El marido de mi amante se acosto con mi esposa

Hace un año conocí a Amelia, una mujer atractiva, con unas piernas hermosas, para que se imaginen las piernas, les comento que fue modelo para anunciar medias para dama de una conocida marca. Ella es tres o cuatro años menor que yo, también felizmente casada. Iniciamos como la gran mayoría, reuniéndonos a hablar o a comer como resultado de una actividad de dirección que nos unía. En una oportunidad la cite a mi oficina para que discutiéramos algunos temas que trataríamos en la reunión de la junta directiva de la cual éramos miembros. Ese día por aquellas cosas del destino mi secretaria tuvo que ausentarse por razones de salud y nos encontramos solos con Amelia, después de agotar el tema profesional iniciamos una charla mas personal, le ofrecí un trago y empecé a deleitarme con sus hermosa piernas que se veían desde el lugar en que estaba sentado. No sé si voluntariamente las abrió un poco para que las pudiera observar mejor, lo cierto es que tal ves debido a los temas íntimos que habíamos tratado, se veía algo húmedo entre sus piernas. Mi garrote se puso tenso y continué hablándole de relaciones extramatrimoniales y de lo ricas que eran. Me fui acercando y en menos de un abrir y cerrar de ojos mi mano estaba acariciando su entrepierna; subí la mano y con un movimiento ágil logre introducirla entre sus bragas. Que humedad tan rica, hice unos movimientos circulares sobre su clítoris y de ahí en adelante nos perdimos en el sexo. Nos desnudamos con rapidez y pude observar su hermoso par de tetas. La penetre sobre mi escritorio y entre gemidos de excitación nos vinimos un par de veces. Luego de este encuentro continuamos viéndonos y haciendo el amor, en diferentes lugares y formas, durante un año. En una ocasión fuimos invitados junto con mi esposa Amparo y el esposo de Amelia, Fernando, a una tarde de toros. Allí la pasamos como suele ser, compartiendo botas con bebidas diferentes. Al salir de la corrida nos esperaba una fiesta al aire libre. Bailamos cada uno con su mujer durante un buen rato hasta cuando a Fernando se le ocurrió sacar a bailar la mía, entonces yo saque a bailar a Amelia, con mucho disimulo le apretaba su cuerpo y le rozaba sus muslos con mí pené que ya se estaba poniendo tieso; el caso fue que al buscar con mi mirada a mi mujer para estar seguro de que no se daba cuenta de lo que estaba pasando, no la encontré, Fernando se la había llevado bailando y estaban fuera de mi vista. Considero prudente contarles que Amparo siempre ha sido una mujer recatada, bonita, esta en los cuarenta pero muy bien cuidada, unas tetas duras y de buen tamaño, hermoso rostro, muslos bien formados y duros, un culo bien parado u un monte de venus que en su protuberancia le hace juego con el culo y tiene una cuca bien apretada, debido a que los hijos los tubo por cesárea. Continuando con mi relato, al terminar la segunda pieza musical regresaron y continuamos hablando. Yo había quedado algo incomodo de imaginarme que a mi esposa la había alejado Fernando de pronto para poderle hablar o para apretarla. Por un buen espacio de tiempo, continuamos bailando cada uno con su pareja, hasta que tuve que ausentarme al baño; cuado regrese, Fernando estaba bailando nuevamente con Amparo, mi esposa, desde donde yo iba, pude observar como le pasaba con suavidad su paquete por su entre pierna; a ella se le traslucía en la cara que la presión de la verga de Fernando la excitaba y respondía con leves golpecitos de su pierna que Fernando recibía con gusto en su miembro. Ver a Amparo con esa cara de lujuria creada por otro hombre me éxito mucho. Continuamos brindando y bailando hasta que termino la fiesta. Debido a que nuestra casa de campo quedaba mas cerca del lugar en que nos encontrábamos, invitamos a Amelia y a Fernando a que pasaran la noche en la habitación de huéspedes. Al llegar, les ofrecimos un trago y varios tragos mas, lo cierto es que yo creo que nos hicieron trampa a Amelia y a mí porque los dos quedamos los dos fundidos de la borrachera en la sala de la casa. Al despertarme con ganas de ir al baño vi a Amelia durmiendo placidamente sobre el sofá, me dieron ganas de acariciarle las piernas que las tenia entreabiertas pero me contuve al pensar que podrían vernos y no sabia en donde estaría Amparo y Fernando que no los veía. Pase buscándolos por los cuartos y por ultimo, en el altillo de la casa escuche algunos ruidos, subí con mucho cuidado, sin hacer ruido y pude observar como Fernando colmaba de besos a mi mujer al desnudarla, le quito la blusa y desabrocho su brasier y empezó a besarle uno de sus senos, mientras que le hacia círculos en el pezón del otro. Ella respondía de muy buena gana metiendo su mano entre el pantalón de Fernando y sacando su instrumento aceitoso, lo sobajeaba de arriba a abajo; él metió dos dedos entre el coñito de Amparo y empezó a hacerle un mete y saca con sus dedos mojados por el liquido de mi mujer, ese que me había prodigado tantas dichas, producia ahora un dulce chasquido. Acto seguido la poso con mucho cuidado sobre la cama y se desnudo completamente. Desde donde yo estaba, pude ver la suavidad con la que le abrió las piernas, y observe su abertura mojada y palpitante que demostraba cuanto estaba gozando, él le beso los muslos y fue subiendo lentamente hasta pasarle un varios lengüetazos por su cuquita, pero sin detenerse mucho tiempo allí. Pensé que seguramente tenia afán de penetrarla pronto para poder sentir la verdadera posesión. Le puso su miembro en la entrada de la rajita procurando de metersela con suavidad, no niego que es bien dotado y tal vez eso acelero el apetito de Amparo quien rápidamente rodeo con sus piernas la cintura de Fernando y con un movimiento pélvico fuerte y ansioso hacia arriba, se ensarto para comérsela toda, como diciendo ¿qué haces afuera?. Empezaron los movimientos rítmicos y luego vinieron los desaforados acompañados de gemidos ahogados, seguramente pensando en no despertarnos ni a Amelia ni a mí. Pude ver los testículos de Fernando golpeándole las nalgas a mi mujer y los movimientos peristálticos de su vagina rodeando su verga, cada entrada y salida lo que hacia era sacar mas líquidos, como si fuera un pistón. Los movimientos y los espasmos de un orgasmo al mismo tiempo no se dejaron esperar mucho tiempo. Yo sin tan siquiera haberme tocado mi miembro también solté mis chorros. Fernando saco su verga húmeda mojada por la combinación de los dos y se la ofreció a Amparo, ella empezó a lamerla como limpiándola al mismo tiempo que iba girando su cuerpo hasta colocar su abertura en la cara de Fernando quien hábilmente empezó a pasarle su lengua por su empapada vagina; se veia el esfuerzo que hacia por meterle toda la lengua en su cuquita intentando devolverle el placer que sentia porque Amparo habia desaparecido con lujuria entre su boca la verga de Fernando, él le metía la barbilla, intercambiandola con la mano que casi se la metia toda, no habia visto nunca a mi mujer tan dilatada, pero sobre todo tan exitada. El nuevo orgasmo se hizo imperioso y los dos se contorsionaron cada uno apretándole las nalgas al otro. Amparo se tomo todo el semen que le pudo quedar dentro de su boca. Solo en ese momento me di cuenta que Amelia estaba detrás de mí observando lo que ocurría. Alcanzamos a escuchar que Amparo le comento a Fernando “ que delicia y que bien nos hemos vengado de los muy ladinos que pensaron que no nos habíamos dado cuenta de lo que tenían, tenemos que repetirlo con mas tranquilidad, crei que no me podria comer todo eso que tienes”. Fernando le respondio que hacia mucho tiempo la había deseado pero que jamás había pensado que sus fantasías se le harían realidad, que le habia gustado la forma como le aprisionaba su pene con los movimientos de su vagina, que ya tendrian tiempo para hacer lo que no se hacia en casa. Con Amelia bajamos con mucho cuidado y nos hicimos los dormidos en la sala. A la mañana siguiente desayunamos y como si no hubiera pasado nada. Acordamos con Amelia que por el momento nos les contaríamos a nuestras parejas que habíamos presenciado su primer polvazo y que ese intercambio continuaría siendo un secreto para no restarle emoción. Desde entonces, mi mujer ha puesto en practica varios truquitos que me hacen sentir bien en la cama con ella, aunque yo se quien se los ha enseñado, cuando le pregunto donde los aprendió me responde que son los consejos de las revistas sobre sexo. Yo me imagino la mano de verga que se sigue comiéndo con Fernando.

Cenando con amigos

Hola mi nombre es Carolina tengo 33 años y estoy felizmente casada con José quien tiene 35 años, y les queremos contar una aventura que tuvimos hace un mes. Yo soy flaca de mediana estatura con un pompi regular y hasta el año pasado tenia muy pocos senos, problema que se soluciono gracias a unas prótesis inmensas. Después del implante y los estupendos pechos que me pusieron, imagínense la emoción que tenia que comencé a comprar nuevas camisas que permitieran que mis pechos se vieran provocativos, cosa que a mi esposo lo pone cachondo ya que le encanta el exhibicionismo, tanto que cada vez que algún vecino del edificio del frente se asoma, José disimulando la situación me pone a pasear por delante de la ventana para que me observen. En fin estos eran los juegos eróticos que practicábamos hasta el día que sucedió la aventura que le queremos contar. Resulta que un día invitamos a nuestra casa a una pareja de amigos que viven en una ciudad vecina y que teníamos dos años sin ver, por supuesto al ver ellos mis nuevos pechos, no pude evitar ser el centro de la conversación, debo decirles que Ana (Mi amiga) tiene muy pocos senos y por supuesto el tema de las prótesis les llamo la atención tanto a Ana como a Luis (su esposo) y surgieron preguntas como que tan traumática es la operación, cuanto dura, se pierde el tacto en el pecho o se siente que son prótesis cuando se tocan, en fin termine mostrándole a Ana mis pechos para que los observara y los tocara y luego le contará a Luis, para animarlo y ella ponerse unos pechos como los míos. Ese día en la noche fuimos los cuatros a cenar y luego a un lugar nocturno donde presentan a diferentes cómicos de nuestra ciudad (Caracas), durante toda la velada pude notar como Luis no dejaba de mirar mis senos, claro de una manera muy disimulada, cosa que me ponía incomoda ya que no es lo mismo que me la viera un vecino por la ventana a que me la trate de ver un amigo por la camisa, en fin José mi esposo se percato de la situación y me lo comento, hasta ahora pensamos que Ana no se percato de la situación, en fin la noche continuo entre tragos y chistes y más tragos hasta estar todos completamente ebrios. Al llegar a casa Ana y Luis se fueron a dormir y nosotros nos quedamos en la sala tomándonos otro trago y a reírnos por la cara que ponía Luis al tratar de ver mis senos, situación que a mi esposo lo tenia bastante cachondo, más o menos a la hora de estar en la sala se apareció Luis, en ese momento mi esposo y yo estábamos bailando y el cierre de mi vestido estaba casi a la altura del ombligo debido a las caricias que mi esposo estaba suministrando a mis senos, yo al ver a Luis hice el intento de subirlo ya que se podía apreciar fácilmente gran parte del sostén , sin embargo, mi esposo de una manera muy disimulada me tomo de la mano evitando que lo subiera, es más, trato de bajarlo situación a la que preste resistencia. José me pidió que le preparara un trago a Luis y luego comenzamos a conversar y bingo apareció el tema de mis senos, Luis comento que Ana se las quería poner pero el pensaba que se sentirían diferentes a lo que José y yo le dijimos que no que todo era igual, con la única diferencia que eran mucho más grande, pero Luis no lo creía, diciendo que no era lógico que al tacto fuera igual, ya que el seno ahora tiene una masa de silicona y nunca podría ser lo mismo, nosotros le explicamos que la prótesis se coloca por detrás de los tejidos del seno, sin embargo, el insistía a tal punto que mi esposo le sugirió que me tocara un seno, a lo cual, Luis y yo nos negamos. José empezó a decir que cual era el problema que Luis los tocara, que al fin de cuenta para hacerme la operación muchos hombres, médicos, pero hombres al fin me la habían tocado y hasta visto un montón de veces, bueno tanto dio hasta que Luis me toco el seno por encima de la camisa, claro de una manera muy tímida y respetuosa, apenas rozando sus manos contra mi pecho. Esta situación puso a mi esposo al rojo vivo, sirvió otra ronda de tragos y me saco a bailar, luego empezó a tocar mis senos, a tratar de sacarlos del sostén y del vestido, yo me aparte de el ya que estaba fastidioso con la tocadera delante de nuestro amigo, sin embargo, esto no sirvió de mucho, al sentarme le dijo a Luis que lo mejor de la operación es que no quedaban marcas e insistió en que le mostrara mis pechos, esta ves si que me quede impresionada al oír a Luis diciéndome ¡Si Carolina no hay ningún problema es simplemente para ver como quedan!, carajo ya el amigo estaba cachondo y la moral con tantos tragos la tenia por el piso. Al poco tiempo ya estaba mi esposo sacando mis pechos del sostén y al rato estaba yo con el vestido completamente abierto mostrándome en sostén y bragas, y mi esposo quitándome el sostén para que viera la caída del seno, en este momento yo estaba completamente mojada y al agarrarme mi esposo e iniciar sus masajes en mis senos quede a sus ordenes, hasta que sentí que mientras mi esposo me besaba y acariciaba mis tetas Luis estaba bajándome las bragas, simplemente no hice el menor intento de evitarlo y deje que continuara, sentí su boca en mi ano, tratando de meter su lengua e insertando sus dedos por mi vagina, esta situación hizo que tuviera un orgasmo, era la primera vez que alguien diferente a mi marido me tocaba por estas partes, Luis se dio cuenta de los lubricada que estaba al punto que prácticamente me metió toda su mano y con el flujo de mi vagina aceito mi ano para atravesarlo con su dedo gordo y moverlo a gran velocidad. Mientras tanto mi esposo me tenia su pene en la boca y me presionaba la cabeza contra su estomago de tal manera que casi no podía respirar, en eso Luis saco sus manos para aparecer entre ellas su polla, en ese momento mi esposo reacciono y le dijo a Luis que tocar si, pero el único que folla con Carolina soy yo, y me puso en cuatro patas y me penetro delante de Luis, yo al ver la polla de Luis tan recta le eche una mamada mientras que sus ojos solo veían mi raja mientras que mi esposo me metía todo su miembro y sus dedos se metían en mi ano el cual sufrió mucho al momento de acabar Luis ya que con los dedos que tenia adentro me jalaba hacia el. Definitivamente fue una experiencia muy fuerte para nosotros, al terminar con esta locura todos estuvimos de acuerdo en no repetir más esta situación y jamás contarle a Ana lo sucedido. Sin embargo, nosotros después de esa experiencia hemos practicado otras pero no con personas conocidas, en otra oportunidad les contaremos.

Un trio para mi esposa

Busca la forma de hacer un trío, la mejor forma sería que su mujer no lo supiera de antemano. Desde hacia tiempo queríamos repetir la experiencia de compartir una noche de placer en trío formado por nosotros dos y otro caballero, sin embargo diversas circunstancias no nos lo había permitido e igualmente no habíamos logrado contactar la persona idónea. De otra parte queríamos que para esta ocasión se dieran dos condiciones: que Liz no estuviera enterada de antemano de lo que pudiera suceder sino que pareciera que el contacto se diera de manera casual y surgiera en el momento y segundo, que de ser posible fuera con una persona joven que le permitiera a Ella tener el control sobre la persona, esto es, que no tuviera mucha experiencia. Debo recordar que Liz es una mujer madura pero con un hermoso cuerpo y en especial con un culo redondo y parado, con una energía sexual tremenda cuando se siente animada además de una gran dosis de coquetería y morbosidad que le permite fantasear, sintiéndose toda una puta de un cabaret de lujo. Volviendo a la narración, hace un tiempo había contactado a un joven estudiante de ultimo semestre, que me llamó la atención por su discreción y por su manera respetuosa y deferente con que trataba a las personas mayores, por tal motivo acordé con El que Yo asistiría en compañía de Liz a una taberna en donde se pudiera bailar y una ves allí El la invitaría a bailar a lo cual Yo accedería, buscando establecer las condiciones para que se desarrollara la fantasía. La situación se presentó un poco diferente, pues el sitio estaba muy poco ocupado y la inexperiencia de Alfonso no le permitió sacarla a bailar, sin embargo tuvo los suficientes arrestos para presentarse al rato en la mesa de nosotros como un antiguo conocido mío a quien invite a sentarse con nosotros; transcurrido unas minutos, le pidió a Liz que bailaran ante lo cual Yo la animé para que lo hiciera, bailaron un disco y luego Yo la saque a bailar, entonces me comento que había sentido como Alfonso estaba excitado porque a pesar que no habían bailado muy pegados Ella le había notado la verga bien parada contra la pierna, Yo le sugerí que le siguiera el juego lo cual acepto pero advirtiéndome que no fuera a esperar que sucediera algo esa noche pues era la primera ves que lo veía y no quería que se fuera a formar una idea equivocada, en fin se había comido todo el cuento como se lo habíamos preparado. La siguiente ves que bailaron no pude observar lo que sucedió pues a pesar que Alfonso estaba totalmente de acuerdo conmigo, sentía pena de que Yo lo viera, sin embargo cuando nuevamente Yo la saque a bailar, Ella me comentó que le había colocado la chocha bien contra El y que le había permitido que le tocara el culo por encima del vestido e incluso habían llegado a besarse, también me comento que Ella estaba súper-exitadísima y que sentía que le bajaban hilos de jugos de su chocha por las piernas, desafortunadamente esa noche Liz no se coloco un traje muy atrevido lo cual no me permitió comprobarlo allí mismo, sin embargo se había colocado un vestido largo pero amplio sin medias y con una hermosa tanga de encaje tipo seda dental, por lo que se le resumían los jugos por los lados de la diminuta prenda, nuevamente me advirtió que quería gozar así pero que esa noche no sucedería nada, que tal ves otro día, ante lo cual no le insistí. Ella se dirigió al baño y aproveche para decirle a Alfonso como estaban las cosas y que la última acción que nos quedaba era que fuera El quien le propusiera ir a otro sitio, igualmente le dije que no sintiera pena de que Yo los observara bailando. Así fue como a la siguiente ves que salieron a bailar, pude observar a mis anchas y con mucha excitación, como Liz se le restregaba descaradamente contra su verga moviéndose como si la tuviera clavada allí mismo, también cuando ella le cogía las manos a El y se las ponía sobre su culo para que se lo estrujara e igualmente cuando Ella descaradamente le pasaba la mano por la verga y se trenzaban en largos besos con lengua, en fin, estaban que se culiaban en la pista sin importarles que estaban siendo observados por los pocos asistentes, eso me excito más pues les veía a esta gente la cara de idiotas creyendo que Yo en cualquier momento iba a formar un escándalo, pues sus mentes son tan cerradas que no pueden entender las cosas más allá de lo cotidiano y rutinario. Cuando regresaron a la mesa Liz me dijo que pidiéramos la cuenta y que nos fuéramos los tres para un motel pues quería estar con los dos, Yo me sorprendí un poco ya que ella se había negado sistemáticamente a que esa noche invitáramos a Alfonso, sin embargo me alegró y excitó que hubiera tomado esa decisión, mientras esperábamos la cuenta y la cancelábamos le pregunte porque había cambiado de parecer y me respondió que estaba como una yegua de mojada y que la había súper excitado el hecho que Alfonso le hubiera dicho directamente que quería estar con Ella en un sitio más intimo, al mismo tiempo Yo le metí la mano bajo el vestido y pude darme cuenta que estaba hecha un charco de jugos. Salimos y nos montamos en la camioneta nuestra y por lo tanto los tres en el asiento delantero con Liz en la mitad, con una mano le levante la falda y empecé a acariciarle la chocha, mientras tanto Alfonso solo se limitaba a mirar de reojo, entonces Ella le cogió la mano y se la coloco sobre sus tetas al tiempo que lo besaba y se abrazaba a El, de esta manera se fue entregando al goce y empezó a preocuparme que estábamos todavía muy lejos del motel a donde íbamos ya que Liz estaba que se culiaba a Alfonso allí mismo y me estaba haciendo incomodo el manejar queriéndose abrir totalmente de piernas, más cuando yo había retirado mi mano de su chocha y Ella la había reemplazado por la de Alfonso, en esos momentos me acorde que hacia poco tiempo habían inaugurado un nuevo motel por el sitio en que transitábamos y me dirigí allí inmediatamente, afortunadamente no pusieron problema al ver que ingresábamos tres personas y tuve que calmar a Liz mientras entrábamos pues estaba que no se aguantaba las ganas de culiarse a Alfonso. Una ves nos cerraron la puerta de el garaje, me baje de la camioneta y empecé a subir los escalones, sin embargo me detuve y al observar hacia atrás vi que Liz había colocado a Alfonso contra la pared y Ella de espaldas a El y subiéndose el vestido le restregaba el culo contra la verga de El ayudándose con la camioneta para hacer mas presión sobre la verga, luego decidió subir pero lo hizo con las manos de Alfonso posadas en el culo de Ella y con el vestido levantado por detrás. Ya en la habitación, me desnude completamente y me ubique en la cama a observar como Liz se abrazaba a Alfonso, restregándose contra El al tiempo que lo iba desnudando y despojándose ella del vestido hasta quedarse en tangas, luego Yo me acerque a los pies de la cama y le acariciaba el culo a Liz, notando lo empapada que estaba, entonces se recostó encima mío y abriéndose de piernas se corrió la tanga para que Alfonso le acariciara la chocha con la verga sin metérselo, luego ella se volteo y se metió mi verga entre la boca empezando a mamármela mientras Alfonso le acariciaba el culo que lo tenia embobado, así me fui corriendo hasta la cabecera de la cama y mientras me lo mamaba, con la ayuda de ella, Alfonso le clavó la verga en la chocha haciéndola dar un respingo de placer. Era tanta la excitación que yo sentía que no me aguante y me vine en un tremendo chorro que fue a dar contra su cara y las tetas, entonces volteándose y colocándose boca arriba con las piernas bien abiertas, le cogió la verga a Alfonso y se la introdujo de un solo golpe en su chocha que precia una piscina, afortunadamente Alfonso a pesar de su juventud resultó un buen culiador y aguanto lo suficiente hasta hacerla venir en un orgasmo que la hizo brincar de placer al sentir que le dieron toda la verga que pidió hasta quedar rendida de cansancio y placer. Desafortunadamente ya era muy avanzada la madrugada y tuvimos que suspender la sesión, quedando pendiente un próximo encuentro para hacer realidad otras fantasías.

Intercambio de pareja

Con el tiempo, me fueron apeteciendo practicar cosas nuevas... Tengo 27 años, mi nombre es Andrés y llevo 4 años saliendo con una chica que se llama Judith, que tiene 25. Mi relación con ella siempre ha sido muy buena, estoy muy enamorado de ella y en el sexo funcionamos muy bien. A ella le encanta practicarlo y disfruta con todas las posibilidades que ofrece el sexo. Es capaz de tener varios orgasmos seguidos y si por ella fuera tendríamos sesiones de sexo sin fin, pues ella se correría una vez tras otra. Yo al principio también me contentaba con practicar el sexo con ella, pues es una chica muy atractiva con muy buen tipo moldeado en años de gimnasio y con unos pechos grandes y muy bien hechos. El único inconveniente era que a mi, con el tiempo, me fueron apeteciendo practicar cosas nuevas. Yo se las planteaba a ella medio en broma medio en serio, para ver su reacción: intercambio de parejas, tríos, verla a ella con otro... Ella no se enfadaba pero decía que no, que se podía estropear nuestra relación... Yo deduje que la idea también le atraía pero que en efecto tenía miedo de las posibles consecuencias, pues ella también está muy enamorada de mi. Pero la verdad es que yo no me quitaba de la cabeza la idea de verla a ella con otro (o con varios, así podría disfrutar durante más rato de sexo), mientras yo estaba con otra. Tenemos una pareja de amigos con los que siempre salimos, vamos a cenar y a tomar unas copas. El se llama Carlos y tiene 28 años y ella se llama Ana y tiene 24. Ella es bastante mona de cara, pero lo mejor que tiene es su cuerpo: es delgada, alta y tiene unos pechos absolutamente perfectos. Desde siempre me he sentido atraído por ella, aunque mi amistad con Carlos (antes de que yo empezara a salir con Judith) y mas tarde Judith han impedido que haya intentado algo con ella, aunque siempre he tenido la impresión de que yo le atraía a ella. Una vez hablando con Carlos de sexo, nos explicamos las cosas que les gustaban a nuestras respectivas parejas: a Judith, solo que le acariciaras un poco los pechos, ya empezaba a gemir y se ponía muy caliente: a partir de ese momento era tuya y podías hacer con ella lo que quieras. Ana, según me explicaba Carlos, era un poco más mojigata, aunque una vez empezaba ya no había quien la parara. Carlos me llego a confesar que Judith le parecía muy atractiva, y me pregunto si a mi Ana también me lo parecía, a lo que contesté afirmativamente. Luego me preguntó que si Ana no fuera su novia si me gustaría tirármela. Me sorprendió la pregunta, y le dije que nunca había pensado en eso (lo cual era una absoluta mentira), que no me lo había planteado, pero el insistió y reconocí que desde luego no me importaría acostarme con ella. El me dijo que también le gustaría acostarse con Judith, ya que le atraían mucho sus pechos (el tenía fijación con los pechos grandes y aunque Ana los tenía muy bonitos, no eran tan grandes como los de Judith). Empezamos a hablar de la posibilidad de hacer un intercambio de parejas. La idea nos excitaba un montón, pero también teníamos nuestros reparos en como afectaría a nuestra amistad y la relación con nuestras parejas. Empezamos a pensar también en si ellas aceptarían. Yo le dije que Judith, una vez empezado todo, se dejaría llevar, porque cuando se pone caliente no se controla. El me dijo que el tema de Ana estaría más difícil, pues era bastante pudorosa para temas de sexo. Al final, nos olvidamos del tema y no volvimos a hablar de ello en mucho tiempo. Mientras, con Judith, fuimos progresando en el tema del sexo, practicando nuevas posturas, grabándonos en vídeo mientras hacíamos el amor,...; pero cada vez que quedábamos con ellos y veía a Ana, me imaginaba acariciándole los pechos, el culo (que también lo tenía perfecto),haciendo el amor con ella... Un día le expliqué a Carlos que Judith y yo habíamos grabado videos, haciendo el amor, haciéndome ella una mamada... Carlos se sorprendió bastante. Le pregunté si le gustaría verlos, a lo que me contestó que si, pero que cuando viera a Judith se la imaginaría haciendo esas cosas, a lo cual yo no puse ninguna objeción. Un día que vino a mi casa le puse la cinta de vídeo y se puso súper cachondo, como yo me hubiera puesto si hubiera visto a Ana hacer el amor. Se tuvo que ir al lavabo para masturbarse porque ya no podía más. Volvió a salir el tema del intercambio de parejas y hicimos un plan. Al cabo de dos semanas, en una de las frecuentes cenas que hacíamos en casa de alguno para celebrar cualquier cosa, empezamos a beber y a hacerlas beber a ellas más de la cuenta, con brindis y juegos varios. Al final íbamos todos bastante colocados. Entonces pusimos música y empezamos a bailar, al principio cada uno con su pareja, luego los cuatro juntos agarrados y luego cambiamos de pareja. Yo me agarré fuerte a Ana acercándola hasta que nuestros cuerpos estaban muy juntos y ella no opuso ninguna resistencia. Notaba sus pechos contra el mío y al poco rato mi erección era total. Ella tenía que notarlo a la fuerza, pero no dijo nada. Mientras, vi que Carlos también estaba bien pegado a Judith e iba bajando la mano poco a poco hacia el culo de Judith. Yo estaba super caliente pero no me atrevía a dar el paso definitivo y lo mismo le pasaba a Carlos. Ellas de momento se dejaban hacer. Tal como habíamos quedado Carlos y yo, nos volvimos a juntar los cuatro y poco a poco entre bromas y risas las fuimos llevando a una habitación a oscuras. Al entrar, cerré la puerta y grité: -¡Todos a la cama! y todos nos lanzamos a la cama de matrimonio gritando y riendo. En medio del revoltijo de piernas, brazos y cabezas no me fue difícil distinguir a Ana; me abalancé sobre ella y empece a besarla. Ella no podía saber a ciencia cierta quien la estaba besando, pero se dejó llevar. Al poco rato oí que los otros dos también estaban enganchados, lo cual acabó por ponerme más caliente todavía, pues me imaginaba a Judith con Carlos y me excitaba muchísimo. Pero lo que más me gustaba era tener a Ana por una vez para mi y me decidí a disfrutarlo. Empecé a subirle la falda y tocarle las piernas por el interior del muslo, que tal como me había dicho Carlos, para romper una posible resistencia inicial, la ponía muy caliente. Luego empecé a tocarle su redondo y duro culito. Notaba por su respiración que ella empezaba a estar caliente también. Volví a los muslos para enseguida pasar a acariciarle el sexo por encima de las braguitas que, tal como pensaba, ya estaban un poco mojadas. Al cabo de un rato pasé a desabrocharle la blusa, muy poco a poco, besando y lamiendo cada centímetro de su cuerpo, disfrutando cada momento. Cuando llegué a sus pechos, turgentes y con los pezones muy duros, empecé a lamerlos con delicadeza. El placer era infinito: había soñado tantas veces con esos pechos, los había imaginado tantas veces tras el biquini o tras el el jersey ajustado, insinuándose en toda su perfección, que no podía creerme que los tuviera para mi, que podía disfrutar de ellos cuanto quisiera. Ella había empezado a gemir. Al lado nuestro, y tocándonos en muchos momentos, estaban Carlos y Judith. Imaginé que Carlos estaba acariciándole los pechos, que era lo que yo le había dicho que ponía más caliente a Judith. Ella estaba gimiendo de tal forma que tal como la conocía yo, sabía que debía estar que no podía más. Al momento oí una cremallera que bajaba y enseguida un gemido de placer, seguido del típico ruidito que se hace cuando se hace una mamada. La idea me pareció muy buena y bajándome los pantalones, acerqué mi polla a la boca de Ana, la cual en cuanto noto el contacto con sus labios los abrió y empezó a recorrerla con una dulzura increíble. Sus labios y su lengua envolvían mi polla, recreándose, chupándola, lamiéndola, haciéndola crecer más aún si cabe. Al cabo de un rato le aparte la cabeza, pues estaba a punto de correrme, y sabiendo que posiblemente no tendría otra oportunidad, quería tirármela al menos una vez. Le quite las braguitas totalmente empapadas y me dispuse a penetrarla. Al lado oí como Carlos se quitababa los pantalones y al cabo de un momento oí un gemido de placer de Judith super intenso, por lo que deduje que ella había sido penetrada. En uno de mis movimientos note que era Judith la que estaba encima de Carlos y se iba moviendo poco a poco, disfrutando también al parecer del momento y queriéndolo hacer durar. Yo estaba muy caliente en ese momento: saber que Judith le había hecho una mamada a Carlos, que se lo estaba tirando; que yo tenía a Ana debajo mío, con el sexo muy húmedo y deseando ser follada por mi y que iba a disfrutar de todo su cuerpo como siempre había deseado. La penetré con fuerza. Ana, dio un grito de placer. Una vez dentro, me propuse disfrutar yo también del momento y hacerlo durar. Empecé con movimientos muy suaves, de un lado a otro, en circulo, sacando casi del todo mi polla y haciendo jugar mi punta con su clítoris. Sus gemidos eran cada vez más intensos, pero yo seguía controlándome, besándole en la boca con suavidad, lamiéndole los pechos y los pezones con delicadeza, lo cual le ponía aún más caliente. Al mismo tiempo oía como al lado Judith empezaba a cabalgar con fuerza encima de Carlos y por los gritos que daba sabía que estaba empezando a correrse. Según lo que aguantara Carlos podía estar así un buen rato, teniendo un orgasmo tras otro y disfrutando como una loca. Cuando ya no podía aguantar más, empecé a follarme a Ana con todas mis fuerzas a lo que ella respondió, después de tanto rato de contenerse, con una serie de gritos de placer que indicaban claramente que se estaba corriendo. Aguanté todavía un rato más, en el cual ella tuvo varios orgasmos. Al cabo de un rato, note como Judith paraba de cabalgar encima de Carlos. Hubo varios movimientos en la cama y al cabo de un momento volvieron a empezar. Alargué la mano para notar que estaban haciendo y noté que Carlos se la estaba tirando por detrás. El me había comentado más de una vez que le encantaba esa posición, pero que a Ana le parecía que era de "guarra" hacerlo de esa forma, por lo que no lo hacían nunca así. En cambio, a Judith le encantaba ser salvajemente penetrada por detrás y muchas veces se ponía a cuatro patas para que yo me la tirara, por lo que deduje que sería ella la que había tomado la iniciativa de salirse y ponerse en esa posición. Además, ella sabía (yo se lo había explicado) lo que a Carlos le gustaba hacerlo por detrás y que Ana le dejaba, lo que le debió de dar más morbo todavía. Imaginé lo que estaría disfrutando Carlos... A mi se me ocurrió la idea de probar con Ana. Sabía que ella estaba muy caliente y que era probable que accediera. Saqué mi polla y le hice girarse boca abajo en la cama. Le levanté la cadera con suavidad y al ver que ella no ponía ninguna objeción se la metí hasta el fondo de golpe. Empece nuevamente con suavidad, disfrutando del placer de tirarme a Ana por detrás, cuando ni siquiera dejaba a su novio hacerlo. La verdad es que si por delante estaba buena, por detrás no desmerecía en absoluto. Mientras, oía y notaba, porque estábamos tan juntos que nos tocábamos todo el rato, como Carlos había empezado a penetrar con fuerza y rapidez a Judith. Ella no paraba de gemir y gritar. Se estaba corriendo una vez tras otra. Yo ya no pude aguantar más y empecé a embestir a Ana con todas mis fuerzas, descargando en cada embestida todo el deseo contenido durante tanto tiempo. Ella no paraba de gritar y gemir. Al cabo de un rato oí el grito de placer de Carlos que me indicaban que se estaba corriendo dentro de Judith yo también descargué todo mi semen en el interior de Ana. Fue el mejor polvo de mi vida. Nos quedamos un rato jadeando todos y al cabo de un rato ellas se fueron cada una a un baño. Detrás fuimos nosotros, esta vez cada uno con la suya. Estaba nervioso por la situación que se acababa de producir. Aunque yo sabía que me había tirado a Ana y que ella se había tirado a Carlos, y ella también lo sabía, como no habíamos hablado para nada y la habitación estaba completamente a oscuras, siempre podía quedar la duda de si realmente había pasado lo que había pasado, por lo que hicimos como si nada, nos duchamos y salimos ya vestidos de la ducha. Fuera estaban Carlos y Ana sonrientes, por lo que deduje que ellos habían optado por la misma opción que nosotros. Nos despedimos y quedamos en vernos otro día. A partir de ese día, con Judith se me abrieron nuevos horizontes en el sexo.

Puteando a mi esposa

Cuando un ex-amante llamó a mi mujer yo la convencí de que se dejara invitar y se lo diera. Fue tan excitante que luego planeamos e hicimos algo más excitante. Desde que Sandra y yo nos noviamos cogíamos casi todos los días y varias veces. Ella vivía donde una tía que trabajaba y yo casi ni iba a trabajar por quedarme tirando. Casi siempre estaba todavía en pijama y yo llegaba la desnudaba y le daba verga que da miedo. Ya casados, empezaron nuestras fantasías que incluían otros hombres entre los que estaban sus anteriores amantes y otros que nos imaginábamos o que conocíamos en fiestas o en bares. En una ocasión la llamó por teléfono el primer amante que había tenido que era un tipo casado tío de una de sus amigas. Era mucho mayor que ella y le había desvirgado a los 17. Me arrechaba enormemente que ella me contara lo que el tipo le hacía : se citaban al medio día en la oficina de él. El la desnudaba y le metía el dedo gordo del pie en la vagina antes de ponerla a mamárselo. Finalmente se la comía aunque no era nada creativo y siempre lo hacían a lo misionero. Cuando la llamó le dijo que quería verla nuevamente a lo cual ella se negó. Cuando me contó le pregunté si no le gustaría que el tipo se la volviera a comer, y se sonrojó. Me excitaba tanto la idea de que el tipo se la cogiera que se lo dije abiertamente y la convencí de que lo llamara pero que el creyera que yo no sabía. Al fin lo logré y oí la conversación; él le recordó la primera vez y hablaron de cuando la desvirgó en un paseo en el baño de la finca de recreo en una madrugada. Quedaron de salir. Yo me encargué de que estuviera súper apetitosa. Le compré ropa interior atrevidísima, una blusa de seda blanca que permitía adivinar sus pezones y una minifalda negra con medias superveladas y liguero en sus muslos que, por cierto, son absolutamente divinos igual que sus enormes senos y sus pezones perfectos. Llegado el día el tipo quedó de recogerla en casa de sus padres y así sucedió. Yo me quedé en el apartamento súper excitado imaginando como se la estarían gozando y me masturbé cuatro o cinco veces. La esperé despierto y cuando llegó no estuve tranquilo hasta que me contó con detalles lo sucedido. El tipo la recogió y la invitó a comer a un restaurante. Allí hablaron del pasado y se iniciaron la cogidita de mano, la mano en la pierna y los ojos devorando sus senos. Como estaba previsto, la invito a ir a un motel y ella aceptó. Ya en el auto le acarició las piernas y le metió la mano entre la blusa. Tan pronto llegaron la tumbó en la cama, la desnudó sin mayor preámbulo, la acarició y la poseyó. Aunque fue rápido ella se sintió muy caliente por saber que yo estaría excitado de imaginar que se la comían y porque hacía tiempo que no estaba con otro hombre. Pasamos toda la madrugada follando. Estaba más caliente que de costumbre y planeamos otros encuentros más intensos. Fue así como yo le insistí que invitara a otra de sus ex quien era uno de los que más se la había follado, tenía una verga grandísima y además era muy guapo y más de una vez la había llamado para pedírselo. Concertada la cosa, lo invitamos a nuestro apartamento y allí decidimos ir a bailar los tres. Mi esposa estaba por supuesto divina y vestida de manera muy sugerente. Quedamos en que dejaría que el se tomara algunas libertades. Ella ya sabía que el loco se lo juntaría y no escatimaría oportunidad de tocarla. Yo fui varias veces al baño y oculto entre la gente vi como le tocaba los senos y la apretaba contra su pubis. Después de una horas y unos tragos le dijimos que continuáramos bebiendo algunas copas en casa.. Se le notaba la arrechera y a mi mujer también. Estaba coloradísima. Cuando llegamos, servimos algunas copas, hablamos y yo propuse el jueguito de las prendas a lo cual el aceptó entusiasmado pero con extrañeza. No podía seguramente creer que yo le estaba poniendo en bandeja los encantos de mi mujer que el conocía tan bien y deseaba a morir. No tardamos en estar desnudos y en iniciar penitencias de besos y toqueteos. Teníamos las vergas tiesas. La de él mucho más grande que la mía y lista para lo que viniera. Le pregunté a mi mujer si le gustaba esa verga. Un poco avergonzada y sonrojada dijo que sí. Le dije ¡cómetela! No tuve nada que rogar y se la introdujo en la boca y empezó a darle una mamada agitada. El me miró como pidiendo aprobación de tocarla y le dije "hazle lo que se te antoje". Le cogió las tetas con delicia, la besó y la puso de pie. La inclinó ligeramente contra una silla, le metió el dedo excitando su clítoris y se la clavó. Yo me situé al frente mirando fijamente a los ojos a mi mujer y gozando el placer que sentía. Le daba con fuerza casi con violencia, ella gemía como loca y se dejaba hacer. Yo empecé a acariciarla y se lo puse a mamar. Luego él la sentó sobre él y le enfiló la verga hasta bien adentro. Nunca la había visto tan arrecha. Luego nos fuimos a la cama y nuevamente le clavó su falo poniéndola en cuatro. Amanecimos dándole verga por delante y por detrás y morbeseándola por todas partes y de todas formas. La pusimos a ofrecérsenos como puta, a vestirse y hacernos estriptis, a masturbarse, a chuparnos el culo y la chupamos insaciablemente haciéndola venir varias veces. Fue una noche deliciosa que ya planeamos repetir con situaciones más atrevidas.

Mi hermanita adorable

Recuerdos de mi hermanita.

Hola, mi nombre es Luis e ingrese buscando en el internet a algunas personas con las cuales pudiese dialogar acerca de lo que me paso, todo comenzó desde mi niñez soy el tercero de cuatro hermanos tres de ellas mujeres, el medio económico en la que nos movíamos no era el mejor, así es que mis padres trabajaban mucho y nosotros teníamos mucho tiempo para jugar, claro, que el que era mas metido era yo.

Para que la casa no quedara a solas nos separaron en dos grupos para estudiar en dos turnos por lo cual me quedaba con la mayor y la menor de mis tres hermanas, así con tanto tiempo libre y la casa a disposición luego de hacer nuestras tareas jugábamos al doctor en la cual nos inspeccionábamos mutuamente y luego imitábamos a nuestros padres nos metíamos debajo de la cama jugando con nuestros cuerpos, los contactos a esa edad son superficiales mas erotismo que penetración la verdad es que si bien es cierto estos juegos no son los mas adecuados , la falta de orientación de personas mayores y la curiosidad de todo niño hicieron que involuntariamente descubriéramos nuestras sexualidad de esta manera, a medida que crecíamos mi hermana mayor dejo esos juegos cosa que no paso con mi hermana menor 2 años, con la cual los juegos siguieron , y con la cual descubrimos sensaciones nuevas.

Jenny como se llamaba, era dos años menor era muy pegada a mi siempre estaba a mi lado nos encerrábamos en mi cuarto mientras mi hermana mayor quedaba en el suyo, supongo dedicándose en preocupaciones propias de su adolescencia, estaba mas cómoda sin nosotros.

Jenny y yo pasábamos horas conversando y hablando de nuestros amiguitos de escuela, charlábamos y nos pegábamos juntando nuestros cuerpos, jugábamos a las luchitas y terminaba pegado a la espalda de ella, ella tocaba mi miembro que aun no estaba desarrollado y tenia pequeños vellos que ella observaba detenidamente.

- jaja- soltaba una risa y decía ¡que curioso! , ¿Por que, lo tienes así?

Entre risas y burlas sacaba mi pequeño miembro para que ella lo pudiera observar, con curiosidad agarro mi miembro y al tocar este empezó a hincharse y ponerse erecto.

-y ahora porque ha crecido.

-Es por ti Jenny eres mi novia.

-Pero se que a ti te gusta otro chico de tu salón .

-No Jenny solo me gustas tu .

Jugábamos a los novios y nos besábamos , no eran besos maliciosos sino era mas inocencia que otra cosa, lo hacíamos por que nos gustaba hacerlo , nadie nos dijo que estaba mal.

Estos juegos casi siempre terminaban con mi miembro entre sus nalgas , aunque durante los primeros años no hubo penetración eso no significa que no nos corrimos varias veces , entenderás que a esa edad las hormonas se encuentran alteradas y saltando, que bien se sentía.

Muchos de nuestros juegos eran basadas en lo podíamos observar en la televisión, novios que se daban besos apasionados, la manera como el hombre lograba calentar a su mujer besándola empezando desde la pierna hasta llegar a ese lugar tan bello como es el monte de Venus, fueron lo que marcaron nuestras siguientes exploraciones, así es que un buen día empecé a besarla entre los muslos subiendo hasta llegar a ese lugar que soltaba un olor que a mi me desconcertaba,

cuando llegue observe por primera vez el sexo femenino sentí su olor, vi sus vellos pubicos que recién empezaban a formar una pequeña sombra al lado de sus labios vaginales, acerque mi nariz para reconocer su olor y observe como dentro los pliegues daban paso a un orificio pequeño , orificio que hasta el momento no sabia que tanto nos deparaba, acerque mi lengua como había escuchado a un amiguito en mi salón de clases y empecé a frotar un pequeño bultito que sobresalía entre sus pliegues, allí mi hermana en un momento determinado empezó a moverse como si estuviera un poco ansiosa dando pequeñas pataditas al aire hasta que en un momento determinado puso ambas piernas rígidas y soltó un !AHHHH ¡¡ había descubierto una lugar que durante muchos años nos dio mucho placer.

-bésamelo- le dije

Ella empezó con timidez a besármelo .

-!Ay¡ con cuidado, me había hecho ver las estrellas, al rozarme con sus dientes, !sin morder¡

-Así esta bien -Jenny- lo chupaba como si fuera un helado .

-Si, así me gusta mas.

Cuando descubrimos que nos gustaba besarnos ahí nuestras encerronas en mi cuarto fueron mas continuos , a mi hermana le gustaba que la besara su sexo (creo que nunca cambiara eso)

Besarnos nuestros sexos fueron por mucho tiempo nuestra mayor preocupación por muchos años , todo esto siguió así, hasta cuando tenia 17 años tiempo en la que ingrese al servicio militar , ahí mis compañeros de armas me hicieron conocer todo lo referente al sexo, de sus conversaciones de lo que hacían en la intimidad con sus enamoradas hicieron que mi imaginación trabajara a mil y mis ganas de tener sexo de verdad aumentaran, asi es como al regresar a casa ya tenia en mente hacer de mi hermana mi mujer , cuando nos encontramos solos en forma casi como casual le empecé a rozar mi pierna por sus muslos ( nos encontrábamos viendo TV en su cuarto, lentamente fui haciendo mas fuerte el contacto y empezó el juego nos empezamos a lanzar las almohadas y terminamos como antes debajo de las sabanas pero ya algo había cambiado, le baje el calzón y empecé con la lamida de su hermosa y deliciosa vagina , siempre me gusto ver la cara de mi hermanita cuando cambiaba sus expresiones , ( es algo que hasta ahora me fascina la expresión de la mujer cuando siente el placer de sentirse mujer deseada) cuando ella empezó a respirar mas rápidamente y sentí que su vagina se encontraba realmente húmeda, la voltee boca abajo sobre el colchón y apunte desde atrás a su vagina y empecé a empujar, ella intento en un momento salirse pero no pudo pues mi cuerpo se encontraba sobre ella y seguí empujando hasta que sentí como si se resbalara y entro, sentí húmedo dentro de ella , ella se quejo y dijo ah! seco y se quedo callada yo empecé a meter y sacar veía como mi miembro ingresaba en el cuerpo de mi hermana , (tu aun no sabes el morbo que produce eso , el tener sexo de por si es delicioso pero a eso se le da un valor agregado que es el incesto, te lleva hasta el limite ) cuando acabe sobre su espalda ella se bajo la falda pues aun lo tenia puesto y se fue en silencio, Pero desde aquel día las cosas cambiaron si no la buscaba ella me buscaba, ya habituados al incesto disfrutábamos cada vez mas , sacábamos espejos del baño y nos encerrábamos en el cuarto nos veíamos a través del espejo nuestros cuerpos unidos por nuestros sexos , Tuve mi primera enamorada a los 20 años la verdad es que no la necesitaba ,no crees?.Pero todo lo bueno acaba así es que ingrese a la escuela militar pase mucho tiempo en actividad me destacaron lejos de casa y a mi regreso después de 4 años las cosas habían cambiado ella estaba embarazada y se caso, luego de eso las veces que nos hemos encontrado no tratamos el tema , es como si nunca hubiese pasado nada , pero en el silencio de la noche los recuerdos a veces me abruman y vuelven aquellos momentos cuando nos besábamos mutuamente nuestros sexos ,se como se siente el sabor a sexo por primera vez, ella fue la que chupo mi miembro por primera vez, se que ella debe sentir y pensar lo mismo ella fue mi primera vez, mi primera mujer.

Muchas veces cuando el sentimiento de culpa la invadía bastaba que le besara por encima de la ropa para que se dejara hacer, me recreaba y disfrutaba mucho chupando esa vagina .

El incesto que viví no fue algo traumático pienso que fue muy gradual como para poder saber disfrutar del sexo , aprendí a acariciar , besar y disfrutar de cada centímetro del cuerpo femenino, se que en el sexo no se debe ser egoísta y pensar en ella antes de uno mismo, se que después de tener sexo aun en la mujer queda todavía el deseo de ser protegida y querida , y lo se. por que ella me decía –abrázame fuerte- después de llegar al orgasmo , a ella le gusta eso y a mi me empezó a gustar también.

Después de tanto tiempo no se si ella piensa lo mismo creo que si, pues también fui su primera vez , me lleve su virginidad conmigo , y eso creo que me convierte en algo mas especial muy aparte de ser su hermano, ¿no creen ustedes?

La enfermedad de mi madre

Cuando un hijo cuida de su madre enferma...

Había pasado algo más de un año desde qué me había instalado en casa de mi madre. Tras mi divorcio con Esther la madre de mis hijos había quedado cómo cuándo empecé, quizá hasta peor: sin nada. Pero allí estuvo siempre ella, mi madre para apoyarme y consolarme en los momentos angustiosos qué siempre trae consigo una separación. Su salud mental se deterioraba con los días. Con 72 años cumplidos el maldito Alzheimer había aparecido en nuestra familia. Mi hermana Hortensia la acompañaba a la consulta aquélla nefasta mañana cuándo el doctor le dió la noticia.

Resolvimos qué ella regresara a Seattle en el otro extremo del país y arreglara algunos asuntos pendientes y que luego regresara con mi sobrina Ellen para compartir las afanosas y tristes tareas qué nos esperaban. Cuando mamá regresó a la casa todo aparentemente marchaba de modo natural; alguna que otra vez me hablaba como si yo fuera su nieto mayor Andrés - mi hijo - y otras me tomaba por papá que ya estaba fallecido desde mucho tiempo atrás, pero por lo demás todo iba bien dentro de su enfermedad, es decir se bañaba sola aún y se vestía sin ayuda, había aceptado el 'no más cocina' que le impuse desde el primer día y no salía de casa por el barrio alarmando a nuestros vecinos ni cosas así.

Aquélla noche de abril en que comenzó todo habíamos llegado de una fiestecita de niños en la que se buscan huevos pintados que previamente los mayores han escondido y ella estaba radiante de felicidad mostrándome su canasta llena de huevos multicolores regalo de la anfitriona, entonces inició una extraña conversación...

Sabes Turo qué el niño se disgustó con Carmen su noviecita y se han peleado? - dijo mirándome a la cara fijamente. Turo era como ella llamaba a mi padre y 'el niño' evidentemente era yo.
Me sorprendió qué recordara a Carmencita mi primera novia del colegio dentro de su desorientación
y esperé en silencio.
Me escuchaste Turo?
- Si, mamá te escuché - atiné a decir.
Por qué me llamas mamá?... por favor estoy hablándote en serio -
Eh...se han peleado?..ésas son cosas de muchachos, ya se arreglarán - le contesté para seguir el curso de las cosas.
De pronto ella se incorporó del sofá y comenzó a quitarse la blusa cómo si nada y yo rápidamente la tomé por los brazos para impedírselo.
Qué pasa mi amor?...no te apetece?-
Qué dices mamá?-
No me llames más así qué no eres mi hijo... cumple con lo tuyo y deja de inventar evasivas -
Traté de pensar con rapidez pero su enojo ahora era evidente y definitivamente era con mi difunto padre con quién estaba enojada.
No sé exactamente por qué la dejé hacer pero en apenas unos segundos estaba desnuda ante mi ojos en la penumbra de nuestra sala y alargó sus brazos hasta dar con mi cuello. No podía reaccionar ante todo aquello, así de súbito y fue cuándo me besó levemente primero pero partiendo sus labios luego y hurgando en mi boca con su lengua. Nunca había tenido pensamientos o fantasía sexuales con mi madre pero el calor del momento que generó su beso y sus caricias era más de lo qué mi lujuria podía y debía evitar a toda costa. Habían pasados más de dos semanas desde mi último encuentro con un cuerpo de mujer y saber que ella me deseaba aunque fuera en la figura de mi padre me excitaba sobremanera. Mi boca cedió y permití qué la lengua intrusa de mi querida madre tocara la mia en un total desafuero. Mis manos cómo en un rito llegaron a sus tetas qué estaban caídas por la edad y a su vientre todo fláccido qué me excitaba sobremanera. Sus nalgas todavía eran redondas y se conducían hasta sus caderas con cierta gracia debo admitir. Si embargo lo qué más
me impresionó - 'excitó' sería más apropiado - fue su pubis nada ralo qué según pude notar se extendía hasta el interior de sus ya gastados muslos. No pude separarme de su boca o no hice todo lo posible cuándo sus huesudas manos ya invadían mis calzoncillos y mi miembro se erguía a la espera de sus ancianos dedos.

Hoy estás más excitado mi amor...y hasta más grande diría yo - y me apretó la verga con una fuerza poco usual par una mujer de sus años. Sin dejar de acariciar y pellizcar sus nalgas mi boca encontró uno de sus pezones y ella gimió suavemente. Era largo y algo inclinado hacia debajo con algunos pequeños pelos qué para sorpresa mia hicieron latir mi erección descomunalmente. Lo chupé con delicadeza y lo recorrí una y otra vez. Mamá casi gritó con la nueva sensación para luego surrurarme que la vaciara. Mis dedos ya revoloteaban en su entrepierna y con toda la ternura que tan sólo un hijo puede brindarle a su madre anciana estimulé su inflamado clítoris para llevarla hasta dónde ella quería y yo ansiaba con desespero.

Chúpame Turo, qué no quiero venirme sin qué tu boca cubra toda mi chocha - y rodeó mi cabeza con sus brazos para guiarme hasta su mismo centro.
Tiernamente la empujé hasta que logré recostarla al sofá y me arrodillé ante ella para darle ésos momentos de felicidad qué tanto necesitaba... sus piernas se abrían de a poco dejando al descubierto sus enormes labios vaginales qué brillaban cómo pequeñas luces en aquél ambiente. Mi madre se había humedecido con nuestros juegos y deseaba mi lengua suave y cálida en la calidez y la suavidad qué siempre aguarda en una vagina cuándo va a ser (m)amada.

Mordí con extrema sensibilidad los abultados labios exteriores del sagrado lugar desde dónde mi hermana y yo habíamos llegado al mundo y con mis dientes halaba su bello púbico incrementando la tirada hasta qué la oí decir : ' asi...sigue asi '. Dos de mis dedos llegaron hasta su interior para iniciar cortos viajes de ida y vuelta mientras que mantenía la presión de mis labios sobre su ahora duro y amenazante clítoris. Tras varios minutos de movimientos de legua y dedos y una
tremenda dosis de mi saliva y sus secreciones llegaba el orgasmo de aquélla mujer que aún en el ocaso de su vida iba a ser capaz de enseñarme algo totalmente desconocido para mi.

Me vengo...me vengo Turo..chupa...chupa duro...ahora... - y de pronto me separó bruscamente y eyaculó con fuerza sobre mi nariz y labios. La sorpresa de aquél incomparable hecho me hizo mirarle a los ojos pero sus manos tomaron con ágil maniobra mi cabeza para sumergir mi cara en la entrada de su sexo una vez más. Quería más de mi boca.

Su frágil cuerpo se estremeció con gran espasmo y sus dedos herían mi sienes en un intento de no permitir que mi boca se alejara de aquella descomunal erupción vaginal. Sus fluidos eran copiosos y aunque trataba de tragar casi sin respirar todo cuánto emanaba de mi madre algo viscoso resbalaba abundantemente por el interior de sus muslos llegando hasta la cubierta del asiento mismo.

Permanecí frente a ella arrodillado con mi cara aún entre sus delgadas piernas mientras ella con los ojos cerrados y recuperando el ritmo normal de su respiración entretejía sus dedos en mi pelo en una caricia maternal.

Nunca habías visto una mujer eyacular? - me dijo mientras seguía jugando con mi cabello.
Eh...para ser franco...nunca, jamás... -
Las próximas veces vas a ver un par de sorpresas, mijo -
Mijo?..soy Turo mi amor... tu querido esposo Turo...-
A Turo nunca le gustó ni tan siquiera olerme el chocho, mucho menos chupármelo cómo tu lo hiciste. No estoy tan loca como creen.-
Mamá...perdón...yo... - ella me interrumpió.
Ya sabía yo qué te gustaban las ancianas, hace años supe lo que tuviste con mi amiga Delia...la muy descarada me lo contó en detalle y desde entonces me había propuesto tenerte mi niño -
Yo también creo que te he deseado siempre pero temía confrontarme a mi mismo. Mi amor por ti es incondicional madre mía. -
Calla y acaríciame de nuevo que tengo algo entre mis nalgas reservado para ti... tu padre tampoco era muy amigo de meterla en mi culo.

La tía Mago

Abelardo y su primo Toño son iniciados por su bella tía, iniciando así una larga y azarosa historia de incesto.

No lo van a creer cuando les cuente todo lo demás, pero mis fabulosas experiencias de incesto adolescente empezaron con un juego que podría parecer homosexual, pero que fue continuación y preludio de los juegos infantiles o, mejor dicho, salto de ellos a lo siguiente.

Desde niño, mi hermana y yo jugábamos al sexo, Armábamos orgías con sus muñecas y, en ausencia de mis padres nos tocábamos. Más de una vez froté mi pequeño pene erecto con la delicada piel de su cosita. Pero cuando ella tenía 10 años se negó a seguir jugando y pasó un tiempo en que yo extrañaba nuestros juegos. Más de una vez participó en nuestros juegos mi primo Toño, tres meses menor que yo. Pero no voy a hablar aquí de juegos infantiles sino de sexo adolescente.

Un sábado de principios de vacaciones de verano Alicia mi hermana y yo me quedé a dormir en casa de mis primos Mariana  y Antonio , que vivían a tres calles de la mía. Mis tíos y Mariana se fueron y Antonio y yo nos quedamos jugando y hablando de sexo, hasta que nos empezamos a vestir con la ropa de su hermana. Mariana era una linda nínfula, muy bonita, y Toño y yo estábamos empalmadísimos con sus braguits y sus faldas. Los tres teníamos por la época de que hablo más o menos la misma estatura (1.64 o 1.65) y, delgados como éramos, las falditas, las blusas, nos caían relativamente bien. Por fin, enormemente excitados y temiendo la vuelta de mis tíos, nos metimos a la tina para bañarnos, pero ahí,. desnudos y excitados, la cosa se puso peor y, no se cómo, nos empezamos a tocar. Fue él quien dijo "siendo agujero, aunque sea de caballero". Creo que yo estaba más caliente que él porque accedí a ser penetrado primero y fui enculado con ayuda de la espuma del jabón. Honestamente me gustó, me gustó por el nivel de excitación, por la calentura de los cuerpos jóvenes, por lo prohibido de las circunstancias.
Ni siquiera eyaculó: no sabíamos nada, me metió el pito y lo dejó inmóvil, quieto dentro de mi, hasta que le dije que ya estaba bien y entonces lo sacó. Es un milagro que haya podido meterlo, aunque sin duda contribuyeron mi disposición y ayuda.

Cuando me la sacó yo tenía una erección descomunal y la suya distaba de haber se apaciguado. Se puso en posición y estaba yo por metérsela cuando la puerta del baño se abrió y apareció mi tía Mago. Yo alcancé a echarme hacia atrás, pero no tan rápido que no fuera casi obvio lo que Toño y yo hacíamos.
Margarita se sentó en el excusado, frente a la tina:

-Niños -dijo-. Llegué hace veinte minutos porque me llamó Mariana grande para pedirme que los cuidara, pues regresarán muy tarde. Y llevaban tanto tiempo aquí, y haciendo ruidos tan raros, que decidí entrar a ver qué maldades estaban haciendo... ¿es que son homosexuales, o qué?

-No tía -pude decir luego de tragar gordo-. Siempre nos han gustado las niñas, pero las niñas no existen ni quieren darnos nada.

-No tía -completó Antonio-. Nos calentamos y sin saber cómo llegamos a esto. Es la primera vez... y la última. ¿No le dirás a nuestros padres, verdad?

Margarita siempre había sido la tía consentidora, la que nos cuidaba, además de la oveja negra de la familia. Tenía 27 años, once menos que mi madre, la que le seguía en edad de los seis hermanos García, una pudiente familia de la ciudad de XX. Nació por un descuido de los abuelos y se casó muy joven debido a un embarazo inesperado. Estaba divorciada y vivía en una casa heredada de mis abuelos sin dar golpe: la pensión del ex marido y la herencia paterna le permitían dedicarse a no hacer nada, aunque muchas veces, de niños, nos cuidaba. La queríamos mucho y era nuestra confidenta.

Y era muy guapa: mis fantasías favoritas, desde dos o tres años atrás, consistían en que mi querida tía Mago me desvirgaba, me terminaba de criar, me hacía su hombre. Delgada y de anchas caderas, de fuertes piernas y redondos pechos, ojos negros como la pena y cara de muñeca, era un manjar y, según supe luego, medio puta o puta y media. Medía 1.66 y sus medidas (se las tomamos en su momento) eran 94-62-93: un cromo.

-No, no se los diré -dijo Margarita-, pero tenemos que hablar seriamente ustedes y yo. Aunque de momento les voy a hacer un favor, para que salgan pronto del baño, pues no se pueden quedar así. Levántense -ordenó.

Ahí estábamos los dos mocosos, de pié, con tremendas erecciones y ella, con su vaporoso vestido de algodón se acercó a nosotros, tomó mi verga con la derecha y la de Toño con la izquierda y nos masturbó. No se Toño, pero yo veía estrellas. Su suave mano acariciaba y exprimía con gran precisión, para mi deleite, hasta que alcancé el primer orgasmo verdadero de mi vida. Luego dijo.

-Ahora enjuáguense y vístanse rápido.

Lo hicimos, mientras yo pensaba: "Se lo pido, se lo tengo que pedir, debo decirle que es mi más ferviente anhelo, que la quiero mía". Sin duda Toño pensaba algo parecido, algo acorde a nuestras largas charlas sobre el tema.

Salimos a la sala con nuestros pijamas. Mago nos esperaba leyendo y cuando nos vio, nos encaró:

-Así que les urge tener sexo... ¿no son aún demasiado chicos?
-No tía querida, ya no. Mi cuerpo me lo exige todos los días, y todos los días me gasto, me desperdicio pensando en mujer -le dije.
-Yo, punto más que lo mismo -dijo Toño.
- Pero ni tenemos novio ni, aunque tuviéramos, accedería, por más que le prometiéramos cuidarla: esta ciudad, querida tía, y mi ciudad, están aún en la colonia -dije yo.
-Ellas también quieren, pero no se dan permiso. He dado besos y tocado chichis y nalgas, pero aunque estén ansiosas, aunque su cuerpo les pida más, no se dejan ir más allá -dijo Toño.
-Lo hemos platicado mucho, Mago -y era cierto-, pero parece que no hay más remedio que seguir vírgenes largo tiempo más o desquitarnos con una prostituta, lo que me sería horrible.
-Dices, tía -terminó Toño-, que somos demasiado chicos todavía, pero nuestros amigos de 16 y 17 están igual que nosotros, y más obsesionados, enfermos ya.

No había mucho que añadir a este monólogo a dos voces, así que nos quedamos callados, mientras Mago nos veía largamente. Yo también la veía, su bella figura y sus imantados pechos, cuya redondez, cuyos erectos pezones se mostraban claramente tras la ligera tela del vestido: pensé "no trae sujetador!". Finalmente, dijo:

-Pues sí. Parece que mis niños se están convirtiendo en hombres.

Hubo otro largo silencio y preguntó:

-Así que piensan en mujeres... ¿a qué mujeres querrían tener?
-A muchas, tía -dije yo, después de pensarlo-, pero, con tu perdón, tu eres la primera de mi lista.
-Y de la mía -añadió rápidamente Toño-, desde hace dos años que fuimos a Acapulco...
-Tenías un biquini tan breve... -interrumpí.
-Y te veías tan guapa...
-Y te queremos tanto...

Nos callamos otra vez, hasta que ella empezó a reírse fuerte, muy fuerte. Otra vez teníamos los pitos bien parados, abultando la tela de las pijamas.

-Vaya, pues, qué cosa. Qué valientes y osados mis niños... y a mi en mi repertorio si me falta pervertir a dos adolescentes... a mis queridos sobrinos, pero ¿son conscientes del peligro?
-Si... -dije.
-Nadie, nunca, sabría nada-, completó Toño, tan aterrorizado como yo: ¡iba a pasar!
-Pues bien, niños queridos, echen un volado para ver quien será el primero.
Gané el volado y Mago dijo:
-Toño querido: metete otra vez a la tina. Llénala, espérame ahí, en el agua tibia, sin ver ni oír, en lo que termino con Abe. Trata de pensar en ovejitas, en partidas de ajedrez o en los números primos a partir del 2.

Toño se fue y Mago, con su vaporoso vestido, se acercó a mi y me besó. Éramos entonces de la misma estatura y nuestras bocas y cuerpos embonaron perfectamente. Sentí a través de la franela su fuerte y duro cuerpo, y creí que me moría: mi tía amada, la mujer de mis sueños, estaba en mis brazos.
Me desabotonó la camisa y me sacó el pantalón mientras mis manos exploraban sus curvas, la suavidad de su piel, la dureza de sus músculos, su nuca, el cuello, mientras recordaba, muerto de miedo y gozo una letra de Sabina "y yo que nunca tuve más religión que un cuerpo de mujer". No traía ropa interior, o más bien dicho, se la había quitado mientras nosotros terminábamos de bañarnos y mi mano, bajo su vestido, sentía sus duras nalgas.

Me sentó en una silla del comedor y me acarició la verga muy despacito. Se quitó el vaporoso vestido con un solo movimiento, dejando frente a mi sus grandes y firmes pechos y la abierta herida de su sexo: no hacían falta más preparativos, pues mi verga estaba tan firme como una verga puede estarlo y su sexo escurría perfumados fluidos.

Yo la veía como un creyente a su dios, como un náufrago a sus salvadores. La vi inclinarse sobre mi sin soltar mi miembro, la vi colocar mi cabecita en la anhelada entrada de su vagina y mi pene, mi cuerpo entero sintió un choque de placer inexplicable. Comprendí la obsesión por el sexo y me juré que viviría para ese placer, para buscarlo y tenerlo. Sería un servidor de venus... me lo juraba mientras ella me acogía en su cálida vagina, mientras ese músculo divino se abría, se amoldaba a los delicados tejidos de mi pene.

Mago bajó sobre mí hasta que mi verga toda estuvo dentro de ella, hasta que fuimos uno. Me abrazó llamándome "niño querido" y, sin moverse, me dio un largo beso. Luego empezó a moverse despacito, muy despacito hasta hacerme alcanzar mi orgasmo, hasta hacerme ver estrellas, tras lo cual se quedó muy quieta sobre mi, abrazada a mi.

Al salirse dijo "hay que limpiar todo, limpiar bien" y ante mi sorpresa y júbilo se arrodilló, puso su cabeza entre mis piernas y pasó su áspera y mojada lengua sobre mi pene semierecto, pringado de sus fluidos y los míos. Así recibí la primera mamada de mi vida, porque al sentir su lengua mi verga se endureció otra vez y mi amada tía se aplicó a ella, mientras yo gozaba y la veía, mientras yo sufría y la amaba, hasta que se bebió mis últimos jugos.
Entonces se paró, brillante de sudor, magnífica en su desnudez, y me dijo:

-Limpia todo bien, muy bien, con algo que mate el olor de lo que se ha hecho y luego date una ducha rápida en el baño de tus primos: yo todavía tengo que hacer.

Y la vi subir las escaleras rumbo al baño, rumbo a la verga de Toño. Y sentí el doloroso aguijón de los celos. Pero también me sentí hombre, me supe nuevo, listo para mi nueva vida. Ella iba a media escalera, meneando sus nalgas portentosas, cuando le dije:

-Te amo tía, soy tu esclavo. Te amo...

Ella volteó hacia mi, me guiñó el ojo y siguió subiendo. Limpié y me duché en chinga, como Mago me había ordenado y, otra vez en pijama, esperé sentado en la sala a que bajaran Toño y la divina mujer que amaba, que ahora quería tener para siempre. Bajó desnuda, recién bañada y se vistió delante de mi. Pronto llegó Toño, con su pijama.

-Queridos míos -nos dijo ella-. Yo se que querrán que se repita siempre, pero no es posible, por mi bien y por el suyo. Una mañana de sábado, de cada dos sábados, cuando Larissa se quede con su padre, si yo les hablo podrán visitarme y repetiremos esto, pero ustedes tienen que buscarse chicas de su edad o amantes en otro lado, para que sean capaces de amar. Ahora suban a su habitación y duerman, mientras yo espero a los papás de Toño y a Marianita.

No se si Toño durmió, pero yo pensé toda lo noche, o buena parte de ella, en lo que había hecho y en mi juramento. A la mañana siguiente nos despertó mi tío Toribio porque iríamos a desayunar fuera, pero le dijimos que preferíamos quedarnos en casa.

Ya solos, hice a Toño partícipe de mi juramento y ya que éramos hermanos de leche, debíamos ser también hermanos de sangre, y bajamos por un cuchillo para abrirnos heridas en los brazos y mezclar nuestra sangre. Luego dijimos que no podíamos esperar quince días cada vez para volver a tocar el cielo y que efectivamente tendríamos que buscar otras mujeres.

Luego de mucho discutir decidimos construir dos sistemas de espionaje y un asedio compartido: el espionaje sería sobre Mariana y Alicia, nuestras respectivas hermanas, y el asedio, sobre nuestras queridas primitas Arcelia y Thelma, que tenían 14 y 13 años...

Mi hija guarra

Nunca imagine que me iba a sentir tan atraído por mi propia hija. Ni que la guarra de ella iba a ser tan puta.

Mi hija y yo vivimos solos en un piso en el centro de Bilbao. Mi mujer y yo nos divorciamos hace tres años y ella emigró a la capital por motivos de trabajo.

En un principio Laura y yo no congeniábamos mucho pero poco poco nos fuimos uniendo más a sabiendas de que no podíamos convivir de esa manera.

Tratábamos de entrometernos en la menor medida de lo posible entre nosotros.
Mi hija es una mujercita de esas que cuando salen los fines de semana se prepara bien y viste de forma provocativa. Pues como de costumbre así salió ese sábado de marcha.

Cuando dieron las 6 de la mañana escuche la puerta de la casa y supuse que era ella. Me levante y fui a ojear.

Era ella. Llevaba una copas de mas en el cuerpo y no controlaba muy bien sus movimientos así que en varias ocasiones pude observar que tras esa faldita corta se escondía su almeja. Nunca puede imaginar que mi hija vistiera falditas sin ponerse bragas.

Cada vez que tenia la ocasión miraba y le decía:

-"Laura hija ten cuidado que se te ve todo eso que tu ya sabes"

A lo que ella respondía:

-"Que papi si te tiene que gustar. Eres un hombre y yo una mujer"

No me lo podía creer mi hija dándome charlas.

Ella se calentó mas de lo debido y me dijo:

-"tu también estarías muy guapo enseñándomela"
-"por favor laura soy tu padre"

Ella se me acerco lentamente y puso sus dos palmas de las manos en mis piernas. Yo estaba muy acalorado.

De repente sus manos comienzan a bajar el pantalón de mi pijama. Yo ya no podía más. No se lo impedí ya que sabia que iba a gozar mucho.

De repente ella saco mi polla y la empezó a chupar como una autentica experta, cosa que me gusto mucho.

Yo estaba tan excitado que comencé a pasar mis manos por sus tetas hasta que ella me cogió una mano y se la llevo a su chocho que estaba muy húmedo.

Allí estaba en el paraíso, y me dijo ella:

-"quiero mas papi"

yo lo interprete a mi manera y baje mi cabeza hasta su coño y empecé a lamerle ese chocho hasta la saciedad.

Ella me cogió otra vez la polla y empezó a menearla arriba y abajo hasta que yo no podía mas.

-"Laura quieta que no aguanto mas"
-"Tranquilo papi quiero tener toda tu leche en mi boca"

Así que se la metió de nuevo en la boca y parecía que se la quería tragar, hasta que me corri dentro de su boca.

Después de esto , exhaustos nos fuimos a dormir cada uno a su habitación y no hablamos de esto hasta la próxima vez que hubo tema.

Así fue el primer contacto con mi hija.

Mi hermana y mi cuñado, mis maestros del sexo

Viviendo en casa de mi hermana y su marido, aprendí las delicias del sexo "en familia".

Realmente siento que desde pequeña estuve llamada por el sexo, y fui digamos "instruida" en esos menesteres, por diversas personas que intervinieron en mi vida. Mi cuerpo era flacucho de adolescente, pero al cumplir los 15 empezó a cambiar, mis senos se desarrollaron y mis piernas se tornearon y siempre me han dicho que tengo unos ojos claros muy seductores y una boca que incita al pecado. Mis nalgas son ahora una verdadera tentación y son un atractivo para los hombres cuando me pongo minifaldas o pantalones ajustados.
Por cuestiones de distancia vivía yo estudiando en casa de mi hermana y su marido. Llevaban una vida bohemia y liberal, a ambos les gustaba el sexo compartido y el intercambio de parejas.

Mi habitación se ubicaba al lado de la de ellos, así es que desde temprana edad escuchaba yo los gemidos de ambos, sobre todo los de él que era bastante escandaloso. Dejaban revistas y películas por ahí, así es que pronto empecé a aprender y escuchar lo que era la plenitud del sexo. Comencé a darme cuenta de lo que pasaba ahí, y sentí los primeros cosquilleos en mi sexo. Aprendí las delicias de la masturbación, parándome fuera del cuarto de ellos y pasando mis manos sobre mi sexo húmedo mientras mi hermana era follada por mi cuñado.
Un día él llego un tanto tomado, estábamos solos y se aproximó y me sentó cariñoso en sus rodillas. Sin más comenzó a acariciarme primero, luego a manosearme: yo estaba entre sorprendida, curiosa y quizá excitada; pero me dejé llevar. Mis muslos se abrieron, me dejaba besar el cuello y acariciar los senos, pero en eso reaccioné... era el esposo de mi hermana¡¡¡

Le dije que no siguiera, zafándome de sus brazos, e incorporándome, pero con su mirada me desnudaba, y dijo..."que tiene de malo, si tu hermana no tendrá inconveniente".

Cuando llegó mi hermana de trabajar, solo vi que los dos hablaban en secreto, mi hermana con cara de cierta sorpresa. Para mis adentros me dije "hasta aquí llegaste", a mudarse a casa...

Esa noche me acosté en mi cama, pero vaya susto que me llevé cuando un hora después, sentí que alguien entró en la habitación , era mi hermana,... estaba sonriente, amable y casi desnuda, con un camisón que no dejaba nada a la imaginación..."hermanita, me contó mi marido lo que pasó, y no tienes porque asustarte, el sexo es algo natural, mira quiero que veas que no es malo" . Enseguida entró su marido, desnudo, luciendo tremenda erección. Tomó su pene y dirigió sus manos hacia la cabeza de mi hermana y se la acercó a su verga , hacia dentro y afuera de su boca.

Mi cuñado estaba disfrutando grandemente de la experiencia. Sentía como el calor de la boca de mi hermana le daba intenso placer a todo su cuerpo. Mi cuñado metía y sacaba su verga de su boca . Súbitamente su leche empezó a salir por borbotones dentro de la boca de mi hermana, su mujer, quien en ese momento, tomó esa verga chorreante y la dirigió hacia mí, alcanzádome un par de descargas en mi cuerpo, inclusive en mi cara.

Mi hermana puso entonces su mano entre mis muslos, "mmm, estás bien mojada hermanita", me dijo . Los dos cuerpos que tenia ahí eran familiares, si, pero eran carne al fin, como yo, deseosa, caliente.

Mi hermana se puso en la cama y sin mayores trámites comenzó a besarme en la boca., no salía yo de mi asombro. Noté sus pezones, que también estaban duros, clavarse en mi cuerpo. Mientras nos besábamos le tocaba el pelo. Ella se apoderó de una de mis tetas y comenzó a manipularme el pezón. Nuestras lenguas se juntaron. La suya entraba y salía en mi boca y yo intentaba imitarla, pero al fin novata ella me superaba... Su lengua llegó a mi pezón izquierdo, pasó por todos lados su lengua. Me lo succionó y mordisqueó después suavemente. Yo sentía en mi vagina unos espasmos de placer cada vez que sentía esos labios delicados de mi propia hermana. Después pasó al pezón derecho, me hizo arquear el cuerpo olvidándome de todo, sintiendo que en ese momento era yo todo sexo, toda hembra. El calor que sentía dentro de mi cuerpo era un volcán. En ese momento advertí que había otra boca en mi sexo, era mi cuñado, vaya trabajo de mamar que me hizo, era delicioso sentir toda aquella gama de sensaciones de placer al mismo tiempo, aquellos dos cuerpos dedicándose a hacerme gozar y sentir...y aunque no hubo penetración de su verga, tuve uno tras otro una serie de fantásticos orgasmos...quede exhausta... quien lo iba a pensar, mi hermana y mi cuñado mis maestros del sexo...y...me gradué con honores¡¡¡¡.

Mi primera vez con mi hermana

Esto me sucedió cuando tenía 21 años y mi hermana, 19. Ahora, tengo 34 años y me muero por hacer el amor con ella. Solo que no me atrevo. Me conformo con esperar la noche y repasar en mi mente cada uno de los detalles que acontecieron hace tanto tiempo.

No sé como empezó. Sólo sé que de un momento a otro mi hermana y yo nos encontrábamos manipulando nuestros órganos sexuales. Recuerdo que solíamos hurtar las cartas pornográficas de nuestro hermano mayor para deleitarnos observando las candentes figuras que en ellas aparecían.

Quizá esto nos incentivó a buscar un mayor placer por medio de la exploración de nuestros sexos. La primera vez que introduje un dedo en la vagina de mi hermana fue para mí el más feliz de los acontecimientos. Siempre me había preguntado como podía caber mi enorme pene en ese agujerito tan pequeño. Yo tenía en ese entonces 14 años y mi hermana 11. Ambos desconocíamos totalmente lo que era un orgasmo o una eyaculación. Simplemente sentíamos la urgencia de dejar al descubierto nuestros órganos sexuales y tocarlos delicadamente. Siempre rogábamos en nuestra mente para que nuestros familiares se vayan y nos dejen solos. Entonces sí que empezábamos a vivir, a disfrutar.

A ella le gustaba mostrarme su culito y se ponía de espaldas para que yo pudiera apreciarlo. Quizá, inconscientemente, temía que ese monstruo que yo tenía entre las piernas se decidiera a perforar ese conejito apretado. Entonces yo me ponía entre sus piernas y masajeaba mi pene entre sus apretados rincones de sus muslos, experimentando una exquisitez nunca antes sospechada. Poco a poco mi interés sexual se fue haciendo más intenso. Sentía como mi pene vibraba de angustia por introducirse en ese delicioso canal que prometía mil placeres. Yo luchaba porque mi hermana se pusiera de espaldas y me permitiera explorar ese agujerito maravilloso que tenía en la unión de las dos piernas. Pero ella, siempre me lo negaba y me ofrecía su culito, al que también adoraba pero algo en mi interior me decía que ese agujero no era el apropiado.

Cierto día, no pude controlarme y cogí a mi hermana y le bajé los pantalones cortos que llevaba y su calzoncito y le obligué a que se pusiera de espaldas y abriera las piernas. ¡Qué espectáculo! Allí estaba su chochito tímido!. Parecía gritarme: ¡lámeme!, ¡Cómeme!. No pude resistir ese divino espectáculo e inclinándome tomé entre mis labios esa extraña boca que se me ofrecía insinuante. ¡Qué placer tan grande!. El solo hecho de besarlo era como tener todo el oro del mundo. ¡Cómo amé a mi hermana, entonces, por permitirme contemplar, lamer y acariciar su coñito. No podría sino besarlo en gratitud a su lindo regalo,

Primero fue un dedo, luego otro. Después mi mente huyó.... Instintivamente sentí que debía introducir mi tembloroso pene en ese hoyo que prometía mil placeres. Lentamente coloqué mi verga sobre esa deliciosa labia y busqué la gruta... Mi hermana cerró los ojos adivinando el dolor que ya se presentía. Todo sucedió de repente. Mi verga encontró su objetivo y empezó un lento ascenso... Gruesas gotas de lágrimas corrían por las mejillas de mi hermanita mientras su himen era destrozado por esa brutal de carne que no respetaba ni siquiera los íntimos lazos de sangre.

Parecía como si me hubiera transformado en otro. Jadeaba entrecortadamente como un león herido. Mi único objetivo era destrozar ese sexo virgen que tenía al frente. Al fin, mi empeño se vio recompensado. Llegué a mi destino. Solo me detuve cuando sentí que la cabeza des mi miembro se topaba con otra muralla al fondo. Todavía faltaba unos 5 cm. por entrar pero mis esfuerzos eran inútiles. El pequeño coño de mi hermana era insuficiente para albergar las 7,8 pulgadas de largo y 1,5 pulgadas de diámetro de mi verga. Instintivamente comencé a bombear hacia dentro y hacia fuera...despacio...despacio, mientras mi hermana se tapaba la boca con ambas manos para no dejar escapar los gritos de dolor que pugnaban por librarse desde lo más profundo de su ser. Las lágrimas seguían mojando sus mejillas y se deslizaban hasta caer sobre la manta.

¡Qué dicha sentí ante su dolor!. Era una forma de demostrar mi dominio, el dominio del macho sobre la hembra. También era una forma de castigarla por permitir que pecara con esa relación incestuosa. En el fondo me sentía culpable porque algo en mi interior me indicaba que lo que estaba haciendo no era correcto. Sin embargo, en ese momento, la lujuria no me permitía razonar libremente y seguí atormentando a mi pequeña hermana con un ritmo que iba creciendo a medida que mis bolas luchaban por liberar su primera descarga seminal. Fueron diez minutos de tensión hasta que sentí como deben sentirse los dioses... era una sensación nueva, asombrosa. Era una mezcla de alegría y miedo. Parecía como si me fuera a desmayar. En el último instante me abracé a mi hermana dejando descansar todo mi peso sobre su frágil cuerpo; me agarré de sus hombros y empujé mi verga hasta el fondo, hasta toparme nuevamente con algo que me impedía continuar... Mi vista se oscureció. Cerré los ojos y me mordí los labios a medida que sentía como ríos de lava que corrían desde lo más profundo de mi ser hasta la punta de mi verga y se depositaban en el fondo de una cuevita del amor que aprisionaba mi pene.

No sé cuantos segundos o minutos permanecí asiendo con fuerza el cuerpo de mi hermanita como queriendo fundirme con ella. Cuando me di cuenta de lo que había sucedido me retiré con miedo y casi bruscamente. Solo en ese momento me di cuenta que pequeñas manchas de sangre se veían sobre el colchón... Fue divino.

Me gustaría conocer su opinión. Así mismo me agradaría me den su consejo para volver a follarme a mi hermana. Estoy tentado hasta a narcotizarla... Ella se llama Teresa.

Mi madre, mi amante

Un secreto confesado, ve a su madre de una nueva forma, y buscará tener sexo con ella.

Amigos míos la razón de escribir este relato es divulgar que descubrir el sexo en la familia y con la familia es lo mas excitante que he vivido me ha ayudado para madurar sexualmente y definir mis gustos eróticos.

Les relatare algo que llevo en secreto por años, el como descubrí a la mujer que hay en mi madre. Todo comenzó por culpa de la inasistencia del profesor de gimnasia, a ese tiempo contaba con 17 años, así que la clase la tomo la profesora Isabel, hasta ese momento no tenia idea que las diosas existían, a pesar de no ser alta, su cuerpo era muy bien formado, bueno ella empezó la clase pero sin buzo, al ser una emergencia ella estaba con falda corta, al rato solicito un voluntario, llamado al que respondí, me hizo colocarme adelante y realizar una serie de ejercicios en suelo a la clase, y lo asombroso llegó que al pasar a mi lado pude observar sus piernas enfundadas en medias de color piel sujetas a un portaligas de color negro, realmente quede hipnotizado, mirando ese magno espectáculo mas aún cuando ella realizó unos ejercicios de flexiones parada y yo parado justo detrás de ella pude observar su culo cubierto con una pequeña braguita y sus ligeros, lo que llamo mucho la atención fue la forma y color de sus medias en su terminación una banda ancha que cambiaba de tonalidad al terminar atada a su liguero.

Desde ese momento en mi mente no existía otra prioridad mas que el sexo y las medias y mejor aun con portaligas.

Mi familia estaba constituida por mi madre Carolina, de mediana estatura con poco busto pero firme y con un par de piernas hermosas muy contorneadas y un culito muy respingón, mi hermana Sofía y mi abuela Magdalena.

Mi padre nos había abandonado hace mucho tiempo, razón por la cual yo asumí el rol de hombre de la casa el cual trate de cumplir a cabalidad pues estudiaba y trabajaba pues la situación económica no era buena. Esta situación luego me trajo gratas sensaciones pues cuando llegaba en la tarde con dinero las tres me recibían muy bien y me llenaban de cariños, caricias besos y abrazos. Así en mi mente se fue posicionando la firme idea de aprovechar esta situación para obtener sensaciones sexuales las que necesitaba con urgencia y que mejor al lado de las tres mujeres que yo mas quería y estaban a mi lado para mi solo, pues mi madre trabajaba en un taller de tejidos en casa y mi hermana y abuela salían solo ida y vuelta al colegio.

Mi objetivo se centro en mi madre, al llegar de mis labores lo primero que hacia era saludarla a ella le gustaba mucho que yo la abrazara siempre fue así, lo que aproveche para acercarme a su lado y refregarme por su cuerpo apoyando mi pené erectado por sus muslos y luego por su trasero, mi intención era quedarme pegado a su trasero ,pero temía a que ella se diera cuenta de mis intenciones y para ello usaba un slip ajustado para ocultar el bulto del pene, aunque ella se deba cuenta y me seguía el juego sin decir nada, cuando no lo hacia ella me reclamaba por que dejaba de hacerle sus cariños y yo por supuesto corría a dárselo a veces con el problema de que mi pene estaba muy notorio por la excitación que me provocaba su llamado así que trataba de hacerlo no tan cargado a su cuerpo pero ella se las arreglaba para voltearse y quedar enculada a mi pene o se movía lentamente hacia mi pene como tratando de encajárselo entre sus nalgas las cuales las podía sentir firmes y cálidas, nos quedábamos así un buen rato mientras ella realizaba sus quehaceres, pero todo terminaba bruscamente al sentir la llegada de mi hermana o abuela, mi madre se cambiaba de posición y se ponía algo nerviosa yo me iba rápidamente al baño a pajearme pensando en ella.

En las tardes nos sentábamos a ver películas todos menos mi abuela que se acostaba temprano y nuevamente comenzaba otro juego con ella el cual consistía en acariciar sus piernas, yo me sentaba en el suelo ella en un sillón tejiendo, la idea era que mi hermana no nos observara, así que introducía mi mano bajo su falda y acariciaba sus rodillas ella tapaba con su tejido y poco a poco subía mi mano hasta sus muslos, me encantaba sentir el roce de mis manos por sus piernas con medias, este ritual lo repetíamos todos los días se que nos gustaba a ambos porque al mirarla sus ojos los cerraba. Cierto día observe que sus medias estaban rotas por lo que le dije que yo le regalaría unas nuevas, al día siguiente llegue con las medias le compre unas muy caras, suaves de color más oscuro al que ella usaba habitualmente, al verlas se alegro y me dijo que se las pondría de inmediato al decir esto yo me di la vuelta para salir de la habitación pero mi madre me dijo quédate quiero que veas tu regalo puesto te lo mereces te lo has ganado, gire de inmediato para no perderme nada, pude observar como se sacaba sus medias sentada en su cama con mucha lentitud me pidió que cerrara la puerta y de las puso muy latamente acariciando sus piernas al subirlas, quedo con su falda arriba y me dijo lo suave que eran y me invito a tocarlas las que acaricie desde los tobillos hasta su entrepierna la cual estaba muy húmeda estuve acariciándola por largo rato, estaba con sus ojos cerrados por lo que aproveche de llevar su mano a mi pene al cual ella acaricio suavemente como esperando que pasara y me dijo que desde que comencé a encularla con mis abrazos ella se empezó a calentar de sobre manera y mas aun empezó a sentir que tenia un verdadero hombre a su lado. Desde ese día mas nos unimos y buscábamos ocasiones y partes de la casa para estar solos y acariciarnos pues lo único que me permitía era manosearla y encularla acariciando sus ricas tetas terminadas en punta.

En nuestras búsquedas de ocasiones íbamos al taller de tejidos muy reducido en espacio y angosto ideal para nuestro propósito nos ubicábamos tras la puerta y un pilar quedando nuestros cuerpos muy juntos le subía su falda y le acomodaba mi pene sobre su vagina la que la refregaba hasta que llegaba al orgasmo y yo siempre terminaba chorreado en leche

En las mañanas lo primero que hacia era ir a mi cuarto y acostarse a mi lado para manosearla por completo, pero no quería que la penetrara creo que por la memoria de mi padre o algo parecido, lo que me tenía como loco pues solo me permitía chupar sus tetas, besar su cuello y puntear su culo. Cierto día al llegar en la tarde me abrazaba de una manera diferente y me dio el primer beso con lengua apego su sexo con el mío y se frotaba como una puta lo que me encantaba y por su puesto mis manos se perdieron en su culo y entre sus piernas y me dijo hoy te tengo un regalito, bajo mi falda lo hice de inmediato y pude ver unas medias negras muy sensuales que estaban sujetas a un portaligas de color negro de satín lo que me llevo a desearla mas aun, ella estaba muy caliente con lo que aproveche para meter mis dedos en su vagina y lentamente abrir sus labios y tocar su clítoris con lo que se estremeció murmurando a mi oído penétrame acto seguido la puse a la orilla de la cama y comencé a pasar la punta del pene por sus labios hasta desesperarla y luego introducir mi pene lentamente ,que estaba durísimo, quería sentir todo empecé sintiendo un calor y una estrechez la que cedió lentamente luego una succión tan fuerte que me resistí de no acabar enseguida ella solo suspiraba y daba pequeños gemidos por temor a que nos escucharan, me hablaba diciéndome al oído que esto lo estaba esperando hace mucho y que no sentía así tan bien culiada desde hace mas de cuatro años lo que me calentó mas aun, abrí su blusa y deje a descubierto sus duros pezones los que mame como un loco, ella comenzó a decirme cosas que nunca imagine: PAPITO COMETE TUS TETAS, MUÉRDELAS, NO NO PARES, DAME MAS DURO, NO PARES POR FAVOR, NO LO SAQUES SIGUE BOMBEANDO A TU PUTA SI SOY TU PUTA SOLO TUYA, PAPITO QUE RICOOO, luego de un silencio se arqueo completamente su piel de mojo completamente, sus ojos se desorbitaron su lengua salía de su boca y acabo en un gigantesco orgasmo, luego se quedo recostada un buen rato estaba muy agitada pero antes de irme que hizo prometerle dos cosas que nunca dejara de culearla y que este seria nuestro gran secreto .

Así pasaron dos años teníamos relaciones sexuales casi todos los días, ella comenzó a arreglarse mas se tiño el pelo sus faldas eran mas cortas por supuesto solo usaba medias con portaligas solo para mi pues cuando salía se las sacaba, era una relación de maravilla, cierto día como de costumbre mi madre me saludo con un beso en la boca y me toco el pene sobre el pantalón lo cual sabia su reacción acto seguido salió jugueteando corriendo a su habitación la que comparte con mi hermana Sofía y yo persiguiéndola se tiro a la cama y yo por detrás subiendo su vestido y enculándola fuertemente con vaivenes de penetración no pararon ni cinco minutos cuando sentimos la puerta ella se incorporo y fue abrir era mi abuela que venía de compras, pero mi asombro fue mayor cuando vi abrirse el armario del dormitorio y ver salir a mi hermana quede mudo por un instante no sabia que decir, y ella me miro muy picaramente pues tiene una sensualidad innata diciéndome si quieres que lo que vi no lo sepa mi abuela tendrás que jugar conmigo tal como lo haces con nuestra madre.

Y así comenzó otra caliente vivencia, pero esta otro día os la contaré.

SOY UNA MUJER ENAMORADA DE MI PROPIA HERMANA

HOLA SOY UNA MUJER ENAMORADA DE MI PROPIA HERMANA ME ENAMORE DE ELLA CUANDO ELA ENTRO HA ESTUDIAT EN LA SECUNDARIA Y YO ERA UNIVERSITARIA COMO DORMIAMOS EN LA MISMA ABITACION Y SEMIDESNUDAS LAS DOS COMO ELLA TENIA EL SUEÑO PESADO NO DESPERTABA CON FACILIDAD Y ESO ME GUSTO POR QUE CUANDO SE QUEDAVA SORMIDA YO LENTAMENTE ME ACERCABA HA SU CAMA Y LE QUITABA LAS COBOJAS DE ENCIMA DE SU HERMOSO CUERPO LA ENPAZABA HA ACAARICIAR SES TETAS DURAS Y PARADITAS SU VAJINITA RICA LE VESAVA LA BOCA LE ACARICIABA TODO EL CUERPO TAN DELICIOSO
HA OTREO DIA COMO SI NADA PASARA ME GUSTABA COMPRERLE ROPA QUE ME GUSTABA PARA QUE SE VIERA RICA Y DELICIOSA Y COMO NO DECIA NADA PUES ME ENCANTABA QUE SE LA PUSIERA LA PERRA CUANDO ME QUEDABA SOLA EN LA CASA ME DESNUDABA Y ME ACOSTABA EN SU CAMA SACABA TODA SU ROPÀ LA ACARICIAVA NE MASTURBABA CON SU ROPA USABA YO SU ROPA INTERIOR SIN QUE SE DIERA CUENTA LO QUE MAS ME GUSTABA ERA QUE LLEGARA LOS VIERMES POR QUE ERA DE REVENTON HACI PODIA ENBORRACHAR HA MI HERMOSA HERMANA Y YA TOMADA Y PERDIDA LA LLAVABA HA LA CASA LA RECOSTE MIS MANOS TEMBLABAN MIRANDOLA EN LA CAMA PERDIDA ME DESNUDE COMPLETAMENTE
ME ENCOME EN ELLA Y LE HOCE EL AMOR TODA LA NOCHE FUE UNA EXPERIENCIA MUY PADRE POR QUE CUMPLI ,IS SUEÑO DE PODER ACOSTARME CON MI HERMOSA HERMANA
Y ACI SEGUI POR UN TIEMPO AMANDOLA POR LAS NOCHES HA MI PUTA HERMANA Y SEGUIRE TOCANDOLA Y HACIENDOLE EL AMOR ES MIA Y SERA MIA POR SIEMPRE LA PERRA SERA MI PURA RAMERAS

Amor por mi hija

Su hija al cumplir la mayoría de edad se convirtió en una mujer espectacular, pero una noche de verano la calentura se disparó cuando ella le confiesa sus preferencias sexuales a su padre..

Esto ocurrió hace un par de. Mi mujer hacia ya casi tres años que había muerto, y la verdad es que aquello afecto mucho mi vida. La quería mucho, y teníamos una vida realmente feliz, en todos los aspectos, principalmente en el sexual. Desde siempre habíamos tenido una vida sexual realmente activa e imaginativa, los dos éramos bastante apasionados, yo diría que más que eso.

Durante esos tres años, no había estado con ninguna mujer, únicamente me había ocupado de sacar adelante la casa y a mi hija. Cuando murió su madre tendría unos catorce años, y no fue nada fácil.

La cuestión es que en aquel entonces mi hija se había convertido en una mujer terriblemente atractiva, rondaba los dieciocho, y aunque se parecía bastante a su madre, tenia cosas que ha esta le faltaban, como una tremenda delantera, lo cual la convertía en una mujer increíblemente sensual.

No sé muy bien como empezó todo, llevaba casi tres años sin estar con ninguna mujer, y eso para mi era algo terrible, y en aquellos días mi hija estaba especialmente, como digamos provocativa. Siempre salía de la ducha con solo la toalla, nunca dejaba cerrada la puerta de su cuarto, en fin, parecía como si estuviera constantemente provocándome. Un día no pude evitar al pasar por su cuarto mirar dentro, ella se estaba secando, mirándose en el espejo, completamente desnuda, no puedo negar que aquella imagen de mi hija en el espejo me excito tremendamente, no sé si ella me vio, pero desde luego se estaba recreando delante del espejo.

A los pocos días me descubrí en el baño, masturbándome, y la verdad, es que me imagine haciendo el amor con mi hija, aquello me horrorizo, pero tuve un increíble orgasmo. La verdad es que tengo un mas que buen aparato, mi mujer estaba como loca por él.

Todo ocurrió una noche de verano. Yo estaba viendo la tele, cuando hoy la puerta, era mi hija que volvía. Como siempre que salía por la noche, iba en minifalda y un increíble chalequito que la hacia marcar sus preciosos pechos.

Llego al salón, me beso y se sentó a mi lado, me pidió si podía hablar conmigo, no puse problema, apague la televisión y ella empezó a hablarme de un chico con el que salía. Aquello no parecía mas que una conversación padre hija de lo más habitual. Pero poco a poco ella empezó a entrar en temas que a mí me parecían cada vez más escabrosos. Pude enterarme que mi hija ya no solo no era virgen, sino que según parece le gustaba todo tipo de sexo, oral, anal, en fin, aquello me puso los pelos de punta, al final termino diciendo que aunque sentía algo por ese chico, sexualmente no era feliz con él, que no había llegado a tener un autentico orgasmo. Para entonces, no puedo negar que estaba bastante excitado, mi miembro empezaba a destacarse debajo del pantalón del pijama, y no sabia como ocultarlo, ya que mi hija no paraba de mirarlo.

Al final me dijo que me había visto algún día en la ducha, y que le encantaba mi miembro, aquello me dejo helado, pero ella se acerco a mi, acerco su boca a la mía y comenzó a besarme, a la vez que sentía su mano en mi entrepierna tocando mi excitadísimo pene. Al principio no respondía a su beso, pero el sentir su lengua dentro de mi boca, y sus manos manejando mi pene, me hizo perder la cabeza. Le respondí a su beso, igual de apasionado, lo que ocurrió después fue la noche mas caliente de mi vida.

Allí en el sofá, mi hija entre mis piernas empezó a hacerme una mamada que me recordó las que hacia su madre, no tenia nada que desmerecer, y me puso la polla al borde del orgasmo, le dije que parase, así que la tumbe en la alfombra, para desnudarla, pude de nuevo verla completamente desnuda, pero ahora seria mis, sus pechos eran preciosos, estuve un buen rato chupandolos, lamiéndolos y estrujándolos, era lo que siempre había echado de menos en mi mujer, una buenas tetas, y por fin, tenia unas para mi solito.

Mi hija empezó a jadear como una perra en celo, me gritaba que la follase con mi pollaza, pero yo la hice esperar, era igual que su madre. así que me metí entre sus piernas y empecé a comerla su chochito, para entonces bastante húmedo. Ella se volvió como loca al sentir mi lengua dentro de su sexo, buscando como un perro de caza, tocando y alejándose de su clítoris una y otra vez, allí no pudo reprimirse y al pobrecita se corrió en mi boca entre alaridos.

Aquel era el momento, así que la abrí de pierna y empecé a follarla. Hacia mas de tres años que no lo hacia, así que la empuje con todas mis fuerzas, estábamos como locos, follando como dos animales, padre e hija, ella se retorcía entre mis manos, yo no dejaba de tocar y besar todo su cuerpo mientras la perforaba demencialmente. No pude aguantar mas y me corrí como un loco inundando todo su chochito. Me dijo que no había problema, ya que tomaba la pastilla.

Al sacar mi polla de su conejito, la muy puta empezó a chuparmela para succionar todo el semen que me quedaba, y no pude resistir el volver a empalmarme, la zorra se dio cuenta y comenzó una mamada como no recuerdo. Al poco estaba otra vez completamente excitado. Me dijo que quería recibir esa polla en su culito, así que la puse a cuatro patas. Lo cierto es que tenia un trasero precioso, con un pequeño orificio como culito, mi polla abarcaba aquel agujero y mucho mas, empecé a perforar su culito después de excitarlo y lubrificarlo un poco, ella gritaba como loca, quería que se la metiera hasta el fondo, la verdad es que me costo horrores el poder enchufársela toda. Ella se masturbaba como una loca mientras que iba de un orgasmo a otro hasta que por fin pude meterle toda mi pollaza en su culito. Estaba con enajenada, y eso me enloqueció a mi también, así que empecé a cabalgarla y a tratarla como una vulgar perra, lo cual pareció excitarla todavía mas. La cabalgue por toda la casa, sodomizando su culito por todas las habitaciones, al final acabe llenándolo otra vez de semen mientras que ella no paraba de correrse.

Aquella noche, ella dejo a su novio, y desde entonces, no sale con mas chicos, como su madre, solo quiere de mi polla, y estos dos últimos años han sido increíblemente lujuriosos.