Hace unos días estaba yo volviendo de la calle cuando me encontré en
casa a mi amiga Charlize, que había venido junto con Kate y Jessica. El
motivo de la vista era que me querían dar una sorpresa por mi cercano
cumpleaños:
- ¡Que alegría de veros por aquí!
- Hemos venido porque hemos preparado algo entre las tres que te va a gustar, y veníamos a entregártelo.
- ¿Y qué es? Porque os veo de manos vacías.
- Somos nosotras.
- ¿Qué? No chicas, no, no os equivoquéis. Las tres tenéis vuestras respectivas parejas, ¿qué van a pensar?
- ¿Te crees que nos importa?
Kate y Jessica empezaron a desnudarse en medio del salón. Yo estaba
avergonzado, no fuera a ser que algún vecino desde el edifico de
enfrente nos viera, y rápidamente fui a bajar las persianas. Cuando me
di la vuelta Jessica se estaba sacando las braguitas negras que cubrían
su sexo depilado, mientras Kate ya estaba totalmente desnuda y Jessica
se sacaba el sujetador y se quitaba las bragas seguidamente.
Aquí tendría que hacer un inciso para describir un poco a mis tres
amigas. Charlize es una chica joven, de 25 años, rubia de ojos azules y
con un cuerpo muy sexy aunque delicado y no muy voluptuoso. Kate tiene
27 y una carita muy dulce (como Charlize) aunque una mirada muy
enérgica. Es pelirroja y tiene un cuerpo de modelo de pasarela, coronado
por las tetas más grandes de las tres amigas (muchas veces había
pensado yo de lo placentero que sería menearme la polla entre aquellos
turgentes y redondos pechos). Por su parte Jessica es una chica morena
(tanto de cabello como de piel, sus padres son inmigrantes), pero es una
preciosidad. Como yo le he dicho muchas veces, tiene la carita inocente
de una niña en el cuerpo sensual de una mujer, y eso pese a que es la
más joven de las tres (22 años).
Bueno, continuamos. Kate y Jessica me agarraron los brazos y me lo
pusieron tras la espalda, evitando todo movimiento por mi parte.
Charlize se acercó, y poniéndose frente a mí me arrancó la camisa que llevaba puesta, dejando al descubierto mi velludo pecho. Empezó a
acariciarme, y agachándose me bajó los pantalones y los calzoncillos. Yo
me revolví un poco, y acabamos cayendo al suelo, pero yo seguía siendo
dominado por ellas. Kate y Jessica tenían todo sus cuerpos sobre mis
brazos (impidiéndome que me moviera) y Charlize estaba sentada encima de
mí, sin meterse mi empinada polla por el coño.... aunque masturbándome
de la manera más sensualmente brutal que me lo habían hecho nunca.
Yo no podía resistirme más, el placer era inmenso, y cuando se
agachó, y confiando en que yo no me resistiría, se metió la polla en la
boca, exhalé un suspiro de placer y dejé que se deleitara en la succión
de mi verga. Mis manos ya no pugnaban por liberarse, sino por tocar, y
de eso se aprovecharon Kate y Jessica, que dejaron que les tocara bien
las tetas, el coño y el culo mientras Charlize me la mamaba. Tras
aquello las otras dos también se arrodillaron para mamarme el cipote, y
yo les di suficiente cantidad de semen a todas para que quedaran bien
saciadas de leche de hombre.
Hicimos un descanso, para que me recuperara de la triple corrida
bucal (y facial, porque también les eché por la cara, aunque eran unas
chicas muy aplicadas y se lamieron el semen de las caras unas a otras).
Pero poco después ya estábamos otra vez a la carga. Y es que aunque me
quisiera resistir, ellas me dijeron que su objetivo era dejarme la polla
como un guiñapo de una buena follada. Y es que por fin me dijeron el
motivo de esa “sorpresa”. Estaban cansadas de las constantes
insinuaciones que les hacía, y decidieron que me iban a reventar a
follar hasta que ya no me quedaran ganas. Eso era algo difícil, porque
me ponía muy cachondo con ellas, pero por intentarlo que no quedara...
Sólo puedo decir una cosa, y es que efectivamente tras aquello no
puede follar en tres semanas, e incluso me costó ir a mear de lo
dolorida que me quedó la polla. Pero mereció la pena porque accedieron a
todo. Las follé a las tres, les di por el culo a las tres, me meneé la
polla en las tetas de las tres, fui masturbado por las tres y me corrí
por la cara, el pelo, las tetas, el coño y el culo de las tres (y os
aseguro que cuando mi polla ya no expulsaba más semen, ellas continuaron
achuchando hasta que casi me arrancan el cipote). Lógicamente tras
aquello las insinuaciones por mi parte cesaron... porque disfruté mucho,
pero fue una experiencia muy dolorosa como para repetirla muy a menudo.
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