Me llamó mamá por primera vez (relato erótico de incesto)

Hola me llamo Juana Elia, tengo 45 años de edad y soy mexicana estaba equivocada; mí bebe no iba a hacérmelo por que me viera como a cualquier otra mujer sino como a su madre, eso me derrumbó.

CATEGORIA: INCESTO MADRE E HIJO

Mi hijo me llam¨mamá por primera vez

Hola me llamo Juana Elia, tengo 45 años de edad y soy mexicana, en realidad no solía ser muy abierta para contar este tipo de cosas pero comprenderán que luego de haber vivido lo que voy a contarles me he vuelto mas liberal y con menos prejuicios hacia el sexo en particular, de allí que me naciera la curiosidad por este tipo de sitios, por una parte después de haber hecho o que hice me sentí sumamente sola y necesitaba saber si había otras personas con el mismo problema o al menos que comprendieran lo que estaba viviendo; y por otro lado algo más simple: el morbo.

Bueno, como les decía, me case a los diecinueve años, para entonces ya estaba embrazada de un varoncito, al cual el padre nombró igual que él: Orlando, nombre que, luego de la separación con mi esposo procuré evitar pronunciar a toda costa, vivimos en casa de mis padres y hermanos yo trabajaba todos los días, y le procuraba todo lo que podía, paso el tiempo y nunca me di a la tarea de rehacer mi vida con otra persona, y mi vida sexual menos, creo que se debió a que mi única experiencia sexual fue con el padre de mi hijo y había sido muy desagradable el estaba ebrio y de no ser por que éramos novios, lo llamaría violación.

Cuando mi hijo estudiaba la secundaria supe lo difícil que es educar a un hijo, batallar por sus calificaciones, los cambios de conducta, y peor aun, lidiar con sus cambios hormonales, ni siquiera podía hablarle de sexo puesto que yo no tenia idea.

Los problemas no se hicieron esperar, encontraba mi ropa intima en lugares equivocados, a veces desaparecían un tiempo y aparecían ocultas y muy sucias en otra parte de la casa, llegue a encontrar mis panty medias desgarradas en su cuarto llenas de lo que parecía ser semen y no solo era mi ropa, sino la de mis hermanas también así que cierto día quise hablar con el, pero al entrar en su cuarto solo encontré un montón de hojas regadas en su cama, el contenido me alarmó, eran dibujos, hechos por el mismo, siempre fue un buen dibujante y ya había encontrado antes sus “obras de arte” pero esta vez la protagonista era una mujer muy parecida a mí, no quería creerlo, pero el titulo del dibujo derrumbó mis esperanzas, decía: “Mi madre tiene un culo delicioso”.

Seguí revisando horrorizada y había de todo, historias, historietas, mas de mis prendas intimas bajo su almohada, sentí una presión en el pecho cuando descubrí también fotografías mías tomadas mientras me bañaba, otras mientras dormía, y muchas de ellas estoy usando falda la mayoría mejor dicho, no sabia como manejar esa sensación tan desagradable que tenia en ese momento, el darme cuenta de que mi propio hijo tenia una obsesión sexual hacia mi era aterrador, ¿y si estaba enfermo? Pensé en llevarlo a un psicólogo, pero no soportaría que lo medicaran, o que me lo quitaran, no sabia que hacer, era dificilísimo estar a solas con el, me sentía incomoda, sentía su mirada pesadísima casi me desnudaba con ella pero era mi hijo a pesar de todo.

Todo fluyo así un tiempo, mucho tiempo en realidad, prefería que el tema no se tocara, me fui acostumbrando a esa sensación de miedo que presionaba mi pecho cuando me abrasaba, cuando me miraba, deje de usar faldas mis blusas no mostraban sino las manos y comencé a esconder mejor mis prendas intimas, no quería que pensara ni por un segundo que lo estaba animando a nada pero lo que no tome en cuenta era que estaba haciendo eso precisamente, al no poner un alto a su imaginación.

Luego de unos años, las cosas parecían haberse normalizado, pero en el fondo sabia que nunca iba a ser así, que mi hijo ya no me veía como a su madre sino como a cualquier mujer.

El 22 de enero de este año la familia se reunió para la fiesta de quince años de nuestra sobrina Brenda,( la primer protagonista de las obras de arte de Orlando mi hijo) en un salón de eventos, él por supuesto no iría como siempre así que ni siquiera le pregunte, estaba un tanto aliviada, puesto que como madrina de la festejada, debía lucir presentable, y estar lo mas relajada posible y si mi hijo iba, no podría estar ni muy arreglada ni iba a estar cómoda con sus miradas esas, llego la hora de irnos, no me despedí de el. Si me veía así seguro no me quitaría los ojos de encima, traía un vestidito negro que me había regalado mi hermano y un saco fresco porque haría calor, no pensaba usar medias, pero una pequeña cicatriz en la pierna me orillo a hacerlo,
La fiesta iba bien, baile mucho, me tome fotos con mis hermanos, con mi mama, y una amiga a la que invité, incluso bebí un poco, no tenia que estar al pendiente de Saúl (así le decimos de cariño a mi hijo), de repente, esa presión en el pecho otra vez, era Saúl, entrando al salón me miro de lejos y vino a saludarme, muy extraño, de su parte, porque apenáis me dirigía la palabra en casa, todo un caballero de hecho, no miro mis piernas ni una vez, por fin me trataba como a su madre, estaba muy alegre y platicaba con todos, eso me extraño aun mas pero me agradaba ver a mi hijo como un miembro mas e esta familia, así que me uní a esa sensación tan bonita.

Me levante a bailar, el no quiso así que mi hermano vino en su lugar , al terminar me senté nuevamente, toda la familia hizo un brindis y siguió la fiesta eran las ocho de la noche y comencé a bostezar, me sentía algo cansada, así que Salí para despejarme, en seguida me alcanzo Saúl, con un vaso de refresco, bebió un poco y me ofreció, de veras estaba acalorada y bebí la mitad, sentí confianza en mi hijo otra vez, y lo abrace, se sentía bien, pero sobre mi cadera, sentí un bulto endurecido restregándose voltee a ver a mi hijo, y sus ojos estaban vueltos los de un degenerado, forcejee con el pero era demasiado fuerte, o quizás estaba yo mas débil, de pronto el calor era insoportable, me quite el saco le dije que me sentía mal, y se ofreció a llevarme a casa.

Subimos a un taxi, el me abrazaba con fuerzas, y me decía que me amaba que quería estar conmigo por amor y que no me iba a dejar nunca, la cabeza me daba vueltas, ahí supe que me había puesto algo en el refresco, pero sus palabras sonaban tan bien, nunca me había demostrado su afecto, mucho menos me había dicho te amo, mis emociones estaban encontradas, acerco su boca a la MIA, y me dijo: TE AMO MAMI. Al sentir su aliento en mi boca algo en mi se desprendió, abrí los labios y quede a su merced, me besaba con desesperación, yo no podía defenderme, estaba muy débil , no quería hacerlo con el, estaba mal, era el peor de los actos, era MI BEBE, pero quería que me dijera otra vez que me amaba, me encantaba oír eso, ahí me di cuenta de que estaba equivocada; mí bebe no iba a hacérmelo por que me viera como a cualquier otra mujer sino como a su madre, eso me derrumbó.

Al bajar del taxi, estaba un poco mareada así que me abrace de el y entramos a la casa, tuve otra vez esa vieja sensación, pero esta vez me sentía diferente, ahora se que, lo que me haya dado estaba haciendo efecto, de pronto comencé a sentir sus manos mas y mas cómodas me llevó a su cuarto, el olor que antes me parecía impropio tan solo de percibirlo, ahora me causaba una perversa presión en el pecho my extraña.

Cerro las cortinas, el cuarto estaba oscuro le pedí que me dejara salir en verdad no quería hacer nada con el, por dios era mi hijo!, no lo hizo, cerro la puerta, y encendió la luz, me senté en la cama para evitar caerme al suelo, estaba bien mareada, el estaba muy nervioso, se quito la playera y se sentó junto a mi, trate de alejarlo, pero no cedía, me acariciaba las piernas, me besaba las nalgas con lujuria tierna, me veneraba como nadie, comencé a sentir cosas que no debía así que le pedí otra vez que me dejara, que no podía, le dije al fin, carajo!! Soy tu madre!!!!, grave error, eso lo encendió mas, se lanzo sobre mi, me bajo el vestido descubriéndome los senos, y de un bocado los tragaba con una sed implacable, mientras sus manos se adueñaban de todo lo que había bajo mi vestido, trataba de apretar los muslos pero su mano llego hasta mi sexo protegida aun por mi panty sin embargo sentí algo horrible, una contracción involuntaria, mis piernas se aflojaron, y mis ojos se nublaron x un segundo, creo que había sido el primer orgasmo de mi vida, pero con mi propio hijo?! Una lagrima calentó mi mejilla, y el la seco con su rostro, mami –me decía- te voy a tratar bien, te amo, ¿no me amas?, me acostó en la cama, me quito los zapatos y me trepo el vestido hasta arriba de las nalgas, me besaba los pies los olfateaba y se abrasaba de mis piernas inertes ya, pero no me quitaba las medias, ni hacia por desnudarme por completo, me puso boca abajo y metió la cara entre mis nalgas inhalaba con fuerzas y me amasaba todo, las piernas las caderas, me cubrí la cara, no podía soportarlo, me sentía sucia no solo por lo que en el fondo estaba permitiendo sino porque en el fondo comenzaba a disfrutar, deje de sentirlo sobre mi y al mirar de reojo, lo vi. Desnudándose rápidamente, nuevamente por instinto quise gritar para asustarlo y que se arrepintiera, pero la casa estaba sola, y el ni se inmutó, vi. su miembro bien duro, palpitante, y por la diferencia entre nuestras estaturas, iba ser mas de lo que podría soportar, trataba de cubrirme, de levantarme de la cama pero no me dejaba, me bajo las medias mientras forcejeábamos le jalaba el cabello para alejarlo, pero no funcionaba, me abrió las piernas y no podía quitármelo de encima, de pronto, sentí su pene entrando en mí, subita y lentamente, me quede paralizada, solo pude exhalar un gemido, en un segundo la metió toda dentro de mi vagina , estaba durísima y lo empujaba con mucha fuerza, al fin de unos minutos comencé a sentirme menos asustada, de hecho sentía muchísimo placer, porque no solo me estaba haciendo suya, sino que me besaba con ternura y me decía” mamita te quiero mucho” y cosas de ese estilo, cosas que nunca me habría dicho en otras circunstancias, al fin acabe por dejar de resistirme, y comencé a disfrutarlo mucho, no dejaba de compararlo con aquella forma tan desagradable en que su padre me lo había hecho veinte años atrás. Pero era mi hijo quien en realidad me hacia el amor por primera vez, pensar en eso mientras Saúl me penetraba la vagina con tal enajenación, que me provocó el inevitable clímax, es decir, un orgasmo extremadamente violento que me hizo arquear la espalda al momento de que mi vagina se convulsionaba una y otra vez, no sabia si llorar o que hacer cuando expulsé una descarga de jugos tibios fiera de mi vagina empapándolo todo, solo escuchaba el chasquido de nuestra carne chocando claro que el se dio cuenta

Acercó su cara a la mía y sin dejar de moverse dentro de mí, me dijo al oído, ves? Mami te dije que ese refresco te iba a ayudar mucho, y después de depositar algunos lascivos besos en mi boca abierta por la excitación continuó metiendo su pene, esta vez incorporado me alzo las piernas en sus hombros y por dios!!!, sentía que me iba a partir en dos, su miembro parecía desgarrarme por dentro gemí como una gata, y pujaba sin control ahora comprendía por que algunas mujeres se volvían locas por el sexo, cegada por la lascivia del momento, le dije: ven mi bebé! Quieres hacerlo con tu mamá flaca verdad? Soy tuya mi bebe soy tuya la cabeza me daba vueltas, y sin darme cuenta, movía las caderas junto con el, ¡era exquisito! Mi cama se tambaleaba como nunca, mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho, no se por que eche a llorar, si lo estaba disfrutando tanto a contra de mi voluntad pero lo disfrutaba y todos esos relámpagos de éxtasis me los daba mi propio hijo no teníamos perdón de Dios.

De pronto las salvajes penetraciones fueron disminuyendo, pero en ningún momento se detuvo, me saco el vestido como pudo porque yo no podía incorporarme y además estaba empapado de mi fluido, dejándome solo con las medias y mi panty, otra vez vino hacia mi cara y me beso como nunca me habían besado, no podía creer que mi hijo tuviera esa forma de besar , eso me encendió una vez mas, como pude, puse mis brazos alrededor de su cuello y le dije una vez mas: te amo… te amo mi niño le dije, se excito otra vez y volvió a clavarse muy profundo una y otra vez , cada vez mas y mas rápido, dios mío! No podía dejar de jadear,¡¡ había engendrado a un semental!! Y yo parecía una sumisa y obediente muñequita en su cama, me quitó las medias muy despacio y me separó las piernas tanto como pudo, y sosteniéndolas una en cada mano continuó haciéndome el amor igual o mas duro que antes sus testículos chocaban contra mis nalgas, yo ya veía mucho mas borroso que al principio, solo escuchaba cómo me decía: ¡mamita, mamita mamita linda!! Y parecía que la cama iba a vencerse de pronto luego de dos o tres brusquísimos empujones, un calor impresionante inundo mi vagina, ¡demonios!, no quería que eso pasara, en verdad creí que lo tomaría en cuenta, ¡que estúpida! Traté de alejarlo, porque su semen no paraba de chorrearse dentro de mi pero estaba tan aferrado a mi cuerpo que no pude hacer nada, me invadió el miedo, el asco, el remordimiento la culpa, pero sobretodo el placer, estaba brutalmente excitada también, y cansada, con sueño, la verdad… satisfecha.

No supe de mi hasta el otro día, Saúl me había llevado a mi cama y se aseguró de dejarme lo mas limpia posible, aunque sentía cierta resequedad en los senos, todo seguía normal y además de una relajación deliciosa, ya no sentía nada de culpa, de cualquier forma el era quien debería sentir culpa, por lo que me hizo.

Cuando nos vemos de frente esa tarde, todo estaba tan extraño, el estaba súper amable con todos en la casa, por fin ser comportaba como un hijo educado, y a mi luego de veinticinco años, comenzó a llamarme mamá.

Bueno creo que eso es todo, como verán, no soy muy buena escritora y en serio me abruma relatar algo tan fuerte y por demás íntimo para mi, en fin, me despido, y ojala mi hijo y yo recibamos sus comentarios, les agradeceremos sugerencias a la siguiente dirección de correo  telamamo888@gmail.com

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