mientras calcula la forma de devolverme el favor.
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