En una remodelación en la casa ve desnuda a su hija hasta que decide hacerla suya mientras duerme.
Hola! mi nombre es Gonzalo, soy un hombre de 30 años de edad, mido
1.79, de pelo y ojos negros, de piel blanca y delgado de contextura
normal. Vivo en Venezuela en un apartamento solo con mi hija Carolina ya
que mi esposa nos abandonó cuando mi hija tenía 3 años ya que no podía
cargar con la responsabilidad de tener una familia a sus 20 años de
edad.
Caro tiene 13, años mide como 1.65, es rubia de ojos azules igual a
su madre, es de piel blanca y con una figura que empieza a
desarrollarse.
Todo empezó hace algunos meses mientras remodelábamos el
apartamento. Consta de una sala-comedor bastante grande, una cocina
amplia, el cuarto principal con su baño y dos cuartos más con un baño
afuera. En la remodelación que estábamos haciendo íbamos a remodelar mi
cuarto que es el principal, el de Caro lo ampliaríamos y se construiría
un baño dentro que sea solo para ella, el tercer cuarto como le quitamos
una parte para ampliar el de Caro lo convertimos en un estudio y un
baño que quedaría para visitas.
Lo primero que arreglaron fue mi cuarto ya que era el más rápido,
solo duraron una semana en pintarlo y cambiarle la cerámica al baño, yo
mientras dormía en el cuarto desocupado, después vinieron los otros dos
cuartos y los baños, comenzaron a tumbar las paredes que comunicaban los
cuartos y la que daría entrada al estudio ya que quedaría abierto, es
decir a tres paredes. Una ves tumbadas las paredes caímos en fin de
semana, como el cuarto de Caro seguía con su cama y sus cosas solo le
faltaba una pared, ella siguió durmiendo allí.
El primer día del fin de semana en la mañana nos dedicamos a limpiar
un poco la casa ya que había mucho polvo, en la tarde una vez
finalizada la limpieza me senté a leer el periódico en la sala como
siempre lo hacía en mi sillón, pero al alzar la mirada vi algo que me
llamó la atención, como no había pared se podía ver al cuarto de Caro,
ella se estaba quitando la ropa porque se iba duchar, esa vista me hizo
voltear, pero volví a verla no se por que, será porque desde que se
empezó a desarrollar no se dejaba ver desnuda, vi sus pequeños
meloncitos con sus pezones rosados y abultados y los vellos que le
empezaban a nacer en el entrepierna, al igual que se le marcaban sus
primeras curvas en las caderas. En la noche cuando me trataba de dormir
lo único que venía a mi mente era Carolina, hasta tuve una erección
recordando lo que había visto.
Pasó el fin de semana y regresaron los obreros y ahora si tenían que
vaciar el cuarto de Caro, ella mudo su ropa y útiles escolares a mi
cuarto ya que tendría que dormir conmigo ya que era la única cama que
quedaba en la casa. Al llegar la noche que nos acostamos a dormir,
volvió mi erección sin explicación alguna, al ver que mi hija dormía a
mi lado. No entendía lo que me pasaba pero me sentía muy extraño.
Al día siguiente, yo salí a tomarme unos tragos con unos amigos y
regresé medio mareado, cuando entré al cuarto vi a Caro acostada en el
medio de la cama y medio desarropada, su camisón de dormir se le había
subido a la cintura y se le veían sus pantaleticas blancas, mientras me
ponía mi short de dormir, volvió mi excitación al verla así y me acorde
que de 6 a 8 había tenido entrenamiento de gimnasia y eso la hacía
dormir como un plomo, en las mañanas siempre la tenía que jamaquear para
que se despertara para ir al colegio. La volteé de medio lado para
poder acostarme y cuando la toqué sentí un escalofrío que me recorrió
todo el cuerpo y le comencé a acariciar el pelo, luego bajé a sus
caderas hasta sus piernas, le sobé su trasero por encima de sus suaves
pantaletas y la giré boca arriba, una vez en esa posición le subí el
camisón hasta los hombros y pude ver otra vez sus blancas teticas, no
pude mas con la excitación y mientras se las tocaba y chupaba
cuidadosamente con la otra mano me hacía una paja estupenda, paré antes
de acabar para bajar y abrirle sus piernas y tocar su tierno conejito y
así llegar a una formidable acabada. Le acomodé el camisón, la arrope y
después de lavarme me acosté a dormir.
Ya estaba obsesionado con mi hija ya que teníamos una semana
durmiendo juntos por que no terminaban el cuarto y siempre que podía la
espiaba mientras se duchaba o cambiaba, me cambiaba delante de ella para
que me viera desnudo y mientras dormía la acariciaba y besaba.
Al llegar el fin de semana ella tenía una competencia de gimnasia y
cuando llego la noche que se iba acostar a dormir, me pidió una pastilla
ya que le dolían un poco los músculos y en cambio le lleve a la cama
una para dormir, a la media hora ya estaba rendida, procedí a
desarroparla y quitarle el camisón por completo al igual que sus pantis y
dejarla completamente desnuda ante mis ojos. Le comencé a tocar y besar
cada rincón de su cuerpo, le chupé las teticas y bajé lamiendo hasta
que me topé con su pubis, le abrí las piernas y se lo chupé con esmero,
provocando que fluyeran líquidos de su conejito, luego me situé sobre
ella y apuntando mi erecto miembro se lo fui metiendo poco a poco hasta
que llegó a chocar con su himen y empujando un poco para quitarle su
virginidad y provocar mi mayor excitación y acelerando mis movimientos
llegar al orgasmo que le llenaría su interior de mi cálida leche. Luego
la limpié, la vestí y arropé para acostarme a dormir a su lado.
Al ella despertarse casi al mediodía me dijo que le dolía el
entrepierna y que tenía una pequeña mancha de sangre en los pantis y no
le tocaba la menstruación y yo le dije que seguro se había lastimado
cuando estaba realizando los ejercicios en la barra de equilibrio y ella
me dijo que era verdad, que su profesora les había advertido que con
este ejercicio le podía doler y hacer como si perdieran la virginidad.
Ahora cada vez que veo sus practicas o voy a sus competencia y veo
que realiza este ejercicio en la noche le doy una pastilla para el dolor
que en realidad es para dormir y le hago el amor cuantas veces quiera.
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